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10.30.2020

Egovistazo #15: Latin Grammy 2020 – ¡Cuatro ya son multitud!

¡Bienvenidos nuevamente a esta dimensión!

Hoy regresa el espacio que dedico todos los años a revisitar lo más destacado en la premiación más destacada de la música latina… DESTACADA: Los Latin Grammy.

Créditos a Nick88x por este fragmento de un vídeo suyo.

El 2020 nos afectó a todos de una manera en la que no nos imaginábamos. Y la música no fue ajena al impacto de una infección de proporciones globales… Tanto, que incluso antes de que comenzara el aislamiento en esta parte del mundo, ya estábamos sufriendo algunas de las plagas que a la academia se le dio por destacar. ¡Que belleza!

Y no quiero sonar tan amargado como Anton Ego descalificando la comida del restaurante Gusteau’s, pero les juro que apenas vi la lista de nominados de este año, me llegó esta escena de la citada película a mi mente.

—“Después de leer todas estas bufonadas del nuevo chef, creo que se me antoja algo de perspectiva. ¡Es todo! Quiero una fresca, clara y deliciosa perspectiva… ¡Perspectiva! ¿Me están diciendo que no tienen?”

Después de un 2019 en el que el género “””urbano””” fue prácticamente vetado de las nominaciones, este maravilloso año nos trae una sobreexplotación bien fastidiosa del ritmo en cuestión en el que, como en todas las ocasiones, no hay variedad ni novedad. Es el mismo sonsonete repetitivo, la misma falta de inspiración, las mismas letras ultra banales y los mismos conceptos facilistas de siempre. ¿Cuál es la diferencia ahora? Que la academia le da bola. Por alguna razón u otra, diferenciar éxito económico de calidad se ha vuelto tan complicado, que no dudo que ciertas lumbreras obtengan el galardón más por popularidad que por talento artístico.

Sí, el panorama no se ve tan alentador...

Sin embargo, aún mantengo la esperanza de encontrarme con propuestas que sin hacer mucho ruido, logren demostrar que aún existe ingenio que se puede reconocer ampliamente en esta variopinta industria latinoamericana de la música. Pongan esta petición en manos del ser supremo de su preferencia… Digan Amén, ¡y comencemos este largo recorrido!

1. Canción del Año: Premia al intérprete y al compositor del sencillo en cuestión

- ADMV (Maluma): De alguna extraña manera, Juan Luis Londoño quiso seguir el ejemplo de Sebastián Yatra de componer y cantar una melodía que tiende más hacia el lado de las baladas más sentimentales, abandonando por un momento las percusiones repetitivas y el autotune descarado. Y aunque no lo crean, el experimento le salió exitoso. Es una composición enternecedora, romántica y a la que se le nota el cuidado que el cantante le dio. No obstante, aún tiene ciertas fallas representadas en rimas y elementos en la letra que tratan de ser pegadizos y que terminan siendo ridículos. Quitando esto último, es admirable el intento por entregar algo alejado de su zona de confort. Gracias, bacán.

- Bonita (Juanes & Sebastián Yatra): El dúo de productores y compositores Andrés Torres y Mauricio Rengifo vuelven a la carga acompañando al grupo de paisas en una canción tan alegre como insulsa. No me malentiendan, no es una pieza de pésima calidad ni algo semejante, pero simplemente está por debajo de los estándares a los que tanto Juanes como Yatra ya han llegado en numerosas ocasiones. Rimas básicas, ritmo tedioso y un sinsabor incómodo son los resultados de esta creación, decepcionante por donde se le vea. Dos minutos y medio de la faceta menos favorable de los cuatro músicos.

- Codo con Codo (Jorge Drexler): Una producción surgida a partir del contexto de la pandemia. Agradezco mucho que el aclamado Jorge Drexler se haya tomado el tiempo y el talento de crear una tonada acústica con una letra tan elemental como encantadora, en la que lo más importante es el distanciamiento y el autocuidado, mientras lo abstracto y realmente importante no se desvanecerá. No obstante, me parece que esta obra es muy superficial y poco destacable para las creaciones interesantes que Drexler realizar frecuentemente. No pido algo lleno de demasiadas capas de sonido, pero con una guitarra y una mente prodigiosa, se pueden originar mejores ideas. ¿No creen?

- El mismo aire (Camilo Echeverry y Pablo Alborán): Me guardo mis comentarios acerca de este individuo cuando analicemos su más representativo atentado musical. Mientras tanto, puedo decir que la colaboración entre Pablo Alborán y el yerno de Montaner pretende irradiar sensualidad a un grado extremo, pero únicamente llega a provocar vergüenza ajena. Las dos voces que aparecen en sus tres minutos contrastan entre sí de amplia manera: la sobriedad del cantante español con el tono de ardilla del otro muchacho. Las líricas no son pésimas, pero pecan de mediocridad al mismo estilo que la propuesta de Juanes con Yatra.

https://www.youtube.com/watch?v=ZYDj7bys8jo

- For Sale (Alejandro Sanz y Carlos Vives): A pesar de que el ritmo pretenda emular al pop urbano más recalcitrante de la actualidad, alabo de sobremanera la creatividad en lo que se refiere a letra y temática abordada: Una venta de garaje con tendencia a televenta, en lo que lo único imposible de vender es la intimidad y los recuerdos del amor. Frescura pura que es agradable de escuchar, y que recuerda a íconos memorables de la música latina (Mi PC de Juan Luis Guerra y No hay nadie como tú de Calle 13). Y qué decir de las voces de Vives y Sanz, que se siguen manteniendo frescas sin importar el tiempo que pase. ¡Un fuerte candidato!

- Lo que en ti veo (Kany García): Admiro el nivel vocal de Kany, quién ha podido desarrollar su talento por medio de baladas suaves y muy cuidadas en donde se explora el amor de diferentes formas. No obstante, por alguna razón que considero que no tiene que ver con la calidad de la cantante; me genera físico tedio escuchar sus más recientes creaciones. Y no es justo con ella, pues pone su mayor esfuerzo en una exploración hacia el terreno más íntimo del pensamiento humano, lo cual permite añadir un mayor valor agregado a su capacidad creativa… Y al final, no me gusta. Si gana el galardón, lo tiene merecido. Pero es una melodía que personalmente no disfruto.

- René (Residente): Ha llegado la hora de darle una ovación a esta obra con una fama y un reconocimiento bien merecidos. Después del resultado algo complicado que terminó siendo Guerra hace unos años, el ex vocalista de Calle 13 vuelve a las andadas para ofrecer una introspección/crítica/desahogo en el que muestra una imagen fidedigna de múltiples historias de los sectores más marginados de América Latina. Sonidos minimalistas, pero con una profundidad lírica que un gran porcentaje de los nominados aquí envidiaría por tener. ¡Otro fuerte candidato, sino es que el ganador de la categoría!

- Tiburones (Ricky Martin): En los últimos años, Ricky estuvo alejado del mainstream musical. Y su último disco no fue muy difundido, al menos en Sudamérica. Sin embargo, este sencillo aspira a ser una respuesta pacifista en medio de todos los fenómenos políticos y sociales que sólo han dejado violencia para la mayoría de las personas y donde el beneficio sigue siendo para los más poderosos. De nuevo contamos con instrumentación reducida al mínimo, a la vez que posee la misma intencionalidad que posee la melodía hecha por Residente, pero en menores escalas. De todas maneras, se aprecia la intención de entregar un mensaje beneficioso a la sociedad.

