Este es un tema del que he
hablado en mis círculos cercanos, pero que por una extraña casualidad no he
tratado en este rincón del internet: ¿Por qué si Soda Stereo o Charly García
tuvieron tanto éxito a nivel internacional, otros talentos argentinos con un potencial
similar no replicaron el mismo boom masivo?
Y no me refiero a multipremiados
como Fito, Andrés Calamaro, los Enanitos Verdes, o grupos que cuentan con al
menos una canción reconocida por distintos individuos en cualquier latitud a lo
largo de Latinoamérica. Porque es muy probable que tu amiga o algún vecino no
sepan quienes son los Auténticos Decadentes, pero de seguro tengan memorizado
el verso de “Yo no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar…” y lo que le sigue
a eso.
El tema de hoy: Virus, y su eterna locura.
Más bien me gustaría hablar sobre
una banda que inspiró y trabajó en el debut de aquel joven trío que se daría a
conocer con canciones como Trátame Suavemente o Sobredosis de TV. Porque esa
influencia inicial de sintetizadores y de rock and roll tan fiestero como
desinhibido no fue una simple coincidencia, sino que surgió a raíz de la
interacción entre aquella promesa del rock argentino, y una agrupación ya
posicionada con cuatro discos en su trayectoria: Virus.
Conformada por los hermanos Moura
(Federico, Marcelo y Julio), Daniel Sbarra, Enrique Mugetti y Mario Serra; la
banda se caracterizó por ser disruptiva frente al común aspecto contestatario
de la mayoría: Mientras casi la totalidad del entorno rockero se enfocaba en
las letras serias y de corte trágico, el sexteto irrumpió con una estética
alegre, sarcástica e incluso bailable. Ridículo para algunos, pero reparador
para otros, incluyendo a los mismos hermanos Moura quienes sufrieron de manera
directa los estragos de la dictadura con un familiar desaparecido.
El inicio de todo: La experiencia más fiestera del rock argentino que se podía encontrar en aquel entonces
Pasaron cuatro años desde el
debut en 1981, en donde tras el fin del régimen militar, la flexibilización del
ambiente artístico y la participación de Federico Moura en la producción del
primer disco de Soda; llegaría el punto de consolidación de la banda y su
estilo, que trascendía de la euforia inicial, a un entorno misterioso y
sensual… que terminó plasmado en un bonito Long Play de 8 temas cuyo nombre fue
Locura.
Locura [1985]
1- Pronta Entrega
2- Tomo lo que encuentro
3- Pecados para dos
4- Destino circular
5- Luna de miel en la mano
6- Dicha feliz
7- Sin disfraz
8- Lugares comunes
Las melodías fueron escritas por: Enrique
Mugetti (3), Eduardo Costa (5); Federico Moura (1, 4, 8) y Roberto Jacoby (2,
3, 4, 6, 7)
En los últimos días no he contado
con la suficiente inspiración para desmenuzar el álbum por cada una de las
canciones. Por lo que la revisión de este material se realizará de manera
diferente a lo que ya están acostumbrados, pero siempre procurando la calidad
en las letras que se encuentran leyendo en este preciso instante.
Estamos frente a un disco
extrovertido (como si la banda no lo fuera desde el inicio) y que no se
restringe en lo absoluto frente a lo que quiere expresar. Más allá del notable
sentimiento de apego y cariño que se puede notar al inicio y casi al terminar
el álbum, la mayor parte del contenido se concentra en todo lo referido al
placer más carnal que se puedan imaginar, con la posibilidad de trascender a
una sensación más duradera.
Lo digo ahora e insistiré en este punto: Tratar temas tan excitantes con un alto nivel de glamour no es tan sencillo como puede aparentarlo
Lo atractivo de letras como “Tomo
lo que encuentro” radica en lo identificables y/o apasionantes que son esas
situaciones, que no son de conocimiento público, pero que la memoria guarda de
una forma clara e inolvidable. Porque es muy posible haber vivido el desenfreno
con una persona antes de que un montón de kilómetros terminen por separar ese
deseo por algún tiempo, o que el atractivo sexual hacia una persona sea por su
nivel intelectual y no necesariamente por sus atributos físicos. Y la melodía…
Ufff… Párrafo aparte para el apartado instrumental del disco.
"No me importa nada en cuestión de amor, tomo lo que encuentro, me siento algo mejor"
Si están familiarizados con el
sonido de Soda Stereo durante su época de Nada Personal y Signos, este álbum de
Virus será amor a primera vista para sus oídos. No sólo por los sintetizadores
o aquel estilo ochentero evocado por los diferentes instrumentos, sino también
por el ambiente creado en algunos de los mejores tracks. El antes mencionado
“Tomo lo que encuentro” enmarcado en las salas de espera de un aeropuerto, o mi
favorita personal “Sin disfraz” atrapada en las glamorosas calles del sector
más exclusivo de una gran ciudad… Esa clase de detalles son admirables en lo
que a experiencia se refiere.
"A veces voy donde reina el mar... Es mi lugar, llego sin disfraz"
De vuelta con los temas tratados
en el disco, además de los ya mencionados, tenemos: pasión emocional (Pronta entrega),
intimidad desenfrenada (Pecados para dos), rutina (Destino circular),
autocomplacencia (Luna de miel en la mano), aprecio auténtico (Dicha feliz),
confusión (Lugares comunes) y libre desarrollo de la sexualidad (Sin disfraz).
Todo esto se junta en un coctel de 34 minutos de goce auditivo… Corto, pero
certero en su intención.
"Caramelos de miel entre tus manos, te prometo una cita ideal, adorando la vitalidad"
El álbum fue revelador al momento
de su salida, en un contexto histórico complejo que agrupaba una situación
económica desastrosa, el inicio de la apertura cultural de América Latina al
mundo, y el auge de la liberación sexual; situaciones que influyeron de forma
impresionante en su creación, y a largo plazo, en el éxito de la banda. Su auge
se multiplicaría de tal manera que iniciarían algunas giras extensas dentro de
Argentina, y algunas fechas a nivel internacional en Chile, Perú y Uruguay.
Sin embargo, y con un disco
exquisito y un carisma innegable aportado de gran manera por su vocalista
Federico Moura (cuyo estilo y personalidad eran sobre todo evidentes en sus
presentaciones en vivo), la fama internacional de Virus quedó limitada antes de
llegar a otras latitudes como Colombia o México. Considero que, si hubiera
tenido una mejor estrategia de difusión, llegaba a las tarimas de los demás
países como lo hicieron otros grupos que se beneficiaron del movimiento “Rock
en tu idioma”. Al parecer, tres fenómenos impidieron que en la actualidad la banda
no se encuentre dentro del inconsciente generalizado:
La estrategia para ingresar a otros países no
fue tan agresiva como la de Soda Stereo o Charly García, quizás faltó un mayor
interés para explorar otros mercados en donde pudieron tener éxito en años
posteriores.
Quizás el sonido inicial de rock & roll
despreocupado y fiestero no fue atractivo para las audiencias fuera de su
tierra natal. Y al transicionar a un estilo más místico y seductor, el público
no manifestó su interés al desear una propuesta más cercana.
La más importante y triste de las tres: El
prematuro fallecimiento de Federico Moura, líder de la agrupación, a finales de
1988. El VIH y una insuficiencia cardiorrespiratoria terminaron con la vida de
un músico que no le tuvo miedo al qué dirán, y que no temió a expresar sus
emociones mediante cada canción que interpretó. Que esto sucediera en un punto
tan alto de la trayectoria de Virus terminó con las intenciones de expandir la
influencia del grupo a nuevos horizontes.
