—No sólo es el abrazo, también es la química y el
trance que los envuelve en un mar de éxtasis.
En el artículo de Motomami (clic aquí para leerlo),
hice referencia a un par de discos que decidí escuchar de principio a fin
mientras soportaba el alto tráfico de la carretera e incluso reseñé parte de
ese primer álbum que fue incómodo de abordar. Y si les soy sincero, al
terminar de reproducirlo sentía un agotamiento mental difícil de describir, lo
cual resultaba contraproducente teniendo en cuenta que iba camino al trabajo y
probablemente ese desgaste pasaría factura durante mi día laboral. No quería
permanecer con aquella sensación, y ¿qué mejor que escuchar un segundo disco
para distanciarme de la tónica del primero?
Ese segundo larga duración tenía el nombre de El
Madrileño, creado por Antón Álvarez Alfaro, mejor conocido como C. Tangana.
¡Bienvenidos a su AlbumEscape!
Mi primer acercamiento hacia la música de Antón se dio
con una colaboración llamada “Antes de Morirme” junto a Rosalía. Y parece que
las mejores historias no surgen de flechazos inminentes, puesto que la canción
no me pareció la gran cosa. Algo parecido me sucedió con “De música ligera”, aquel superéxito de Soda Stereo que no me interesaba en lo absoluto. Tiene que llegar otra canción que facilite la atracción con la propuesta
artística… Y en el caso del español, eso sucedió con Tocarte, una
creación de Jorge Drexler en la que aparecía como invitado.
Tocarte
fue un primer campanazo que me permitió interesarme por esa propuesta anormal.
Y el segundo campanazo llegó poco tiempo después con los vídeos de la
presentación de Pucho en el Festival Estéreo Picnic 2022. No estuve en dicho
evento, por lo que solamente con el apoyo de una persona muy especial pude
acceder a grabaciones a una longitud corta. Y si me remito tanto a las grabaciones
como a los testimonios en redes sociales, parece que el espectáculo fue
impecable.
La sensación definitiva llegaría con la reproducción
del disco completo, porque más allá de escuchar material suelto como ese
intenso romance encarnado en esa melodía llamada Ateo, creada junto a Nathy Pelusso; hacía falta ver de lo
que era capaz don Antón en un trabajo de larga duración. ¿Qué nos aguardan los
siguientes 42 minutos? ¿Es tan bueno como lo indican? ¿O está siendo más valorado de lo que merece? Demos comienzo a esta revisión.
El Madrileño [2021]
1.
Demasiadas mujeres
2.
Tú me dejaste de querer (ft. Niño de Elche y La Húngara)
3.
Comerte entera (ft. Toquinho)
4.
Nunca estoy
5.
Párteme la cara (ft. Ed Maverick)
6.
Ingobernable (ft. Gipsy Kings)
7.
Nominao (ft. Jorge Drexler)
8. Un
veneno [G Mix] (ft. José Feliciano y Niño de Elche)
9.
Te olvidaste (ft. Omar Apollo)
10. Muriendo de envidia (ft.
Eliades Ochoa)
11. Cambia! (ft. Carín León y
Adriel Favela)
12. Cuando olvidaré (ft. Pepe
Blanco)
13. Los tontos (ft. Kiko Veneno)
14. Hong Kong (ft. Andrés Calamaro)
Todas las composiciones fueron escritas por Antón Álvarez
Alfaro, con el apoyo de Cristian Quirante (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 10, 11, 12, 13,
14); Víctor Martinez (3, 5, 6, 7, 8, 10, 11, 12, 13, 14); Jorge Drexler (7,
14); Camilo Murillo, Francisco Naranjo, Sergio Larrinaga y Genaro Monreal (1);
Harto Rodriguez y Juan Jiménez (2); Daniele Alves Dos Santos (3); Alejandro
Sanz, Paul Jefferies y Rosario González (4); Eduardo Hernández (5); José
Feliciano, Francisco Contreras y Álvaro Santos (8); Federico Vindver, Omar
Apollo y Rafael Arcaute (9); Eliades Ochoa y José Fernández (10); Carín León y
Adriel Favela (11); Tiara Thomas, Steve Arrington, Charles Carter, Elijah Dias,
Gabriella Wilson, Jermaine Dupri, Roger Parker, Ron Latour, Shawn Carter, Waung
Hankerson, Farruquito, Juan Fernández, Juan Carlos Cobián, Negro Cherokee, Greg
Carmona, Enrique Cadícamo, Buddy Hankerson y Antonio Humanes (12); Kiko Veneno
(13); Andrés Calamaro (14).
El plan original del artista no tenía relación alguna con el resultado final. Antón comentó en una entrevista que después de un gran porcentaje de avance en un proyecto totalmente diferente, llegó la pandemia y sin importar lo que pensara la disquera, decidió dejar suspendido dicho trabajo para emprender una idea relacionada con la interacción de sus raíces e inspiraciones. Ese fue el punto de arranque del disco que hoy vemos.
Para variar, también me gustaría iniciar resaltando un detalle
que quizás pueda comprometer la identidad del disco, y es la cantidad de
colaboradores presentes. En una época en la que los featurings son el pan de
cada día y las decepciones se tornan más frecuentes, me complace afirmar que el
disco no se siente sobresaturado, debido a que cada aporte parece estar
ajustado a una medida en la que no hastía al espectador.
Sin cantar ni afinar...
La propuesta sonora de C. Tangana está clara: la
exploración de sonidos típicos del folclor español y de sus propios orígenes
(rap, hip hop); junto a la interacción con toda clase de fenómenos
latinoamericanos como el bolero, los corridos, el reggaetón, el bossa nova e
incluso el rock en español. No noté discordancia alguna en el transcurso del
disco, e incluso me sorprendió el camino que fue tomando de inicio a fin…
Porque más allá de que dos piezas continuas parezcan discordantes entre sí,
poseen factores clave en su identidad que permite relacionarlas con la
propuesta del artista.
Todo comienza en Demasiadas Mujeres, que se
podría considerar esa canción de transición entre su historia como C. Tangana y
el homenaje a las costumbres musicales españolas. Todo inicia con la
introducción de la banda Rosario de Cádiz que es rota rápidamente por un beat
electrónico en el que Antón describe sus diferentes aventuras con un sinnúmero
de muchachas cuyos aportes van desde “Que rico” hasta “¿Por qué dejaste mi
corazón partío?”.
"No me puedo olvidar... De la que me dijo que siempre pa' siempre estaría pa' mí,
De la que decía que solo una noche y despué' no hubo má'"
Sin tener la letra más profunda o el desempeño vocal
más admirable, logra ser tan memorable como expresivo a la hora de mostrar el
contexto en el que alguna vez estuvo involucrado, y el peso que una u otra de
esos momentos puede tener en momentos posteriores.
