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9.08.2024

AlbumEscape #28: Locura – Virus [1985]

Este es un tema del que he hablado en mis círculos cercanos, pero que por una extraña casualidad no he tratado en este rincón del internet: ¿Por qué si Soda Stereo o Charly García tuvieron tanto éxito a nivel internacional, otros talentos argentinos con un potencial similar no replicaron el mismo boom masivo?

Y no me refiero a multipremiados como Fito, Andrés Calamaro, los Enanitos Verdes, o grupos que cuentan con al menos una canción reconocida por distintos individuos en cualquier latitud a lo largo de Latinoamérica. Porque es muy probable que tu amiga o algún vecino no sepan quienes son los Auténticos Decadentes, pero de seguro tengan memorizado el verso de “Yo no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar…” y lo que le sigue a eso.

El tema de hoy: Virus, y su eterna locura.

Más bien me gustaría hablar sobre una banda que inspiró y trabajó en el debut de aquel joven trío que se daría a conocer con canciones como Trátame Suavemente o Sobredosis de TV. Porque esa influencia inicial de sintetizadores y de rock and roll tan fiestero como desinhibido no fue una simple coincidencia, sino que surgió a raíz de la interacción entre aquella promesa del rock argentino, y una agrupación ya posicionada con cuatro discos en su trayectoria: Virus.

Conformada por los hermanos Moura (Federico, Marcelo y Julio), Daniel Sbarra, Enrique Mugetti y Mario Serra; la banda se caracterizó por ser disruptiva frente al común aspecto contestatario de la mayoría: Mientras casi la totalidad del entorno rockero se enfocaba en las letras serias y de corte trágico, el sexteto irrumpió con una estética alegre, sarcástica e incluso bailable. Ridículo para algunos, pero reparador para otros, incluyendo a los mismos hermanos Moura quienes sufrieron de manera directa los estragos de la dictadura con un familiar desaparecido.


El inicio de todo: La experiencia más fiestera del rock argentino que se podía encontrar en aquel entonces

Pasaron cuatro años desde el debut en 1981, en donde tras el fin del régimen militar, la flexibilización del ambiente artístico y la participación de Federico Moura en la producción del primer disco de Soda; llegaría el punto de consolidación de la banda y su estilo, que trascendía de la euforia inicial, a un entorno misterioso y sensual… que terminó plasmado en un bonito Long Play de 8 temas cuyo nombre fue Locura.

Locura [1985]

1-  Pronta Entrega

2-  Tomo lo que encuentro

3-  Pecados para dos

4-  Destino circular

5-  Luna de miel en la mano

6-  Dicha feliz

7-  Sin disfraz

8-  Lugares comunes

Las melodías fueron escritas por: Enrique Mugetti (3), Eduardo Costa (5); Federico Moura (1, 4, 8) y Roberto Jacoby (2, 3, 4, 6, 7)

En los últimos días no he contado con la suficiente inspiración para desmenuzar el álbum por cada una de las canciones. Por lo que la revisión de este material se realizará de manera diferente a lo que ya están acostumbrados, pero siempre procurando la calidad en las letras que se encuentran leyendo en este preciso instante.

Estamos frente a un disco extrovertido (como si la banda no lo fuera desde el inicio) y que no se restringe en lo absoluto frente a lo que quiere expresar. Más allá del notable sentimiento de apego y cariño que se puede notar al inicio y casi al terminar el álbum, la mayor parte del contenido se concentra en todo lo referido al placer más carnal que se puedan imaginar, con la posibilidad de trascender a una sensación más duradera.

Lo digo ahora e insistiré en este punto: Tratar temas tan excitantes con un alto nivel de glamour no es tan sencillo como puede aparentarlo

Lo atractivo de letras como “Tomo lo que encuentro” radica en lo identificables y/o apasionantes que son esas situaciones, que no son de conocimiento público, pero que la memoria guarda de una forma clara e inolvidable. Porque es muy posible haber vivido el desenfreno con una persona antes de que un montón de kilómetros terminen por separar ese deseo por algún tiempo, o que el atractivo sexual hacia una persona sea por su nivel intelectual y no necesariamente por sus atributos físicos. Y la melodía… Ufff… Párrafo aparte para el apartado instrumental del disco.

"No me importa nada en cuestión de amor, tomo lo que encuentro, me siento algo mejor"

Si están familiarizados con el sonido de Soda Stereo durante su época de Nada Personal y Signos, este álbum de Virus será amor a primera vista para sus oídos. No sólo por los sintetizadores o aquel estilo ochentero evocado por los diferentes instrumentos, sino también por el ambiente creado en algunos de los mejores tracks. El antes mencionado “Tomo lo que encuentro” enmarcado en las salas de espera de un aeropuerto, o mi favorita personal “Sin disfraz” atrapada en las glamorosas calles del sector más exclusivo de una gran ciudad… Esa clase de detalles son admirables en lo que a experiencia se refiere.

"A veces voy donde reina el mar... Es mi lugar, llego sin disfraz"

De vuelta con los temas tratados en el disco, además de los ya mencionados, tenemos: pasión emocional (Pronta entrega), intimidad desenfrenada (Pecados para dos), rutina (Destino circular), autocomplacencia (Luna de miel en la mano), aprecio auténtico (Dicha feliz), confusión (Lugares comunes) y libre desarrollo de la sexualidad (Sin disfraz). Todo esto se junta en un coctel de 34 minutos de goce auditivo… Corto, pero certero en su intención.

"Caramelos de miel entre tus manos, te prometo una cita ideal, adorando la vitalidad"

El álbum fue revelador al momento de su salida, en un contexto histórico complejo que agrupaba una situación económica desastrosa, el inicio de la apertura cultural de América Latina al mundo, y el auge de la liberación sexual; situaciones que influyeron de forma impresionante en su creación, y a largo plazo, en el éxito de la banda. Su auge se multiplicaría de tal manera que iniciarían algunas giras extensas dentro de Argentina, y algunas fechas a nivel internacional en Chile, Perú y Uruguay.


Sin embargo, y con un disco exquisito y un carisma innegable aportado de gran manera por su vocalista Federico Moura (cuyo estilo y personalidad eran sobre todo evidentes en sus presentaciones en vivo), la fama internacional de Virus quedó limitada antes de llegar a otras latitudes como Colombia o México. Considero que, si hubiera tenido una mejor estrategia de difusión, llegaba a las tarimas de los demás países como lo hicieron otros grupos que se beneficiaron del movimiento “Rock en tu idioma”. Al parecer, tres fenómenos impidieron que en la actualidad la banda no se encuentre dentro del inconsciente generalizado:

  • La estrategia para ingresar a otros países no fue tan agresiva como la de Soda Stereo o Charly García, quizás faltó un mayor interés para explorar otros mercados en donde pudieron tener éxito en años posteriores.
  • Quizás el sonido inicial de rock & roll despreocupado y fiestero no fue atractivo para las audiencias fuera de su tierra natal. Y al transicionar a un estilo más místico y seductor, el público no manifestó su interés al desear una propuesta más cercana.
  • La más importante y triste de las tres: El prematuro fallecimiento de Federico Moura, líder de la agrupación, a finales de 1988. El VIH y una insuficiencia cardiorrespiratoria terminaron con la vida de un músico que no le tuvo miedo al qué dirán, y que no temió a expresar sus emociones mediante cada canción que interpretó. Que esto sucediera en un punto tan alto de la trayectoria de Virus terminó con las intenciones de expandir la influencia del grupo a nuevos horizontes.

