En los primeros meses de mi trabajo actual, se realizó un ejercicio en el que cada persona del equipo se presentaría, mencionando aspectos
de su vida personal y profesional. Cuando llegó mi turno, no dejé escapar la
oportunidad de mencionar mi fascinación por la música, así como el trabajo
escrito manifestado en este blog.
Rápidamente, una superior me preguntó mi opinión
acerca de la reciente (por aquel tiempo) “tiraera” que le había
realizado Residente a J Balvin.
—La verdad, prefiero no abordar ese tipo de
escándalos… recuerdo haberle respondido.
Ella puso una cara de extrañeza, y ahí mismo le aclaré
que no estaba insinuando que ella fuera escandalosa o algo similar, sino que mi
intención con este proyecto era abordar álbumes, eventos, trasfondos; y no
tanto temas de peleas o titulares de chismes que inundan de forma bastante
frecuente cada red social.
Yo, tratándole de decir a mi superior que no insinué nada malo
Eso quedó como una simple anécdota de la que
probablemente muchos compañeros ya no se acuerden. Así mismo, sería cuestión de
algunos meses conocer quién era el que estaba detrás de esa “tiraera”: su
nombre artístico (Bizarrap) y parte de su trabajo. Me daba igual, puesto que la
propuesta no era de mi preferencia… Sólo eran colaboraciones con diversos intérpretes
cuya base instrumental me parecía tediosa, y en ocasiones puntuales sobresalía
el talento del invitado para rescatar la melodía del aburrimiento (caso Nathy
Peluso).
Tal vez lo de Residente sería un primer campanazo de
lo que estaba por suceder, debido al nivel de polémica y morbo que provocó en
todo tipo de medios. Tal vez algo peor estaba por venir. Sin embargo, como frase cliché de internet: “No le di importancia”. Y ese tema continuó quieto
hasta aquel fatídico 11 de Enero de 2023.
La Sesión
La sesión número 53 de Bizarrap en colaboración con
Shakira salió a la mitad de la segunda semana de Enero de 2023. En la autoría
de la canción está acreditado Kevyn Cruz “Keityn”, quién ha estado detrás de
los últimos lanzamientos de la artista antes mencionada (Te felicito,
Monotonía), así como de canciones de gran popularidad que aparecieron en el
paisaje de la música urbana en años recientes (Tusa de Karol G, Hawái de
Maluma, Anaranjado de J Balvin, y un montón más). La melodía que hoy nos concierne
habla de la traición por parte de un hombre infiel, el desgaste innecesario que
le provocó durante años y la independencia femenina motivada por esos hechos…
¿Cuáles hechos? Creo que las “indirectas” muy directas que se pueden encontrar
en la letra hablan por sí solas (clara-mente, perdón que te sal-piqué… ya
saben).
Portada del sencillo. La mano con la que Bzrp abraza a Shakira se ve... rara.
Debido al nivel notorio de simplicidad de la letra,
una usuaria en Twitter se cuestionó si realmente Shakira había escrito una
melodía de la talla de Antología; y clara-mente desató un debate
multitudinario. Mi respuesta mental desde un inicio no radicaría tanto en
cuestionar su autoría en esas canciones, principalmente porque fue un trabajo
constante que demostró durante años y no un único hecho aislado… La verdadera
pregunta es si Shakira escribió esta sesión con Bizarrap, lo cual desencajaría
con sus mejores años de trayectoria.
Mi teoría es que la cantante y el productor dieron una
lluvia de ideas sobre cómo querían la letra, y el antes citado Keityn fue el
encargado de articular todo eso en una lírica que me decepcionó. Bueno,
realmente no lo hizo. Y no les miento, porque las composiciones en las que él
está involucrado pueden variar entre “Me fascina su estilo”, pasando por “Me da
lo mismo”; hasta llegar a “Quiten esa vaina”… En ninguna de esas afirmaciones
destacó la letra maravillosa de estas melodías, porque desde mi perspectiva es
algo inexistente.
Que una composición cuente con referencias a la
cultura popular no es algo malo. Tampoco lo es el hecho de mencionar una marca
reconocida para profundizar el significado de lo que se quiere expresar. Sin
embargo, realizar estas acciones en exceso demuestra una evidente falta de
creatividad del autor, o un enorme antojo por recibir algún patrocinio
(milagrosamente no mencionaron a Versace o algo relacionado con el F.C. Barcelona).
Dato de color: Las acciones de Casio cayeron después de la mención negativa de Shakira en su canción.
Pero si lo consideran el lápiz de oro es por
algo, ¿No? Y es porque la superficialidad y el marketing excesivo funcionan para
las múltiples interacciones en plataformas digitales. Eso es lo que factura,
en detrimento de compositores con mayor potencial que no son tomados en serio
porque no generan dinero de manera tan ágil. No obstante, eso ya sería tema
para otro artículo. Conservemos el foco en esta sesión 53 de Bizarrap.
Y es que este trabajo musical continuó lo que se había
intentado en la ocasión anterior con Residente: incentivar el morbo, agitar las
redes sociales y rentabilizar aún más un escándalo. Si el caso de Rene Perez
vs. Jose Balvin fue una prueba piloto, el escenario Shakira Mebarak vs. Gerard
Piqué sería la segunda fase de un proyecto de marketing musical que aún está
lejos de concluir.
¿Por qué podría continuar? Porque clara-mente
funcionó. El anzuelo fue lanzado, y todos los consumidores lo mordieron
(incluyéndome) cuando la canción se escuchó masivamente, se convirtió en tema
de conversación y las arcas de los artistas se continuaron llenando a raíz de
una canción regular… Creo que si la melodía no tuviera relación con dicho
escándalo, ni de lejos habría alcanzado ese estallido mediático que logró en
tan poco tiempo.
Cualquier parecido con la realidad, no es precisamente coincidencia
A mi parecer, la parte menos relevante es la
instrumental, que no emociona ni decepciona. Es como si se quedara en un punto medio
adecuado para ser puesta en discotecas, pero que tiene un límite de usos antes
de tornarse insoportable. Sólo acompaña a Shakira, pero no es de esos sonidos
que tiene vida propia o color… Creo que tiene más color el vídeo oficial de la
sesión, y eso es decir bastante.
Lo que hay después
Debería ser normal el hecho de que alguna persona no
guste de un producto, y no necesariamente porque esté en contra del intérprete
que lo creó. La reacción en redes sociales y en la vida real hacía sentir como
bichos raros a aquellos que no les agradara la tercera melodía (si, la
tercera) de Shakira dedicada hacia su infiel expareja, con los argumentos
del empoderamiento, que a Piqué se le debía dar su merecido sin eufemismo
alguno, y que la cantante se adapta “idealmente” a cada época, etc.