Luego llega Tú me dejaste de querer, que es la
carta de presentación de este disco y el sencillo que más ha rotado en las
radios de todo el mundo… Y no es casualidad. Al preparar una composición con
una mezcla no muy vista, junto con un gancho comercial cuyo alcance sea masivo;
el resultado es una revelación innovadora y repetida hasta el cansancio. Tanto
así que algunos colaboradores que escucharon la melodía antes de su lanzamiento
se mostraron maravillados y conscientes de la vasta respuesta que podía
generar.
"Tú me dejaste de querer cuando te necesitaba, cuando más falta hacía, tú me diste la espalda"
¿Y que contiene este track? El desamor envuelto en un
vestido de folclor español y una pañoleta de reggaetón (la versión del género
que fue popular a inicios del nuevo milenio). Agradezco de manera amplia que el
dembow (percusión característica de reggaetón) sólo haya permanecido en el
coro, porque de otro modo perdería valor respecto a otras creaciones fácilmente
sustituibles. El aporte de La Húngara y Niño de Elche elevan la calidad a una
potencia que aún no logro descifrar, y el contraste entre ellos enriquece el
sentido autóctono que poco a poco trasciende a un ámbito internacional.
Una de mis favoritas de este recorrido es Comerte
Entera, con ese bossa nova tan sensual como reflexivo. El desenfreno hecho
letra, más allá de cualquier ambiente fiestero (vagamente referenciado) y de
posible descontrol… De hecho, el desvarío corre es por cuenta de las
sensaciones transmitidas por las interpretaciones vocales.
"No puedo más que pensar... En tu forma de hablar"
El aporte de la frase “Essa mina é um perigo” por
parte de la artista MC Daniele es la cereza sobre este pastel de calentura,
complementando la descripción antes realizada del deseo intenso. A pesar de que
el principio electrónico parece algo fuera de lugar, no desvía la atención de la
intención de esta tonada.
Nunca Estoy es una adaptación bastante libre de clásicos como Corazón
Partío de Alejandro Sanz o ¿Cómo quieres que te quiera? de Rosario
González, artistas acreditados en la composición. La melancolía, los celos, la
distancia y el anhelo de un amor ya imposible conforman la receta perfecta para
entrar a esta sección depresiva del disco, en la que la tristeza es moneda
corriente. El crescendo de los elementos electrónicos puede provocar reacciones
divididas en quiénes los escuchan, y sorprenden tanto por su rareza como por su
interesante uso.
"Y otra vez vas a perder el avión, y otra vez soy una imbécil esperando a su hombre"
La caída emocional se pronuncia con Párteme la cara,
junto a un experto en la materia: Ed Maverick. A pesar de no ser santo de mi
devoción, Eduardo logra transmitir la insatisfacción y el desanimo que provoca
una relación que debe recurrir a las mentiras para consolar a aquel que no
quiere que termine la farsa.
"Miénteme y dime que me quieres, que todo está bien, que no ha cambiado nada"
Con un ambiente sonoro envuelto en un mar sintético, se
profundiza el hecho de que el éxito económico o profesional no conforman la
pieza faltante que el amor si haría. Queda ambiguo si la otra persona realmente
compartió el sentimiento o fue un interés superficial, pero el sufrimiento permanece.
Sin ser admirador de las colaboraciones en exceso, aprecio un montón cuando el
anfitrión aprovecha al máximo el potencial de su invitado, como lo es en este
caso.
Explotando la vena folclórica, nos encontramos con
otro trabajo colaborativo, esta vez de la mano de los Gipsy Kings, que le
cantan a una persona exageradamente empoderada… Al punto de no tener un
enamorado, sino un perro fiel que le sigue los pasos. Ingobernable logra
intercalar elementos del flamenco y del pop de manera interesante… A pesar de
no ser novedoso, continúa siendo una gran propuesta de parte de todos los
involucrados.
"Ni una escalera para poder alcanzarte, ni una pistola para poder gobernarte"
Llegamos a la mitad del disco de la mano de uno de los
colaboradores que más impulso la identidad del proyecto: Jorge Drexler, con
quién trabajaría tiempo más tarde en la ya antes mencionada Tocarte. El
mundo de la fama es excesivamente desagradecido con sus habitantes, y es lo que
refleja el dúo dinámico en Nominao, una directa crítica al ritmo
desenfrenado de aquel estilo de vida… el cuál contrasta de forma graciosa con
lo minimalista que resulta la instrumentación. En resumen, material crítico y
reflexivo de primera calidad para que se entretengan un rato y analicen toda la
vida.
"Expectativas las justas, número uno en las listas, el 7 de abril, dos mil nunca"
En Un Veneno (G Mix) sobresale nuevamente el
desgaste que genera el mundo del espectáculo, el deseo de escapar de los
excesos y el amor como motor de cambio para el famoso en su proceso de
redención. Todo esto acompañado de la imponente voz de Jose Feliciano, una
variación sombría de son cubano y la agitación de cuerdas cuya mezcla provoca
una explosión creativa impresionante. Otro de los puntos destacables del álbum.
"Sin cantar ni afinar (Hmm), pa' que me escuche to’a España"
Inicialmente, la siguiente canción no era tan
representativa para mi… Mas con el pasar del tiempo logré tomarle más aprecio
debido a la calidad vocal del artista invitado y al mismo significado de la
letra, que se centra en la dualidad de una persona caótica que sin querer salir
del abismo en el que se encuentra, sigue amando a la persona especial con la
que compartió momentos inolvidables y no desea lastimarla, fracasando en el
intento.
"Qué vida vivo yo, sin olvidarte. Si quieres, bebé, háblame"
Te olvidaste es tan íntima como innovadora, mostrando que la
realidad es muy cruda en ciertos casos y que a veces el amor no logra
materializar todos los ánimos de superación que pueda tener algún individuo,
porque la personalidad puede pesar más. El mix entre la balada acústica y una dimensión synth hacen resaltar el contraste entre el amor y un contexto no muy favorable, de una manera tan triste como apasionada. Me encanta.
Continuamos con otra adaptación libre, esta vez de
Lola de Antonio González, interpretada inicialmente por Eliades Ochoa y con
nuevos versos agregados por El Madrileño, manifestando su satisfacción más allá
de la superficialidad del reconocimiento o el dinero; y en donde su plenitud
radica en las personas que aprecia y en las experiencias que ha vivido. En Muriendo
de envidia no se van a encontrar el típico comentario vanagloriándose (por
fortuna), sino algo más agradecido y aterrizado.