A pesar de lo sucedido, tanto Virus como Federico quedaron inmortalizados en todas aquellas producciones que se difundieron a lo largo de toda América Latina, como si de una banda de culto se tratara. Los hermanos Moura continuaron el legado y la trayectoria de Virus con unos discos más, giras de homenaje al hermano fallecido e incluso un par de conciertos especiales junto a Soda Stereo, formando el supergrupo argentino Vida para placer de los seguidores que presenciaron aquellos hitos a finales de los años 80 y mediados de los 90.

Virus y Soda Stereo interpretando Amor Descartable, del disco predecesor a Locura, Relax (1995)

Ya para cerrar este artículo, y volviendo al tema central, Locura es un disco placentero de escuchar. Es la perfecta carta de presentación para que una persona pueda conocer a esta banda cuya fama aún no es tan notable como la de otros grupos, pero que goza de una calidad innegable.  El placer, la intimidad y la liberación sexual trascienden de lo tabú a lo cotidiano, sin caer en lo chabacano. En conclusión, una producción en la que el glamour fue la regla, y la extroversión una religión.

Banda de culto, sin duda alguna

Aquí termina el artículo de Agosto, que salió en Septiembre por falta de tiempo e inspiración… pero que terminó saliendo a la luz. ¡Deseo que hayan disfrutado este artículo, y nos vemos en el siguiente que no se tardará tanto!

Página de Facebook: https://www.facebook.com/yaviene.todoasutiempo15

“Encontrarte en algún lugar, aunque sea muy tarde. Tantos odios para curar, tanto amor descartable” 

2.21.2022

El Caso Jamming – 2° Acto: Sombras

Como lo prometí en el artículo anterior, esta es la hora del caos. Es el momento en el que se juntarán todas las sospechas de una posible desgracia, que pueden causarle pesadillas a los futuros asistentes de este evento multitudinario.

El lado tenebroso

A la hora de prometer un festival de proporciones apoteósicas, es inevitable que no existan riesgos que puedan teñir al sueño de varios años en una porquería catastrófica… Y ese es el objetivo del nudo de esta historia: Mostrar los peligros, incomodidades, potenciales problemas, dificultades y cualquier detalle que sea capaz de modificar la experiencia del público hacia un espectro nefasto y negativo. Demos inicio a esta tormenta.

2° Acto – Sombras

A la hora de redactar esta columna me doy cuenta de que toda esta saga de publicaciones debe estar atada a las noticias que se vayan confirmando en este último mes de espera. Sea bueno, malo o feo, cualquier cambio provoca que alguna parte de esta redacción quede sin validez. Por lo que la primera sombra para quién escribe esas líneas radica en el hecho de regresar a modificar las publicaciones en caso de que la actualidad lo amerite. Me da física pereza hacerlo, pero es un deber con los lectores de este seriado.

Entrando en materia, pude ver algunas de las preocupaciones más frecuentes acerca del evento a través de un hilo en Twitter publicado por el usuario @EseNarvaez y que posee detalles que nos pueden ayudar a entender parte de las inseguridades que se encuentran rondando por las mentes de algunos asistentes y/o contradictores del evento. Eso sí, tomen esa información con cuidado porque el usuario hace una conclusión tan imprecisa como exagerada de un posible desenlace del evento.

Exageraciones bárbaras.. y esta

¿El Fyre Festival? ¿En serio? Tampoco creo que termine así. Necesitamos pesimismo en este artículo, pero no tanto. Para los que desconozcan del tema, el Fyre fue un intento de festival ideado por dos emprendedores que tenían un desconocimiento absoluto en la organización de esta clase de eventos. Sería realizado en las Bahamas, con un aforo compuesto de influencers y modelos, y que tuvo una organización desastrosa debido en gran parte a la negligencia, pereza e imbecilidad de sus gestores. Uno de ellos terminó pagando cárcel por esta gran estafa.

Las principales razones por las que el Fyre no podría ser evocado en el próximo Jamming se encuentran en la experiencia de los organizadores en el diseño de 9 ediciones pasadas, además de las mayores facilidades que ofrece el evento realizado en Playa Hawaii: estadía en campings o en alojamientos en municipios cercanos. Todo lo anterior sumado a la presencia de personal bien seleccionado, el aporte de emprendimientos y la misma fama del evento que impiden llegar a un nivel tan nefasto. Así que, no se preocupen por ese lado.

Enfocándonos en otros tópicos abordados por usuarios de redes sociales como el ya mostrado, tenemos el aspecto de lo extraño y hasta fantasioso que se ve un cartel con más de 100 intérpretes, por un precio bastante accesible (poco más de 170 dólares gringos). Y más de la mitad de los mismos no se encontraban confirmados a comienzos de este año, cuando entré a verificar por mera curiosidad.

Esto está en la página oficial: 24 hileras que pueden resolver la duda ¿O no?

La situación a mediados de Febrero parece haber cambiado totalmente. Exceptuando a las agrupaciones asociadas a la organización, el evento cuenta con 96 artistas confirmados y preparados para tocar en las diversas tarimas con las que contará Playa Hawaii. Cada uno de ellos tiene su propia descripción y un link de saludo que no funciona, pero que publican de manera frecuente en las redes sociales del festival.

Y hablando de estas últimas, son un monstruo al que se le puede dedicar un artículo entero debido a los acontecimientos sucedidos, dignos de un dramatizado de tres centavos. Desde las publicaciones más tempranas del evento a mediados de 2019, hasta los meses finales de 2021 todo fue tranquilidad y armonía en lo que a interacción con el público se refería. Claro, el festival se alimentaba de géneros y agrupaciones queridas y aclamadas por los seguidores del evento: Así fue con los salseros (Guayacán, Niche, El gran combo), los merengueros (Wilfrido, Eddy, Rikarena), e incluso con un legendario ahora olvidado como Don Omar, que uno creería que se escapa del target del festival… No obstante, hasta ese momento todo había salido de maravilla.

Los comentarios de la comunidad fueron bastante positivos en mayor medida, y la expectativa crecía por los siguientes intérpretes a confirmar. ¿Sería Manu Chao, amigo de la casa? ¿O acaso traerían de vuelta a Illya Kuryaki and the Valderramas? ¿Quizás un Cabas para fortalecer el ambiente tropical? Pues ninguno de los anteriores, porque nadie esperaba que la organización fuera capaz de confirmar a Silvestre Stall… digo, Dangond.

¿Silvestre Dangond? Claro… Las redes explotaron, las críticas se multiplicaron y en una jugada bastante cuestionable, los organizadores prohibieron cualquier comentario en las redes sociales del evento. Y la duda para los curiosos es ¿Por qué la confirmación del cantante de vallenato causó tanto revuelo? La respuesta es más simple de lo que creen: Mal target. El público al que estaba destinado el evento no encaja con el cantante, debido a sus múltiples polémicas que involucran la cultura del narcotráfico y la corrupción. El vallenato sería siempre bienvenido al evento si hubieran traído al Binomio de Oro, a Los Inquietos o al mismísimo Jorge Celedón. Pero el perfil del Dangond genera un rechazo que logró empañar la imagen del festival en lo que a redes sociales se refiere.

La revelación de la discordia... La buena energía en redes cambió desde este momento

De ahí en adelante el Jamming se convirtió en una mezcla absurda (también conocida como sancocho) de estilos musicales sin un hilo conductor claro. ¡Que entre lo que haya! ´porque parece que si hay cama pa’ tanta gente, contradiciendo aquella recordada canción de la universidad de la salsa. No tardo en incorporarse el género de corridos que en Colombia se encuentra en furor con caras visibles como Yeison Jiménez, John Alex Castaño o Francy. Le siguió una camada adicional del reggaetón de la nueva ola con gente como Feid, Blessd y Ryan Castro. Y la cereza sobre el pastel fue la inclusión de Damas Gratis, una banda argentina de cumbia villera… Aunque si les soy sincero, tengo la curiosidad algo morbosa de saber cómo va a ser la presentación de ellos en el festival… Es una cajita de sorpresas, y me es inevitable no recordar a Los Llaneros Solitarios si de cumbia villera se trata jaja.