A pesar de lo sucedido, tanto
Virus como Federico quedaron inmortalizados en todas aquellas producciones que
se difundieron a lo largo de toda América Latina, como si de una banda de culto
se tratara. Los hermanos Moura continuaron el legado y la trayectoria de Virus
con unos discos más, giras de homenaje al hermano fallecido e incluso un par de
conciertos especiales junto a Soda Stereo, formando el supergrupo argentino
Vida para placer de los seguidores que presenciaron aquellos hitos a finales de
los años 80 y mediados de los 90.
Virus y Soda Stereo interpretando Amor Descartable, del disco predecesor a Locura, Relax (1995)
Ya para cerrar este artículo, y
volviendo al tema central, Locura es un disco placentero de escuchar. Es la
perfecta carta de presentación para que una persona pueda conocer a esta banda cuya
fama aún no es tan notable como la de otros grupos, pero que goza de una
calidad innegable. El placer, la
intimidad y la liberación sexual trascienden de lo tabú a lo cotidiano, sin
caer en lo chabacano. En conclusión, una producción en la que el glamour fue la
regla, y la extroversión una religión.
Banda de culto, sin duda alguna
Aquí termina el artículo de
Agosto, que salió en Septiembre por falta de tiempo e inspiración… pero que
terminó saliendo a la luz. ¡Deseo que hayan disfrutado este artículo, y nos
vemos en el siguiente que no se tardará tanto!
Como lo prometí en el artículo anterior, esta es la
hora del caos. Es el momento en el que se juntarán todas las sospechas de una
posible desgracia, que pueden causarle pesadillas a los futuros asistentes de
este evento multitudinario.
El lado tenebroso
A la hora de prometer un festival de proporciones
apoteósicas, es inevitable que no existan riesgos que puedan teñir al sueño de
varios años en una porquería catastrófica… Y ese es el objetivo del nudo de
esta historia: Mostrar los peligros, incomodidades, potenciales problemas,
dificultades y cualquier detalle que sea capaz de modificar la experiencia del
público hacia un espectro nefasto y negativo. Demos inicio a esta tormenta.
2° Acto – Sombras
A la hora de redactar esta columna me doy cuenta de
que toda esta saga de publicaciones debe estar atada a las noticias que se
vayan confirmando en este último mes de espera. Sea bueno, malo o feo,
cualquier cambio provoca que alguna parte de esta redacción quede sin validez.
Por lo que la primera sombra para quién escribe esas líneas radica en el hecho
de regresar a modificar las publicaciones en caso de que la actualidad lo
amerite. Me da física pereza hacerlo, pero es un deber con los lectores de este
seriado.
Entrando en materia, pude ver algunas de las preocupaciones
más frecuentes acerca del evento a través de un hilo en Twitter publicado por
el usuario @EseNarvaez y que posee detalles que nos pueden ayudar a entender
parte de las inseguridades que se encuentran rondando por las mentes de algunos
asistentes y/o contradictores del evento. Eso sí, tomen esa información con
cuidado porque el usuario hace una conclusión tan imprecisa como exagerada de
un posible desenlace del evento.
Exageraciones bárbaras.. y esta
¿El Fyre Festival? ¿En serio? Tampoco creo que termine
así. Necesitamos pesimismo en este artículo, pero no tanto. Para los que
desconozcan del tema, el Fyre fue un intento de festival ideado por dos
emprendedores que tenían un desconocimiento absoluto en la organización de esta
clase de eventos. Sería realizado en las Bahamas, con un aforo compuesto de
influencers y modelos, y que tuvo una organización desastrosa debido en gran
parte a la negligencia, pereza e imbecilidad de sus gestores. Uno de ellos
terminó pagando cárcel por esta gran estafa.
Las principales razones por las que el Fyre no podría
ser evocado en el próximo Jamming se encuentran en la experiencia de los
organizadores en el diseño de 9 ediciones pasadas, además de las mayores
facilidades que ofrece el evento realizado en Playa Hawaii: estadía en campings
o en alojamientos en municipios cercanos. Todo lo anterior sumado a la
presencia de personal bien seleccionado, el aporte de emprendimientos y la
misma fama del evento que impiden llegar a un nivel tan nefasto. Así que, no se
preocupen por ese lado.
Enfocándonos en otros tópicos abordados por usuarios
de redes sociales como el ya mostrado, tenemos el aspecto de lo extraño y hasta
fantasioso que se ve un cartel con más de 100 intérpretes, por un precio
bastante accesible (poco más de 170 dólares gringos). Y más de la mitad de los
mismos no se encontraban confirmados a comienzos de este año, cuando entré a
verificar por mera curiosidad.
Esto está en la página oficial: 24 hileras que pueden resolver la duda ¿O no?
La situación a mediados de Febrero parece haber
cambiado totalmente. Exceptuando a las agrupaciones asociadas a la
organización, el evento cuenta con 96 artistas confirmados y preparados para tocar
en las diversas tarimas con las que contará Playa Hawaii. Cada uno de ellos
tiene su propia descripción y un link de saludo que no funciona, pero que
publican de manera frecuente en las redes sociales del festival.
Y hablando de estas últimas, son un monstruo al que se
le puede dedicar un artículo entero debido a los acontecimientos sucedidos,
dignos de un dramatizado de tres centavos. Desde las publicaciones más
tempranas del evento a mediados de 2019, hasta los meses finales de 2021 todo
fue tranquilidad y armonía en lo que a interacción con el público se refería.
Claro, el festival se alimentaba de géneros y agrupaciones queridas y aclamadas
por los seguidores del evento: Así fue con los salseros (Guayacán, Niche, El
gran combo), los merengueros (Wilfrido, Eddy, Rikarena), e incluso con un
legendario ahora olvidado como Don Omar, que uno creería que se escapa del
target del festival… No obstante, hasta ese momento todo había salido de
maravilla.
Los comentarios de la comunidad fueron bastante
positivos en mayor medida, y la expectativa crecía por los siguientes
intérpretes a confirmar. ¿Sería Manu Chao, amigo de la casa? ¿O acaso
traerían de vuelta a Illya Kuryaki and the Valderramas? ¿Quizás un Cabas
para fortalecer el ambiente tropical? Pues ninguno de los anteriores, porque
nadie esperaba que la organización fuera capaz de confirmar a Silvestre Stall…
digo, Dangond.
¿Silvestre Dangond? Claro… Las redes explotaron, las
críticas se multiplicaron y en una jugada bastante cuestionable, los
organizadores prohibieron cualquier comentario en las redes sociales del
evento. Y la duda para los curiosos es ¿Por qué la confirmación del cantante de
vallenato causó tanto revuelo? La respuesta es más simple de lo que creen: Mal
target. El público al que estaba destinado el evento no encaja con el cantante,
debido a sus múltiples polémicas que involucran la cultura del narcotráfico y
la corrupción. El vallenato sería siempre bienvenido al evento si hubieran
traído al Binomio de Oro, a Los Inquietos o al mismísimo Jorge Celedón. Pero el
perfil del Dangond genera un rechazo que logró empañar la imagen del festival
en lo que a redes sociales se refiere.
La revelación de la discordia... La buena energía en redes cambió desde este momento
De ahí en adelante el Jamming se convirtió en una
mezcla absurda (también conocida como sancocho) de estilos musicales sin
un hilo conductor claro. ¡Que entre lo que haya! ´porque parece que si hay
cama pa’ tanta gente, contradiciendo aquella recordada canción de la
universidad de la salsa. No tardo en incorporarse el género de corridos que en
Colombia se encuentra en furor con caras visibles como Yeison Jiménez, John
Alex Castaño o Francy. Le siguió una camada adicional del reggaetón
de la nueva ola con gente como Feid, Blessd y Ryan Castro.