"Si un día Dios me arrebata to' lo que hasta ahora me ha regala'o; nada me va a importar mientras tú despiertes aquí a mi la'o"
¡Cambia!
es la incursión de Antón al regional mexicano con la gran ayuda de Carín León y
Adriel Favela, la cual trata acerca de los cambios de paradigmas en la sociedad
y cómo esto impacta en quienes crecieron con unos pensamientos definidos con
anterioridad. Anteriormente, era muy común la exaltación del macho agresivo,
adinerado y que no se acobardaba ante ningún obstáculo; sin embargo, con el
paso del tiempo ese imaginario quedaba atrás para dar lugar a perfiles más
variados que veían el valor de la persona en temas más profundos.
"Me hicieron pensar que si cada noche no salía envuelto en Gucci yo no era más que un don nadie, y ahora que sobran ceros en el banco me piden que cambie"
La idea de resaltar ese cambio brusco de mentalidad
por medio de un género tan tradicional como el corrido es tan inteligente como
atractivo. En cuanto a lo instrumental, el inicio que referencia a una película
épica y el final que refleja que las cosas no son como parecen apuntan de
manera precisa a la idea que se desea reflejar. Y el triple aporte que permite
ver semejanzas y diferencias entre los intérpretes es de una calidad altísima.
De las más memorables del álbum, sin duda alguna.
Después tenemos otra adaptación ya no tan libre de dos
temas: Nostalgias de Enrique Cadícamo y Pasan los días de La Tana
condensados en la pieza Cuando Olvidaré, que inicialmente refleja la
ausencia y la distancia tomada por aquella de quién se enamoró, manifestando
desilusión e incluso depresión.
"Hermano, esta mujer va a matarme; se ha propuesto de humillarme, es feliz con mi sufrir"
Por otro lado, tenemos el discurso de Pepe Blanco
acerca de la canción española interpretado por Imanol Arias, que puede ser
aplaudido a abucheado dependiendo de lo que opines acerca de esas palabras. Si
me lo preguntan, tan malo es subestimar las producciones hispanas como sobreestimarlas
más allá de joyas anglosajonas que puedan estar al nivel o más alto. En lo que
todos podemos estar de acuerdo, es que es una melodía que nos pone a analizar
temas algo complicados y hasta controversiales.
Llegamos al ocaso del trabajo discográfico con Los
Tontos, que regresa a los ritmos folclóricos en un mensaje de inconformidad
hacia las personas que se aprovechan de las buenas intenciones de los demás,
sin importarles el cariño que se les tiene. Entre cuerdas y aplausos se va
reconstruyendo la dignidad de una persona que en algún momento intentaron pisotear,
mientras se avecina el fin del material.
"Pero hasta los tontos tenemos tope, y esta vez voy a acertar aunque sea de rebote"
Para cerrar, está Hong Kong… ¿Y por donde empiezo? La
primera vez que me escuché el disco completo nunca me imaginé encontrarme con
un contenido como este, debido a que no veía espacio disponible para un
homenaje a todo lo que el rock en español representa. Desde sus primeros
segundos transmite un aire nostálgico, el cual se ve amplificado con la
interpretación de Andrés Calamaro, icónica como la mayoría de las veces y
melancólica como unas pocas.
"Tengo una flor en el culo y una geisha en Japón, tus banderillas en el corazón"
Su letra es tan rara como inicialmente inentendible,
sobre todo por aquel coro que impide su transmisión en medios masivos. No
obstante, al conocer el significado de la expresión y la narración en su
totalidad, adquiere mayor sentido para quién lo escucha. En mi caso, la mente
me inundó de múltiples recuerdos de los años universitarios mientras sonaba el puente
instrumental que desembocaba en el último estribillo.
Fueron los momentos y los recuerdos de ellos. Buenos,
malos, icónicos, raros, inolvidables, que llegan a provocar nostalgia. También
son las personas especiales con las que se vivió; donde el aprecio y la
admiración entre todas es incalculable. Más allá de lo extrañas que suenen las
líricas, representan la suerte de haber vivido cada idea, cada viaje, cada
locura… y la fortuna de haber encontrado con quién compartir todo eso. En
concreto, considero que es uno de los mejores cierres de álbum que he tenido la
oportunidad de presenciar.
"Lo que no hay en Hong Kong es que no existe"
¿Quedaron con ganas de más? ¿Existe algo más allá de
Hong Kong? Es posible, pero todo a su tiempo. Cuento con su apoyo para difundir
este artículo a sus cercanos, para que una segunda parte pueda salir más pronto
de lo que se imaginan (incluso antes de que El Madrileño aterrice de nuevo en Latinoamérica). Mientras tanto, la valoración final es de… 3.
VF: 3 (Tres positivo). Un disco realizado con perseverancia,
cariño y bastante talento. No llega a contar con una calidad incuestionable de
inicio a fin, pero cuenta con elementos de gran peso que lo convierten en un
gran recomendado para cualquier ser humano interesado en la música
latinoamericana. Un golpe certero a la mesa.
Y bueno, ¿Qué opinión les merece este disco? ¿Hay alguna
exageración en este artículo que no les parezca correcta? O por el contrario,
¿existen puntos que omití de alguna canción? Dejen sus comentarios, y armemos
un debate agradable. Gracias por su lectura, y nos vemos pronto con más
contenido. ¡Suerte es que les digo, agonías!
Hoy
regresa el espacio que dedico todos los años a revisitar lo más destacado en la
premiación más destacada de la música latina… DESTACADA: Los Latin Grammy.
Créditos a Nick88x por este fragmento de un vídeo suyo.
El
2020 nos afectó a todos de una manera en la que no nos imaginábamos. Y la
música no fue ajena al impacto de una infección de proporciones globales…
Tanto, que incluso antes de que comenzara el aislamiento en esta parte del mundo,
ya estábamos sufriendo algunas de las plagas que a la academia se le dio por
destacar. ¡Que belleza!
Y
no quiero sonar tan amargado como Anton Ego descalificando la comida del
restaurante Gusteau’s, pero les juro que apenas vi la lista de nominados de
este año, me llegó esta escena de la citada película a mi mente.
—“Después
de leer todas estas bufonadas del nuevo chef, creo que se me antoja algo de
perspectiva. ¡Es todo! Quiero una fresca, clara y deliciosa perspectiva…
¡Perspectiva! ¿Me están diciendo que no tienen?”
Después
de un 2019 en el que el género “””urbano””” fue prácticamente vetado de las
nominaciones, este maravilloso año nos trae una sobreexplotación bien
fastidiosa del ritmo en cuestión en el que, como en todas las ocasiones, no hay
variedad ni novedad. Es el mismo sonsonete repetitivo, la misma falta de
inspiración, las mismas letras ultra banales y los mismos conceptos facilistas
de siempre. ¿Cuál es la diferencia ahora? Que la academia le da bola. Por
alguna razón u otra, diferenciar éxito económico de calidad se ha vuelto tan
complicado, que no dudo que ciertas lumbreras obtengan el galardón más por
popularidad que por talento artístico.
Sí, el panorama no se ve tan alentador...