"Me gusta la droga, me río a roletes. Me encuentro un amigo..."

La parte de los patrocinadores puede ser algo inquietante en un primer momento, debido a que es una fuente de financiamiento fundamental para cualquier festival. Sin embargo, esta preocupación se esfuma cuando vemos las publicaciones y los anuncios de los eventos pasados: Por pura casualidad ninguno de estos contaba con los patrocinios con los que, desde sus inicios tenía el Estéreo Picnic, por ejemplo. Si lo quieren verificar por su cuenta, aprecien el cartel del FEP 2011, enfrentado al Jamming 2019, la edición anterior a la que hoy tratamos.

 
Izq: FEP 2011. Der: Jamming 2019. Apreciable la diferencia de patrocinios.

El único punto que deja fuertes sospechas es que en ediciones muy tempranas si existían patrocinadores, como en el 2014 con la cerveza Águila o la emisora La Mega. Aunque esto puede obedecer más a un tema de autosostenimiento progresivo… En español esto último significa que el Jamming llegó a un punto en el que ya se podía financiar sólo con el dinero de los organizadores, sin que fuera necesario algún tercero que invirtiera en el negocio, más allá de la publicidad que algunos medios le hacen con actualizaciones de información. Por eso entre 2018-2019, los patrocinios se esfumaron… Y eso continuó en la actualidad.

Ahora pasaremos a otra parte también importante respecto a las fallas del festival, la cual son los mismos artistas y sus pilatunas. Como no sólo es culpa de los organizadores, sino también de algunos grupos o solistas que puedan creerse “los más vivos”; aquí les traemos la lista de las mejores presentaciones posibles en el festival venidero!!

1- Los tramacazos de Los Prisioneros (o lo que queda de ellos).

El incidente de los microfonos: De las polémicas más recordadas de la banda

Imagínense la gran indisposición que se respira apenas llega el momento de que Los Prisioneros suban a la tarima. Del otrora grupo insignia del rock chileno y la protesta antidictadura ya no queda mucho, debido a que su vocalista se separó de sus compañeros hace muchos años. Y en lo que respecta a los dos restantes, están más indispuestos que nunca y sin ganas de tocar debido a controversias sucedidas en los últimos meses. Si están ahí, es por cumplir un contrato. Y el show puede salir tan bueno como el anhelo de un concierto de reencuentro, o tan mal como su última presentación en la que el público trató a Los Prisioneros de traicioneros.

2- Eucaristía en la playa con la cortesía del monseñor Farruko.

El evangelio ha llegado para acogernos a todos... Comenzando por el creador de "Pepas".

¿Qué pasaría si, en un momento en el que el público tiene ganas de perreo intenso y de una fiesta desenfrenada en la que las sustancias psicoactivas no puedan faltar, se sube a la tarima un evangelizador nato? Si, un sacerdote que en vez de alabar a la rumba, alabe a nuestro señor Jesucristo. Para reafirmar la variedad que existirá dentro del Jamming Festival, gozaremos de una misa llena de espíritu religioso y sincero arrepentimiento de nosotros, los pecadores.

La iglesia serán las piscinas, las bancas serán los toboganes y las ofrendas las darán los foodtrucks como cortesía. Ese día nacerá la nueva diocesis de Playa Hawaii. ¡Amen!

Creo que exageré un poco… Sin embargo, les hago la siguiente recomendación de amigo: No se esperen un fiestón a la hora de ver a Farruko, porque sus más recientes declaraciones lo acercan más a la carrera sacerdotal, que a la de cantante de reggaetón.

3- Fanáticos extremistas de Rikarena: ¡Desmovilícense!

Foto de algunas de las víctimas de estos hooligans, entre ellos alias "Cerati".

Después del incidente sucedido en aquel lejano 1995 en Barranquilla, en donde estos fanáticos le lanzaron objetos de manera agresiva a unos muchachos de una tal Soda Stereo; les suplicamos al público amante del “Cutibili Pacha” que sean pacientes y esperen con calma la presentación de su aclamada Rikarena. No queremos que de nueva cuenta espanten a otros músicos desconocidos que no tienen la culpa de su abultada arena. Como dice la banda:  ¡Sacúdelo, que tiene arena!

 4- Y con ustedes, el rey… ¡Don Omar!

Quizás no nos escuchó. Nuevamente, con ustedes: ¡Don Omar!

Que vaina, nos dejó abandonados este señor… ¡Que novedad! Y no me sorprendería que sucediera, debido a la fama que se ha ganado por ausentarse en diferentes ocasiones. Y que lastima que siga en esas, ya que eso le impide volver a la escena musical que ya desde hace bastante tiempo le ha sido esquiva.

¿Nos esperan momentos muy satisfactorios en el Jamming, verdad?

Bueno, la idea era bajarles el ánimo respecto a lo que se puedan encontrar en el evento. Y si lo logré, de todas maneras les pido mil disculpas por romperles esa hermosa ilusión, aunque sinceramente no era sano que la tuvieran, para que no se sintieran incómodos cuando sucediera una o varias situaciones descritas con anterioridad.

Lo que les recomiendo es que asistan con una buena disposición, pero sin endiosar el festival. Alístense con una excelente actitud, pero con un pensamiento crítico frente a todo lo que suceda. Y hagan una lista de las cosas que van a llevar, porque resistir casi 72 horas en el Jamming no es tan fácil como aparentan. Es más, de hecho ya les preparé un listado preliminar de los objetos fundamentales para la supervivencia en Playa Hawaii.

Lo básico. ¿Qué más debemos agregar?

Agreguen en los comentarios si hace falta algo… Creería que sí, porque lo aquí escrito es solamente lo primero que pensé. ¡Ya veremos más adelante!

¿Continuará?

Hasta aquí llega este segundo acto, lleno de posibilidades y escenarios de todo tipo que podemos replicar en nuestras mentes. No obstante, sólo cuando sea el momento del festival es que veremos aquello que saldrá excelente y lo que no tanto. De hecho, ahorita me encuentro algo impaciente con el tema de los horarios de cada intérprete, para ajustar el tema de la programación. No han querido liberar esa información, y parece que lo van a dejar para última hora, igualito al FEP del 2019.

Esto aún no ha terminado. Hay más tela que cortar

Días después de que esos datos sean liberados, llegará el tercer artículo referido al Jamming Festival con la intención de completar este gran trabajo escrito que quedará para la posteridad. Ahí veremos historias, anécdotas, recomendaciones y algún que otro relleno que pueda servir para los asistentes. Muchas gracias por seguir el contenido de esta dimensión y… ¡Suerte es que les digo, agonías!

Página de Facebook: https://www.facebook.com/yaviene.todoasutiempo15

“Los finales siempre marcan nuevos comienzos”

No paremos de bailar, yo te lo pido. Porque no va a ser igual, si no es contigo. Ya no puedo estar de pie, y esta noche quedará… en el olvido.

Lista de Navegación:

1° Acto: https://bit.ly/jammingluces

3° Acto: Próximamente

12.30.2020

Egovistazo #16: Rompan Todo o N.A.D.A. (Nostalgia Apelada De Años atrás).

¡Bienvenidos otra vez a esta dimensión!