Y la cereza sobre el pastel fue la inclusión de Damas Gratis, una banda
argentina de cumbia villera… Aunque si les soy sincero, tengo la curiosidad algo
morbosa de saber cómo va a ser la presentación de ellos en el festival… Es una
cajita de sorpresas, y me es inevitable no recordar a Los Llaneros
Solitarios si de cumbia villera se trata jaja.
"Me gusta la droga, me río a roletes. Me encuentro un amigo..."
La parte de los patrocinadores puede ser algo
inquietante en un primer momento, debido a que es una fuente de financiamiento
fundamental para cualquier festival. Sin embargo, esta preocupación se esfuma
cuando vemos las publicaciones y los anuncios de los eventos pasados: Por pura
casualidad ninguno de estos contaba con los patrocinios con los que, desde sus
inicios tenía el Estéreo Picnic, por ejemplo. Si lo quieren verificar por su
cuenta, aprecien el cartel del FEP 2011, enfrentado al Jamming 2019, la edición
anterior a la que hoy tratamos.
Izq: FEP 2011. Der: Jamming 2019. Apreciable la diferencia de patrocinios.
El único punto que deja fuertes sospechas es que en
ediciones muy tempranas si existían patrocinadores, como en el 2014 con la
cerveza Águila o la emisora La Mega. Aunque esto puede obedecer más a un tema
de autosostenimiento progresivo… En español esto último significa que el Jamming
llegó a un punto en el que ya se podía financiar sólo con el dinero de los
organizadores, sin que fuera necesario algún tercero que invirtiera en el
negocio, más allá de la publicidad que algunos medios le hacen con
actualizaciones de información. Por eso entre 2018-2019, los patrocinios se
esfumaron… Y eso continuó en la actualidad.
Ahora pasaremos a otra parte también importante
respecto a las fallas del festival, la cual son los mismos artistas y sus
pilatunas. Como no sólo es culpa de los organizadores, sino también de algunos
grupos o solistas que puedan creerse “los más vivos”; aquí les traemos la lista
de las mejores presentaciones posibles en el festival venidero!!
1- Los tramacazos de Los Prisioneros (o lo que queda
de ellos).
El incidente de los microfonos: De las polémicas más recordadas de la banda
Imagínense la gran indisposición que se respira apenas
llega el momento de que Los Prisioneros suban a la tarima. Del otrora
grupo insignia del rock chileno y la protesta antidictadura ya no queda mucho,
debido a que su vocalista se separó de sus compañeros hace muchos años. Y en lo
que respecta a los dos restantes, están más indispuestos que nunca y sin ganas
de tocar debido a controversias sucedidas en los últimos meses. Si están ahí,
es por cumplir un contrato. Y el show puede salir tan bueno como el anhelo de
un concierto de reencuentro, o tan mal como su última presentación en la que el
público trató a Los Prisioneros de traicioneros.
2- Eucaristía en la playa con la cortesía del monseñor
Farruko.
El evangelio ha llegado para acogernos a todos... Comenzando por el creador de "Pepas".
¿Qué pasaría si, en un momento en el que el público
tiene ganas de perreo intenso y de una fiesta desenfrenada en la que las
sustancias psicoactivas no puedan faltar, se sube a la tarima un evangelizador
nato? Si, un sacerdote que en vez de alabar a la rumba, alabe a nuestro señor Jesucristo.
Para reafirmar la variedad que existirá dentro del Jamming Festival, gozaremos
de una misa llena de espíritu religioso y sincero arrepentimiento de nosotros,
los pecadores.
La iglesia serán las piscinas, las bancas serán los toboganes
y las ofrendas las darán los foodtrucks como cortesía. Ese día nacerá la
nueva diocesis de Playa Hawaii. ¡Amen!
Creo que exageré un poco… Sin embargo, les hago la
siguiente recomendación de amigo: No se esperen un fiestón a la hora de ver a
Farruko, porque sus más recientes declaraciones lo acercan más a la carrera
sacerdotal, que a la de cantante de reggaetón.
3- Fanáticos extremistas de Rikarena: ¡Desmovilícense!
Foto de algunas de las víctimas de estos hooligans, entre ellos alias "Cerati".
Después del incidente sucedido en aquel lejano 1995 en
Barranquilla, en donde estos fanáticos le lanzaron objetos de manera agresiva a
unos muchachos de una tal Soda Stereo; les suplicamos al público amante del “Cutibili
Pacha” que sean pacientes y esperen con calma la presentación de su aclamada
Rikarena. No queremos que de nueva cuenta espanten a otros músicos desconocidos
que no tienen la culpa de su abultada arena. Como dice la banda: ¡Sacúdelo, que tiene arena!
4- Y con ustedes,
el rey… ¡Don Omar!
Quizás no nos escuchó. Nuevamente, con ustedes: ¡Don
Omar!
Que vaina, nos dejó abandonados este señor… ¡Que novedad!
Y no me sorprendería que sucediera, debido a la fama que se ha ganado por
ausentarse en diferentes ocasiones. Y que lastima que siga en esas, ya que eso
le impide volver a la escena musical que ya desde hace bastante tiempo le ha sido
esquiva.
¿Nos esperan momentos muy satisfactorios en el
Jamming, verdad?
Bueno, la idea era bajarles el ánimo respecto a lo que
se puedan encontrar en el evento. Y si lo logré, de todas maneras les pido mil
disculpas por romperles esa hermosa ilusión, aunque sinceramente no era sano
que la tuvieran, para que no se sintieran incómodos cuando sucediera una o
varias situaciones descritas con anterioridad.
Lo que les recomiendo es que asistan con una buena
disposición, pero sin endiosar el festival. Alístense con una excelente
actitud, pero con un pensamiento crítico frente a todo lo que suceda. Y hagan
una lista de las cosas que van a llevar, porque resistir casi 72 horas en el
Jamming no es tan fácil como aparentan. Es más, de hecho ya les preparé un
listado preliminar de los objetos fundamentales para la supervivencia en Playa
Hawaii.
Lo básico. ¿Qué más debemos agregar?
Agreguen en los comentarios si hace falta algo…
Creería que sí, porque lo aquí escrito es solamente lo primero que pensé. ¡Ya
veremos más adelante!
¿Continuará?
Hasta aquí llega este segundo acto, lleno de
posibilidades y escenarios de todo tipo que podemos replicar en nuestras
mentes. No obstante, sólo cuando sea el momento del festival es que veremos
aquello que saldrá excelente y lo que no tanto. De hecho, ahorita me encuentro
algo impaciente con el tema de los horarios de cada intérprete, para ajustar el
tema de la programación. No han querido liberar esa información, y parece que
lo van a dejar para última hora, igualito al FEP del 2019.
Esto aún no ha terminado. Hay más tela que cortar
Días después de que esos datos sean liberados, llegará
el tercer artículo referido al Jamming Festival con la intención de completar
este gran trabajo escrito que quedará para la posteridad. Ahí veremos
historias, anécdotas, recomendaciones y algún que otro relleno que pueda servir
para los asistentes. Muchas gracias por seguir el contenido de esta dimensión
y… ¡Suerte es que les digo, agonías!
Siendo este el último artículo del año, quiero
dedicarle este espacio a hacerle una revisión al recién publicado documental de
Netflix que trata la historia del Rock en América Latina: Rompan Todo. En redes
sociales se ha tratado el tema por multitud de personas y se pueden presenciar
tanto críticas justificadas a la estructura de la miniserie, como opiniones
descabelladas realizadas por gente que ni siquiera se ha tomado la molestia de
ver el documental en al menos una ocasión.
Poster oficial para el estreno de la serie. Creo que no fui el único que se emocionó un montón.