- Tusa (Karol G y Nicki Minaj): A finales de 2019, dos personas a las que la barrera del idioma no logró separar, decidieron traernos el antónimo perfecto de la palabra “calidad” en forma de canción. Así nació Tusa, una de las plagas que azotaron este 2020 desde el principio. Y después de que "la cama le sonara" y de que recibiera el premio a mejor nueva artista (de manera absurda), ahora Karol G llega a demostrar el nivel tan bajo al que ha llegado el reggaetón en términos de sonido, letra, voz e ingenio. ¡Prometo que me alejaré de esta premiación por el resto de mi vida en caso de que esta cosa gane alguna de las categorías estelares!

De esta ni siquiera voy a poner el link. Que vergüenza...

- Tutu (Camilo Echeverry): Aún recuerdo el momento en el que tuve que escuchar por primera vez a este fulano. Un concierto de Sebastián Yatra en el que invitó al susodicho para que interpretara este tesoro del cuarto arte, el cual desembocó en una tortura auditiva en la que su tono de voz ardillesco, su letra absurda y su ritmo agotador formaron un coctel explosivo para mis oídos ¿Hermoso, no creen? Es normal que las chicas se enloquezcan por el muchacho debido a su apariencia física, ¿pero que les apasione su manera de cantar o sus melodías? Uy no, que porquería de proporciones indescriptibles para el ser humano promedio. No más con esto, prefiero hacer de cuenta que este pelagato no existe para efectos de este artículo, ¿De acuerdo?

https://www.youtube.com/watch?v=5AkDqm-cEgg

- #ElMundoFuera [Improvisación] (Alejandro Sanz): Otra creación musical enmarcada en el contexto del encierro, donde el amor nunca será derrotado sin importar el aislamiento de las personas. El piano, único instrumento relevante aparte de la voz, genera un escenario melancólico y poco esperanzador, aunque la letra quiera insinuar lo opuesto. No es una mala canción y es hasta agradable de escuchar, pero está muy por debajo del nivel de calidad de Sanz (algo que ya demostró que sigue vigente en su colaboración Carlos Vives). No creo que sea culpa del español, ya que veo como tendencia generalizada el hecho de que la creatividad no fluye cuando los intérpretes se enfocan en la pandemia. En conclusión, es una balada muy olvidable.


2. Álbum del Año: Otorgado al intérprete y a todo el equipo de producción (Sólo pondré un vídeo de canción por disco, como una ojeada al contenido entero)

- YHLQMDLG (Bad Bunny): Recuerdo que este fue uno de los trabajos que reseñé en una serie de vídeos exclusiva de Instagram unos 6 meses atrás. Mi opinión desde entonces no ha cambiado: Un álbum que prometía bastante exploración y experimentación artística, pero que se quedó en ser más de lo mismo respecto a ritmos, letras, temáticas e incluso featurings. En conclusión, un desastre que se extiende a lo largo de unos tortuosos 65 minutos. Lo único rescatable es el primer track (Si veo a tu mamá), compuesto exclusivamente por Benito y que tiene una estructura tan creativa como ingeniosa… El resto es inaguantable.

El único track rescatable. Y tiene tela de donde cortar...

- Oasis (J Balvin y Bad Bunny): Ya hablaré de que tan asombroso es el FILÓSOFO DEL SIGLO XXI (Jose Osorio Balvin) cuando pasemos al siguiente disco. Mientras tanto, es posible ver que el trabajo colaborativo entre Balvin y Benito es un “quiero, pero no puedo” ¿Por qué? A ratos se ven ciertos rastros de ingenio, de querer entregar algo diferente a lo de siempre, de ofrecer creatividad en un género que es más tedioso que observar la pintura de una pared secarse. Sin embargo, no lo logran y el esfuerzo en vano se ve afectado por composiciones “brillantes” como Mojaita o Yo le llego, las cuales nos muestran el estado decadente de los ritmos supuestamente urbanos en la actualidad. Quizás algunas intentan ser innovadoras variando un poco la fórmula, pero todo termina en repetitividad excesiva, letras similares, autotune, beats molestos, en fin… Que menos mal la gente consume en masa este tipo de música; porque si no, los ingresos generados serían igual de patéticos a las interpretaciones resultantes. Fastidio total.

https://www.youtube.com/watch?v=hnm3IxupbgU

- Colores (J Balvin) [Alias, el álbum más PINCHEMENTE CUÁTICO y CHIMBA del UNIVERSO]: Otra de las obras magnánimas que reseñé en un vídeo para Instagram. Creo que ya todo se ha dicho acerca de la mejor pieza discográfica de la humanidad: Un concepto muy ORIGINAL, una ejecución IMAGINATIVA, unos featurings EXTRAORDINARIOS y una PROFUNDIDAD en las letras que compositores como Silvio Rodríguez o Piero envidiarían. Un puto TESO este señor Balvin. Recomiendo la canción Negro como la MÁXIMA EXPRESIÓN DE ARTE en este pedazo de disco. Gracias J Balvin por darnos este TESORO que definitivamente está ADELANTADO A SU ÉPOCA.

Link para escuchar la mejor canción de la historia de la humanidad 100% Real No Fake 1 Link: https://www.youtube.com/watch?v=JKggIh1D0iY

- Por primera vez (Camilo Echeverry): ¿Camilo qué? ¿Y ese por qué es que es famoso?

- Mesa para dos (Kany García): El concepto de un disco constituido por colaboraciones es tan riesgoso como favorecedor. Por un lado, la dependencia en otros talentos puede constituir una gran falta de originalidad a menos de que el artista lo impida. Y por el otro, los featurings pueden abrir la puerta a que el artista desarrolle diferentes estilos que nutran su carrera profesional. No obstante, Kany no logra llegar a niguno de los dos puntos… De hecho, el álbum nos presenta a la misma Kany de siempre con ciertos toques de pop urbano cuya utilización no impresiona en lo absoluto (en especial Acompáñame, un “reggaetón conciencia” que resultó ser vergonzoso); pero que cuya voz y estilo sencillo aún se mantienen bien conservados más allá de su trayectoria. De todas maneras, se sigue apreciando el esfuerzo por ofrecer nuevas propuestas conservando su estilo característico la mayor parte del tiempo.

- Aire [Versión Día] (Jesse y Joy): No sigo de manera frecuente la música creada por este dúo, pero conozco alguna de sus melodías más populares. Y después de escuchar este disco me queda claro que sin importar la exploración de otros ritmos o la intención de crear algo similar a un disco conceptual, el estilo de los dos continúa siendo muy agradable para el oído. Aunque decidieron hacer una incursión al mal llamado género “urbano”, lo hacen de forma ligera y particular, evitando caer en los clichés más frecuentes e imponiendo su identidad en los momentos en los que un disco genérico cae al abismo. ¿Qué más hay por ahí? Baladas, pop, tropical, géneros que los han caracterizado y en los que van evolucionando. Así mismo, tenemos al amor como foco (siendo algo ya visto varias veces) con un toque de inclusión y mensaje social. ¡Un álbum agradable!

- Un canto por México, Vol. 1 (Natalia Lafourcade): Realmente este álbum no es un producto tan novedoso de parte de Natalia, puesto que consiste en un recopilatorio de melodías ya realizadas por la intérprete años atrás, sumado con reelaboraciones de piezas típicas mexicanas y unas pocas creaciones nuevas. Sin embargo, sería muy hipócrita de mi parte no destacar el talento siempre notable de esta mujer en cada track, cada inflexión vocal, cada detalle instrumental y cada respiro que toma al volver a aquellas líricas que impregna con su forma de ser, más allá de que sean de tiempos pasados. A nivel vocal, es el disco que más resalta de todos los presentes en la lista; demostrando que la evolución de la cantante crece a pasos agigantados desde que se consolidó con cierto trabajo discográfico magnífico de 2015. Y en cuanto a la instrumentación, puedo resaltar que la utilización de toda la tradición mexicana en forma de acordeones, vientos y cuerdas es sencillamente sublime. ¡Que pedazo de álbum!