Siendo este el último artículo del año, quiero dedicarle este espacio a hacerle una revisión al recién publicado documental de Netflix que trata la historia del Rock en América Latina: Rompan Todo. En redes sociales se ha tratado el tema por multitud de personas y se pueden presenciar tanto críticas justificadas a la estructura de la miniserie, como opiniones descabelladas realizadas por gente que ni siquiera se ha tomado la molestia de ver el documental en al menos una ocasión.

Poster oficial para el estreno de la serie. Creo que no fui el único que se emocionó un montón.

Más allá de lo sucedido en redes, y con el ánimo de que este también sea un espacio para compartir percepciones y juicios acerca de este material; hoy veremos los puntos positivos y negativos de la idea concebida por Nicolas Entel y Picky Talarico.

Discúlpenme si no menciono a todas las agrupaciones dentro del artículo, pero quiero enfocarme más hacia las fortalezas y debilidades del documental en general. Sólo en casos específicos mencionaré el nombre de algunas. Gracias por entender y empecemos de una vez.

Trailer Oficial. Los comentarios negativos en YouTube abundan, algunos con razón y otros sin justificación

Advertencia: Esta columna puede tener spoilers acerca de Rompan Todo y los temas que trató u omitió en sus seis capítulos. Si quieren, pueden verla y regresar apenas la terminen. Si no, continuemos.

En principio, no me alcanzo a imaginar la labor titánica de organizar la vasta historia del rock latinoamericano para narrarla de una manera coherente y temporalmente acertada. Así mismo, conseguir los testimonios de tantos íconos del género, considerando sus ocupadas agendas y su disposición para participar no es una tarea sencilla. Y como cereza sobre el pastel, la obtención de registros fotográficos y archivos audiovisuales de los últimos 60 años en más de cinco países debió ser un dolor de cabeza para sus creadores.

Pero por fortuna, el esfuerzo se ve retribuido en los primeros cuatro capítulos, en los que la historia se desarrolla a un ritmo mediano que intenta abordar a cada una de las agrupaciones partícipes del movimiento en las décadas del 60’, 70’, 80’ y hasta un poco de los 90’. Uno de los reclamos que presencié en los grupos de debate de Facebook era el tiempo “insignificante” dedicado a cada una de las bandas, pero se debe tener en cuenta que se distribuyó de forma casi equitativa el espacio en pantalla para una inmensa cantidad de grupos. Por ejemplo: si se le quería dar más minutos a Molotov, entonces también Illya Kuryaki y La Lupita deberían contar con más apariciones. Eso sí, más adelante veremos casos específicos en los que verdaderamente no se dio la relevancia adecuada a ciertas figuras del rock latinoamericano.

Todo comenzó con una bamba que se bailaba con una poca de gracia...

Resaltan las apariciones de Luis Alberto Spinetta, Charly García, Los Jaivas y El Tri como iniciadores del fenómeno artístico; así como Ritchie Valens, Los Saicos, además de múltiples bandas mexicanas y argentinas que fungieron como precursores de todas las subdivisiones y derivados de la larga historia del género. Por otra parte, las manifestaciones sociales desarrolladas en cada uno de los países se presentaron como el trasfondo necesario para que se formara la identidad del rock en la región hispanoparlante de América: una con mayores restricciones territoriales, llena de dificultades para salir a flote y acompañada de influencias autóctonas de cada territorio.

Una característica que me fascinó de la miniserie (y que fastidió a ciertos puristas) fue el hecho de incluir compositores que no tuvieron un contacto directo con el movimiento, pero que lograron influenciar en el concepto del mismo. Ahí encontramos a Víctor Jara y a Calle 13, íconos de la canción folclórica y el reggaetón alternativo, respectivamente; pero que con su trayectoria alcanzaron a impactar la dinámica del rock latino en sus respectivas épocas. Quizás Bomba Estéreo también podría ser un ejemplo de lo descrito con anterioridad, pero a diferencia de los casos anteriores, no evidencio en su discografía alguna estructura cercana o influyente para el género a nivel continental, por lo que me parece injustificada su aparición.

En serio, no sé por qué les molesta tanto la aparición del dúo puertorriqueño.

Más adelante, nos podemos dar cuenta que el intérprete más homenajeado y referido durante el documental resulta ser uno que lo tiene muy bien merecido. Y es que el hecho de ser fan del cantautor no me impide afirmar objetivamente que Gustavo Cerati marcó un antes y un después para la música. Tal como se retrata en el material audiovisual, Soda Stereo fue la primera agrupación latina en conquistar todo el continente con sus melodías, sus álbumes y sus giras que fueron pioneras para la región respecto a su duración, las ciudades visitadas y el impacto que resultó de ellas. Desafortunadamente, tratan el tema de Gus, Charly y Zeta más como un experimento de marketing internacional, que como una innovación en la composición y difusión musical. Si me lo preguntan, fue un tanto de las dos, debido a que sin la calidad artística no se hubiera logrado la oportunidad de trascender más allá de las fronteras argentinas; y así mismo, la promoción desde México hasta La Patagonia potenció el impacto del trabajo musical desarrollado por el trío bonaerense.

Años de toures maratónicos y álbumes con una excelencia innegable. (En) el Séptimo Día - 22/12/90

Para finalizar con el tema de Cerati, también trataron lo que conllevó el “Último Concierto” de Soda, además de sus dos últimos discos solistas y su inolvidable colaboración con el grupo de tango electrónico Bajofondo. Me siento satisfecho de que le hayan dado un buen nivel de detalle a Gustavo; considerando que la mayoría de grupos mencionados en el documental no sobrepasan los tres minutos de atención.

Otra queja que he visto frecuentemente es acerca de la aparición de España dentro del documental, debido a que las apariciones de agrupaciones de dicho país son más bien anecdóticas dentro del material audiovisual e íconos de alta relevancia como Héroes del Silencio se encuentran ausentes. Sin embargo, no me parece algo equivocado, debido a que la premisa inicial de la miniserie se enfocó en el rock hispanoparlante del continente americano, por lo que la movida ibérica no estaría obligada a hacer acto de presencia. Considerando esto último, si hay algunos grupos que tienen su espacio en pantalla, pero más por el furor suscitado en ideas como “Rock en tu idioma” o festivales como “El concierto de conciertos” (sí, ya sé, artículo pendiente), siendo uno de ellos Los Toreros Muertos. Pero ya establecido el concepto original de Picky Talarico y Nicolás Entel, no tengo líos con este detalle.

La ironía y el humor fueron la carta de presentación de Los Toreros Muertos en estas tierras

Pasando a temas agridulces, quiero referirme a otras bandas que recibieron una importancia mayor a la del promedio en el documental: Los Prisioneros y Caif… ¿Maná? ¿Qué demonios?

Dificultades Técnicas. Por favor no se retire

Hablando con sinceridad, no me parece inadecuada ni insultante la aparición de Maná en Rompan Todo. Es un grupo que sobresalió en México con unos discos que los llevaron a la cima de la popularidad, y que supieron transmitir las emociones juveniles de principios de los 90’s en forma de melodías pegajosas. Ese no es el problema. ¿Pero por qué ******* le dan tanto tiempo en pantalla al proyecto liderado por Fher Olvera? Maná nunca se reinventó, ni mejoró, ni modificó su fórmula. Solamente se estancaron en un punto del que no han podido escapar en más de 20 años: tramas adolescentes, baladas románticas que suenan igual, y un concepto auditivo tan refundido hasta el punto de llegar a una dolorosa colaboración con Steve Aoki… Escucho de nuevo esa cosa y me da vergüenza ajena.

Este es el único álbum completo de Maná que es bueno. De resto, es la repetición de la misma formula.