Más allá de lo sucedido en redes, y con el ánimo de
que este también sea un espacio para compartir percepciones y juicios acerca de
este material; hoy veremos los puntos positivos y negativos de la idea
concebida por Nicolas Entel y Picky Talarico.
Discúlpenme si no menciono a todas las agrupaciones
dentro del artículo, pero quiero enfocarme más hacia las fortalezas y
debilidades del documental en general. Sólo en casos específicos mencionaré el
nombre de algunas. Gracias por entender y empecemos de una vez.
Trailer Oficial. Los comentarios negativos en YouTube abundan, algunos con razón y otros sin justificación
Advertencia: Esta columna puede tener spoilers acerca
de Rompan Todo y los temas que trató u omitió en sus seis capítulos. Si
quieren, pueden verla y regresar apenas la terminen. Si no, continuemos.
En principio, no me alcanzo a imaginar la labor
titánica de organizar la vasta historia del rock latinoamericano para narrarla
de una manera coherente y temporalmente acertada. Así mismo, conseguir los
testimonios de tantos íconos del género, considerando sus ocupadas agendas y su
disposición para participar no es una tarea sencilla. Y como cereza sobre el
pastel, la obtención de registros fotográficos y archivos audiovisuales de los
últimos 60 años en más de cinco países debió ser un dolor de cabeza para sus
creadores.
Pero por fortuna, el esfuerzo se ve retribuido en los
primeros cuatro capítulos, en los que la historia se desarrolla a un ritmo
mediano que intenta abordar a cada una de las agrupaciones partícipes del
movimiento en las décadas del 60’, 70’, 80’ y hasta un poco de los 90’. Uno de los
reclamos que presencié en los grupos de debate de Facebook era el tiempo “insignificante”
dedicado a cada una de las bandas, pero se debe tener en cuenta que se distribuyó
de forma casi equitativa el espacio en pantalla para una inmensa cantidad de
grupos. Por ejemplo: si se le quería dar más minutos a Molotov, entonces
también Illya Kuryaki y La Lupita deberían contar con más apariciones. Eso sí,
más adelante veremos casos específicos en los que verdaderamente no se dio la
relevancia adecuada a ciertas figuras del rock latinoamericano.
Todo comenzó con una bamba que se bailaba con una poca de gracia...
Resaltan las apariciones de Luis Alberto Spinetta,
Charly García, Los Jaivas y El Tri como iniciadores del fenómeno artístico; así
como Ritchie Valens, Los Saicos, además de múltiples bandas mexicanas y
argentinas que fungieron como precursores de todas las subdivisiones y
derivados de la larga historia del género. Por otra parte, las manifestaciones
sociales desarrolladas en cada uno de los países se presentaron como el
trasfondo necesario para que se formara la identidad del rock en la región
hispanoparlante de América: una con mayores restricciones territoriales, llena
de dificultades para salir a flote y acompañada de influencias autóctonas de
cada territorio.
Una característica que me fascinó de la miniserie (y
que fastidió a ciertos puristas) fue el hecho de incluir compositores que
no tuvieron un contacto directo con el movimiento, pero que lograron
influenciar en el concepto del mismo. Ahí encontramos a Víctor Jara y a Calle
13, íconos de la canción folclórica y el reggaetón alternativo,
respectivamente; pero que con su trayectoria alcanzaron a impactar la dinámica
del rock latino en sus respectivas épocas. Quizás Bomba Estéreo también podría
ser un ejemplo de lo descrito con anterioridad, pero a diferencia de los casos
anteriores, no evidencio en su discografía alguna estructura cercana o
influyente para el género a nivel continental, por lo que me parece injustificada
su aparición.
En serio, no sé por qué les molesta tanto la aparición del dúo puertorriqueño.
Más adelante, nos podemos dar cuenta que el intérprete
más homenajeado y referido durante el documental resulta ser uno que lo tiene
muy bien merecido. Y es que el hecho de ser fan del cantautor no me impide
afirmar objetivamente que Gustavo Cerati marcó un antes y un después para la
música. Tal como se retrata en el material audiovisual, Soda Stereo fue la primera
agrupación latina en conquistar todo el continente con sus melodías, sus
álbumes y sus giras que fueron pioneras para la región respecto a su duración,
las ciudades visitadas y el impacto que resultó de ellas. Desafortunadamente,
tratan el tema de Gus, Charly y Zeta más como un experimento de marketing
internacional, que como una innovación en la composición y difusión musical. Si
me lo preguntan, fue un tanto de las dos, debido a que sin la calidad artística
no se hubiera logrado la oportunidad de trascender más allá de las fronteras
argentinas; y así mismo, la promoción desde México hasta La Patagonia potenció el
impacto del trabajo musical desarrollado por el trío bonaerense.
Años de toures maratónicos y álbumes con una excelencia innegable. (En) el Séptimo Día - 22/12/90
Para finalizar con el tema de Cerati, también trataron
lo que conllevó el “Último Concierto” de Soda, además de sus dos últimos discos
solistas y su inolvidable colaboración con el grupo de tango electrónico
Bajofondo. Me siento satisfecho de que le hayan dado un buen nivel de detalle a
Gustavo; considerando que la mayoría de grupos mencionados en el documental no
sobrepasan los tres minutos de atención.
Otra queja que he visto frecuentemente es acerca de la
aparición de España dentro del documental, debido a que las apariciones de
agrupaciones de dicho país son más bien anecdóticas dentro del material
audiovisual e íconos de alta relevancia como Héroes del Silencio se encuentran
ausentes. Sin embargo, no me parece algo equivocado, debido a que la premisa
inicial de la miniserie se enfocó en el rock hispanoparlante del continente
americano, por lo que la movida ibérica no estaría obligada a hacer acto de
presencia. Considerando esto último, si hay algunos grupos que tienen su
espacio en pantalla, pero más por el furor suscitado en ideas como “Rock en tu
idioma” o festivales como “El concierto de conciertos” (sí, ya sé, artículo pendiente), siendo uno de ellos Los Toreros
Muertos. Pero ya establecido el concepto original de Picky Talarico y
Nicolás Entel, no tengo líos con este detalle.
La ironía y el humor fueron la carta de presentación de Los Toreros Muertos en estas tierras
Pasando a temas agridulces, quiero referirme a otras
bandas que recibieron una importancia mayor a la del promedio en el documental:
Los Prisioneros y Caif… ¿Maná? ¿Qué demonios?
Dificultades Técnicas. Por favor no se retire
Hablando con sinceridad, no me parece inadecuada ni insultante
la aparición de Maná en Rompan Todo. Es un grupo que sobresalió en México con
unos discos que los llevaron a la cima de la popularidad, y que supieron
transmitir las emociones juveniles de principios de los 90’s en forma de
melodías pegajosas. Ese no es el problema. ¿Pero por qué ******* le dan tanto
tiempo en pantalla al proyecto liderado por Fher Olvera? Maná nunca se
reinventó, ni mejoró, ni modificó su fórmula. Solamente se estancaron en un
punto del que no han podido escapar en más de 20 años: tramas adolescentes,
baladas románticas que suenan igual, y un concepto auditivo tan refundido hasta
el punto de llegar a una dolorosa colaboración con Steve Aoki… Escucho de nuevo
esa cosa y me da vergüenza ajena.
Este es el único álbum completo de Maná que es bueno. De resto, es la repetición de la misma formula.
En el documental admiten que Maná no es el mejor
grupo, pero que merece ser destacado por su éxito en ventas. Pero si es así,
entonces porque no incluyeron carreras de mejor calidad y de mayor éxito como los
inicios solistas de Shakira y Juanes, quienes se apegaron bastante al rock. Aspectos
como esos me confirman que más allá de que me haya entretenido con la
miniserie, esta tiene fallas que pueden ser chocantes a la hora de revisitarla.