Este lanzamiento no me gustó porque pretende ser algo
apoteósico, y al final resulta no tener mucho de lo que le atribuyen. Supuestamente
potencia el mensaje del empoderamiento femenino, pero deja mal vista la
expresión de los sentimientos para destacar la idea de “facturar” como algo
positivo e ideal (como si varios influencers infames no generaran tanto dinero
como la misma Shakira). De hecho, no dudo que el alcance de esta canción
beneficie al mismo Piqué, el cual era una figura fantasmal en el mundo del
espectáculo y el fútbol desde varios años atrás, y ahora tiene un segundo aire
en lo que a popularidad se refiere.
Y si el segundo aire incluye patrocinio de Casio o Twingo, mejor para el infiel este.
Una lección fundamental para nosotros como
consumidores (e incluso para la misma Shakira) respecto a los medios es que la
atención captada vale oro, sin importar si sea de manera positiva o negativa.
La mejor forma de dejar en ridículo a la persona que te dañó es ignorarla, como
si no existiera y no representara nada en tu vida. Si aún es importante enviarle
algún mensaje, es preferible ser ambiguo para evitar que entregarle en bandeja
de plata más popularidad de la que realmente merece.
Al final la combinación entre la frustración de
Shakira, la mente astuta del letrista y el morbo del público general
propiciaron un éxito aún mayor de Bizarrap, mientras paulatinamente se
convirtió en una versión musical de TMZ o cualquier programa de chismes latinoamericano.
Y lo peor es que la sesión 53 es simplemente otro episodio más… ¿Cuál será la
siguiente polémica ambientada por algún otro productor o cantante más adelante,
basándose en el impacto que provocó Biza primero por Residente y después por
Shakira? Por mi parte, no quiero saberlo.
Meme de propia cosecha realizado un día después del lanzamiento de la sesión 53
Hoy
regresa el espacio que dedico todos los años a revisitar lo más destacado en la
premiación más destacada de la música latina… DESTACADA: Los Latin Grammy.
Créditos a Nick88x por este fragmento de un vídeo suyo.
El
2020 nos afectó a todos de una manera en la que no nos imaginábamos. Y la
música no fue ajena al impacto de una infección de proporciones globales…
Tanto, que incluso antes de que comenzara el aislamiento en esta parte del mundo,
ya estábamos sufriendo algunas de las plagas que a la academia se le dio por
destacar. ¡Que belleza!
Y
no quiero sonar tan amargado como Anton Ego descalificando la comida del
restaurante Gusteau’s, pero les juro que apenas vi la lista de nominados de
este año, me llegó esta escena de la citada película a mi mente.
—“Después
de leer todas estas bufonadas del nuevo chef, creo que se me antoja algo de
perspectiva. ¡Es todo! Quiero una fresca, clara y deliciosa perspectiva…
¡Perspectiva! ¿Me están diciendo que no tienen?”
Después
de un 2019 en el que el género “””urbano””” fue prácticamente vetado de las
nominaciones, este maravilloso año nos trae una sobreexplotación bien
fastidiosa del ritmo en cuestión en el que, como en todas las ocasiones, no hay
variedad ni novedad. Es el mismo sonsonete repetitivo, la misma falta de
inspiración, las mismas letras ultra banales y los mismos conceptos facilistas
de siempre. ¿Cuál es la diferencia ahora? Que la academia le da bola. Por
alguna razón u otra, diferenciar éxito económico de calidad se ha vuelto tan
complicado, que no dudo que ciertas lumbreras obtengan el galardón más por
popularidad que por talento artístico.
Sí, el panorama no se ve tan alentador...
Sin
embargo, aún mantengo la esperanza de encontrarme con propuestas que sin hacer
mucho ruido, logren demostrar que aún existe ingenio que se puede reconocer
ampliamente en esta variopinta industria latinoamericana de la música. Pongan
esta petición en manos del ser supremo de su preferencia… Digan Amén, ¡y
comencemos este largo recorrido!
1.
Canción del Año: Premia al intérprete y al compositor del sencillo en cuestión
-
ADMV (Maluma): De alguna extraña manera, Juan Luis
Londoño quiso seguir el ejemplo de Sebastián Yatra de componer y cantar una
melodía que tiende más hacia el lado de las baladas más sentimentales,
abandonando por un momento las percusiones repetitivas y el autotune descarado.
Y aunque no lo crean, el experimento le salió exitoso. Es una composición
enternecedora, romántica y a la que se le nota el cuidado que el cantante le
dio. No obstante, aún tiene ciertas fallas representadas en rimas y elementos
en la letra que tratan de ser pegadizos y que terminan siendo ridículos. Quitando
esto último, es admirable el intento por entregar algo alejado de su zona de
confort. Gracias, bacán.
-
Bonita (Juanes & Sebastián Yatra): El dúo
de productores y compositores Andrés Torres y Mauricio Rengifo vuelven a la
carga acompañando al grupo de paisas en una canción tan alegre como insulsa. No
me malentiendan, no es una pieza de pésima calidad ni algo semejante, pero
simplemente está por debajo de los estándares a los que tanto Juanes como Yatra
ya han llegado en numerosas ocasiones. Rimas básicas, ritmo tedioso y un
sinsabor incómodo son los resultados de esta creación, decepcionante por donde
se le vea. Dos minutos y medio de la faceta menos favorable de los cuatro
músicos.
-
Codo con Codo (Jorge Drexler): Una producción
surgida a partir del contexto de la pandemia. Agradezco mucho que el aclamado
Jorge Drexler se haya tomado el tiempo y el talento de crear una tonada acústica
con una letra tan elemental como encantadora, en la que lo más importante es el
distanciamiento y el autocuidado, mientras lo abstracto y realmente importante
no se desvanecerá. No obstante, me parece que esta obra es muy superficial y
poco destacable para las creaciones interesantes que Drexler realizar
frecuentemente. No pido algo lleno de demasiadas capas de sonido, pero con una
guitarra y una mente prodigiosa, se pueden originar mejores ideas. ¿No creen?
-
El mismo aire (Camilo Echeverry y Pablo Alborán): Me
guardo mis comentarios acerca de este individuo cuando analicemos su más
representativo atentado musical. Mientras tanto, puedo decir que la
colaboración entre Pablo Alborán y el yerno de Montaner pretende irradiar
sensualidad a un grado extremo, pero únicamente llega a provocar vergüenza
ajena. Las dos voces que aparecen en sus tres minutos contrastan entre sí de
amplia manera: la sobriedad del cantante español con el tono de ardilla del
otro muchacho. Las líricas no son pésimas, pero pecan de mediocridad al mismo
estilo que la propuesta de Juanes con Yatra.
-
For Sale (Alejandro Sanz y Carlos Vives): A
pesar de que el ritmo pretenda emular al pop urbano más recalcitrante de la
actualidad, alabo de sobremanera la creatividad en lo que se refiere a letra y
temática abordada: Una venta de garaje con tendencia a televenta, en lo que lo
único imposible de vender es la intimidad y los recuerdos del amor. Frescura
pura que es agradable de escuchar, y que recuerda a íconos memorables de la
música latina (Mi PC de Juan Luis Guerra y No hay nadie como tú de
Calle 13). Y qué decir de las voces de Vives y Sanz, que se siguen manteniendo
frescas sin importar el tiempo que pase. ¡Un fuerte candidato!