- Pausa (Ricky Martin): Un disco muy introspectivo para Ricky Martin, y el más corto de toda esta lista (No en vano, es más un Extended Play que un álbum puro y duro). Al ser poco promocionado, me imaginé que escondería una calidad especial que no sería fácil de masificar en emisoras a nivel global… Y creo que le atiné, porque Pausa representa una profundización en obras de mayor suavidad, contenido temático y exploración emocional. A pesar de su exceso de colaboraciones (Sting, Diego El Cigala, Carla Morrison, Pedro Capó, etc.), logra aprovechar el talento de estos invitados junto con el suyo para entregar una fusión de estilos tan agradable como compleja en sólo seis tracks. ¡Un buen descubrimiento!

- La conquista del espacio (Fito Páez): Una producción extraña. No me malentiendan, es bueno ver como Fito Páez se reinventa en su larga carrera musical por medio de creaciones coquetas, enternecedoras e incluso épicas. Sin embargo, es triste ver que alguna maqueta de canciones clásicas es reutilizada para la composición de nuevo contenido, permitiendo ver cierta falta de inspiración en momentos específicos del álbum. Eso sí, los temas siguen siendo tan interesantes como modernos y el apoyo de invitados como Lali Esposito o Juanes aportan gran talento que refuerza la calidad del concepto. Un buen trabajo, que podría ser mejor.

- Cumbiana (Carlos Vives): La más reciente producción de Carlos Vives es una fusión de todos los estilos artísticos que han influenciado a Colombia durante los últimos 30 años. El recorrido aborda la siempre presente cumbia, la clásica salsa, ligeros toques urbanos con experimentos sonoros bastante creativos, remembranzas del tropipop y el vallenato que nunca puede faltar, siendo modernizado de la forma en la que el mismo cantante lo ha hecho continuamente durante varias décadas. Es una carta de amor a la cultura colombiana, sus lugares sagrados y su gente perseverante, más allá de las diferencias que se manifiesten. ¡Un digno merecedor del premio!


3. Mejor Nuevo Intérprete (Artista Revelación del Año, o al menos que lo aparenta).

- Anuel AA: El curriculum de este sujeto está repleto de featurings a diestra y siniestra, táctica facilista que utilizan los cantantes más nuevos de reggaetón y trap para formar su éxito a partir de las migajas de un ícono más famoso de la industria. ¿Qué tiene para ofrecer en las canciones en las que participa? La percusión genérica de siempre, las mismas ideas que Daddy Yankee explota hasta el cansancio desde hace más de 15 años, letras sucias y controversiales que pretenden llamar la atención, escándalos que trascienden a la farándula… Como conclusión sólo diré que si tienen algo de respeto por ustedes mismos y por su gusto musical, les recomiendo evitar a toda costa a este dizque cantante famoso.

Sale de parte, aquí aparecen Anuel y Rauw juntos. No molesten!

- Rauw Alejandro: El reggaetonero de moda por estos días, que por lo menos debe aparecer una vez por hora en la programación de Oxígeno. Sigue el mismo camino de otros compañeros de su corte como Anuel, Bad Bunny o Myke Towers al hacer colaboraciones de todo tipo, con la finalidad de capitalizar la popularidad de otros compañeros en beneficio suyo (¡Oh, qué bonito!). No ofrece nada diferente a lo que ya se ha visto antes (idols juveniles, perreo intenso, romanticismo ficticio y más de lo mismo). Me da física pereza. ¿Hasta cuándo vamos a poder tener buena calidad constante en el reggaetón? ¿Hasta cuándo los intérpretes repetirán la misma fórmula fastidiosa de siempre? ¡Basta ya!

- Mike Bahía: El menos revelación de la lista, contando con más de 7 años de carrera artística entre su idea grupal y su aventura en solitario. Su primer sencillo, Buscándote, hizo las delicias de adultos y niños, quiénes confundían el nombre del artista con una popular grosería de Colombia (Oh, lindos recuerdos). Hablando propiamente del intérprete, sólo puedo decir que se convirtió en el estereotipo de cantante de pop urbano que también popularizaron grupos como Alkilados o Piso 21 en su país de origen. No es pésimo ni algo similar, pero su constante falta de originalidad en el contenido me impide tomarme en serio su promesa artística. ¿Algo bueno de él? Su voz… Está muy bien trabajada y podría aprovecharla mejor en un género más exigente.


Gracias por ilustrarnos, Teyler.

- Conociendo Rusia: De alguna u otra manera, es incómodo tener el peso de una herencia musical y si los medios de comunicación ponen el dedo en la llaga, es peor. No obstante, hay casos en los que los descendientes se desprenden de esa sombra para desarrollar una carrera destacable. Y aquí tenemos a Mateo Sujatovich, hijo del tecladista de Spinetta; que con su proyecto en solitario pretende mostrar la evolución del rock latinoamericano de un modo menos experimental que grupos como Usted Señálemelo, pero con una creatividad instrumental muy atractiva y una voz muy bien desarrollada. El único defecto es que se limita a unas temáticas muy específicas y poco se arriesga a componer sobre algo diferente al amor… ¡Si pretende explorar más allá de eso, lo recomendaría ampliamente! ¡Eso sí, es digno de apreciar este proyecto!

- Soy Emilia: Ella es Juanita Carvajal, artista colombiana que creó una identidad paralela bajo el nombre de Soy Emilia… una persona aventurera, sarcástica, desenfrenada, vengativa, pero que no se desprende de su humanidad al sentir expectativa, placer e incluso amor. Aunque su base se encuentre en los sonidos electrónicos, bien supo desenvolverse de gran manera en otros estilos como el funk o un ambiente tropisynth (evidente en piezas como Déjate o Estallar) en los que se lució a tal nivel de ser los contenidos de mayor excelencia de la intérprete. Ya la reseñé a profundidad (click aquí), seguí su carrera solista desde su comienzo en 2017 y me siento muy feliz de que haya llegado hasta aquí. ¡Vamos por ese premio y continuemos hasta colonizar la galaxia completa!

"¡Deja todo, escapate conmigo, poco a poco sientes que cuando no estamos cerca vamos a estallar!"

- Kurt: ¡Como se extrañaban a los artistas pop cantautores que poco sacaban la cara en esta categoría! Aquí tenemos a Kurt Schmidt, un sinaloense de 31 años que explora el romanticismo y las emociones humanas por medio de su guitarra y uno que otro arreglo adicional que complementan a la perfección su propuesta. Puede sonar en principio cursi o exagerado, pero justamente eso es lo que le da el encanto a este señor: Espíritu de poeta, ternura excesiva y una exploración de lo complejo desde la simpleza sonora. ¿Defectos? Quizás el mismo de Conociendo Rusia, pero confío en que este artista se abra hacia temáticas más variadas con las que pueda crear una bella composición por medio de aquellas cuerdas siempre presentes. ¡Grandioso descubrimiento!

- Nicky Nicole: Wow, definitivamente el poder femenino se sigue apoderando de las nuevas ideas que van a nutrir el futuro de la industria musical en América Latina. Y por Argentina tenemos a Nicky Nicole, una chica que recién salió al ruedo hace año y medio para convertirse en una de las figuras influyentes del hip hop y el trap en su país. Me agrada el hecho de que la muchacha toma la influencia anglosajona de los ritmos callejeros y los adapta a su propia realidad con temáticas de afecto, incomodidad, autoestima, entre otras que se echan de menos en el mainstream. Así mismo, cuenta con una voz dulce y un vocabulario algo difícil de entender en principio, debido a la inclusión de argentinismos junto con palabras en inglés. Sin embargo, esto último no representa un obstáculo para apreciar el buen trabajo que estructuró Nicky en un período tan corto de tiempo. ¡Una gran contendiente!