Sin
embargo, aún mantengo la esperanza de encontrarme con propuestas que sin hacer
mucho ruido, logren demostrar que aún existe ingenio que se puede reconocer
ampliamente en esta variopinta industria latinoamericana de la música. Pongan
esta petición en manos del ser supremo de su preferencia… Digan Amén, ¡y
comencemos este largo recorrido!
1.
Canción del Año: Premia al intérprete y al compositor del sencillo en cuestión
-
ADMV (Maluma): De alguna extraña manera, Juan Luis
Londoño quiso seguir el ejemplo de Sebastián Yatra de componer y cantar una
melodía que tiende más hacia el lado de las baladas más sentimentales,
abandonando por un momento las percusiones repetitivas y el autotune descarado.
Y aunque no lo crean, el experimento le salió exitoso. Es una composición
enternecedora, romántica y a la que se le nota el cuidado que el cantante le
dio. No obstante, aún tiene ciertas fallas representadas en rimas y elementos
en la letra que tratan de ser pegadizos y que terminan siendo ridículos. Quitando
esto último, es admirable el intento por entregar algo alejado de su zona de
confort. Gracias, bacán.
-
Bonita (Juanes & Sebastián Yatra): El dúo
de productores y compositores Andrés Torres y Mauricio Rengifo vuelven a la
carga acompañando al grupo de paisas en una canción tan alegre como insulsa. No
me malentiendan, no es una pieza de pésima calidad ni algo semejante, pero
simplemente está por debajo de los estándares a los que tanto Juanes como Yatra
ya han llegado en numerosas ocasiones. Rimas básicas, ritmo tedioso y un
sinsabor incómodo son los resultados de esta creación, decepcionante por donde
se le vea. Dos minutos y medio de la faceta menos favorable de los cuatro
músicos.
-
Codo con Codo (Jorge Drexler): Una producción
surgida a partir del contexto de la pandemia. Agradezco mucho que el aclamado
Jorge Drexler se haya tomado el tiempo y el talento de crear una tonada acústica
con una letra tan elemental como encantadora, en la que lo más importante es el
distanciamiento y el autocuidado, mientras lo abstracto y realmente importante
no se desvanecerá. No obstante, me parece que esta obra es muy superficial y
poco destacable para las creaciones interesantes que Drexler realizar
frecuentemente. No pido algo lleno de demasiadas capas de sonido, pero con una
guitarra y una mente prodigiosa, se pueden originar mejores ideas. ¿No creen?
-
El mismo aire (Camilo Echeverry y Pablo Alborán): Me
guardo mis comentarios acerca de este individuo cuando analicemos su más
representativo atentado musical. Mientras tanto, puedo decir que la
colaboración entre Pablo Alborán y el yerno de Montaner pretende irradiar
sensualidad a un grado extremo, pero únicamente llega a provocar vergüenza
ajena. Las dos voces que aparecen en sus tres minutos contrastan entre sí de
amplia manera: la sobriedad del cantante español con el tono de ardilla del
otro muchacho. Las líricas no son pésimas, pero pecan de mediocridad al mismo
estilo que la propuesta de Juanes con Yatra.
-
For Sale (Alejandro Sanz y Carlos Vives): A
pesar de que el ritmo pretenda emular al pop urbano más recalcitrante de la
actualidad, alabo de sobremanera la creatividad en lo que se refiere a letra y
temática abordada: Una venta de garaje con tendencia a televenta, en lo que lo
único imposible de vender es la intimidad y los recuerdos del amor. Frescura
pura que es agradable de escuchar, y que recuerda a íconos memorables de la
música latina (Mi PC de Juan Luis Guerra y No hay nadie como tú de
Calle 13). Y qué decir de las voces de Vives y Sanz, que se siguen manteniendo
frescas sin importar el tiempo que pase. ¡Un fuerte candidato!
-
Lo que en ti veo (Kany García): Admiro el nivel
vocal de Kany, quién ha podido desarrollar su talento por medio de baladas
suaves y muy cuidadas en donde se explora el amor de diferentes formas. No
obstante, por alguna razón que considero que no tiene que ver con la calidad de
la cantante; me genera físico tedio escuchar sus más recientes creaciones. Y no
es justo con ella, pues pone su mayor esfuerzo en una exploración hacia el
terreno más íntimo del pensamiento humano, lo cual permite añadir un mayor
valor agregado a su capacidad creativa… Y al final, no me gusta. Si gana el
galardón, lo tiene merecido. Pero es una melodía que personalmente no disfruto.
-
René (Residente): Ha llegado la hora de darle
una ovación a esta obra con una fama y un reconocimiento bien merecidos.
Después del resultado algo complicado que terminó siendo Guerra hace unos años,
el ex vocalista de Calle 13 vuelve a las andadas para ofrecer una
introspección/crítica/desahogo en el que muestra una imagen fidedigna de
múltiples historias de los sectores más marginados de América Latina. Sonidos
minimalistas, pero con una profundidad lírica que un gran porcentaje de los
nominados aquí envidiaría por tener. ¡Otro fuerte candidato, sino es que el
ganador de la categoría!
-
Tiburones (Ricky Martin): En los últimos años, Ricky
estuvo alejado del mainstream musical. Y su último disco no fue muy difundido,
al menos en Sudamérica. Sin embargo, este sencillo aspira a ser una respuesta
pacifista en medio de todos los fenómenos políticos y sociales que sólo han
dejado violencia para la mayoría de las personas y donde el beneficio sigue
siendo para los más poderosos. De nuevo contamos con instrumentación reducida
al mínimo, a la vez que posee la misma intencionalidad que posee la melodía
hecha por Residente, pero en menores escalas. De todas maneras, se aprecia la
intención de entregar un mensaje beneficioso a la sociedad.
-
Tusa (Karol G y Nicki Minaj): A finales de 2019, dos
personas a las que la barrera del idioma no logró separar, decidieron traernos
el antónimo perfecto de la palabra “calidad” en forma de canción. Así nació
Tusa, una de las plagas que azotaron este 2020 desde el principio. Y después de
que "la cama le sonara" y de que recibiera el premio a mejor nueva artista (de
manera absurda), ahora Karol G llega a demostrar el nivel tan bajo al que ha
llegado el reggaetón en términos de sonido, letra, voz e ingenio. ¡Prometo que
me alejaré de esta premiación por el resto de mi vida en caso de que esta cosa
gane alguna de las categorías estelares!
De esta ni siquiera voy a poner el link. Que vergüenza...