-
Lo que en ti veo (Kany García): Admiro el nivel
vocal de Kany, quién ha podido desarrollar su talento por medio de baladas
suaves y muy cuidadas en donde se explora el amor de diferentes formas. No
obstante, por alguna razón que considero que no tiene que ver con la calidad de
la cantante; me genera físico tedio escuchar sus más recientes creaciones. Y no
es justo con ella, pues pone su mayor esfuerzo en una exploración hacia el
terreno más íntimo del pensamiento humano, lo cual permite añadir un mayor
valor agregado a su capacidad creativa… Y al final, no me gusta. Si gana el
galardón, lo tiene merecido. Pero es una melodía que personalmente no disfruto.
-
René (Residente): Ha llegado la hora de darle
una ovación a esta obra con una fama y un reconocimiento bien merecidos.
Después del resultado algo complicado que terminó siendo Guerra hace unos años,
el ex vocalista de Calle 13 vuelve a las andadas para ofrecer una
introspección/crítica/desahogo en el que muestra una imagen fidedigna de
múltiples historias de los sectores más marginados de América Latina. Sonidos
minimalistas, pero con una profundidad lírica que un gran porcentaje de los
nominados aquí envidiaría por tener. ¡Otro fuerte candidato, sino es que el
ganador de la categoría!
-
Tiburones (Ricky Martin): En los últimos años, Ricky
estuvo alejado del mainstream musical. Y su último disco no fue muy difundido,
al menos en Sudamérica. Sin embargo, este sencillo aspira a ser una respuesta
pacifista en medio de todos los fenómenos políticos y sociales que sólo han
dejado violencia para la mayoría de las personas y donde el beneficio sigue
siendo para los más poderosos. De nuevo contamos con instrumentación reducida
al mínimo, a la vez que posee la misma intencionalidad que posee la melodía
hecha por Residente, pero en menores escalas. De todas maneras, se aprecia la
intención de entregar un mensaje beneficioso a la sociedad.
-
Tusa (Karol G y Nicki Minaj): A finales de 2019, dos
personas a las que la barrera del idioma no logró separar, decidieron traernos
el antónimo perfecto de la palabra “calidad” en forma de canción. Así nació
Tusa, una de las plagas que azotaron este 2020 desde el principio. Y después de
que "la cama le sonara" y de que recibiera el premio a mejor nueva artista (de
manera absurda), ahora Karol G llega a demostrar el nivel tan bajo al que ha
llegado el reggaetón en términos de sonido, letra, voz e ingenio. ¡Prometo que
me alejaré de esta premiación por el resto de mi vida en caso de que esta cosa
gane alguna de las categorías estelares!
De esta ni siquiera voy a poner el link. Que vergüenza...
-
Tutu (Camilo Echeverry): Aún recuerdo el momento en
el que tuve que escuchar por primera vez a este fulano. Un concierto de
Sebastián Yatra en el que invitó al susodicho para que interpretara este tesoro
del cuarto arte, el cual desembocó en una tortura auditiva en la que su tono de
voz ardillesco, su letra absurda y su ritmo agotador formaron un coctel
explosivo para mis oídos ¿Hermoso, no creen? Es normal que las chicas se
enloquezcan por el muchacho debido a su apariencia física, ¿pero que les
apasione su manera de cantar o sus melodías? Uy no, que porquería de
proporciones indescriptibles para el ser humano promedio. No más con esto,
prefiero hacer de cuenta que este pelagato no existe para efectos de este
artículo, ¿De acuerdo?
-
#ElMundoFuera [Improvisación] (Alejandro Sanz): Otra
creación musical enmarcada en el contexto del encierro, donde el amor nunca
será derrotado sin importar el aislamiento de las personas. El piano, único
instrumento relevante aparte de la voz, genera un escenario melancólico y poco
esperanzador, aunque la letra quiera insinuar lo opuesto. No es una mala
canción y es hasta agradable de escuchar, pero está muy por debajo del nivel de
calidad de Sanz (algo que ya demostró que sigue vigente en su colaboración
Carlos Vives). No creo que sea culpa del español, ya que veo como tendencia
generalizada el hecho de que la creatividad no fluye cuando los intérpretes se
enfocan en la pandemia. En conclusión, es una balada muy olvidable.
2.
Álbum del Año: Otorgado al intérprete y a todo el equipo de producción (Sólo
pondré un vídeo de canción por disco, como una ojeada al contenido entero)
-
YHLQMDLG (Bad Bunny): Recuerdo que este fue uno
de los trabajos que reseñé en una serie de vídeos exclusiva de Instagram unos 6
meses atrás. Mi opinión desde entonces no ha cambiado: Un álbum que prometía
bastante exploración y experimentación artística, pero que se quedó en ser más
de lo mismo respecto a ritmos, letras, temáticas e incluso featurings. En
conclusión, un desastre que se extiende a lo largo de unos tortuosos 65
minutos. Lo único rescatable es el primer track (Si veo a tu mamá), compuesto
exclusivamente por Benito y que tiene una estructura tan creativa como
ingeniosa… El resto es inaguantable.
El único track rescatable. Y tiene tela de donde cortar...
-
Oasis (J Balvin y Bad Bunny): Ya hablaré de que tan
asombroso es el FILÓSOFO DEL SIGLO XXI (Jose Osorio Balvin) cuando pasemos al
siguiente disco. Mientras tanto, es posible ver que el trabajo colaborativo
entre Balvin y Benito es un “quiero, pero no puedo” ¿Por qué? A ratos se ven
ciertos rastros de ingenio, de querer entregar algo diferente a lo de siempre,
de ofrecer creatividad en un género que es más tedioso que observar la pintura
de una pared secarse. Sin embargo, no lo logran y el esfuerzo en vano se ve
afectado por composiciones “brillantes” como Mojaita o Yo le llego,
las cuales nos muestran el estado decadente de los ritmos supuestamente urbanos
en la actualidad. Quizás algunas intentan ser innovadoras variando un poco la
fórmula, pero todo termina en repetitividad excesiva, letras similares,
autotune, beats molestos, en fin… Que menos mal la gente consume en masa este
tipo de música; porque si no, los ingresos generados serían igual de patéticos
a las interpretaciones resultantes. Fastidio total.
-
Colores (J Balvin) [Alias, el álbum más PINCHEMENTE CUÁTICO y CHIMBA del
UNIVERSO]: Otra de las obras magnánimas que reseñé en
un vídeo para Instagram. Creo que ya todo se ha dicho acerca de la mejor pieza
discográfica de la humanidad: Un concepto muy ORIGINAL, una ejecución
IMAGINATIVA, unos featurings EXTRAORDINARIOS y una PROFUNDIDAD en las letras
que compositores como Silvio Rodríguez o Piero envidiarían. Un puto TESO este
señor Balvin. Recomiendo la canción Negro como la MÁXIMA EXPRESIÓN DE ARTE en
este pedazo de disco. Gracias J Balvin por darnos este TESORO que definitivamente
está ADELANTADO A SU ÉPOCA.