- Cazzu: ¡Vamos con otra revelación del trap originaria de Argentina! Ella es Julieta Cazzucheli (más conocida como Cazzu), que empezó su carrera profesional en 2017; pero que no adquiriría gran fama continental sino hasta dos años más tarde con su segundo disco (Error 93), su sencillo más famoso (Mucha Data), y featurings en los que intenta explorar ritmos afines (como el rap y el reggaetón). Lamentablemente su mensaje se limita a temas como el amor, la seducción o el fin de ambos; resultando inevitable la comparación con otras intérpretes de la misma línea (como la misma Nicky Nicole) quienes quedan mejor paradas que ella en ese apartado. Su voz está bien, aunque tiene un mayor potencial que aún no ha aprovechado. No está mal, pero tampoco está mejor que otras compañeras suyas.

- Nathy Peluso: Cerramos la trilogía del trap en Argentina con la propuesta más estrambótica de las tres. Podemos evidenciar una voz bastante versátil para diversas intenciones y géneros en los que participe (rememorando a divas anglosajonas como Beyonce o Rihanna); una gran habilidad para abordar un buen número de sonidos latinoamericanos, por lo que los límites del trap y del hip hop son rotos constantemente por su propio capricho; una creatividad constante en la estructura instrumental de las piezas de su autoría; y pluralidad notable en sus temas para componer. He de admitir que Nathy merece un gran horizonte artístico, y eso que ya ha hecho un gran trabajo. ¡Muy recomendada!

- Pitizion: Compositora colombiana que participó inicialmente como actriz de telenovelas a principios de la década. En el 2019 saltó al estrellato con una identidad que pretende reforzar el poderío de la mujer en una sociedad de mucho moralismo y de tan poca moral. Cuenta con una voz dulce y un efecto rasgado que la hace resaltar. Su música se basa en una mezcla entre el pop urbano (que causa la misma emoción que un bar sin alcohol) y suaves baladas, asemejándose a la carrera que han hecho cantante como el antes mencionado Yatra o Greeicy… ¡Oh, esperen! Incluso tiene un featuring con la susodicha, la cual no está tan mal. Está en un 50:50, porque aprecio sus cualidades vocales y su intencionalidad, pero castigo su falta de creatividad y su zona de confort artística.

- WOS: Ganador de la Batalla de los Gallos de Red Bull en Buenos Aires en 2018, este freestyler ha logrado consolidar una carrera en la que es capaz de demostrar versatilidad entre diferentes maneras de ver el rap: ilusiones, juicio a la sociedad, melancolía, amistades y muchas más. La complejidad se basa tanto en las líricas creadas, como en la forma de abordar cada tema, desplazando el apartado instrumental hacia un segundo plano. ¡Propuesta muy interesante!


4. Grabación del Año: Premia al intérprete y al equipo de producción de la obra musical.

- China (Reggaetón All Stars): ¡Todas tus estrellas de reggaetón favoritas se han reunido en una sola canción! ¡Y qué mejor que hacer un pésimo sample de una canción famosa de Shaggy de hace casi 20 años, junto con un autosample por cuenta de Daddy Yankee, el cual da más pena ajena que cualquier otra cosa! ¿Esto es el reggaetón del futuro? ¿Esto es por lo que reconocen a los latinos alrededor del mundo? ¿Por una canción insultante de perreo intenso cuya creatividad es cuestionable y que sólo por los nombres metidos con calzador tiene más éxito del que merece? Creo que la frase del siguiente vídeo define esta canción poco después de que la escuche…

Fue un espectáculo impresionante...

- Cuando estés aquí (Pablo Alborán): Otra melodía creada a partir de la pandemia, pero esta vez de parte de Pablo Alborán, cuya creatividad me deslumbró hace dos años con “No vaya a ser” y que este año volvió trayendo ánimo y aliento a todos sus seguidores. Aprecio mucho que desde una composición netamente acústica y el vibrato de su voz, transmita una emocionalidad sincera y una esperanza que muchas personas necesitan; pero tristemente no cubre las expectativas respecto a su carrera… Algo similar a lo sucedido con Alejandro Sanz que comenté dentro de la primera categoría. No es una mala creación, pero se nota que la creatividad se redujo en varios artistas de la industria latina e hispana durante esta coyuntura.

- Vete (Bad Bunny): No quería volver a escuchar algo proveniente de Benito. Y pues aquí tenemos otra nominación para él, la cual tengo que escuchar para posteriormente entregarles una simpática y nada enfurecida reseña ¿Listos? ¡Allá vamos!... ES MUY HORRIBLE. Pretende ser la clásica historia de la relación que ya se terminó y la expareja que hace más daño que beneficio, pero posee unas rimas que hasta un niño de primaria puede hacer mejor y el mismo beat repetitivo de siempre al que el género “urbano” nos tiene acostumbrados. Y no voy a hablar de la voz o del apartado instrumental, ya que su insignificancia o extremo minimalismo no da para extenderse en más prosa. PA-TÉ-TI-CO.

- Solari Yacumenza (Bajofondo y Cuareim 1080): Sin temor a equivocarme, puedo asegurar que es la creación con un mejor trabajo de producción que el resto de los de la lista. Y no es de extrañar, puesto que desde inicios del nuevo milenio, el proyecto de Bajofondo se ha caracterizado por elaborar piezas con un alto nivel técnico en el que sus participantes abordan ritmos legendarios como el tango y el candombe para que se combinen armónicamente con el estilo electrónico, formando una mezcla interesante que toma distintos matices a lo largo del tiempo, y dependiendo del álbum y del colaborador. En este caso, Solari Yacumenza eleva el funk a una potencia indescriptible en la que el goce y la reflexión están a la orden del día en forma simultánea; sin olvidarnos de las cuerdas y el espíritu carnavalesco que Cuareim 1080 (comparsa uruguaya) le aporta a la elegancia de Bajofondo durante los seis minutos en donde se mantiene el misticismo auditivo. ¡El merecido ganador en nivel de producción… y por mucho!

Una joya de nuestra música contemporánea...

- Rojo (J Balvin: EL COMPOSITOR DEL MILENIO): Pero recuerden niños, J Balvin les dice que siempre se pongan el cinturón de seguridad para no tener accidentes como el que me sucedió en este clip. ¡Estos consejos te doy, porque J Balvin soy 😉!... Una ovación al mejor cantante de TODA LA JODIDA HUMANIDAD, quién nos trae un perreo intenso semi-romántico y semi-depresivo en el que la MELOSERÍA protagoniza cada parte de la letra. PERFECCIÓN PURA de parte de José, porque ¿a quién le importan esos compositores ingeniosos que son creativos en su romanticismo? NO, NO y NO, eso no es nada frente a la superficialidad y la repetitividad sonora que nos trae J Balvin al MÁXIMO nivel. UN PRODIGIO, definitivamente. De una vez, ¿Por qué no le dan ya el premio a este pendejo?

https://www.youtube.com/watch?v=kstg8zZ1ceE

- Tutu (Camilo Echeverry y Pedro Capó): ¿Quién es ese tal Camilo y por qué lo estamos mencionando en esta lista?

- Lo que en ti veo (Kany García): Ya di mis comentarios sobre esta. A mí no me gusta, pero es sobresaliente y hasta bonita.