Más tarde, cuando lleguemos a los puntos nefastos, hablaré más a fondo de la
ausencia del dúo dinámico de Colombia.
En un rincón más amable, tenemos a Los Prisioneros, la
voz de los 80’s, los íconos de aquellos ciudadanos que no tenían los medios
para expresarse en una época de represión severa. Sus tres primeros álbumes
abordaban esa vida juvenil en medio de una dictadura: crítica social,
situaciones juveniles, burlas y sátiras a las realidades de la época, himnos de
la cultura latinoamericana. En fin, un compilado de inmensa calidad. No
obstante, de 1988 para adelante no se contó nada más acerca de la banda. Ni
Tren al Sur, ni Estrechez de Corazón, ni Corazones Rojos, ni el reencuentro del
2001… Y lo peor es que con su cuarto disco, Corazones, se dieron a conocer a
una medida más internacional, por lo que debería haber algo de eso en el
documental. ¿No creen?
Omitieron hablar de una de las primeras canciones de rock feministas, con unas deliciosas ironías presentes.
Y para cerrar con la santísima trinidad del rock
latino (conformada también por Soda y Los Prisioneros), está Caifanes. Y con
esto entramos a los puntos malos de Rompan Todo, puesto que de Caifanes hay una
única mención de un minuto o menos refiriéndose al inicio de su historia con el
cover de La Negra Tomasa. Pero de resto, no hay nada más. No hay El Diablito,
no hay El Silencio, no hay Unplugged… Cuando te pones a pensar que de Maná se
refieren a por lo menos 10 años de historia, y de Caifanes sólo uno, sabes que
hay otro problema con este documental.
El MTV de Caifanes es magnifico, a la vez que incómodo por el ambiente hostil entre sus miembros.
Desde el capítulo cinco en adelante, las fallas se van
notando más y el ritmo acelerado se convierte en una regla muy notable. En la
década de los 90 nos muestran el legado que han dejado proyectos como Café
Tacvba, Los Tres, Fito Páez, Aterciopelados e incluso Illya Kuryaki and the
Valderramas desde unos tiernos 15 años de edad en promedio. Y llega otra
ausencia grave originada por estos años: Rock al Parque. El festival insignia
del género más grande de América Latina no aparece por ningún lado; y para más
colmo, solo hay breves menciones a aquellos grupos (a excepción del dúo de
Andrea y Héctor) que promovieron el principio de dicho evento. Como que el peso
de R.A.P. es mínimo para los creadores de Rompan Todo, lo cual es un error garrafal
que muestra la poca importancia que les dieron a países que no fueran
Argentina, Chile o México. Lamentable.
Archivo fotográfico del primer Rock al Parque, durante su desarrollo en la Plaza La Santamaría
Y esto último es un error que se repite durante la
totalidad del material audiovisual. El fin del documental también debió ser la
exploración de la historia del género en países diferentes a los tres
mencionados. A duras penas mencionan a Colombia, Perú y Uruguay; pero no se
encuentra casi nada de información acerca del rock en los demás territorios de
América Latina. Admito que el impacto mediático de los mismos puede no ser tan
grande como el de Argentina, pero al menos merecían el reconocimiento de
enriquecer el estilo y el alcance del movimiento. Injusto por donde se le vea.
Meme sacado de ElDeforma. No me parece tan exagerado...
De igual manera, si hablaron de MTV Latinoamérica y su importancia a la hora de promover los talentos de la región, ¿Por qué no se refirieron directamente a aquellos recitales que la cadena televisiva patrocinó directamente para la consolidación de los artistas? Al igual que Rock al Parque, los MTV Unplugged de intérpretes latinoamericanos no son presentados en ningún momento, siendo que estos también fueron grandes plataformas para expandir el impacto de múltiples proyectos. Considero que esta parte era imprescindible en el documental, debido a que estas presentaciones permitían mostrar nuevas facetas de las agrupaciones, ya sean de mayor introspección o cercanía con el público. Otra omisión inexplicable.
Aquí les dejo una canción del Unplugged de los Illya Kuryaki: Una sabrosura por donde se le vea
Y la mayor equivocación que comete Rompan Todo es
ignorar la historia del fenómeno rockero en el nuevo milenio. Parece como si no
hubieran surgido más bandas después del año 2000, porque a excepción de Zoé, La
Vela Puerca o Julieta Venegas (esta última más enmarcada en el pop), hay poco o
nada acerca de lo sucedido con el rock en esta década. Lo peor del caso es que
algunos de los invitados de este proyecto forman parte de lo acontecido en los
años más recientes del género, y ni una sola referencia. El Cuarteto de Nos,
Juanes, Kinky, Don Tetto… Había mucha tela de donde cortar, pero el cierre de
la miniserie se siente tan abrupto como insatisfactorio.
Y si de los años 2000 hay escasez de contenido, de los
2010’s sencillamente no hay nada. A pesar de que en la actualidad no haya
surgido una superestrella rockera que impacte a todo el continente, si hay
varios nichos en cada país que aún sostienen el género al ofrecer propuestas con
una esencia única y una innovación notable. Casos como los de Usted Señálemelo,
Porter, Telebit, entre otros, aún dan de que hablar a este fenómeno artístico.
Pero los desarrolladores del documental prefirieron seguir explotando la
nostalgia y dejar la serie en un punto ambiguo, evadiendo gran parte de lo
sucedido en los últimos 20 años.
Otra omisión inexplicable. Y lo peor es que aparece el vocalista como entrevistado...
Una persona especial y muy cercana me dijo lo
siguiente acerca de Rompan Todo: “Tal vez se quedaron sin dinero y no quisieron
gastar más”. No es una teoría descabellada, porque la inversión en los archivos
históricos sumada a la presencia de famosas figuras del género debió tener un
costo bastante elevado, y suspender el proyecto de forma repentina va más allá
de la flojera que tuviera el equipo creativo para continuar. Sí, creo que me
conformo con esta teoría. ¡Muchas gracias!
Ya hemos recorrido los punto fuertes, débiles y
agridulces de toda la miniserie, así que a continuación veremos la conclusión en
lo que respecta a la calidad de la serie y su alcance en cuanto a lo
informativo que puede llegar a ser.
¿Conclusiones?
Rompan Todo es un buen trabajo audiovisual en lo que
respecta a conocer los puntos más significativos e influyentes del rock latinoamericano
desde los años 60’s hasta el fin de siglo. Ofrece un contexto muy bien
establecido y testimonios que enriquecen el conocimiento de la historia de
aquel fenómeno que cambió para siempre la vida de los habitantes de esta gran
región. Sin embargo, el documental se queda corto al pretender abarcar la
historia entera del género: omite ciertos países y eventos que fueron también
representativos para el desarrollo del movimiento; además de saltarse los
hechos y protagonistas que tomaron lugar después del año 2000, salvo
específicas excepciones.
Es un programa para pasar el rato y reforzar la
nostalgia, pero definitivamente se podría haber hecho un mejor trabajo con una
mejor distribución de tiempo, un par de capítulos más o mayor reconocimiento a
quiénes lo merecían y tristemente no lo tuvieron. Espero que esos defectos
queden como enseñanza para próximos trabajos relacionados con el rock en
español o derivados creados por los productores de esta miniserie.
Aquí termina el último artículo del año. Dejen sus
opiniones en la parte inferior de la página para que compartamos ideas entre
todos. ¡Les deseo un 2021 lleno de muchos éxitos! ¡Hasta otra ocasión!