-
Por primera vez (Camilo Echeverry): ¿Camilo
qué? ¿Y ese por qué es que es famoso?
- Mesa para dos (Kany
García): El concepto de un disco constituido por
colaboraciones es tan riesgoso como favorecedor. Por un lado, la dependencia en
otros talentos puede constituir una gran falta de originalidad a menos de que
el artista lo impida. Y por el otro, los featurings pueden abrir la puerta a
que el artista desarrolle diferentes estilos que nutran su carrera profesional.
No obstante, Kany no logra llegar a niguno de los dos puntos… De hecho, el
álbum nos presenta a la misma Kany de siempre con ciertos toques de pop urbano
cuya utilización no impresiona en lo absoluto (en especial Acompáñame, un
“reggaetón conciencia” que resultó ser vergonzoso); pero que cuya voz y estilo
sencillo aún se mantienen bien conservados más allá de su trayectoria. De todas
maneras, se sigue apreciando el esfuerzo por ofrecer nuevas propuestas
conservando su estilo característico la mayor parte del tiempo.
-
Aire [Versión Día] (Jesse y Joy): No sigo de manera
frecuente la música creada por este dúo, pero conozco alguna de sus melodías
más populares. Y después de escuchar este disco me queda claro que sin importar
la exploración de otros ritmos o la intención de crear algo similar a un disco
conceptual, el estilo de los dos continúa siendo muy agradable para el oído.
Aunque decidieron hacer una incursión al mal llamado género “urbano”, lo hacen
de forma ligera y particular, evitando caer en los clichés más frecuentes e
imponiendo su identidad en los momentos en los que un disco genérico cae al
abismo. ¿Qué más hay por ahí? Baladas, pop, tropical, géneros que los han
caracterizado y en los que van evolucionando. Así mismo, tenemos al amor como
foco (siendo algo ya visto varias veces) con un toque de inclusión y mensaje
social. ¡Un álbum agradable!
-
Un canto por México, Vol. 1 (Natalia Lafourcade): Realmente
este álbum no es un producto tan novedoso de parte de Natalia, puesto que
consiste en un recopilatorio de melodías ya realizadas por la intérprete años
atrás, sumado con reelaboraciones de piezas típicas mexicanas y unas pocas
creaciones nuevas. Sin embargo, sería muy hipócrita de mi parte no destacar el
talento siempre notable de esta mujer en cada track, cada inflexión vocal, cada
detalle instrumental y cada respiro que toma al volver a aquellas líricas que
impregna con su forma de ser, más allá de que sean de tiempos pasados. A nivel
vocal, es el disco que más resalta de todos los presentes en la lista;
demostrando que la evolución de la cantante crece a pasos agigantados desde que
se consolidó con cierto trabajo discográfico magnífico de 2015. Y en cuanto a
la instrumentación, puedo resaltar que la utilización de toda la tradición
mexicana en forma de acordeones, vientos y cuerdas es sencillamente sublime.
¡Que pedazo de álbum!
-
Pausa (Ricky Martin): Un disco muy introspectivo
para Ricky Martin, y el más corto de toda esta lista (No en vano, es más un
Extended Play que un álbum puro y duro). Al ser poco promocionado, me imaginé
que escondería una calidad especial que no sería fácil de masificar en emisoras
a nivel global… Y creo que le atiné, porque Pausa representa una profundización
en obras de mayor suavidad, contenido temático y exploración emocional. A pesar
de su exceso de colaboraciones (Sting, Diego El Cigala, Carla Morrison, Pedro
Capó, etc.), logra aprovechar el talento de estos invitados junto con el suyo
para entregar una fusión de estilos tan agradable como compleja en sólo seis
tracks. ¡Un buen descubrimiento!
-
La conquista del espacio (Fito Páez): Una
producción extraña. No me malentiendan, es bueno ver como Fito Páez se
reinventa en su larga carrera musical por medio de creaciones coquetas,
enternecedoras e incluso épicas. Sin embargo, es triste ver que alguna maqueta
de canciones clásicas es reutilizada para la composición de nuevo contenido,
permitiendo ver cierta falta de inspiración en momentos específicos del álbum.
Eso sí, los temas siguen siendo tan interesantes como modernos y el apoyo de
invitados como Lali Esposito o Juanes aportan gran talento que refuerza la
calidad del concepto. Un buen trabajo, que podría ser mejor.
-
Cumbiana (Carlos Vives): La más reciente producción
de Carlos Vives es una fusión de todos los estilos artísticos que han
influenciado a Colombia durante los últimos 30 años. El recorrido aborda la
siempre presente cumbia, la clásica salsa, ligeros toques urbanos con
experimentos sonoros bastante creativos, remembranzas del tropipop y el vallenato
que nunca puede faltar, siendo modernizado de la forma en la que el mismo
cantante lo ha hecho continuamente durante varias décadas. Es una carta de amor
a la cultura colombiana, sus lugares sagrados y su gente perseverante, más allá
de las diferencias que se manifiesten. ¡Un digno merecedor del premio!
3.
Mejor Nuevo Intérprete (Artista Revelación del Año, o al menos que lo aparenta).
-
Anuel AA: El curriculum de este sujeto está repleto de
featurings a diestra y siniestra, táctica facilista que utilizan los cantantes
más nuevos de reggaetón y trap para formar su éxito a partir de las migajas de
un ícono más famoso de la industria. ¿Qué tiene para ofrecer en las canciones
en las que participa? La percusión genérica de siempre, las mismas ideas que
Daddy Yankee explota hasta el cansancio desde hace más de 15 años, letras
sucias y controversiales que pretenden llamar la atención, escándalos que
trascienden a la farándula… Como conclusión sólo diré que si tienen algo de
respeto por ustedes mismos y por su gusto musical, les recomiendo evitar a toda
costa a este dizque cantante famoso.
Sale de parte, aquí aparecen Anuel y Rauw juntos. No molesten!
-
Rauw Alejandro: El reggaetonero de moda por estos días,
que por lo menos debe aparecer una vez por hora en la programación de Oxígeno.
Sigue el mismo camino de otros compañeros de su corte como Anuel, Bad Bunny o
Myke Towers al hacer colaboraciones de todo tipo, con la finalidad de capitalizar
la popularidad de otros compañeros en beneficio suyo (¡Oh, qué bonito!). No
ofrece nada diferente a lo que ya se ha visto antes (idols juveniles, perreo
intenso, romanticismo ficticio y más de lo mismo). Me da física pereza. ¿Hasta cuándo
vamos a poder tener buena calidad constante en el reggaetón? ¿Hasta cuándo los
intérpretes repetirán la misma fórmula fastidiosa de siempre? ¡Basta ya!