- Tusa (Karol G y Nicki Minaj): Un insulto al intelecto humano. Siguiente.

- René (Residente): Ya hablé de esta. Una profunda exploración personal con tintes de crítica social.

. Contigo (Alejandro Sanz): Un homenaje a Joaquín Sabina, por medio de una composición que a primera vista puede sonar repetitiva, pero que a profundidad resulta ser un tesoro poético digno de admirar. Este cover y la versión original comparten esa esencia acústica de efectiva sencillez, aunque la de Sanz provoca una mayor sensación de melancolía, debido a la ausencia de ciertos elementos sonoros que en la versión de Sabina sirven como tranquilizantes en medio del ambiente tiernamente desolador. Más allá de ser un tributo, resulta ser una obra interesante que captura al espectador a lo largo de toda su duración en una espiral de sentimientos encontrados y letras de gran impacto.


Adicionalmente, y antes de pasar a la conclusión; les quiero recomendar ciertos singles que están nominados en las demás categorías (que en la pasada revisión no vimos), y que terminan siendo impresionantes o por lo menos, atractivos.

- Mario Neta (El Cuarteto de Nos) [Nominada a Mejor Canción de Rock]: Fusión de rock, cumbia y punk en una letra que involucra una fuerte crítica al hiperconsumismo y al funcionamiento de la sociedad actual. Una joya para cerrar la década.

- Chilango Blues (Mon Laferte) [Nominada a Mejor Canción Alternativa]: Una balada/blues que expresa la melancolía del desamor, donde la voz de Mon Laferte manifiesta una versatilidad vocal admirable y una sensualidad sin precedentes.

- Una vez más (Ximena Sariñana) [Nominada a Mejor Canción Pop]: Una balada clásica que rememora el encanto de los años 40 y 50. Poesía pura de indudable belleza que expresa lo mejor de amar y ser amado.

- Creo (Eruca Sativa) [Nominada a Mejor Canción de Rock]: Ni tan rock, prefiriendo el uso de instrumentos acústicos asemejándose a ritmos más tradicionales de Latinoamérica; en donde resulta una canción esperanzadora que une los orígenes de la cultura con el contexto social de la actualidad.

- Quiero Vivir (Robi Draco Rosa) [Nominada a Mejor Canción Pop Rock]: A pesar de no ser reciente, se hizo una versión a principios de este año, la cual resultó nominada. Creo que catalogarla como Pop Rock es una falta de respeto en referencia a la diversidad de ritmos presentados. El contraste entre optimismo y depresión es la columna vertebral del sencillo, tan extraña y tan real al mismo tiempo. Y la letra, basada en un poema de Jaime Sabines, continúa teniendo tintes de lucidez, a la vez que de elegancia, esperanza y armonía. Una tierna armonía que sólo Draco puede ofrecer.

Un abrazo, compadre.

Estamos brillando con highlighter, ¿no lo ven?

Wow, hubo de todo en este recorrido: desde bellezas infravaloradas, pasando por experimentos muy raros y también revisando asquerosidades auditivas. Todo eso representa los Latin Grammy, que es básicamente la única premiación “seria” que queda de la música en español, pero donde algunas veces se destaca la mediocridad de los rostros más famosos del medio. No es un panorama tan alentador, pero esa es la actualidad de la Academia Musical y de la industria actual.

Eso sí, mientras sigan existiendo intérpretes que le echen ganas a su vocación, y artistas que se aventuren a crear experimentos novedosos para el medio; seguirá presente el espíritu creativo que nunca debería abandonar este arte tan maravilloso de expresar y escuchar. Y con eso también me basta para continuar revisando aquellas novedades anuales que merecen ser conocidas por un público muy amplio (A excepción de que gane Tusa, ahí si me abstengo de reseñar esta vaina jaja).

Falta un tema del cual hablar, y es una ausencia que puede pasar desapercibida a primera vista. ¿Si vieron que en 2020, dentro de estas categorías principales, no existió ningún nominado en portugués? Puede sonar insignificante, pero para los que vienen analizando conmigo estos premios desde el 2017 es muy raro y hasta triste. Si bien, no eran muy conocidas aquellas propuestas; en ocasiones podían ofrecer una algo interesante y hasta mejor que algunos galardonados en el idioma de Cervantes. ¿Razones? No lo sé, aunque sospecho de una posibilidad que es medio conspiranoica… Pero no la voy a poner acá. Ni que este blog fuera History Channel, o algo así.

No, nada de eso por ahora...

¡Aquí cerramos este largo recorrido! A los que llegaron hasta aquí, les agradezco por seguirme, aguantar mis vainas absurdas, comentarios amargados y reseñas con mucha dedicación. ¡Son los mejores!

Nos vemos en el artículo de Noviembre ¡Good Chao!

Página de Facebook: https://www.facebook.com/yaviene.todoasutiempo15

¡Los finales siempre marcan nuevos comienzos!

11.13.2019

Egovistazo #13: Latin Grammy 2019 - ¿La tercera es la vencida?

¡Ahora han entrado a un nuevo inicio!

De nuevo a las andadas! Imagen tomada de Malv News

Este año tuvo brillos y sombras repartidas en una cantidad parecida. Aunque pensándolo realmente, he estado desconectado de la música latinoamericana durante el 2019 debido a mi terquedad insaciable por seguir escuchando viejeras provenientes de tiempos que nunca volverán, además de decepcionarme semana a semana con las joyitas que cualquier persona se puede encontrar en las “tendencias” musicales de YouTube.

Ohhhhhh. (Créditos a Ynsomniac Sable)

Regresando de un desenchufe un tanto largo, aquí les traigo la reseña de todos los años a los diferentes nominados de las cuatro principales categorías de una premiación cuyo prestigio empiezo a poner en duda… pero que me parecen mucho más seria que esas linduras prescindibles tales como Billboard o los Latin AMA’s. ¡Oh, gloriosos Grammy Latinos!, aquellos que se convirtieron en ese espacio anual en el que mi conocimiento limitado de música se puede expandir gracias a la nominación de propuestas cuyo impacto mediático no le hace justicia a su calidad. Aunque no todo es color de rosa: no pueden faltar aquellos colados con propuestas que pueden llegar a matar el entusiasmo de cualquier recreacionista infantil.

Pero pensándolo bien, no hay que preocuparse mucho por lo anterior. Recuerdo que en Septiembre se formó un escándalo por el hecho de que muy pocos intérpretes de reggaetón entraron a la lista de nominados de la premiación… Fenómeno que, ni tonto ni perezoso, René Pérez (Residente) aprovechó para realizarles una videorespuesta con un tono de ironía y burla excepcional. ¡Bien ahí!

¿Preparados?

Para no alargar más esta introducción (que de por sí ya es muy extensa), empecemos con las categorías. Se ha cambiado el orden respecto al año pasado, porque un poco de variedad es lo que se necesita en este mundo donde todas las modas son casi iguales, ¿No?

1.  Mejor Nuevo Intérprete: Artista Revelación del Año (Algunos no tanto).

-  Aitana: ¿Por qué me había perdido del talento de la cantante hasta ahora? Creo que es porque aún no ha trascendido lo suficiente fuera de su país de origen, a pesar de que sus vídeos ya tienen varios millones de reproducciones en YouTube. Es una intérprete española de 19 años, que saca la cara por todas las promesas de la música hispana; algo que se puede demostrar con su tierna y a la vez potente voz que explora una gama de géneros que trasciende más allá de las tendencias actuales. Proviene de una de las más recientes temporadas de un reality de música (Operación Triunfo) en el que quedó en segundo lugar, confirmando mi teoría de que los ganadores de esos programas tienen la trascendencia de una piedra dentro de la industria artística. En resumen, una chica con todos los méritos para alcanzar el reconocimiento mundial. ¡Muy buena!