En el documental admiten que Maná no es el mejor grupo, pero que merece ser destacado por su éxito en ventas. Pero si es así, entonces porque no incluyeron carreras de mejor calidad y de mayor éxito como los inicios solistas de Shakira y Juanes, quienes se apegaron bastante al rock. Aspectos como esos me confirman que más allá de que me haya entretenido con la miniserie, esta tiene fallas que pueden ser chocantes a la hora de revisitarla. Más tarde, cuando lleguemos a los puntos nefastos, hablaré más a fondo de la ausencia del dúo dinámico de Colombia.

En un rincón más amable, tenemos a Los Prisioneros, la voz de los 80’s, los íconos de aquellos ciudadanos que no tenían los medios para expresarse en una época de represión severa. Sus tres primeros álbumes abordaban esa vida juvenil en medio de una dictadura: crítica social, situaciones juveniles, burlas y sátiras a las realidades de la época, himnos de la cultura latinoamericana. En fin, un compilado de inmensa calidad. No obstante, de 1988 para adelante no se contó nada más acerca de la banda. Ni Tren al Sur, ni Estrechez de Corazón, ni Corazones Rojos, ni el reencuentro del 2001… Y lo peor es que con su cuarto disco, Corazones, se dieron a conocer a una medida más internacional, por lo que debería haber algo de eso en el documental. ¿No creen?

Omitieron hablar de una de las primeras canciones de rock feministas, con unas deliciosas ironías presentes.

Y para cerrar con la santísima trinidad del rock latino (conformada también por Soda y Los Prisioneros), está Caifanes. Y con esto entramos a los puntos malos de Rompan Todo, puesto que de Caifanes hay una única mención de un minuto o menos refiriéndose al inicio de su historia con el cover de La Negra Tomasa. Pero de resto, no hay nada más. No hay El Diablito, no hay El Silencio, no hay Unplugged… Cuando te pones a pensar que de Maná se refieren a por lo menos 10 años de historia, y de Caifanes sólo uno, sabes que hay otro problema con este documental.

El MTV de Caifanes es magnifico, a la vez que incómodo por el ambiente hostil entre sus miembros.

Desde el capítulo cinco en adelante, las fallas se van notando más y el ritmo acelerado se convierte en una regla muy notable. En la década de los 90 nos muestran el legado que han dejado proyectos como Café Tacvba, Los Tres, Fito Páez, Aterciopelados e incluso Illya Kuryaki and the Valderramas desde unos tiernos 15 años de edad en promedio. Y llega otra ausencia grave originada por estos años: Rock al Parque. El festival insignia del género más grande de América Latina no aparece por ningún lado; y para más colmo, solo hay breves menciones a aquellos grupos (a excepción del dúo de Andrea y Héctor) que promovieron el principio de dicho evento. Como que el peso de R.A.P. es mínimo para los creadores de Rompan Todo, lo cual es un error garrafal que muestra la poca importancia que les dieron a países que no fueran Argentina, Chile o México. Lamentable.

Archivo fotográfico del primer Rock al Parque, durante su desarrollo en la Plaza La Santamaría

Y esto último es un error que se repite durante la totalidad del material audiovisual. El fin del documental también debió ser la exploración de la historia del género en países diferentes a los tres mencionados. A duras penas mencionan a Colombia, Perú y Uruguay; pero no se encuentra casi nada de información acerca del rock en los demás territorios de América Latina. Admito que el impacto mediático de los mismos puede no ser tan grande como el de Argentina, pero al menos merecían el reconocimiento de enriquecer el estilo y el alcance del movimiento. Injusto por donde se le vea.

Meme sacado de ElDeforma. No me parece tan exagerado...

De igual manera, si hablaron de MTV Latinoamérica y su importancia a la hora de promover los talentos de la región, ¿Por qué no se refirieron directamente a aquellos recitales que la cadena televisiva patrocinó directamente para la consolidación de los artistas? Al igual que Rock al Parque, los MTV Unplugged de intérpretes latinoamericanos no son presentados en ningún momento, siendo que estos también fueron grandes plataformas para expandir el impacto de múltiples proyectos. Considero que esta parte era imprescindible en el documental, debido a que estas presentaciones permitían mostrar nuevas facetas de las agrupaciones, ya sean de mayor introspección o cercanía con el público. Otra omisión inexplicable.

Aquí les dejo una canción del Unplugged de los Illya Kuryaki: Una sabrosura por donde se le vea

Y la mayor equivocación que comete Rompan Todo es ignorar la historia del fenómeno rockero en el nuevo milenio. Parece como si no hubieran surgido más bandas después del año 2000, porque a excepción de Zoé, La Vela Puerca o Julieta Venegas (esta última más enmarcada en el pop), hay poco o nada acerca de lo sucedido con el rock en esta década. Lo peor del caso es que algunos de los invitados de este proyecto forman parte de lo acontecido en los años más recientes del género, y ni una sola referencia. El Cuarteto de Nos, Juanes, Kinky, Don Tetto… Había mucha tela de donde cortar, pero el cierre de la miniserie se siente tan abrupto como insatisfactorio.

Y si de los años 2000 hay escasez de contenido, de los 2010’s sencillamente no hay nada. A pesar de que en la actualidad no haya surgido una superestrella rockera que impacte a todo el continente, si hay varios nichos en cada país que aún sostienen el género al ofrecer propuestas con una esencia única y una innovación notable. Casos como los de Usted Señálemelo, Porter, Telebit, entre otros, aún dan de que hablar a este fenómeno artístico. Pero los desarrolladores del documental prefirieron seguir explotando la nostalgia y dejar la serie en un punto ambiguo, evadiendo gran parte de lo sucedido en los últimos 20 años.

Otra omisión inexplicable. Y lo peor es que aparece el vocalista como entrevistado...

Una persona especial y muy cercana me dijo lo siguiente acerca de Rompan Todo: “Tal vez se quedaron sin dinero y no quisieron gastar más”. No es una teoría descabellada, porque la inversión en los archivos históricos sumada a la presencia de famosas figuras del género debió tener un costo bastante elevado, y suspender el proyecto de forma repentina va más allá de la flojera que tuviera el equipo creativo para continuar. Sí, creo que me conformo con esta teoría. ¡Muchas gracias!

Ya hemos recorrido los punto fuertes, débiles y agridulces de toda la miniserie, así que a continuación veremos la conclusión en lo que respecta a la calidad de la serie y su alcance en cuanto a lo informativo que puede llegar a ser.

¿Conclusiones?

Rompan Todo es un buen trabajo audiovisual en lo que respecta a conocer los puntos más significativos e influyentes del rock latinoamericano desde los años 60’s hasta el fin de siglo. Ofrece un contexto muy bien establecido y testimonios que enriquecen el conocimiento de la historia de aquel fenómeno que cambió para siempre la vida de los habitantes de esta gran región. Sin embargo, el documental se queda corto al pretender abarcar la historia entera del género: omite ciertos países y eventos que fueron también representativos para el desarrollo del movimiento; además de saltarse los hechos y protagonistas que tomaron lugar después del año 2000, salvo específicas excepciones. 

Es un programa para pasar el rato y reforzar la nostalgia, pero definitivamente se podría haber hecho un mejor trabajo con una mejor distribución de tiempo, un par de capítulos más o mayor reconocimiento a quiénes lo merecían y tristemente no lo tuvieron. Espero que esos defectos queden como enseñanza para próximos trabajos relacionados con el rock en español o derivados creados por los productores de esta miniserie.

Aquí termina el último artículo del año. Dejen sus opiniones en la parte inferior de la página para que compartamos ideas entre todos. ¡Les deseo un 2021 lleno de muchos éxitos! ¡Hasta otra ocasión!