-
Mike Bahía: El menos revelación de la lista,
contando con más de 7 años de carrera artística entre su idea grupal y su
aventura en solitario. Su primer sencillo, Buscándote, hizo las delicias de
adultos y niños, quiénes confundían el nombre del artista con una popular
grosería de Colombia (Oh, lindos recuerdos). Hablando propiamente del
intérprete, sólo puedo decir que se convirtió en el estereotipo de cantante de
pop urbano que también popularizaron grupos como Alkilados o Piso 21 en su país
de origen. No es pésimo ni algo similar, pero su constante falta de
originalidad en el contenido me impide tomarme en serio su promesa artística.
¿Algo bueno de él? Su voz… Está muy bien trabajada y podría aprovecharla mejor
en un género más exigente.
Gracias por ilustrarnos, Teyler.
-
Conociendo Rusia: De alguna u otra manera, es
incómodo tener el peso de una herencia musical y si los medios de comunicación
ponen el dedo en la llaga, es peor. No obstante, hay casos en los que los
descendientes se desprenden de esa sombra para desarrollar una carrera
destacable. Y aquí tenemos a Mateo Sujatovich, hijo del tecladista de Spinetta;
que con su proyecto en solitario pretende mostrar la evolución del rock
latinoamericano de un modo menos experimental que grupos como Usted Señálemelo,
pero con una creatividad instrumental muy atractiva y una voz muy bien
desarrollada. El único defecto es que se limita a unas temáticas muy
específicas y poco se arriesga a componer sobre algo diferente al amor… ¡Si
pretende explorar más allá de eso, lo recomendaría ampliamente! ¡Eso sí, es
digno de apreciar este proyecto!
-
Soy Emilia: Ella es Juanita Carvajal, artista
colombiana que creó una identidad paralela bajo el nombre de Soy Emilia… una
persona aventurera, sarcástica, desenfrenada, vengativa, pero que no se
desprende de su humanidad al sentir expectativa, placer e incluso amor. Aunque
su base se encuentre en los sonidos electrónicos, bien supo desenvolverse de
gran manera en otros estilos como el funk o un ambiente tropisynth (evidente en
piezas como Déjate o Estallar) en los que se lució a tal nivel de ser los
contenidos de mayor excelencia de la intérprete. Ya la reseñé a profundidad
(click aquí), seguí su carrera solista desde su comienzo en 2017 y me siento
muy feliz de que haya llegado hasta aquí. ¡Vamos por ese premio y continuemos
hasta colonizar la galaxia completa!
"¡Deja todo, escapate conmigo, poco a poco sientes que cuando no estamos cerca vamos a estallar!"
-
Kurt: ¡Como se extrañaban a los artistas pop cantautores
que poco sacaban la cara en esta categoría! Aquí tenemos a Kurt Schmidt, un
sinaloense de 31 años que explora el romanticismo y las emociones humanas por
medio de su guitarra y uno que otro arreglo adicional que complementan a la
perfección su propuesta. Puede sonar en principio cursi o exagerado, pero
justamente eso es lo que le da el encanto a este señor: Espíritu de poeta,
ternura excesiva y una exploración de lo complejo desde la simpleza sonora.
¿Defectos? Quizás el mismo de Conociendo Rusia, pero confío en que este artista
se abra hacia temáticas más variadas con las que pueda crear una bella
composición por medio de aquellas cuerdas siempre presentes. ¡Grandioso
descubrimiento!
-
Nicky Nicole: Wow, definitivamente el poder femenino
se sigue apoderando de las nuevas ideas que van a nutrir el futuro de la
industria musical en América Latina. Y por Argentina tenemos a Nicky Nicole,
una chica que recién salió al ruedo hace año y medio para convertirse en una de
las figuras influyentes del hip hop y el trap en su país. Me agrada el hecho de
que la muchacha toma la influencia anglosajona de los ritmos callejeros y los
adapta a su propia realidad con temáticas de afecto, incomodidad, autoestima,
entre otras que se echan de menos en el mainstream. Así mismo, cuenta con una
voz dulce y un vocabulario algo difícil de entender en principio, debido a la
inclusión de argentinismos junto con palabras en inglés. Sin embargo, esto
último no representa un obstáculo para apreciar el buen trabajo que estructuró
Nicky en un período tan corto de tiempo. ¡Una gran contendiente!
-
Cazzu: ¡Vamos con otra revelación del trap
originaria de Argentina! Ella es Julieta Cazzucheli (más conocida como Cazzu),
que empezó su carrera profesional en 2017; pero que no adquiriría gran fama
continental sino hasta dos años más tarde con su segundo disco (Error 93), su
sencillo más famoso (Mucha Data), y featurings en los que intenta explorar
ritmos afines (como el rap y el reggaetón). Lamentablemente su mensaje se
limita a temas como el amor, la seducción o el fin de ambos; resultando
inevitable la comparación con otras intérpretes de la misma línea (como la
misma Nicky Nicole) quienes quedan mejor paradas que ella en ese apartado. Su
voz está bien, aunque tiene un mayor potencial que aún no ha aprovechado. No
está mal, pero tampoco está mejor que otras compañeras suyas.
-
Nathy Peluso: Cerramos la trilogía del trap en
Argentina con la propuesta más estrambótica de las tres. Podemos evidenciar una
voz bastante versátil para diversas intenciones y géneros en los que participe
(rememorando a divas anglosajonas como Beyonce o Rihanna); una gran habilidad
para abordar un buen número de sonidos latinoamericanos, por lo que los límites
del trap y del hip hop son rotos constantemente por su propio capricho; una
creatividad constante en la estructura instrumental de las piezas de su
autoría; y pluralidad notable en sus temas para componer. He de admitir que
Nathy merece un gran horizonte artístico, y eso que ya ha hecho un gran
trabajo. ¡Muy recomendada!
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Pitizion: Compositora colombiana que participó
inicialmente como actriz de telenovelas a principios de la década. En el 2019
saltó al estrellato con una identidad que pretende reforzar el poderío de la
mujer en una sociedad de mucho moralismo y de tan poca moral. Cuenta con una
voz dulce y un efecto rasgado que la hace resaltar. Su música se basa en una
mezcla entre el pop urbano (que causa la misma emoción que un bar sin alcohol)
y suaves baladas, asemejándose a la carrera que han hecho cantante como el
antes mencionado Yatra o Greeicy… ¡Oh, esperen! Incluso tiene un featuring con
la susodicha, la cual no está tan mal. Está en un 50:50, porque aprecio sus
cualidades vocales y su intencionalidad, pero castigo su falta de creatividad y
su zona de confort artística.
-
WOS: Ganador de la Batalla de los Gallos de Red
Bull en Buenos Aires en 2018, este freestyler ha logrado consolidar una carrera
en la que es capaz de demostrar versatilidad entre diferentes maneras de ver el
rap: ilusiones, juicio a la sociedad, melancolía, amistades y muchas más. La
complejidad se basa tanto en las líricas creadas, como en la forma de abordar
cada tema, desplazando el apartado instrumental hacia un segundo plano.