-
Tutu (Camilo Echeverry): Aún recuerdo el momento en
el que tuve que escuchar por primera vez a este fulano. Un concierto de
Sebastián Yatra en el que invitó al susodicho para que interpretara este tesoro
del cuarto arte, el cual desembocó en una tortura auditiva en la que su tono de
voz ardillesco, su letra absurda y su ritmo agotador formaron un coctel
explosivo para mis oídos ¿Hermoso, no creen? Es normal que las chicas se
enloquezcan por el muchacho debido a su apariencia física, ¿pero que les
apasione su manera de cantar o sus melodías? Uy no, que porquería de
proporciones indescriptibles para el ser humano promedio. No más con esto,
prefiero hacer de cuenta que este pelagato no existe para efectos de este
artículo, ¿De acuerdo?
-
#ElMundoFuera [Improvisación] (Alejandro Sanz): Otra
creación musical enmarcada en el contexto del encierro, donde el amor nunca
será derrotado sin importar el aislamiento de las personas. El piano, único
instrumento relevante aparte de la voz, genera un escenario melancólico y poco
esperanzador, aunque la letra quiera insinuar lo opuesto. No es una mala
canción y es hasta agradable de escuchar, pero está muy por debajo del nivel de
calidad de Sanz (algo que ya demostró que sigue vigente en su colaboración
Carlos Vives). No creo que sea culpa del español, ya que veo como tendencia
generalizada el hecho de que la creatividad no fluye cuando los intérpretes se
enfocan en la pandemia. En conclusión, es una balada muy olvidable.
2.
Álbum del Año: Otorgado al intérprete y a todo el equipo de producción (Sólo
pondré un vídeo de canción por disco, como una ojeada al contenido entero)
-
YHLQMDLG (Bad Bunny): Recuerdo que este fue uno
de los trabajos que reseñé en una serie de vídeos exclusiva de Instagram unos 6
meses atrás. Mi opinión desde entonces no ha cambiado: Un álbum que prometía
bastante exploración y experimentación artística, pero que se quedó en ser más
de lo mismo respecto a ritmos, letras, temáticas e incluso featurings. En
conclusión, un desastre que se extiende a lo largo de unos tortuosos 65
minutos. Lo único rescatable es el primer track (Si veo a tu mamá), compuesto
exclusivamente por Benito y que tiene una estructura tan creativa como
ingeniosa… El resto es inaguantable.
El único track rescatable. Y tiene tela de donde cortar...
-
Oasis (J Balvin y Bad Bunny): Ya hablaré de que tan
asombroso es el FILÓSOFO DEL SIGLO XXI (Jose Osorio Balvin) cuando pasemos al
siguiente disco. Mientras tanto, es posible ver que el trabajo colaborativo
entre Balvin y Benito es un “quiero, pero no puedo” ¿Por qué? A ratos se ven
ciertos rastros de ingenio, de querer entregar algo diferente a lo de siempre,
de ofrecer creatividad en un género que es más tedioso que observar la pintura
de una pared secarse. Sin embargo, no lo logran y el esfuerzo en vano se ve
afectado por composiciones “brillantes” como Mojaita o Yo le llego,
las cuales nos muestran el estado decadente de los ritmos supuestamente urbanos
en la actualidad. Quizás algunas intentan ser innovadoras variando un poco la
fórmula, pero todo termina en repetitividad excesiva, letras similares,
autotune, beats molestos, en fin… Que menos mal la gente consume en masa este
tipo de música; porque si no, los ingresos generados serían igual de patéticos
a las interpretaciones resultantes. Fastidio total.
-
Colores (J Balvin) [Alias, el álbum más PINCHEMENTE CUÁTICO y CHIMBA del
UNIVERSO]: Otra de las obras magnánimas que reseñé en
un vídeo para Instagram. Creo que ya todo se ha dicho acerca de la mejor pieza
discográfica de la humanidad: Un concepto muy ORIGINAL, una ejecución
IMAGINATIVA, unos featurings EXTRAORDINARIOS y una PROFUNDIDAD en las letras
que compositores como Silvio Rodríguez o Piero envidiarían. Un puto TESO este
señor Balvin. Recomiendo la canción Negro como la MÁXIMA EXPRESIÓN DE ARTE en
este pedazo de disco. Gracias J Balvin por darnos este TESORO que definitivamente
está ADELANTADO A SU ÉPOCA.
-
Por primera vez (Camilo Echeverry): ¿Camilo
qué? ¿Y ese por qué es que es famoso?
- Mesa para dos (Kany
García): El concepto de un disco constituido por
colaboraciones es tan riesgoso como favorecedor. Por un lado, la dependencia en
otros talentos puede constituir una gran falta de originalidad a menos de que
el artista lo impida. Y por el otro, los featurings pueden abrir la puerta a
que el artista desarrolle diferentes estilos que nutran su carrera profesional.
No obstante, Kany no logra llegar a niguno de los dos puntos… De hecho, el
álbum nos presenta a la misma Kany de siempre con ciertos toques de pop urbano
cuya utilización no impresiona en lo absoluto (en especial Acompáñame, un
“reggaetón conciencia” que resultó ser vergonzoso); pero que cuya voz y estilo
sencillo aún se mantienen bien conservados más allá de su trayectoria. De todas
maneras, se sigue apreciando el esfuerzo por ofrecer nuevas propuestas
conservando su estilo característico la mayor parte del tiempo.
-
Aire [Versión Día] (Jesse y Joy): No sigo de manera
frecuente la música creada por este dúo, pero conozco alguna de sus melodías
más populares. Y después de escuchar este disco me queda claro que sin importar
la exploración de otros ritmos o la intención de crear algo similar a un disco
conceptual, el estilo de los dos continúa siendo muy agradable para el oído.
Aunque decidieron hacer una incursión al mal llamado género “urbano”, lo hacen
de forma ligera y particular, evitando caer en los clichés más frecuentes e
imponiendo su identidad en los momentos en los que un disco genérico cae al
abismo. ¿Qué más hay por ahí? Baladas, pop, tropical, géneros que los han
caracterizado y en los que van evolucionando. Así mismo, tenemos al amor como
foco (siendo algo ya visto varias veces) con un toque de inclusión y mensaje
social. ¡Un álbum agradable!
-
Un canto por México, Vol. 1 (Natalia Lafourcade): Realmente
este álbum no es un producto tan novedoso de parte de Natalia, puesto que
consiste en un recopilatorio de melodías ya realizadas por la intérprete años
atrás, sumado con reelaboraciones de piezas típicas mexicanas y unas pocas
creaciones nuevas. Sin embargo, sería muy hipócrita de mi parte no destacar el
talento siempre notable de esta mujer en cada track, cada inflexión vocal, cada
detalle instrumental y cada respiro que toma al volver a aquellas líricas que
impregna con su forma de ser, más allá de que sean de tiempos pasados. A nivel
vocal, es el disco que más resalta de todos los presentes en la lista;
demostrando que la evolución de la cantante crece a pasos agigantados desde que
se consolidó con cierto trabajo discográfico magnífico de 2015. Y en cuanto a
la instrumentación, puedo resaltar que la utilización de toda la tradición
mexicana en forma de acordeones, vientos y cuerdas es sencillamente sublime.