El tema de hoy. Verán que me voy a extender lo necesario para abordar esto
Todo inició con una breve misiva en la que expresaba
mi deseo por tener un espacio en la red en donde pudiera expresar mis juicios,
opiniones y expectativas acerca de diversos temas. Todo empezó hace cinco años,
un 24 de Abril de 2015 en el que me arriesgué a empezar un nuevo proyecto con
la intención de aprender y disfrutar todo lo correspondiente a este arte tan
extenso y tan interesante como lo es la música.
En ese entonces, apenas comenzaba mi etapa
universitaria y quería que mis ideas fluyeran por medio de artículos que se
convirtieron en mi legado más valioso hasta la actualidad. Hoy, con mis
estudios universitarios casi terminados, miro hacia atrás y me fijo en todas
aquellas experiencias y oportunidades que me trajo este espacio tan
maravilloso… Siento un gran sentimiento de nostalgia por haber armado un espacio
que logró entretener e inspirar a varias personas; incluso nos permitió conocer
las historias más reveladoras detrás de la creación de grandes íconos de la
cultura popular. Y a todos los que han seguido en estos años este proyecto: ¡Gracias Totales!
Todo comenzó con este simple logo y una misiva.
En el 5° aniversario de Ya Viene… Todo a su
Tiempo, les presentó mi análisis descriptivo y crítico acerca del más reciente
concierto al que tuve la fortuna de ir: Gracias Totales de Soda Stereo.
Y desde el primer momento les digo que este
multitudinario evento no estuvo exento de críticas debido al gran escándalo que
podía significar el hecho de que la banda hiciera una nueva gira con su
vocalista/guitarrista ausente. ¡Carajo! Hasta yo mismo confieso que expresé en
su momento que este nuevo capítulo en la historia de la banda estaría motivado
por amplios intereses económicos. Sin embargo, a Zeta y a Charly no les importó
demasiado el huracán que se generó entre la fanaticada de Soda Stereo, y
continuaron con paso firme.
Hector "Zeta" Bosio y Charly Alberti, frente al público del Estadio El Campín, en Bogotá
Por lo visto, tanto el baterista como el bajista
quedaron impresionados por el alma de la banda manifestada en aquel ya lejano
proyecto del Cirque du Soleil llamado Séptimo Día, en el que ambos trabajaron
tras bambalinas, con el apoyo de uno de los colaboradores de mayor confianza
del ausente frontman: Adrián Taverna. Entre los tres invirtieron meses de arduo
esfuerzo para preparar un disco de remezclas que fue lanzado al mismo tiempo
que la propuesta circense, y que fuera de contener unas adiciones interesantes,
en su momento definí como un descarado cashgrab
cuya compra no ofrecía el mínimo valor agregado que se espera de la banda.
Pero no me malentiendan, llamo despropósito únicamente
al disco lanzado y no al show concebido por el Circo del Sol, debido a que en
el espectáculo se aprovechó todo el potencial de las personas involucradas para
hacer unas coreografías ingeniosas. ¿Innovador? Para nada ¿A la altura de la
banda? Totalmente. En simples palabras: Un llamado a revivir los viejos
tiempos, a través del nuevo talento. Y eso sólo fue el principio del regreso de
los integrantes sobrevivientes de la banda.
El Cirque fue un proyecto que dejó pensativos a los sobrevivientes de Soda...
Puedo suponer que existió un trabajo discreto y
silencioso durante aproximadamente un año entre todos los invitados a
participar en aquel proyecto de Soda iniciado por Zeta y Charly, aunque el
panal se intentó alborotar un mes antes de la gran revelación cuando periodistas
argentinos corrieron el chisme de que el ahora dúo rockero más grande de
Argentina regresaría a los escenarios con un nuevo vocalista de la talla de
Chris Martin (Coldplay) o de Bono (U2). Y lo interesante del caso es que ni el
bajista ni el baterista de Soda reaccionaron ante la declaración. Ni la
desmintieron, ni la desvirtuaron… Simplemente, la respuesta nunca llegó… O al
menos, eso creíamos nosotros.
El 3 de Octubre de 2019 se soltó la bomba. Con un
teaser en el que Charly y Zeta tomaban sus instrumentos para tocar Hombre al Agua y con una carta firmada
por la banda en la que anunciaban una nueva gira, se confirmaba la noticia: El regreso a los escenarios de Soda Stereo.
Y por supuesto, las reacciones no se hicieron esperar. Los más ofendidos fueron
los fanáticos recalcitrantes de Cerati, acusando a los implicados de robar el
nombre, engañar a los fanáticos, dejar el nombre de Soda en ridículo, entre
otras exageraciones que no impidieron que un público masivo se ilusionara con
el ya anunciado regreso.
Esta es la famosa carta del regreso. No se imaginan cuanto odio levantó en redes sociales!!
Desde el principio, se aclararon tres cosas:
1. El evento era sólo una gira de homenaje. Nada de
volver a grabar en estudio ni algo similar
2. Las personalidades invitadas no reemplazarían a
Gustavo, de ninguna manera
3. No todos los intérpretes estarían en vivo. De los
anunciados, sólo la mitad estarían en cada ciudad. Y de acuerdo a la ubicación,
los invitados presenciales cambiarían.
Y de Octubre en adelante, se fueron anunciando las
fechas en las que iba a tener lugar este proyecto. Las entradas iniciales se
agotaron en cuestión de días, por lo que se abrieron más localidades y hasta
nuevas funciones para contemplar lo que tenían preparado para los interesados
en el grupo. El inicio de esta aventura se daría en Bogotá, Colombia, en una fecha
poco usual: 29 de Febrero de 2020… para luego viajar alrededor del continente
americano durante los tres meses siguientes, algo que por el momento no se ha
logrado completar.
Y con este vídeo, presentaron a los artistas invitados. Realmente habían muchos nombres interesantes
¿Quién haría parte de la presentación en vivo? Además
de Charly y Zeta junto con los artistas invitados, el grupo estaría soportado
por Fabian “El Zorrito” vön Quintiero, quien fuera tecladista de Soda en las
épocas de Nada Personal y Signos para luego convertirse en parte importante de
la banda de Charly García a comienzos de los años 90. Así mismo, el llamado por
algunos “cuarto soda”: Richard Coleman, que había aportado su talento de
guitarrista al primer disco de estudio del grupo argentino y a los dos últimos
trabajos discográficos de Cerati. Por último, pero no menos importantes, la
participación en guitarra de Roly Ureta, antiguo compañero de Richard y Gustavo
en una agrupación paralela a Soda Stereo llamada Fricción y los aportes de
Simón Bosio, hijo del bajista del grupo y que ha formado una carrera discreta
respecto a las mieles de la música.
Como de costumbre, yo no disponía de dinero para
asistir a este evento. Sin embargo, logré ganarme la boleta a través de un
concurso en una emisora, a la cual le agradezco ampliamente el haberme dado la
oportunidad de presenciar un concierto de esta magnitud. Pero la pregunta que
la mayoría de los lectores se hace en este preciso momento es: ¿Qué tal el
concierto? ¿Valió la pena o fue una estafa? Pero no se apuren, porque primero
voy a reseñar lo que experimenté en dicho concierto, para después concluir en
si fue una maravilla o una decepción. ¡Aquí vamos!
Esta fue la boleta que me pude ganar. De nuevo gracias a esa emisora!!
El Estadio El Campín abrió sus puertas a las 5 pm de
aquel sábado para que todos los asistentes se acomodaran desde temprano. Entre
los vendedores de empanadas, los vasos de licor y el cansancio corporal se
fueron pasando las tres horas y media de espera. El grupo arrancó 30 minutos
tarde, pero eso fue irrelevante cuando estaba a punto de comenzar un suceso
extraordinario. Las pantallas empezaron a transmitir un paseo por una
biblioteca casera de la que se retira un VHS con el nombre “Soda”, este es
puesto en el reproductor, y empieza a emitir diversos momentos inéditos de la
banda en sus mejores años. Nadie encima del escenario musitó palabra alguna. La
música hablaría por ellos.