¡Propuesta muy interesante!
4.
Grabación del Año: Premia al intérprete y al equipo de producción de la obra
musical.
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China (Reggaetón All Stars): ¡Todas tus estrellas de reggaetón
favoritas se han reunido en una sola canción! ¡Y qué mejor que hacer un pésimo
sample de una canción famosa de Shaggy de hace casi 20 años, junto con un
autosample por cuenta de Daddy Yankee, el cual da más pena ajena que cualquier
otra cosa! ¿Esto es el reggaetón del futuro? ¿Esto es por lo que reconocen a
los latinos alrededor del mundo? ¿Por una canción insultante de perreo intenso
cuya creatividad es cuestionable y que sólo por los nombres metidos con
calzador tiene más éxito del que merece? Creo que la frase del siguiente vídeo
define esta canción poco después de que la escuche…
Fue un espectáculo impresionante...
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Cuando estés aquí (Pablo Alborán): Otra melodía creada
a partir de la pandemia, pero esta vez de parte de Pablo Alborán, cuya
creatividad me deslumbró hace dos años con “No vaya a ser” y que este año
volvió trayendo ánimo y aliento a todos sus seguidores. Aprecio mucho que desde
una composición netamente acústica y el vibrato de su voz, transmita una
emocionalidad sincera y una esperanza que muchas personas necesitan; pero
tristemente no cubre las expectativas respecto a su carrera… Algo similar a lo
sucedido con Alejandro Sanz que comenté dentro de la primera categoría. No es
una mala creación, pero se nota que la creatividad se redujo en varios artistas
de la industria latina e hispana durante esta coyuntura.
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Vete (Bad Bunny): No quería volver a escuchar
algo proveniente de Benito. Y pues aquí tenemos otra nominación para él, la
cual tengo que escuchar para posteriormente entregarles una simpática y nada
enfurecida reseña ¿Listos? ¡Allá vamos!... ES MUY HORRIBLE. Pretende ser la
clásica historia de la relación que ya se terminó y la expareja que hace más
daño que beneficio, pero posee unas rimas que hasta un niño de primaria puede
hacer mejor y el mismo beat repetitivo de siempre al que el género “urbano” nos
tiene acostumbrados. Y no voy a hablar de la voz o del apartado instrumental,
ya que su insignificancia o extremo minimalismo no da para extenderse en más
prosa. PA-TÉ-TI-CO.
-
Solari Yacumenza (Bajofondo y Cuareim 1080): Sin
temor a equivocarme, puedo asegurar que es la creación con un mejor trabajo de
producción que el resto de los de la lista. Y no es de extrañar, puesto que
desde inicios del nuevo milenio, el proyecto de Bajofondo se ha caracterizado
por elaborar piezas con un alto nivel técnico en el que sus participantes
abordan ritmos legendarios como el tango y el candombe para que se combinen
armónicamente con el estilo electrónico, formando una mezcla interesante que
toma distintos matices a lo largo del tiempo, y dependiendo del álbum y del
colaborador. En este caso, Solari Yacumenza eleva el funk a una potencia
indescriptible en la que el goce y la reflexión están a la orden del día en
forma simultánea; sin olvidarnos de las cuerdas y el espíritu carnavalesco que
Cuareim 1080 (comparsa uruguaya) le aporta a la elegancia de Bajofondo durante
los seis minutos en donde se mantiene el misticismo auditivo. ¡El merecido
ganador en nivel de producción… y por mucho!
Una joya de nuestra música contemporánea...
-
Rojo (J Balvin: EL COMPOSITOR DEL MILENIO): Pero
recuerden niños, J Balvin les dice que siempre se pongan el cinturón de
seguridad para no tener accidentes como el que me sucedió en este clip. ¡Estos
consejos te doy, porque J Balvin soy 😉!...
Una ovación al mejor cantante de TODA LA JODIDA HUMANIDAD, quién nos trae un
perreo intenso semi-romántico y semi-depresivo en el que la MELOSERÍA
protagoniza cada parte de la letra. PERFECCIÓN PURA de parte de José, porque ¿a
quién le importan esos compositores ingeniosos que son creativos en su
romanticismo? NO, NO y NO, eso no es nada frente a la superficialidad y la
repetitividad sonora que nos trae J Balvin al MÁXIMO nivel. UN PRODIGIO,
definitivamente. De una vez, ¿Por qué no le dan ya el premio a este pendejo?
-
Tutu (Camilo Echeverry y Pedro Capó): ¿Quién
es ese tal Camilo y por qué lo estamos mencionando en esta lista?
-
Lo que en ti veo (Kany García): Ya di mis
comentarios sobre esta. A mí no me gusta, pero es sobresaliente y hasta bonita.
-
Tusa (Karol G y Nicki Minaj): Un insulto al intelecto
humano. Siguiente.
-
René (Residente): Ya hablé de esta. Una
profunda exploración personal con tintes de crítica social.
.
Contigo (Alejandro Sanz): Un homenaje a Joaquín
Sabina, por medio de una composición que a primera vista puede sonar
repetitiva, pero que a profundidad resulta ser un tesoro poético digno de
admirar. Este cover y la versión original comparten esa esencia acústica de
efectiva sencillez, aunque la de Sanz provoca una mayor sensación de
melancolía, debido a la ausencia de ciertos elementos sonoros que en la versión
de Sabina sirven como tranquilizantes en medio del ambiente tiernamente
desolador. Más allá de ser un tributo, resulta ser una obra interesante que
captura al espectador a lo largo de toda su duración en una espiral de
sentimientos encontrados y letras de gran impacto.
Adicionalmente,
y antes de pasar a la conclusión; les quiero recomendar ciertos singles que
están nominados en las demás categorías (que en la pasada revisión no vimos), y
que terminan siendo impresionantes o por lo menos, atractivos.
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Mario Neta (El Cuarteto de Nos) [Nominada a Mejor Canción de Rock]:
Fusión de rock, cumbia y punk en una letra que involucra una fuerte crítica al
hiperconsumismo y al funcionamiento de la sociedad actual. Una joya para cerrar
la década.
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Chilango Blues (Mon Laferte) [Nominada a Mejor Canción Alternativa]:
Una balada/blues que expresa la melancolía del desamor, donde la voz de Mon
Laferte manifiesta una versatilidad vocal admirable y una sensualidad sin
precedentes.
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Una vez más (Ximena Sariñana) [Nominada a Mejor Canción Pop]:
Una balada clásica que rememora el encanto de los años 40 y 50. Poesía pura de
indudable belleza que expresa lo mejor de amar y ser amado.
-
Creo (Eruca Sativa) [Nominada a Mejor Canción de Rock]:
Ni tan rock, prefiriendo el uso de instrumentos acústicos asemejándose a ritmos
más tradicionales de Latinoamérica; en donde resulta una canción esperanzadora
que une los orígenes de la cultura con el contexto social de la actualidad.