¡Que pedazo de álbum!
-
Pausa (Ricky Martin): Un disco muy introspectivo
para Ricky Martin, y el más corto de toda esta lista (No en vano, es más un
Extended Play que un álbum puro y duro). Al ser poco promocionado, me imaginé
que escondería una calidad especial que no sería fácil de masificar en emisoras
a nivel global… Y creo que le atiné, porque Pausa representa una profundización
en obras de mayor suavidad, contenido temático y exploración emocional. A pesar
de su exceso de colaboraciones (Sting, Diego El Cigala, Carla Morrison, Pedro
Capó, etc.), logra aprovechar el talento de estos invitados junto con el suyo
para entregar una fusión de estilos tan agradable como compleja en sólo seis
tracks. ¡Un buen descubrimiento!
-
La conquista del espacio (Fito Páez): Una
producción extraña. No me malentiendan, es bueno ver como Fito Páez se
reinventa en su larga carrera musical por medio de creaciones coquetas,
enternecedoras e incluso épicas. Sin embargo, es triste ver que alguna maqueta
de canciones clásicas es reutilizada para la composición de nuevo contenido,
permitiendo ver cierta falta de inspiración en momentos específicos del álbum.
Eso sí, los temas siguen siendo tan interesantes como modernos y el apoyo de
invitados como Lali Esposito o Juanes aportan gran talento que refuerza la
calidad del concepto. Un buen trabajo, que podría ser mejor.
-
Cumbiana (Carlos Vives): La más reciente producción
de Carlos Vives es una fusión de todos los estilos artísticos que han
influenciado a Colombia durante los últimos 30 años. El recorrido aborda la
siempre presente cumbia, la clásica salsa, ligeros toques urbanos con
experimentos sonoros bastante creativos, remembranzas del tropipop y el vallenato
que nunca puede faltar, siendo modernizado de la forma en la que el mismo
cantante lo ha hecho continuamente durante varias décadas. Es una carta de amor
a la cultura colombiana, sus lugares sagrados y su gente perseverante, más allá
de las diferencias que se manifiesten. ¡Un digno merecedor del premio!
3.
Mejor Nuevo Intérprete (Artista Revelación del Año, o al menos que lo aparenta).
-
Anuel AA: El curriculum de este sujeto está repleto de
featurings a diestra y siniestra, táctica facilista que utilizan los cantantes
más nuevos de reggaetón y trap para formar su éxito a partir de las migajas de
un ícono más famoso de la industria. ¿Qué tiene para ofrecer en las canciones
en las que participa? La percusión genérica de siempre, las mismas ideas que
Daddy Yankee explota hasta el cansancio desde hace más de 15 años, letras
sucias y controversiales que pretenden llamar la atención, escándalos que
trascienden a la farándula… Como conclusión sólo diré que si tienen algo de
respeto por ustedes mismos y por su gusto musical, les recomiendo evitar a toda
costa a este dizque cantante famoso.
Sale de parte, aquí aparecen Anuel y Rauw juntos. No molesten!
-
Rauw Alejandro: El reggaetonero de moda por estos días,
que por lo menos debe aparecer una vez por hora en la programación de Oxígeno.
Sigue el mismo camino de otros compañeros de su corte como Anuel, Bad Bunny o
Myke Towers al hacer colaboraciones de todo tipo, con la finalidad de capitalizar
la popularidad de otros compañeros en beneficio suyo (¡Oh, qué bonito!). No
ofrece nada diferente a lo que ya se ha visto antes (idols juveniles, perreo
intenso, romanticismo ficticio y más de lo mismo). Me da física pereza. ¿Hasta cuándo
vamos a poder tener buena calidad constante en el reggaetón? ¿Hasta cuándo los
intérpretes repetirán la misma fórmula fastidiosa de siempre? ¡Basta ya!
-
Mike Bahía: El menos revelación de la lista,
contando con más de 7 años de carrera artística entre su idea grupal y su
aventura en solitario. Su primer sencillo, Buscándote, hizo las delicias de
adultos y niños, quiénes confundían el nombre del artista con una popular
grosería de Colombia (Oh, lindos recuerdos). Hablando propiamente del
intérprete, sólo puedo decir que se convirtió en el estereotipo de cantante de
pop urbano que también popularizaron grupos como Alkilados o Piso 21 en su país
de origen. No es pésimo ni algo similar, pero su constante falta de
originalidad en el contenido me impide tomarme en serio su promesa artística.
¿Algo bueno de él? Su voz… Está muy bien trabajada y podría aprovecharla mejor
en un género más exigente.
Gracias por ilustrarnos, Teyler.
-
Conociendo Rusia: De alguna u otra manera, es
incómodo tener el peso de una herencia musical y si los medios de comunicación
ponen el dedo en la llaga, es peor. No obstante, hay casos en los que los
descendientes se desprenden de esa sombra para desarrollar una carrera
destacable. Y aquí tenemos a Mateo Sujatovich, hijo del tecladista de Spinetta;
que con su proyecto en solitario pretende mostrar la evolución del rock
latinoamericano de un modo menos experimental que grupos como Usted Señálemelo,
pero con una creatividad instrumental muy atractiva y una voz muy bien
desarrollada. El único defecto es que se limita a unas temáticas muy
específicas y poco se arriesga a componer sobre algo diferente al amor… ¡Si
pretende explorar más allá de eso, lo recomendaría ampliamente! ¡Eso sí, es
digno de apreciar este proyecto!
-
Soy Emilia: Ella es Juanita Carvajal, artista
colombiana que creó una identidad paralela bajo el nombre de Soy Emilia… una
persona aventurera, sarcástica, desenfrenada, vengativa, pero que no se
desprende de su humanidad al sentir expectativa, placer e incluso amor. Aunque
su base se encuentre en los sonidos electrónicos, bien supo desenvolverse de
gran manera en otros estilos como el funk o un ambiente tropisynth (evidente en
piezas como Déjate o Estallar) en los que se lució a tal nivel de ser los
contenidos de mayor excelencia de la intérprete. Ya la reseñé a profundidad
(click aquí), seguí su carrera solista desde su comienzo en 2017 y me siento
muy feliz de que haya llegado hasta aquí. ¡Vamos por ese premio y continuemos
hasta colonizar la galaxia completa!
"¡Deja todo, escapate conmigo, poco a poco sientes que cuando no estamos cerca vamos a estallar!"
-
Kurt: ¡Como se extrañaban a los artistas pop cantautores
que poco sacaban la cara en esta categoría! Aquí tenemos a Kurt Schmidt, un
sinaloense de 31 años que explora el romanticismo y las emociones humanas por
medio de su guitarra y uno que otro arreglo adicional que complementan a la
perfección su propuesta. Puede sonar en principio cursi o exagerado, pero
justamente eso es lo que le da el encanto a este señor: Espíritu de poeta,
ternura excesiva y una exploración de lo complejo desde la simpleza sonora.