Página de Facebook: https://www.facebook.com/yaviene.todoasutiempo15

¡Los finales siempre marcan nuevos comienzos!

4.24.2020

Soda Stereo en Bogotá: Gracias Totales (Un Egovistazo Especial)


¡Ahora han entrado a un nuevo inicio!

El tema de hoy. Verán que me voy a extender lo necesario para abordar esto

Todo inició con una breve misiva en la que expresaba mi deseo por tener un espacio en la red en donde pudiera expresar mis juicios, opiniones y expectativas acerca de diversos temas. Todo empezó hace cinco años, un 24 de Abril de 2015 en el que me arriesgué a empezar un nuevo proyecto con la intención de aprender y disfrutar todo lo correspondiente a este arte tan extenso y tan interesante como lo es la música.

En ese entonces, apenas comenzaba mi etapa universitaria y quería que mis ideas fluyeran por medio de artículos que se convirtieron en mi legado más valioso hasta la actualidad. Hoy, con mis estudios universitarios casi terminados, miro hacia atrás y me fijo en todas aquellas experiencias y oportunidades que me trajo este espacio tan maravilloso… Siento un gran sentimiento de nostalgia por haber armado un espacio que logró entretener e inspirar a varias personas; incluso nos permitió conocer las historias más reveladoras detrás de la creación de grandes íconos de la cultura popular. Y a todos los que han seguido en estos años este proyecto: ¡Gracias Totales!

Todo comenzó con este simple logo y una misiva.

En el 5° aniversario de Ya Viene… Todo a su Tiempo, les presentó mi análisis descriptivo y crítico acerca del más reciente concierto al que tuve la fortuna de ir: Gracias Totales de Soda Stereo.

Y desde el primer momento les digo que este multitudinario evento no estuvo exento de críticas debido al gran escándalo que podía significar el hecho de que la banda hiciera una nueva gira con su vocalista/guitarrista ausente. ¡Carajo! Hasta yo mismo confieso que expresé en su momento que este nuevo capítulo en la historia de la banda estaría motivado por amplios intereses económicos. Sin embargo, a Zeta y a Charly no les importó demasiado el huracán que se generó entre la fanaticada de Soda Stereo, y continuaron con paso firme.

Hector "Zeta" Bosio y Charly Alberti, frente al público del Estadio El Campín, en Bogotá

Por lo visto, tanto el baterista como el bajista quedaron impresionados por el alma de la banda manifestada en aquel ya lejano proyecto del Cirque du Soleil llamado Séptimo Día, en el que ambos trabajaron tras bambalinas, con el apoyo de uno de los colaboradores de mayor confianza del ausente frontman: Adrián Taverna. Entre los tres invirtieron meses de arduo esfuerzo para preparar un disco de remezclas que fue lanzado al mismo tiempo que la propuesta circense, y que fuera de contener unas adiciones interesantes, en su momento definí como un descarado cashgrab cuya compra no ofrecía el mínimo valor agregado que se espera de la banda.

Pero no me malentiendan, llamo despropósito únicamente al disco lanzado y no al show concebido por el Circo del Sol, debido a que en el espectáculo se aprovechó todo el potencial de las personas involucradas para hacer unas coreografías ingeniosas. ¿Innovador? Para nada ¿A la altura de la banda? Totalmente. En simples palabras: Un llamado a revivir los viejos tiempos, a través del nuevo talento. Y eso sólo fue el principio del regreso de los integrantes sobrevivientes de la banda.

El Cirque fue un proyecto que dejó pensativos a los sobrevivientes de Soda...

Puedo suponer que existió un trabajo discreto y silencioso durante aproximadamente un año entre todos los invitados a participar en aquel proyecto de Soda iniciado por Zeta y Charly, aunque el panal se intentó alborotar un mes antes de la gran revelación cuando periodistas argentinos corrieron el chisme de que el ahora dúo rockero más grande de Argentina regresaría a los escenarios con un nuevo vocalista de la talla de Chris Martin (Coldplay) o de Bono (U2). Y lo interesante del caso es que ni el bajista ni el baterista de Soda reaccionaron ante la declaración. Ni la desmintieron, ni la desvirtuaron… Simplemente, la respuesta nunca llegó… O al menos, eso creíamos nosotros.


El 3 de Octubre de 2019 se soltó la bomba. Con un teaser en el que Charly y Zeta tomaban sus instrumentos para tocar Hombre al Agua y con una carta firmada por la banda en la que anunciaban una nueva gira, se confirmaba la noticia: El regreso a los escenarios de Soda Stereo. Y por supuesto, las reacciones no se hicieron esperar. Los más ofendidos fueron los fanáticos recalcitrantes de Cerati, acusando a los implicados de robar el nombre, engañar a los fanáticos, dejar el nombre de Soda en ridículo, entre otras exageraciones que no impidieron que un público masivo se ilusionara con el ya anunciado regreso.

Esta es la famosa carta del regreso. No se imaginan cuanto odio levantó en redes sociales!!

Desde el principio, se aclararon tres cosas:
1. El evento era sólo una gira de homenaje. Nada de volver a grabar en estudio ni algo similar
2. Las personalidades invitadas no reemplazarían a Gustavo, de ninguna manera
3. No todos los intérpretes estarían en vivo. De los anunciados, sólo la mitad estarían en cada ciudad. Y de acuerdo a la ubicación, los invitados presenciales cambiarían.


Y de Octubre en adelante, se fueron anunciando las fechas en las que iba a tener lugar este proyecto. Las entradas iniciales se agotaron en cuestión de días, por lo que se abrieron más localidades y hasta nuevas funciones para contemplar lo que tenían preparado para los interesados en el grupo. El inicio de esta aventura se daría en Bogotá, Colombia, en una fecha poco usual: 29 de Febrero de 2020… para luego viajar alrededor del continente americano durante los tres meses siguientes, algo que por el momento no se ha logrado completar.

Y con este vídeo, presentaron a los artistas invitados. Realmente habían muchos nombres interesantes

¿Quién haría parte de la presentación en vivo? Además de Charly y Zeta junto con los artistas invitados, el grupo estaría soportado por Fabian “El Zorrito” vön Quintiero, quien fuera tecladista de Soda en las épocas de Nada Personal y Signos para luego convertirse en parte importante de la banda de Charly García a comienzos de los años 90. Así mismo, el llamado por algunos “cuarto soda”: Richard Coleman, que había aportado su talento de guitarrista al primer disco de estudio del grupo argentino y a los dos últimos trabajos discográficos de Cerati. Por último, pero no menos importantes, la participación en guitarra de Roly Ureta, antiguo compañero de Richard y Gustavo en una agrupación paralela a Soda Stereo llamada Fricción y los aportes de Simón Bosio, hijo del bajista del grupo y que ha formado una carrera discreta respecto a las mieles de la música.

Como de costumbre, yo no disponía de dinero para asistir a este evento. Sin embargo, logré ganarme la boleta a través de un concurso en una emisora, a la cual le agradezco ampliamente el haberme dado la oportunidad de presenciar un concierto de esta magnitud. Pero la pregunta que la mayoría de los lectores se hace en este preciso momento es: ¿Qué tal el concierto? ¿Valió la pena o fue una estafa? Pero no se apuren, porque primero voy a reseñar lo que experimenté en dicho concierto, para después concluir en si fue una maravilla o una decepción. ¡Aquí vamos!

Esta fue la boleta que me pude ganar. De nuevo gracias a esa emisora!!