-
Quiero Vivir (Robi Draco Rosa) [Nominada a Mejor Canción Pop Rock]:
A pesar de no ser reciente, se hizo una versión a principios de este año, la
cual resultó nominada. Creo que catalogarla como Pop Rock es una falta de
respeto en referencia a la diversidad de ritmos presentados. El contraste entre
optimismo y depresión es la columna vertebral del sencillo, tan extraña y tan
real al mismo tiempo. Y la letra, basada en un poema de Jaime Sabines, continúa
teniendo tintes de lucidez, a la vez que de elegancia, esperanza y armonía. Una
tierna armonía que sólo Draco puede ofrecer.
Un abrazo, compadre.
Estamos brillando con highlighter, ¿no lo ven?
Wow,
hubo de todo en este recorrido: desde bellezas infravaloradas, pasando por
experimentos muy raros y también revisando asquerosidades auditivas. Todo eso
representa los Latin Grammy, que es básicamente la única premiación “seria” que
queda de la música en español, pero donde algunas veces se destaca la
mediocridad de los rostros más famosos del medio. No es un panorama tan
alentador, pero esa es la actualidad de la Academia Musical y de la industria
actual.
Eso
sí, mientras sigan existiendo intérpretes que le echen ganas a su vocación, y
artistas que se aventuren a crear experimentos novedosos para el medio; seguirá
presente el espíritu creativo que nunca debería abandonar este arte tan
maravilloso de expresar y escuchar. Y con eso también me basta para continuar
revisando aquellas novedades anuales que merecen ser conocidas por un público
muy amplio (A excepción de que gane Tusa, ahí si me abstengo de reseñar esta
vaina jaja).
Falta
un tema del cual hablar, y es una ausencia que puede pasar desapercibida a
primera vista. ¿Si vieron que en 2020, dentro de estas categorías principales,
no existió ningún nominado en portugués? Puede sonar insignificante, pero para
los que vienen analizando conmigo estos premios desde el 2017 es muy raro y
hasta triste. Si bien, no eran muy conocidas aquellas propuestas; en ocasiones
podían ofrecer una algo interesante y hasta mejor que algunos galardonados en
el idioma de Cervantes. ¿Razones? No lo sé, aunque sospecho de una posibilidad
que es medio conspiranoica… Pero no la voy a poner acá. Ni que este blog fuera
History Channel, o algo así.
No, nada de eso por ahora...
¡Aquí
cerramos este largo recorrido! A los que llegaron hasta aquí, les agradezco por
seguirme, aguantar mis vainas absurdas, comentarios amargados y reseñas con
mucha dedicación. ¡Son los mejores!
Después de un tiempo largo de ausencia debido a múltiples compromisos académicos, aquí comienzo el AlbumEscape de uno de los discos más apreciados de esta década, creado por una de las intérpretes revelación más importantes de los últimos años. ¡Bienvenidos a la reseña de El Mal Querer!
Ella fue una de las mejores sorpresas del 2018, definitivamente
Rosalía Vila, hoy considerada como la cantante española más significativa del mundo, ha tenido un crecimiento mediático impresionante, más allá de lo que cualquiera pueda creer. En pleno año 2017, cuando fue nominada como mejor nueva artista, comentaba lo siguiente:
“Con interpretaciones muy artesanales, esta señorita logra enamorar con su simpleza y su ternura en cada acorde. Puede tornarse un poco aburrida, pero eso no sucede a menudo. Poco famosa que merece el galardón más que muchos de la lista”. (Ya Vino. Todo sin Tiempo, 2017, Con Pereza)
Y ahora en 2019, ¿Quién no conoce a Rosalía? Ya sea por su faceta artesanalmente bella mostrada al inicio de su carrera, o por sus participaciones decepcionantes en lo que va de este año; la Rosalía ha logrado trascender las fronteras de su país con una propuesta inicialmente extraña para los oídos adiestrados en un mainstream repetitivo, pero que realmente pretendía romper los esquemas que se habían estructurado en torno a la mal llamada “música urbana”.
Tapa del primer disco de Rosalía, con el que la descubrí cuando la nominaron a los GL del 2017.
Todo comenzó con Los Ángeles, un disco conceptual enmarcado en el tema de la muerte. Una lluvia de flamenco que rescataba los sonidos tradicionales de aquel movimiento cultural, con una interpretación basada exclusivamente en guitarra y voz. El productor Raül Refree acompañó a la joven en esta primera aventura, y resultó ser un disco aclamado por la crítica, a la vez que intentaba abrirse las puertas a un éxito más allá de las barreras españolas. Sin embargo, no lo logró por el momento, más allá de una nominación al Grammy Latino que desafortunadamente no ganó.
Mientras era planeado y grabado su segundo disco, J Balvin invitó a la señorita a colaborar en uno de los mayores tesoros de la música urbana: “Brillo”. Al parecer, la combinación de ideas entre el colombiano y la española provocaron una experimentación musical que no podía pasar desapercibida para aquellos que exigían de Balvin algo más profundo que un plagio consentido de una canción de Willy William (En serio, aún no concibo como el francés tuvo éxito con dos sonidos EXACTAMENTE IGUALES en menos de un año).
"Estoy brillando con Highlighter, ¿No lo ves?"
Volviendo a Rosalía, el amplio reconocimiento con el que actualmente goza se materializaría al lanzar su primer sencillo de este segundo proyecto: “Malamente”. A partir de ese punto, todo estallaría. Unos seis meses después, se revelaría el material completo al público, con una carátula en la que Rosalía aparece como un ángel desnudo imponiéndose en el cielo.
El Mal Querer (2018)
1. Malamente [Augurio]
2. Que no salga la luna [Boda]
3. Pienso en tu mirá [Celos]
4. De aquí no sales [Disputa]
5. Reniego [Lamento]
6. Preso [Clausura]
7. Bagdad [Liturgia]
8. Di mi nombre [Éxtasis]
9. Nana [Concepción]
10. Maldición [Cordura]
11. A ningún hombre [Poder]
El nombre en los corchetes representa cada uno de los capítulos que son representados en este disco, que esta basado en la novela Flamenca del siglo XIII acerca de la relación de pareja más tóxica que se puedan imaginar. Estamos ante el proyecto de grado de Rosalía para completar su titulación en la Escuela Superior de Música de Cataluña, por lo que la creatividad será una cualidad protagónica en la media hora que dura esta pieza
A propósito, el hecho de intentar hacer una reseña de este álbum (después de que ya medio mundo lo ha dicho todo) es lo suficientemente complicado… De hecho, la razón por la que lo aplacé tanto es evitar hacer parte del montón de gente que quería sacar rédito de la moda del momento. Sin embargo, llegó la hora de evaluar este tesoro debido a que ese medio mundo ahora se encuentra concentrado en cierta ridiculez veraniega (ft. Ozuna) que espero sólo sea una etapa insignificante en la carrera de Rosalía. Bueno, ya que… ¡Empecemos con El Mal Querer!