¿Defectos? Quizás el mismo de Conociendo Rusia, pero confío en que este artista
se abra hacia temáticas más variadas con las que pueda crear una bella
composición por medio de aquellas cuerdas siempre presentes. ¡Grandioso
descubrimiento!
-
Nicky Nicole: Wow, definitivamente el poder femenino
se sigue apoderando de las nuevas ideas que van a nutrir el futuro de la
industria musical en América Latina. Y por Argentina tenemos a Nicky Nicole,
una chica que recién salió al ruedo hace año y medio para convertirse en una de
las figuras influyentes del hip hop y el trap en su país. Me agrada el hecho de
que la muchacha toma la influencia anglosajona de los ritmos callejeros y los
adapta a su propia realidad con temáticas de afecto, incomodidad, autoestima,
entre otras que se echan de menos en el mainstream. Así mismo, cuenta con una
voz dulce y un vocabulario algo difícil de entender en principio, debido a la
inclusión de argentinismos junto con palabras en inglés. Sin embargo, esto
último no representa un obstáculo para apreciar el buen trabajo que estructuró
Nicky en un período tan corto de tiempo. ¡Una gran contendiente!
-
Cazzu: ¡Vamos con otra revelación del trap
originaria de Argentina! Ella es Julieta Cazzucheli (más conocida como Cazzu),
que empezó su carrera profesional en 2017; pero que no adquiriría gran fama
continental sino hasta dos años más tarde con su segundo disco (Error 93), su
sencillo más famoso (Mucha Data), y featurings en los que intenta explorar
ritmos afines (como el rap y el reggaetón). Lamentablemente su mensaje se
limita a temas como el amor, la seducción o el fin de ambos; resultando
inevitable la comparación con otras intérpretes de la misma línea (como la
misma Nicky Nicole) quienes quedan mejor paradas que ella en ese apartado. Su
voz está bien, aunque tiene un mayor potencial que aún no ha aprovechado. No
está mal, pero tampoco está mejor que otras compañeras suyas.
-
Nathy Peluso: Cerramos la trilogía del trap en
Argentina con la propuesta más estrambótica de las tres. Podemos evidenciar una
voz bastante versátil para diversas intenciones y géneros en los que participe
(rememorando a divas anglosajonas como Beyonce o Rihanna); una gran habilidad
para abordar un buen número de sonidos latinoamericanos, por lo que los límites
del trap y del hip hop son rotos constantemente por su propio capricho; una
creatividad constante en la estructura instrumental de las piezas de su
autoría; y pluralidad notable en sus temas para componer. He de admitir que
Nathy merece un gran horizonte artístico, y eso que ya ha hecho un gran
trabajo. ¡Muy recomendada!
-
Pitizion: Compositora colombiana que participó
inicialmente como actriz de telenovelas a principios de la década. En el 2019
saltó al estrellato con una identidad que pretende reforzar el poderío de la
mujer en una sociedad de mucho moralismo y de tan poca moral. Cuenta con una
voz dulce y un efecto rasgado que la hace resaltar. Su música se basa en una
mezcla entre el pop urbano (que causa la misma emoción que un bar sin alcohol)
y suaves baladas, asemejándose a la carrera que han hecho cantante como el
antes mencionado Yatra o Greeicy… ¡Oh, esperen! Incluso tiene un featuring con
la susodicha, la cual no está tan mal. Está en un 50:50, porque aprecio sus
cualidades vocales y su intencionalidad, pero castigo su falta de creatividad y
su zona de confort artística.
-
WOS: Ganador de la Batalla de los Gallos de Red
Bull en Buenos Aires en 2018, este freestyler ha logrado consolidar una carrera
en la que es capaz de demostrar versatilidad entre diferentes maneras de ver el
rap: ilusiones, juicio a la sociedad, melancolía, amistades y muchas más. La
complejidad se basa tanto en las líricas creadas, como en la forma de abordar
cada tema, desplazando el apartado instrumental hacia un segundo plano.
¡Propuesta muy interesante!
4.
Grabación del Año: Premia al intérprete y al equipo de producción de la obra
musical.
-
China (Reggaetón All Stars): ¡Todas tus estrellas de reggaetón
favoritas se han reunido en una sola canción! ¡Y qué mejor que hacer un pésimo
sample de una canción famosa de Shaggy de hace casi 20 años, junto con un
autosample por cuenta de Daddy Yankee, el cual da más pena ajena que cualquier
otra cosa! ¿Esto es el reggaetón del futuro? ¿Esto es por lo que reconocen a
los latinos alrededor del mundo? ¿Por una canción insultante de perreo intenso
cuya creatividad es cuestionable y que sólo por los nombres metidos con
calzador tiene más éxito del que merece? Creo que la frase del siguiente vídeo
define esta canción poco después de que la escuche…
Fue un espectáculo impresionante...
-
Cuando estés aquí (Pablo Alborán): Otra melodía creada
a partir de la pandemia, pero esta vez de parte de Pablo Alborán, cuya
creatividad me deslumbró hace dos años con “No vaya a ser” y que este año
volvió trayendo ánimo y aliento a todos sus seguidores. Aprecio mucho que desde
una composición netamente acústica y el vibrato de su voz, transmita una
emocionalidad sincera y una esperanza que muchas personas necesitan; pero
tristemente no cubre las expectativas respecto a su carrera… Algo similar a lo
sucedido con Alejandro Sanz que comenté dentro de la primera categoría. No es
una mala creación, pero se nota que la creatividad se redujo en varios artistas
de la industria latina e hispana durante esta coyuntura.
-
Vete (Bad Bunny): No quería volver a escuchar
algo proveniente de Benito. Y pues aquí tenemos otra nominación para él, la
cual tengo que escuchar para posteriormente entregarles una simpática y nada
enfurecida reseña ¿Listos? ¡Allá vamos!... ES MUY HORRIBLE. Pretende ser la
clásica historia de la relación que ya se terminó y la expareja que hace más
daño que beneficio, pero posee unas rimas que hasta un niño de primaria puede
hacer mejor y el mismo beat repetitivo de siempre al que el género “urbano” nos
tiene acostumbrados. Y no voy a hablar de la voz o del apartado instrumental,
ya que su insignificancia o extremo minimalismo no da para extenderse en más
prosa. PA-TÉ-TI-CO.