-  Burning Caravan: Mis favoritos personales de esta lista. Ya había escuchado de ellos tiempo atrás cuando hice la lejana reseña del ALMAX (ver aquí), pero que tuve la fortuna de ver en vivo en el Concierto Radiónica del presente año en el Movistar Arena. Y déjenme decirles: ¡Son fuerza y energía pura! ¿Géneros? Jazz gitano, manouche, blues, vals, y un etcétera más. En honor al arte y a la caravana ardiente de Django Reinhardt (sí, el mismo que inspiró a Monsieur Periné), se conformó esta banda franco-chileaquna-colombiana; la cual canta a los fenómenos sociales, las aventuras épicas y las historias bizarras de la humanidad. Para mi, unos virtuales ganadores.


Camila Gallardo: Si se nota una gran diferencia entre aquella inocencia de “Abrazame” y la rudeza presentada en “Aquí estoy”, ¿verdad? Ella es Camila Gallardo, una viñamarina con una voz prodigiosa que ha sabido explotar muy bien en diferentes canciones que pendulan entre el pop y la cumbia. De hecho, ya no tengo nada más que decir acerca de ella. Está bien y ya.


-  Fer Casillas: Desde Monterrey, llega una intérprete experta en la suavidad instrumental, los detalles de vals y blues, y los temas depresivos. Segura, tenaz y sin miedo que la restrinja, estamos frente a una mujer que expresa todos sus sentimientos desde la A hasta la Z, sin importar el qué dirán. La exploración de ambientes y horizontes por medio de diferentes efectos de sonido es digno de apreciar. En conclusión, también es una fuerte contendiente… (¿Soy el único al que su voz le recuerda un poco a la de Ximena Sariñana?)


-  Chipi Chacón: Es muy agradable tener una propuesta sinfónica dentro de las nominadas. Y eso nos ofrece Gerald Chacón, trompetista de la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela, y con una orientación hacia los sentimientos humanos y la admiración a la naturaleza. Debido a su trayectoria como músico, tiene a su favor unos muy cuidados arreglos instrumentales en cada una de sus piezas, aderezado con una voz suave y consentidora. Un buen descubrimiento, en definitiva.


-  Elsa y Elmar: Pensaba que era un dúo, el cual ya no es tan revelación como para entrar a esta categoría. Pero no es así, ya que así se llama el proyecto musical de Elsa Carvajal, la cual es acompañada por una banda que logra complementar la tierna voz de esta chica. Referirse casi siempre acerca del amor podría considerarse su coartada; no obstante, la creatividad al abordar las diferentes perspectivas de aquella temática la convierten en una propuesta muy atractiva hasta para los oídos más exigentes. La instrumentación es 50:50, pasando de ser sorprendente a no ser tan relevante; pero ya depende del contexto de la canción. ¡Que lindo verte por acá, Elsa!


-  Greeicy: Oh no, oh no, no me van a poner a hablar acerca de esta señorita… ¿Verdad? ¿VERDAD? Ah, como sea… Greeicy Rendón es una actriz e intérprete colombiana que alcanzó la fama con su papel de Chica Vampiro, para después tomar un trampolín que le permitió alcanzar lo más alto de la fama continental con un género frívolo, repetitivo y facilista. Hablando de cosas positivas, es posible rescatar piezas como “Ya para qué”, de las cuales si se pueden resaltar la naturalidad y las líricas. De resto, los sencillos más populares de ella no inspiran mucha calidad que digamos, además de que su voz no denota expresividad alguna, salvo ciertas excepciones. Descartada de inmediato.


-  Juan Ingaramo: Entraría en una categoría intermedia → Tiene una voz que llama la atención, con una ligera sensualidad que puede aprovecharse en el contexto de varios géneros musicales; sin embargo, desaprovecha su talento en tonadas que no le exigen mucho nivel en lo vocal. ¿Acaso noto autotune en sus composiciones, o es impresión mía? Ya para terminar, recomiendo más la colaboración que hizo con Pedrina, en la que si es posible contemplar sus cualidades artísticas. Aquí si juzguen ustedes.


-  Paulo Londra: Más que reggaetonero, es un trapero (ba dumm tsss). Desde Argentina para el mundo, viene uno de los fenómenos más recientes de la música urbana en América Latina, el cual tengo que admitir que tiene un gran potencial como intérprete. Eso sí, personalmente no es que me agrade tanto el concepto musical en el que se ve envuelto (considerando que otros muchachos como ha$lopablito me parecen más creativos), pero no lo desarrolla tan mal. Algo es algo, aunque peor es nada, y para mi no se acerca en lo absoluto al galardón.


-  Nella: No sé exactamente por qué, pero la voz quebrada de esta señorita me recuerda un montón a las soneras cubanas, junto con aquellas voces desgarradas tales como Violeta Parra, o similares. Proveniente de Islas Margarita y graduada de Berklee College, nos encontramos frente a la intérprete más reciente dentro de la industria musical, aunque eso no le quita mérito en lo absoluto. El folclor latinoamericano está en las venas de esta chica, a la que le veo un futuro muy prometedor sin que le sea necesario pegarse a tendencias de popularidad efímera. ¡Buena candidata!



2.  Canción del Año: Premia al intérprete y al compositor del single en cuestión.

-  Desconstrução (Tiago Iorc): Por supuesto que tenía que estar la cuota brasileña, la cual seguramente no va a ganar. Eso es triste, puesto que el talento brasileño debería tenerse más en cuenta dentro de las categorías principales, ¿No creen? Ya hablando de la canción como tal, es una historia fuerte que es posible ubicar en cualquier punto de la realidad actual, en la que las redes sociales han servido como medio en el que las personas presumen o aparentan unas vidas y cuerpos de ensueño, mientras lo que hay detrás es algo diametralmente opuesto. En concreto, una deconstrucción dada a partir de una falsa aceptación que no tuvo una niña de parte de los usuarios virtuales. El tono es oscuro, y el ambiente es depresivo, acorde a lo que desea transmitir la canción. La voz no es memorable, pero acompaña de forma aceptable a todo lo referente a la letra. ¡Tan fuerte como tensionante!


-  Kitipun (Juan Luis Guerra): Después de cinco años sin nuevo contenido, el artista de la bachata regresa con parte del romanticismo que lo caracterizó en sus años dorados mezclado con un apartado de detalles y referencias que no dejan indiferente a cualquier persona curiosa que lo escucha. El nombre choca al principio, pero después se logra entender el encanto del mismo, y del ritmo tradicional de bachata adornado con instrumentos acústicos como sintéticos. Definitivamente, el maestro no decepciona con las novedades que trae, las cuales se van adaptando a los nuevos tiempos sin perder la originalidad. ¡Mi virtual ganador!


-  Un Año (Sebastián Yatra y Reik): No es de mis favoritas, pero sería caradura no admitir la calidad que hay en esta canción. Sebastián Yatra vuelve a inmiscuirse en el pop y las baladas contemporáneas con una letra que trasciende las distancias y el tiempo, sin que el amor se desvanezca. De hecho, la voz del paisa goza de cierta versatilidad que no se debe pasar por alto. Por otro lado, Reik no agrega ni quita, siendo más bien X durante la melodía… Algo triste, teniendo en cuenta que en sus primeros años, el grupo mexicano si contaba con un valor agregado que lo diferenciaba de otras bandas similares como Camila. Es una fuerte candidata a ganar, y no me molestaría si lo hiciera.