“Acuéstate, levántate, no puedo seguir así, oh no.
Apágalo, enciéndelo, no puedo seguir así, oh no”
Sobredosis de TV –
1984.
La primera melodía sería Sobredosis de TV. Un Gustavo Cerati en las pantallas del estadio
cantaría con su estilo particular, mientras los demás miembros de la agrupación
lo acompañaron en vivo. Y las personas empezaron a corear aquella letra icónica
del trío argentino. El ambiente generado fue tan increíble como el que se debió
haber generado en las presentaciones pasadas hechas en la capital de Colombia.
El público de este país recibía con los brazos abiertos el regreso de uno de
sus ídolos más grandes a nivel musical, así la presencia de Gustavo no fuera total.
Y desde que finalizó la canción inicial, todo el
Campín acogía el cántico referente a la banda. ¿Y cuál era ese cántico? El ya
conocido por muchos: ¡Oe, oe, oe, oe, Soda, Soda! que retumbó tanto en las
gradas como en las zonas donde las personas estaban de pie. El espectáculo
continuaría con Hombre al Agua a
cargo de la voz de Richard Coleman, el cual estuvo a la altura de aquellas
presentaciones pasadas de Gustavo con la banda tanto instrumental como
vocalmente. Después de esto, aparecería León Larregui para colaborar en Disco Eterno, con una interpretación
pegada a la original pero que podía sentirse un poco vacía. No conozco mucho el
trabajo de Zoe, pero estoy seguro de que su vocalista pudo haber puesto más
empeño a la hora de interpretar esta pieza. Le hizo falta una poca de gracia, como
dicen por ahí.
Seguiría El
Rito, interpretada por Álvaro Henríquez virtualmente y estuvo bien, a
secas. El frontman de Los Tres impregnó a esta canción mística de todo su
estilo folk con resultados interesantes, aunque estuvo lejos de ser uno de los
grandes momentos del concierto (y no ayudó su ausencia física durante el
concierto). El que si sería uno de los highlights de la noche llegó
inmediatamente después de Álvaro: Rubén Albarrán aterrizaba en el escenario con
una maravillosa versión de Lo que Sangra
(La Cúpula); y dio una catedra de como dominar el escenario frente a la
ausencia de Gustavo. Tanto su voz característica, como su manera de interpretar
la melodía y su energía en el escenario fueron los ingredientes perfectos para
que el voltaje se elevará a niveles impensables en todo El Campín.
“Yo conozco ese lugar, donde revientan las estrellas.
Yo conozco la escalera en espiral hacia la cúpula”
Lo que Sangra (La
Cúpula) – 1988.
Luego de ese gran momento, vendrían tres artistas
virtuales que, sin importar su ausencia lograron cautivar de una u otra manera
al público asistente (Eso sí, unos más
que otros). La primera fue Julieta Venegas con Signos, que tuvo un desempeño similar al de León Larregui: simple,
uniforme y ciertamente ligada a la original. Pero no se puede juzgar de la
misma manera a los invitados presentes que a aquellos atrapados en la pantalla,
porque los del escenario pueden desenvolverse más libremente (cosa que León no
hizo). Así que todo bien, Julieta.
Walas, vocalista de Massacre, se haría cargo de Juegos de Seducción, el cual contó con
unas habilidades vocales que diferenciaron ligeramente esta versión de la
original; y lo hizo bien. Después, llegaría Benito Cerati para interpretar uno
de los clásicos de Sueño Stereo: Zoom,
con una presentación colorida y animada acompañando una manera coqueta de
abordar este éxito de los últimos años de la banda. Eso sí, no fue una de mis
favoritas por el simple hecho de que siento que el intérprete hubiera explotado
aún mejor el concepto con su presencia… Pero bueno, espero que en las otras
ciudades a las que si asista, pueda sacar adelante esta idea.
“Lo que seduce nunca suele estar donde se piensa”
Zoom – 1995.
El espectáculo continuaría con la intervención de
Adrián Dargelos, líder de Babasónicos, en Trátame
Suavemente, una de las baladas más queridas por los seguidores del grupo.
¿Cómo lo hizo? Fue sobresaliente, y supo evocar el sentimiento de ternura de la
original. El carisma que demostró en la tarima fue uno de los factores
decisivos para el éxito de esta versión, porque lamentablemente la voz no
destacó como en algunas canciones de su agrupación, en las que el talento vocal
es muy bien explotado.
El punto medio del concierto llegaría con una pieza
tan icónica como excelente: En la ciudad
de la furia, y el que tomo las riendas en la voz fue Gustavo Cerati, de
forma virtual… No sin antes cometer una equivocación en el vídeo introductorio
que se mostró y quedó detenido sin previo aviso: Un pifie, como dirían por ahí.
Regresando al sencillo clave de Doble Vida, sólo es posible mencionar elogios
acerca de este. Realmente funcionó muy bien el esquema cruzado entre la banda
en vivo y el vocalista difunto devuelto a la vida mediante esa pantalla mágica,
porque las emociones fluyeron de una manera inimaginable en el contexto de
ausencia del frontman de Soda. Un momento excelente con un cierre de guitarra
eléctrica ideal.
“Me dejarás dormir al amanecer entre tus piernas,
sabrás ocultarme bien y desaparecer entre la niebla…”
En la ciudad de la
furia – 1988.
Aquí llegamos a un punto controversial del
espectáculo: La aparición de Draco Rosa para darle vida a En Remolinos, la cual fue amada por unos y odiada por el resto. Me
parece que la atmosfera oscura y deprimente de Robi nutrió de forma adecuada a
una pieza que representa un encuentro consigo mismo, con sus ángeles y
demonios. Cada desgarro del hombre se sintió como una liberación de todas esas
ataduras a las que podamos estar enredados en este contexto mundano. Me gustó
cómo Draco abordo este misticismo, a su manera, y con un alto nivel de profesionalismo.
Oh no… No, no, no… ¿Cómo nos pudiste hacer eso,
Andrea? ¿Por qué tenías que ser tú? Eras la intérprete en la que más se
conservaban las esperanzas de mostrar un buen contenido, pero resultó al revés.
La versión de Pasos realizada por
Andrea Echeverri, vocalista de Aterciopelados, no fue del agrado de mucha
gente, incluyéndome. Esforzaba tanto la voz que los desgarros le salían mal en
partes cumbre de la melodía, y dicha exageración vocal bastó como para que las
ilusiones de ver a Andrea con Soda otra vez se rompieron en millones de
pedazos. Me gustaría decir que estoy exagerando, pero el vídeo no miente. Vean
y me comentan.
Luego siguió uno de los mayores éxitos de la banda, Cuando Pase el Temblor, con la voz de
un Gustavo Santaolalla al cual no parecen afectarle los años a nivel vocal. A
pesar de que no hizo acto de presencia en Bogotá, las pantallas permitieron
demostrar el aún vigente talento del genio compositor de proyectos como
Bajofondo o la banda sonora de The Last Of Us. A continuación, vendría uno de
los momentos más conmovedores del show a través de la canción más sentimental
de aquel poco difundido Dynamo: Fue.
De nuevo aparecía de forma virtual la figura de Gustavo para interpretar
aquella joya incomprendida en su época. Se sentía una tristeza notoria cuando
la banda y el vocalista se miraban mutuamente, pero el público veía claramente
la ausencia del ya fallecido. Todas las luces de los teléfonos celulares fueron
prendidas para homenajear a ese grande de la música que había partido 5 años
atrás, y El Campín quedó impregnado de una nostalgia que a más de uno le pudo
haber sacado unas cuantas lágrimas.