El Estadio El Campín abrió sus puertas a las 5 pm de aquel sábado para que todos los asistentes se acomodaran desde temprano. Entre los vendedores de empanadas, los vasos de licor y el cansancio corporal se fueron pasando las tres horas y media de espera. El grupo arrancó 30 minutos tarde, pero eso fue irrelevante cuando estaba a punto de comenzar un suceso extraordinario. Las pantallas empezaron a transmitir un paseo por una biblioteca casera de la que se retira un VHS con el nombre “Soda”, este es puesto en el reproductor, y empieza a emitir diversos momentos inéditos de la banda en sus mejores años. Nadie encima del escenario musitó palabra alguna. La música hablaría por ellos.

“Acuéstate, levántate, no puedo seguir así, oh no. Apágalo, enciéndelo, no puedo seguir así, oh no”
Sobredosis de TV – 1984.

La primera melodía sería Sobredosis de TV. Un Gustavo Cerati en las pantallas del estadio cantaría con su estilo particular, mientras los demás miembros de la agrupación lo acompañaron en vivo. Y las personas empezaron a corear aquella letra icónica del trío argentino. El ambiente generado fue tan increíble como el que se debió haber generado en las presentaciones pasadas hechas en la capital de Colombia. El público de este país recibía con los brazos abiertos el regreso de uno de sus ídolos más grandes a nivel musical, así la presencia de Gustavo no fuera total.


Y desde que finalizó la canción inicial, todo el Campín acogía el cántico referente a la banda. ¿Y cuál era ese cántico? El ya conocido por muchos: ¡Oe, oe, oe, oe, Soda, Soda! que retumbó tanto en las gradas como en las zonas donde las personas estaban de pie. El espectáculo continuaría con Hombre al Agua a cargo de la voz de Richard Coleman, el cual estuvo a la altura de aquellas presentaciones pasadas de Gustavo con la banda tanto instrumental como vocalmente. Después de esto, aparecería León Larregui para colaborar en Disco Eterno, con una interpretación pegada a la original pero que podía sentirse un poco vacía. No conozco mucho el trabajo de Zoe, pero estoy seguro de que su vocalista pudo haber puesto más empeño a la hora de interpretar esta pieza. Le hizo falta una poca de gracia, como dicen por ahí.


Seguiría El Rito, interpretada por Álvaro Henríquez virtualmente y estuvo bien, a secas. El frontman de Los Tres impregnó a esta canción mística de todo su estilo folk con resultados interesantes, aunque estuvo lejos de ser uno de los grandes momentos del concierto (y no ayudó su ausencia física durante el concierto). El que si sería uno de los highlights de la noche llegó inmediatamente después de Álvaro: Rubén Albarrán aterrizaba en el escenario con una maravillosa versión de Lo que Sangra (La Cúpula); y dio una catedra de como dominar el escenario frente a la ausencia de Gustavo. Tanto su voz característica, como su manera de interpretar la melodía y su energía en el escenario fueron los ingredientes perfectos para que el voltaje se elevará a niveles impensables en todo El Campín.


“Yo conozco ese lugar, donde revientan las estrellas. Yo conozco la escalera en espiral hacia la cúpula”
Lo que Sangra (La Cúpula) – 1988.

Luego de ese gran momento, vendrían tres artistas virtuales que, sin importar su ausencia lograron cautivar de una u otra manera al público asistente (Eso sí, unos más que otros). La primera fue Julieta Venegas con Signos, que tuvo un desempeño similar al de León Larregui: simple, uniforme y ciertamente ligada a la original. Pero no se puede juzgar de la misma manera a los invitados presentes que a aquellos atrapados en la pantalla, porque los del escenario pueden desenvolverse más libremente (cosa que León no hizo). Así que todo bien, Julieta.


Walas, vocalista de Massacre, se haría cargo de Juegos de Seducción, el cual contó con unas habilidades vocales que diferenciaron ligeramente esta versión de la original; y lo hizo bien. Después, llegaría Benito Cerati para interpretar uno de los clásicos de Sueño Stereo: Zoom, con una presentación colorida y animada acompañando una manera coqueta de abordar este éxito de los últimos años de la banda. Eso sí, no fue una de mis favoritas por el simple hecho de que siento que el intérprete hubiera explotado aún mejor el concepto con su presencia… Pero bueno, espero que en las otras ciudades a las que si asista, pueda sacar adelante esta idea.


“Lo que seduce nunca suele estar donde se piensa”
Zoom – 1995.

El espectáculo continuaría con la intervención de Adrián Dargelos, líder de Babasónicos, en Trátame Suavemente, una de las baladas más queridas por los seguidores del grupo. ¿Cómo lo hizo? Fue sobresaliente, y supo evocar el sentimiento de ternura de la original. El carisma que demostró en la tarima fue uno de los factores decisivos para el éxito de esta versión, porque lamentablemente la voz no destacó como en algunas canciones de su agrupación, en las que el talento vocal es muy bien explotado.


El punto medio del concierto llegaría con una pieza tan icónica como excelente: En la ciudad de la furia, y el que tomo las riendas en la voz fue Gustavo Cerati, de forma virtual… No sin antes cometer una equivocación en el vídeo introductorio que se mostró y quedó detenido sin previo aviso: Un pifie, como dirían por ahí. Regresando al sencillo clave de Doble Vida, sólo es posible mencionar elogios acerca de este. Realmente funcionó muy bien el esquema cruzado entre la banda en vivo y el vocalista difunto devuelto a la vida mediante esa pantalla mágica, porque las emociones fluyeron de una manera inimaginable en el contexto de ausencia del frontman de Soda. Un momento excelente con un cierre de guitarra eléctrica ideal.


“Me dejarás dormir al amanecer entre tus piernas, sabrás ocultarme bien y desaparecer entre la niebla…”
En la ciudad de la furia – 1988.

Aquí llegamos a un punto controversial del espectáculo: La aparición de Draco Rosa para darle vida a En Remolinos, la cual fue amada por unos y odiada por el resto. Me parece que la atmosfera oscura y deprimente de Robi nutrió de forma adecuada a una pieza que representa un encuentro consigo mismo, con sus ángeles y demonios. Cada desgarro del hombre se sintió como una liberación de todas esas ataduras a las que podamos estar enredados en este contexto mundano. Me gustó cómo Draco abordo este misticismo, a su manera, y con un alto nivel de profesionalismo.


Oh no… No, no, no… ¿Cómo nos pudiste hacer eso, Andrea? ¿Por qué tenías que ser tú? Eras la intérprete en la que más se conservaban las esperanzas de mostrar un buen contenido, pero resultó al revés. La versión de Pasos realizada por Andrea Echeverri, vocalista de Aterciopelados, no fue del agrado de mucha gente, incluyéndome. Esforzaba tanto la voz que los desgarros le salían mal en partes cumbre de la melodía, y dicha exageración vocal bastó como para que las ilusiones de ver a Andrea con Soda otra vez se rompieron en millones de pedazos. Me gustaría decir que estoy exagerando, pero el vídeo no miente. Vean y me comentan.


Luego siguió uno de los mayores éxitos de la banda, Cuando Pase el Temblor, con la voz de un Gustavo Santaolalla al cual no parecen afectarle los años a nivel vocal. A pesar de que no hizo acto de presencia en Bogotá, las pantallas permitieron demostrar el aún vigente talento del genio compositor de proyectos como Bajofondo o la banda sonora de The Last Of Us. A continuación, vendría uno de los momentos más conmovedores del show a través de la canción más sentimental de aquel poco difundido Dynamo: Fue. De nuevo aparecía de forma virtual la figura de Gustavo para interpretar aquella joya incomprendida en su época. Se sentía una tristeza notoria cuando la banda y el vocalista se miraban mutuamente, pero el público veía claramente la ausencia del ya fallecido. Todas las luces de los teléfonos celulares fueron prendidas para homenajear a ese grande de la música que había partido 5 años atrás, y El Campín quedó impregnado de una nostalgia que a más de uno le pudo haber sacado unas cuantas lágrimas.