-  El País (Rubén Blades): No sé qué opinar respecto a esta canción. Es una crítica social frente a la pobreza y corrupción de todas las comunidades latinoamericanas, envuelta en un ambiente de jazz y blues al que no estamos acostumbrados por parte de Rubén. La voz del hombre se le nota decaída, y no sale de una zona de confort en la que los agudos no existen y el status quo es la regla. No es una mala canción, y el apartado instrumental hace méritos para eso; pero me parece que es un producto insuficiente como para alguien de la talla del señor Blades.


-  Calma (Pedro Capó): Como para variar, hablemos de los puntos buenos de esta viralidad musical → La versión original, a diferencia del remix, conserva cierta naturalidad respecto al entorno tropical que pretende evocar, además de que la voz del hombre no es tan insoportable como la de otros exponentes de esta mezcolanza entre pop y reggaeton. Y de lo malo, pues están la letra, la instrumentación y el reiterado problema de la repetitividad en el contenido. ¿Pegadizo? Quizás, pero a costa de que la melodía se pueda “quemar” rápidamente. Un “meh”, y me estoy arriesgando.


-  Mi Persona Favorita (Alejandro Sanz y Camila Cabello): Es agradable de escuchar, e incluso tiene méritos para ganar más allá de la aparición de la joven cubana más amada en Gringolandia. La armonía entre las dos voces es muy interesante, contrastando la suavidad de Camila con los desgarros de Sanz. La letra… pues está bien. Es tierna, pero no sé… Quizás es muy exagerada emocionalmente, o quizás soy muy quisquilloso con cada detalle. Está… bien!


-  Querer Mejor (Juanes y Alessia Cara): Comparada con los últimos lanzamientos de Juanes, este brilla de una forma despampanante. Digo, no es la gran cosa; pero sigue siendo una joya bonita que se enfoca en la armonía entre las voces de ambos cantantes, relegando los arreglos instrumentales a un segundo o casi un tercer plano. Aunque el tema que se desprende de la letra ya no conserva originalidad alguna (el amor, mor, mor), está armada con una poesía simple y precisa al mismo tiempo. No pienso que merece ganar, pero eso no le quita virtudes referentes a su aceptable calidad.


Las tres siguientes candidatas están enmarcado en un mismo ritmo lento de pop latino, casi balada; el cual se enfoca en el mismo tema repetitivo. No son obras malas, pero si es notable la reiteración en estas últimas propuestas

-  Quédate (Kany García y Tommy Torres): Aprecio más esta colaboración debida a que trata el romanticismo desde una perspectiva más realista, denotando el cansancio en el que una relación puede caer en cuestión de tiempo. La armonía entre las voces está desbalanceada, siendo Tommy Torres el gran afectado. Nunca es tarde para conocer y admirar cualquier tipo de música, pero por alguna razón siento que esta reliquia pertenece a un pasado que jamás volverá. Es un aspirante que tiene posibilidades, pero no sé hasta qué punto puede ser mejor que algunas tonadas vistas con anterioridad.


-  No tengo nada (Alejandro Sanz): Lo único que destaca exageradamente es la voz de Sanz, que al parecer no ha envejecido y suena exactamente igual que en los últimos 20 años -algo acertado, puesto que facilita desgarros y variaciones que no serían tan interesantes en voces genéricas-. Es una especie de “No tengo dinero, ni nada quedar”, que se orienta más a la parte romántica y apasionada cuya aptitud descriptiva es atractiva, pero que resulta menos memorable que las composiciones de Sanz en sus mejores años. A mi parecer, no merece el galardón.


-  Ven (Fonseca): Con un tinte más sinfónico, se nos presenta esta combinación entre lejanía y nostalgia que se enmarca en el mismo contexto del amor. La voz no tiene momentos significativos dentro de la canción y la letra es altamente diabética (algo que no es necesariamente malo… Al parecer, Fonseca tomó el lugar que tenía Kany Garcia el año pasado). A pesar de todo, se rescatan fragmentos en los que las referencias y los fenómenos raros son los protagonistas. Buena melodía, pero no es mi favorita.



3.  Grabación del Año: Premia al intérprete y al equipo de producción del sencillo.

-  Aute Cuture (Rosalía): Después de aquel tesoro llamado El Mal Querer y de la moda ridícula establecida en Con Altura, Rosalía regresa con otra melodía pegajosa y reflexiva, la cual es posible interpretar como una descripción de sí misma, su éxito y sus cualidades notadas por sus allegados. Carece de la variedad de detalles que causaron la impresión positiva que tuvo Malamente en su momento, pero no deja de ser una buena canción para pasar el rato. Además, la voz de la dama sigue siendo tan destacable como siempre.


-  Mi Persona Favorita (Alejandro Sanz y Camila Cabello): Ya hablé de esta. Bien, a secas.

-  La Plata (Juanes y Lalo Ebratt): Un experimento interesante que pretende crear una especie de híbrido entre el vallenato, los sonidos urbanos y una pizca de cumbia. La letra se sale de los clichés románticos y/o “rebeldes” de las canciones “trendy” y logra sacarle una sonrisa hasta al más puritano de los géneros musicales. Incluso la participación de Lalo Ebratt es aceptable, teniendo un sello único identitario a la hora de hacer su interpretación. No la prefiero como ganadora, pero es un buen producto.


-  Parecen Viernes (Marc Anthony): Yo creo que muchos seguidores del salsero se preguntaban en qué momento se le iba a terminar la originalidad… Creo que el momento ha llegado. Y es que la melodía instrumental más parece una versión 2.0 de Vivir mi Vida que cualquier otra cosa. Por suerte, ese dembow del principio es sólo para distraer, porque en caso contrario hubiera sido la pérdida de dignidad más grande de la historia reciente de la música latina. Y la letra no está mal… Tan sólo es un refrito de todas aquellas líricas de su época dorada, enfocadas en la descripción de la mujer como un fruto prohibido vital para la supervivencia. Lo siento Marco Antonio, pero has perdido el toque.


-  Verdades Afiladas (Andrés Calamaro): El regreso de Calamaro trajo más luces que sombras, por fortuna. ¿La letra? Considera mejor que desarrolla mejor el tema del fruto prohibido, al relacionarlo con los fenómenos de la vida, el cómo de las realidades, las sensaciones dolorosas e incómodas, y finalizar con un golpe de gracia. ¿La instrumentación? Genial, arreglos clásicos a los que la guitarra otorga variedad en cada segundo. La coartada de esta reliquia se encuentra en la interpretación vocal, en la cual es notable la pérdida de calidad de Calamaro con el paso de los años. No obstante, sus puntos buenos todavía siguen teniendo bastante peso. ¡Un buen contendiente!


-  Kitipun (Juan Luis Guerra): Ya comenté lo necesario. ¡Mi virtual ganador!

-  Ahí Ahí (Vicente García): Lo lamento con toda mi alma, debido a que el infiel favorito de toda Latinoamérica unida me parece un artista muy completo, pero las líricas de esta canción ya están lo suficientemente desgastadas, y no ofrece algún valor agregado respecto a mejores creaciones de Vicente García como Dulcito e Coco o Loma de Cayenas. Por otro lado, esa combinación rara entre trap y bachata es agradable de oír, debido a que es una situación orgánica que permite abrir un mar de posibilidades frente a lo que se puede hacer con una buena bachata en la actualidad. Y la voz de Vicente… inigualable, al punto de que no haber objeciones al respecto. Al final, es complicado decir si tiene el mérito de coronarse, pero le doy el pase por los logros a nivel instrumental, rítmico y vocal.