“Fuiste mía, y el hastío nos llevó al desengaño. Y eso
pasó… Fue”
Fue – 1992.
Después de una emotividad pura, el concierto
sorprendió con una presentación cuya calidad no se esperaba, ni siquiera por
parte de los seguidores más optimistas de la banda. Mon Laferte aparecía para
darle vida a Un millón de años luz, sencillo
muy popular de Canción Animal, y resultó ser la antítesis de la presentación de
Andrea Echeverri; es decir, una interpretación muy buena. La voz de la señorita
con todos sus desgarros y sus matices logró hacer completamente suyo dicho
clásico de Soda, desenvolviéndose de una forma majestuosa. La chilena logró dar
la talla en esta ocasión.
En estos momentos, ya se sentía que estábamos llegando
al tramo final del espectáculo. Desafortunadamente, Mon fue la última invitada
de manera presencial y melodías como Prófugos
y Persiana Americana fueron cantadas
por artistas que no hicieron acto de presencia en Bogotá. Esto era posible
esperarlo del vocalista de Catupecu Machu, Fernando Ruíz Díaz, pero no de
Juanes. De hecho, me llamó mucho la atención el hecho de que el artista paisa
no hubiera viajado a Bogotá para inaugurar la gira en el país que lo vio nacer,
y viendo su interpretación en vídeo me doy cuenta de que la emoción y el ánimo
de los asistentes habría sido mayor si no se hubiera ausentado. Y con Fernando
sucede lo mismo, porque el talento vocal demostrado daba para potenciar el show
“en vivo y en directo”. Lastimosamente, así no fue y espero que en las ciudades
a las que ellos viajen, el público pueda disfrutarlos al máximo.
“Y cuando el enmudece y las promesas engañan, nos
revolcamos en el jardín por donde nadie pasa”
Un millón de años luz –
1990.
La penúltima canción fue Primavera 0, donde Gustavo Cerati reapareció en las pantallas por última
vez para deleitar a su público desde la dimensión en donde esté. Un momento
suave y tierno, en medio de la intensidad de las cuerdas y la batería. Y todo
terminaría con la insignia por excelencia de Soda Stereo: De música ligera. La pieza musical que otrora cerró aquel último
concierto en 1997, fue elegida para también cerrar este homenaje, con la
inclusión de Chris Martin como cantante, aunque ausente del escenario bogotano.
Y esta es otra de las críticas a este evento: ¿No pensaron que el final del
espectáculo merecía algo más que una presentación virtual de un personaje que
si tenía la posibilidad de estar en Bogotá? Era preferible invitar a todos los
invitados presentes para interpretarla entre todos, o dejar al vocalista de
Coldplay a la mitad del show y no para cerrarlo… En resumen, había mejores
maneras…
Sin importar esa falla garrafal, emociones como la
euforia y la nostalgia tomaron fuerza en la mayoría del público, las cuales
permitieron que el superéxito de la banda se disfrutara de principio a fin. Al
escucharse los últimos acordes de las guitarras y bajo, y los últimos golpes en
la batería, iba a concluir la primera parada de esta nueva gira. Sin musitar
palabra alguna, Zeta, Charly, Fabián, Simón y Roly se despidieron de El Campín
y los créditos aparecieron en las pantallas. El espectáculo había concluido.
“Tarda en llegar, y al final, al final, hay recompensa”
Zona de Promesas –
1993.
Siendo muy honesto, sentí un poco de vacío después de
que finalizó el concierto. Caminando en medio de toda la marea de gente que
salía del estadio, me imaginaba como hubiera sido la interpretación de éxitos
tales como En el séptimo día, Entre Caníbales, Picnic en el 4B, Ella usó mi cabeza
como un revolver, Estoy azulado, entre otras… cuya inexistente aparición les
chocó a varios asistentes, incluyéndome. Aprovechar el potencial de los
invitados presentes mediante una canción adicional podría haber sido una gran
opción, pero desafortunadamente no sucedió. ¿Por qué había sido corto (o por
qué había sentido tan corto) este espectáculo?, me pregunté mientras regresaba
a mi lejana residencia. Se me pasaron algunas tristes ideas por la cabeza, por
lo que preferí no obtener respuesta a esa cuestión.
Setlist de aquel 29 de Febrero en El Campín
Después de revisar lo sucedido aquel 29 de Febrero,
procedo a dar mi juicio al respecto:
Es entendible la intención del grupo de no expresarse
con palabras, debido a que la intención de la gira no era robarle el
protagonismo a Gustavo Cerati; sino más bien, homenajearlo. La presencia del
frontman está en todo momento del concierto, a pesar de que su vida ya
haya culminado. Sin embargo, eso no evitó que Zeta se paseara por todo el
escenario durante varias canciones y manifestara sus emociones por medio del gran
poder de aquellas cuerdas de su bajo. Fue un detalle muy agradable de ver. Su
hijo también se lució en la guitarra, teniendo su momento de mayor brillo
durante la intervención de Mon Laferte.
Charly, Zorrito y Roly estuvieron bien. No hay queja
alguna de mi parte. Y con respecto a los invitados presentes, considero que se
pudo haber hecho un mejor trabajo a la hora de elegir y ensayar las canciones
correspondientes a cada uno. De hecho, lo sucedido con Andrea Echeverri y León
Larregui son claras muestras de que se requería mejor preparación en ese
ámbito. No obstante, eso no impidió que Mon Laferte, Richard Coleman y Rubén
Albarrán mostraran un gran performance, ofreciendo unas interpretaciones que
honraron muy bien al gran ausente de la noche. Posterior a ellos colocaría a Draco,
el cual considero que dotó de una atmosfera muy oscura al tema de introspección
personal al que le dio voz. Adrián Dargelos le seguiría con un toque coqueto y
tierno a aquella balada de Melero, aunque su talento vocal no destacó tanto
como se esperaba. Y para el olvido quedan Andrea y León, los cuales no
desarrollaron bien los temas a los que le tenían que dar vida y que con su
amplia trayectoria se esperaba algo mucho mejor.
“Esto parece un museo de cera, un simulacro demasiado
real, debo encontrar algún sitio afuera, quiero cambiar la escena…”
Imágenes Retro – 1985.
Con todo eso dicho, les confieso que me pareció un
gran concierto. Siempre deseé estar en un concierto de mi banda favorita y no
lo logré por la edad, y posteriormente por el fallecimiento del líder de la
banda. Sin embargo, se dio la oportunidad de experimentar sus canciones en un
concierto masivo y no me arrepiento en lo absoluto. Por último, cabe resaltar
que una de las mejores partes consistió en disfrutar a lado de muchas personas
el espectáculo, coreando todas sus canciones y sintiendo ese ambiente que desde
mi adolescencia quise vivir con Soda Stereo.
¡Oe, oe, oe, oe! ¡Soda, Soda!
Aquí termina este artículo, realizado con mucho cariño
después de varios meses en los que la sequía de contenido era el pan de cada
día. Espero lo hayan disfrutado y nos veremos en una próxima ocasión… Ah, a propósito
de eso:
Hoy anunció el inicio de una pausa indefinida de la
actividad de esta dimensión, la cual ya presentaba considerables interrupciones
que pudieron haber notado en estos últimos meses. Se quedan algunos proyectos
pendientes por terminar, a los cuales aún no les encuentro la suficiente creatividad
como para finalizarlos. No obstante, tengan por seguro que tarde o temprano,
esos proyectos se cerrarán de la manera adecuada… ¡Les hago esa promesa!
“Ahora todo es bruma y no hay luces que seguir. Si
piensas volver… Algún Día”