“Fuiste mía, y el hastío nos llevó al desengaño. Y eso pasó… Fue”
Fue – 1992.

Después de una emotividad pura, el concierto sorprendió con una presentación cuya calidad no se esperaba, ni siquiera por parte de los seguidores más optimistas de la banda. Mon Laferte aparecía para darle vida a Un millón de años luz, sencillo muy popular de Canción Animal, y resultó ser la antítesis de la presentación de Andrea Echeverri; es decir, una interpretación muy buena. La voz de la señorita con todos sus desgarros y sus matices logró hacer completamente suyo dicho clásico de Soda, desenvolviéndose de una forma majestuosa. La chilena logró dar la talla en esta ocasión.


En estos momentos, ya se sentía que estábamos llegando al tramo final del espectáculo. Desafortunadamente, Mon fue la última invitada de manera presencial y melodías como Prófugos y Persiana Americana fueron cantadas por artistas que no hicieron acto de presencia en Bogotá. Esto era posible esperarlo del vocalista de Catupecu Machu, Fernando Ruíz Díaz, pero no de Juanes. De hecho, me llamó mucho la atención el hecho de que el artista paisa no hubiera viajado a Bogotá para inaugurar la gira en el país que lo vio nacer, y viendo su interpretación en vídeo me doy cuenta de que la emoción y el ánimo de los asistentes habría sido mayor si no se hubiera ausentado. Y con Fernando sucede lo mismo, porque el talento vocal demostrado daba para potenciar el show “en vivo y en directo”. Lastimosamente, así no fue y espero que en las ciudades a las que ellos viajen, el público pueda disfrutarlos al máximo.


“Y cuando el enmudece y las promesas engañan, nos revolcamos en el jardín por donde nadie pasa”
Un millón de años luz – 1990.

La penúltima canción fue Primavera 0, donde Gustavo Cerati reapareció en las pantallas por última vez para deleitar a su público desde la dimensión en donde esté. Un momento suave y tierno, en medio de la intensidad de las cuerdas y la batería. Y todo terminaría con la insignia por excelencia de Soda Stereo: De música ligera. La pieza musical que otrora cerró aquel último concierto en 1997, fue elegida para también cerrar este homenaje, con la inclusión de Chris Martin como cantante, aunque ausente del escenario bogotano. Y esta es otra de las críticas a este evento: ¿No pensaron que el final del espectáculo merecía algo más que una presentación virtual de un personaje que si tenía la posibilidad de estar en Bogotá? Era preferible invitar a todos los invitados presentes para interpretarla entre todos, o dejar al vocalista de Coldplay a la mitad del show y no para cerrarlo… En resumen, había mejores maneras…


Sin importar esa falla garrafal, emociones como la euforia y la nostalgia tomaron fuerza en la mayoría del público, las cuales permitieron que el superéxito de la banda se disfrutara de principio a fin. Al escucharse los últimos acordes de las guitarras y bajo, y los últimos golpes en la batería, iba a concluir la primera parada de esta nueva gira. Sin musitar palabra alguna, Zeta, Charly, Fabián, Simón y Roly se despidieron de El Campín y los créditos aparecieron en las pantallas. El espectáculo había concluido.


“Tarda en llegar, y al final, al final, hay recompensa”
Zona de Promesas – 1993.

Siendo muy honesto, sentí un poco de vacío después de que finalizó el concierto. Caminando en medio de toda la marea de gente que salía del estadio, me imaginaba como hubiera sido la interpretación de éxitos tales como En el séptimo día, Entre Caníbales, Picnic en el 4B, Ella usó mi cabeza como un revolver, Estoy azulado, entre otras… cuya inexistente aparición les chocó a varios asistentes, incluyéndome. Aprovechar el potencial de los invitados presentes mediante una canción adicional podría haber sido una gran opción, pero desafortunadamente no sucedió. ¿Por qué había sido corto (o por qué había sentido tan corto) este espectáculo?, me pregunté mientras regresaba a mi lejana residencia. Se me pasaron algunas tristes ideas por la cabeza, por lo que preferí no obtener respuesta a esa cuestión.

Setlist de aquel 29 de Febrero en El Campín

Después de revisar lo sucedido aquel 29 de Febrero, procedo a dar mi juicio al respecto:

Es entendible la intención del grupo de no expresarse con palabras, debido a que la intención de la gira no era robarle el protagonismo a Gustavo Cerati; sino más bien, homenajearlo. La presencia del frontman está en todo momento del concierto, a pesar de que su vida ya haya culminado. Sin embargo, eso no evitó que Zeta se paseara por todo el escenario durante varias canciones y manifestara sus emociones por medio del gran poder de aquellas cuerdas de su bajo. Fue un detalle muy agradable de ver. Su hijo también se lució en la guitarra, teniendo su momento de mayor brillo durante la intervención de Mon Laferte.

Charly, Zorrito y Roly estuvieron bien. No hay queja alguna de mi parte. Y con respecto a los invitados presentes, considero que se pudo haber hecho un mejor trabajo a la hora de elegir y ensayar las canciones correspondientes a cada uno. De hecho, lo sucedido con Andrea Echeverri y León Larregui son claras muestras de que se requería mejor preparación en ese ámbito. No obstante, eso no impidió que Mon Laferte, Richard Coleman y Rubén Albarrán mostraran un gran performance, ofreciendo unas interpretaciones que honraron muy bien al gran ausente de la noche. Posterior a ellos colocaría a Draco, el cual considero que dotó de una atmosfera muy oscura al tema de introspección personal al que le dio voz. Adrián Dargelos le seguiría con un toque coqueto y tierno a aquella balada de Melero, aunque su talento vocal no destacó tanto como se esperaba. Y para el olvido quedan Andrea y León, los cuales no desarrollaron bien los temas a los que le tenían que dar vida y que con su amplia trayectoria se esperaba algo mucho mejor.


“Esto parece un museo de cera, un simulacro demasiado real, debo encontrar algún sitio afuera, quiero cambiar la escena…”
Imágenes Retro – 1985.

Con todo eso dicho, les confieso que me pareció un gran concierto. Siempre deseé estar en un concierto de mi banda favorita y no lo logré por la edad, y posteriormente por el fallecimiento del líder de la banda. Sin embargo, se dio la oportunidad de experimentar sus canciones en un concierto masivo y no me arrepiento en lo absoluto. Por último, cabe resaltar que una de las mejores partes consistió en disfrutar a lado de muchas personas el espectáculo, coreando todas sus canciones y sintiendo ese ambiente que desde mi adolescencia quise vivir con Soda Stereo.

¡Oe, oe, oe, oe! ¡Soda, Soda!

Aquí termina este artículo, realizado con mucho cariño después de varios meses en los que la sequía de contenido era el pan de cada día. Espero lo hayan disfrutado y nos veremos en una próxima ocasión… Ah, a propósito de eso:

Hoy anunció el inicio de una pausa indefinida de la actividad de esta dimensión, la cual ya presentaba considerables interrupciones que pudieron haber notado en estos últimos meses. Se quedan algunos proyectos pendientes por terminar, a los cuales aún no les encuentro la suficiente creatividad como para finalizarlos. No obstante, tengan por seguro que tarde o temprano, esos proyectos se cerrarán de la manera adecuada… ¡Les hago esa promesa!


“Ahora todo es bruma y no hay luces que seguir. Si piensas volver… Algún Día”
Algún Día (cover de Queen) – 1997.


“Ahora el fin marcará…”