-  No Tengo Nada (Alejandro Sanz): Ya opine sobre esta. No merece el premio, pero está lejos de ser mala.

-  Cobarde (Ximena Sariñana): ¿Los finales pueden ser difíciles, no creen? Así llega a ser esta composición creada por el dúo dinámico Mauricio Rengifo-Andrés Torres, la cual otorga una bocanada de aire fresco a tanto amor y pasión desbordante. De hecho, se refleja todo lo contrario en esta melodía, en la que se lidia con la falta de sinceridad, la fugacidad y la impotencia. La voz de Ximena explota sus capacidades de una forma lo suficientemente particular, y la instrumentación tiene un impacto muy limitado. ¡Un lindo contenido, aunque no es de mis favoritas!


-  Querer Mejor (Juanes y Alessia Cara): Ya me referí a esta. Aceptable, tendiendo a más!


4.  Álbum del Año: Otorgado al intérprete y al equipo de producción del disco entero.
Nota: Sólo coloco un fragmento (o sencillo) del álbum, que sirve como primer vistazo para conocer el material.

-  #Eldisco (Alejandro Sanz): Un híbrido entre balada y trap. Con el apoyo de Residente para potenciar el trap, y con el feat de Camila Cabello para las interpretaciones más lentas, este trabajo discográfico goza de factores muy decisivos de calidad… Bueno, no tanto. No me lo malinterpreten, es bueno y tiene un valor agregado especial; pero se queda corto respecto a la repetitividad de las baladas y una exploración inicial de aquel ritmo urbano que puede tener mejoras en el futuro. No debería ganar el galardón, pero eso no le quita que sea un buen disco.


-  ¿Dónde bailarán las niñas? (Ximena Sariñana): Un álbum difícil de digerir en principio. ¿Hay sonidos urbanos? Por supuesto ¿Ximena está haciendo reggaeton? Claro que no. De hecho, el uso del dembow por parte de la intérprete no pretende imitar la moda de la actualidad, sino que más bien desea crear un estilo propio y lo suficientemente original. La sinergia entre ritmos resulta en un proyecto con una sustancia atractiva y bien armada. La voz de Ximena merece un reconocimiento especial por la versatilidad que maneja. ¡Un buen album!


-  Agustín (Fonseca): La incursión del reggaeton y de una mezcla de este con el estilo tropical es algo que es inevitable para la carrera de Juan Fernando Fonseca, quién ya se desprende casi en su totalidad del recién resucitado Tropipop para abordar las últimas tendencias de la industria musical… Pero con más sombras que luces. Los colaboradores no brillan mucho dentro del disco, por más nombres destacados que existan (Véase Ana Torroja o Kinky), y las líricas por su profundidad, temática o tenacidad… De hecho, son muy simplonas salvo ciertas excepciones, lamentablemente. En definitiva, no merece ganar.


-  Cargar la Suerte (Andrés Calamaro): Rock en español, blues y baladas para recordar los viejos tiempos, pero con letras renovadas → Así puedo definir el nuevo contenido de Calamaro, el cual goza de unas líricas interesantes cuya rebeldía y críticas al comportamiento no pueden pasar desapercibidas. No cuenta con algún elemento que termine de convencerme acerca de la excepcionalidad del disco, aunque no deja de ser una gran ganancia para el rock de la actualidad.


-  El Mal Querer (Rosalía): Aquel larga duración que trascendió de una manera sorprendente hasta para la misma Rosalía. El proyecto de grado de la susodicha está inspirado en una novela del siglo XIII titulada Flamenca, en la que expresa el calvario de una mujer durante su matrimonio. Un producto innovador respecto al uso de instrumentos, compases e interpretación vocal, enmarcado en el pop… Sí, esto es un disco de pop… Claro, con rastros de trap y música árabe, pero a la final es pop. Ya le hice una reseña (Que pueden ver clickeando aquí) analizándolo en su totalidad. ¡Uno de mis virtuales ganadores!


-  Fantasía (Sebastián Yatra): Un álbum entero de pop por parte de Sebastián Yatra… Bueno, no sé qué decir exactamente… Está mejor que Mantra debido a que las fallas presentes son menores a las de su primer disco de larga duración, además de que es posible notar una clara evolución en letras de un año a otro → Bien por Yatra, quién además agregó colaboraciones bastante valiosas, unas cuantas buenas, otras más indiferentes y Camilo Echeverry… Por Dios, después de escucharlo cantar ya no me interesa seguir su carrera interpretativa ni porque sea obligado a ello. Ya que, es harina de otro costal. Un disco bueno, pero hasta ahí.


-  Más de mi (Tony Succar): Otro trabajo discográfico con todas las de la ley, como decimos en Colombia. La salsa es el núcleo de todo, pero a partir de ahí se desprenden exploraciones a distintos géneros  que pueden variar desde el sinfónico hasta el perreo intenso; sin embargo, todo está bien armado y estructurado para que la cohesión sea casi perfecta. El proyecto cuenta también con la participación estelar del letrista Jorge Luis Piloto, autor de éxitos como “Yo no sé mañana” o “Día tras día”, el cual explota todo su talento en otro superproyecto de los que les encanta a Tony Succar. ¡Un hit increíble, digno merecedor!


-  Paraiso Road Gang (Ruben Blades): Ya sé, ya sé lo que dije sobre El País. No obstante, el caso con el disco entero de Rubén es diferente. Es un disco experimental para el poeta de la salsa, en donde es posible reconocer ritmos latinoamericanos de gran trascendencia, combinados con la conciencia del reggae y el rap, aderezado con rock en español, baladas y música funky para culminar con broche de oro. El tema central se basa en una crítica social hacia todos los errores de la historia panameña en términos económicos, políticos e incluso culturales. La colaboración e impulso por parte de otros intérpretes panameños es un plus digno de apreciarse. ¡Discazo también merecedor!


-  Vida (Luis Fonsi): Album de tres caras. Por un lado, están los sencillos supervirales tipo “Echame la Culpa” o la canción innombrable, las cuales hicieron un daño irreversible a la trayectoria artística de Fonsi. Por el otro, están canciones de corte tropical las cuales considero que se asemejan demasiado a lo que hizo Pablo Alborán con “No vaya a ser” (ni siquiera hay innovación, es pura réplica). Por último, están las clásicas baladas que el intérprete no abandonó por mera nostalgia o quizás porque eran lo único que realmente sostenían este trabajo discográfico. No es un disco bueno, y no merece el galardón ni por equivocación.


-  Visceral (Paula Arenas): Es uno de esos discos que agradezco ampliamente que existan, debido a la variedad de ritmos que aborda y a lo polifacética que puede ser la composición de Paula Arenas y la intervención de sus dos invitados: Santiago Cruz y Diana Fuentes (cuya participación complementa la esencia difusa que se desea transmitir). El legado que empieza a construir esta muchacha viene compuesto por bachata, cumbia, pop, tropical y principios de electrónica; agradable de escuchar y de sentir. Sólo un reparo: En las primeras canciones aún no posee una identidad propia, cayendo en un parecido a Ximena Sariñana muy notable; pero afortunadamente se va corrigiendo esto en los siguientes tracks. ¡Muy buen producto!


¿Más variedad y mayor oferta de géneros, ritmos y estilos particulares? Por supuesto, y me alegra un montón que cada vez más fragmentos de la identidad latina sean reconocidos en la academia. ¡Un enorme acierto, si me lo preguntan!

Aquí termino este artículo un poco extenso. Deseo éxitos a los nominados y que gane aquel de mayor merecimiento (Por favor, que así sea… Oremos, amén). ¡Nos vemos en una próxima ocasión!


“Ahora el fin marca un nuevo inicio”