-
Solari Yacumenza (Bajofondo y Cuareim 1080): Sin
temor a equivocarme, puedo asegurar que es la creación con un mejor trabajo de
producción que el resto de los de la lista. Y no es de extrañar, puesto que
desde inicios del nuevo milenio, el proyecto de Bajofondo se ha caracterizado
por elaborar piezas con un alto nivel técnico en el que sus participantes
abordan ritmos legendarios como el tango y el candombe para que se combinen
armónicamente con el estilo electrónico, formando una mezcla interesante que
toma distintos matices a lo largo del tiempo, y dependiendo del álbum y del
colaborador. En este caso, Solari Yacumenza eleva el funk a una potencia
indescriptible en la que el goce y la reflexión están a la orden del día en
forma simultánea; sin olvidarnos de las cuerdas y el espíritu carnavalesco que
Cuareim 1080 (comparsa uruguaya) le aporta a la elegancia de Bajofondo durante
los seis minutos en donde se mantiene el misticismo auditivo. ¡El merecido
ganador en nivel de producción… y por mucho!
Una joya de nuestra música contemporánea...
-
Rojo (J Balvin: EL COMPOSITOR DEL MILENIO): Pero
recuerden niños, J Balvin les dice que siempre se pongan el cinturón de
seguridad para no tener accidentes como el que me sucedió en este clip. ¡Estos
consejos te doy, porque J Balvin soy 😉!...
Una ovación al mejor cantante de TODA LA JODIDA HUMANIDAD, quién nos trae un
perreo intenso semi-romántico y semi-depresivo en el que la MELOSERÍA
protagoniza cada parte de la letra. PERFECCIÓN PURA de parte de José, porque ¿a
quién le importan esos compositores ingeniosos que son creativos en su
romanticismo? NO, NO y NO, eso no es nada frente a la superficialidad y la
repetitividad sonora que nos trae J Balvin al MÁXIMO nivel. UN PRODIGIO,
definitivamente. De una vez, ¿Por qué no le dan ya el premio a este pendejo?
-
Tutu (Camilo Echeverry y Pedro Capó): ¿Quién
es ese tal Camilo y por qué lo estamos mencionando en esta lista?
-
Lo que en ti veo (Kany García): Ya di mis
comentarios sobre esta. A mí no me gusta, pero es sobresaliente y hasta bonita.
-
Tusa (Karol G y Nicki Minaj): Un insulto al intelecto
humano. Siguiente.
-
René (Residente): Ya hablé de esta. Una
profunda exploración personal con tintes de crítica social.
.
Contigo (Alejandro Sanz): Un homenaje a Joaquín
Sabina, por medio de una composición que a primera vista puede sonar
repetitiva, pero que a profundidad resulta ser un tesoro poético digno de
admirar. Este cover y la versión original comparten esa esencia acústica de
efectiva sencillez, aunque la de Sanz provoca una mayor sensación de
melancolía, debido a la ausencia de ciertos elementos sonoros que en la versión
de Sabina sirven como tranquilizantes en medio del ambiente tiernamente
desolador. Más allá de ser un tributo, resulta ser una obra interesante que
captura al espectador a lo largo de toda su duración en una espiral de
sentimientos encontrados y letras de gran impacto.
Adicionalmente,
y antes de pasar a la conclusión; les quiero recomendar ciertos singles que
están nominados en las demás categorías (que en la pasada revisión no vimos), y
que terminan siendo impresionantes o por lo menos, atractivos.
-
Mario Neta (El Cuarteto de Nos) [Nominada a Mejor Canción de Rock]:
Fusión de rock, cumbia y punk en una letra que involucra una fuerte crítica al
hiperconsumismo y al funcionamiento de la sociedad actual. Una joya para cerrar
la década.
-
Chilango Blues (Mon Laferte) [Nominada a Mejor Canción Alternativa]:
Una balada/blues que expresa la melancolía del desamor, donde la voz de Mon
Laferte manifiesta una versatilidad vocal admirable y una sensualidad sin
precedentes.
-
Una vez más (Ximena Sariñana) [Nominada a Mejor Canción Pop]:
Una balada clásica que rememora el encanto de los años 40 y 50. Poesía pura de
indudable belleza que expresa lo mejor de amar y ser amado.
-
Creo (Eruca Sativa) [Nominada a Mejor Canción de Rock]:
Ni tan rock, prefiriendo el uso de instrumentos acústicos asemejándose a ritmos
más tradicionales de Latinoamérica; en donde resulta una canción esperanzadora
que une los orígenes de la cultura con el contexto social de la actualidad.
-
Quiero Vivir (Robi Draco Rosa) [Nominada a Mejor Canción Pop Rock]:
A pesar de no ser reciente, se hizo una versión a principios de este año, la
cual resultó nominada. Creo que catalogarla como Pop Rock es una falta de
respeto en referencia a la diversidad de ritmos presentados. El contraste entre
optimismo y depresión es la columna vertebral del sencillo, tan extraña y tan
real al mismo tiempo. Y la letra, basada en un poema de Jaime Sabines, continúa
teniendo tintes de lucidez, a la vez que de elegancia, esperanza y armonía. Una
tierna armonía que sólo Draco puede ofrecer.
Un abrazo, compadre.
Estamos brillando con highlighter, ¿no lo ven?
Wow,
hubo de todo en este recorrido: desde bellezas infravaloradas, pasando por
experimentos muy raros y también revisando asquerosidades auditivas. Todo eso
representa los Latin Grammy, que es básicamente la única premiación “seria” que
queda de la música en español, pero donde algunas veces se destaca la
mediocridad de los rostros más famosos del medio. No es un panorama tan
alentador, pero esa es la actualidad de la Academia Musical y de la industria
actual.
Eso
sí, mientras sigan existiendo intérpretes que le echen ganas a su vocación, y
artistas que se aventuren a crear experimentos novedosos para el medio; seguirá
presente el espíritu creativo que nunca debería abandonar este arte tan
maravilloso de expresar y escuchar. Y con eso también me basta para continuar
revisando aquellas novedades anuales que merecen ser conocidas por un público
muy amplio (A excepción de que gane Tusa, ahí si me abstengo de reseñar esta
vaina jaja).
Falta
un tema del cual hablar, y es una ausencia que puede pasar desapercibida a
primera vista. ¿Si vieron que en 2020, dentro de estas categorías principales,
no existió ningún nominado en portugués? Puede sonar insignificante, pero para
los que vienen analizando conmigo estos premios desde el 2017 es muy raro y
hasta triste. Si bien, no eran muy conocidas aquellas propuestas; en ocasiones
podían ofrecer una algo interesante y hasta mejor que algunos galardonados en
el idioma de Cervantes. ¿Razones? No lo sé, aunque sospecho de una posibilidad
que es medio conspiranoica… Pero no la voy a poner acá. Ni que este blog fuera
History Channel, o algo así.
No, nada de eso por ahora...
¡Aquí
cerramos este largo recorrido! A los que llegaron hasta aquí, les agradezco por
seguirme, aguantar mis vainas absurdas, comentarios amargados y reseñas con
mucha dedicación. ¡Son los mejores!