Malamente. Una base flamenca, con una pizca de trap… ¿Pizca? Si, como no. A mi parecer, toda la canción es invadida por el susodicho género, el cual tiene un desarrollo por demás interesante. ¿Querían trap en español bien hecho? Esta tonada es la mayor exponente de esta loca idea. Así mismo, mezcla beats y sonidos electrónicos con rarezas sonoras que le aportan ese toque de elegancia que inspira en cada reproducción. ¿La historia? El presagio de que todo puede salir terriblemente mal. El futuro augura desastres en la vida de la protagonista, pero al final esta no hace caso. El sencillo estrella de Rosalía resulta ser excelente, sin duda.
"No voy a perder ni un minuto en volver a pensarte"
Continuamos con Que no salga la luna, la pieza más tradicional del disco basada en un loop que cubre toda su duración: De inicio a fin. Wow, este track responde exitosamente a la pregunta de ¿Cómo estructurar un matrimonio inmerso en la violencia, cuya apariencia es calmada y hasta eufórica? A pesar de que simula ser simple y minimalista, está inmersa en la complejidad cuando, por ejemplo, juega con efectos de profundidad que permiten otorgar mayor protagonismo a la parte instrumental o vocal, según corresponda al punto que se quiera resaltar en cada fragmento de la melodía. No es de mis favoritas, pero sería un ignorante al no reconocer el alto nivel presente aquí.
"Si hay alguien que aquí se oponga, que no levante la voz!"
Pienso en tu mirá también expresa de forma ingeniosa el nombre de su respectivo capítulo… Con una estructura rítmica confusa al principio, acompañada de unos detalles electrónicos puestos intencionalmente para reforzar la intención instrumental; la letra expresa una sensación de pareja en la que la mujer se siente sometida y el hombre siente un miedo enfermizo de que le arrebaten a la persona con la que se comprometió anteriormente. También se puede notar una influencia en el hip hop, envuelta en el manto de flamenco que hila todo el disco. Un single increíble.
"Y si no te agarro fuerte, siento que será mi culpa"
¿Usar una motocicleta como instrumento musical? ¿Quién dijo que no se podía? La agresión presentada en De aquí no sales, es ambientada por los tradicionales aplausos que se diluyen entre la fuerza de una moto, expresando golpes (físicos o metafóricos) que sufrió la muchacha al no querer obedecer las órdenes de su esposo. Por otro lado, se utiliza el autotune con una intención diferente de “mejorar la voz”… No, no, ahora el autotune es aquel que pone los coros, sirviendo como una especie de voz interna de la protagonista. Experimental hasta los huesos, con un resultado más que sorprendente.
"Con el revés de la mano, yo te lo dejo bien claro"
Reniego… Un espectáculo sinfónico en el que Rosalía transmite la negación por la que la protagonista va atravesando. Una situación de sufrimiento pleno, en gran parte gracias a la pareja, transmitiendo una sonrisa falsa a todos aquellos curiosos que sospechan de los hechos lamentables. La parte instrumental es preciosa, y la gran calidad vocal que se emite es incuestionable; no obstante, hay algo que no me cuadra con la letra. Es tan simple para ser compleja, pero es tan compleja para ser simple… No lo sé. Algo subjetivo, probablemente. Una experiencia agradable.
"Yo río por fuera, y lloro por dentro"
Luego viene un interludio titulado Preso, que consiste en una reflexión que se presenta sencilla desde un principio: “Sin darnos cuenta, podemos bajar hasta el peor de los infiernos por ‘amor’”. Rossy de Palma es la encargada de contarnos el cómo se siente haber tocado fondo, para luego subir con la ayuda de dos ángeles (probable analogía a sus hijos) y salir de esa vida tan nefasta.
"Pues, no me arrepiento de haber bajado. Pero bajar, bajé, ¡eh! Bajar, bajé (duele, duele, duele)"
Ahora viene otro sencillo arrollador: Bagdad. Desde el inicio se nota el sample de Cry Me a River de Justin Timberlake, cuyo significado literal emula en el vídeo musical. Ahora la protagonista no ha podido ser capaz de rehacer su vida amorosa, y vaga como alma en pena en una realidad decadente en la que no quiere estar. Los arreglos instrumentales no son muy destacables, pero eso es compensado por la estructura de coro angelical que se arma en una frase sencilla como “Junta las palmas y las separa”… Eso sumado al efecto recalcitrante del estribillo, suman a la magistralidad de la pieza.
"La miraban sin ver na', solita en el infierno"
Di mi nombre cambia el enfoque de la historia que se llevaba hasta el momento. De hecho, es más una canción de goce que cualquier otra cosa, debido a que ese “ángel” que se mencionó de forma esquiva en la melodía anterior resultó ser el escape perfecto para que la protagonista encontrará un estado de euforia y éxtasis plenos a escondidas. El “estribillo” fue directamente sacado del fragmento final de los tangos de La Repompa de Málaga, como un homenaje a la misma. Los bajos de la canción llegan a ser adictivos e intensos, sin caer en lo repetitivo (aunque se acerca bastante, claramente). Aceptable.
"Pon tu cuerpo contra el mío, y haz que lo malo sea bueno"
Lo primero que se puede notar en Nana, el principio del fin de esta historia, es la ausencia de instrumentos musicales. Llega a tal punto de minimalismo, que la voz de la muchacha es lo único que se escucha, cuyo eco o alteración por medio de efectos es lo más cercano a una instrumentación. Su significado llega a un punto de ambigüedad difícil de explicar: así cómo puede hacer referencia a la concepción de una nueva esperanza para esta mujer, después del calvario que ha vivido con su cónyuge; también podría referirse a la muerte de alguno de los ángeles que había concebido debido a su pareja, la cual la conduce a un punto de no retorno. Sea como sea, es una pieza cuyo trasfondo es digno de admirar.
"Nadie a ti te ha conta'o que ningún sueño sabe de horas o tiempos, ni tiene dueño"
El capítulo respectivo tiene como título “Cordura”, pero la perspectiva desde donde se contemple puede llevar a que el desvarío sea el factor dominante. Con lo anterior dicho, Maldición es un oximorón en toda regla. Este es el momento en el que se toma justicia por mano propia, y la mujer termina con la vida del desgraciado que la hundió en el infierno. Mientras tanto, la melodía se entrama en la locura absoluta con una secuencia de notas y lo que parecen ser unas castañuelas para finalmente caer en un trance de ritmos pausados que reflejan la calma después de la tormenta. Que detalle.
"Porque el querer causa pena, pena que no tiene fin si el loco vive sin ella"
El cierre llega con A ningún hombre, máximo reflejo de poder y de imponencia de aquella mujer, la cual prefiere recordar eternamente su sufrimiento pasado para evitar cometer más errores como ese en lo que le queda de vida. “Sólo Dios la puede juzgar, y ningún hombre la puede sentenciar”, porque ninguna otra persona conoce ese calvario. Al igual que Nana, la canción sólo se nutre de la voz de Rosalía, que expone el final abierto que queda de esta amarga historia de una manera contundente. Autotune como intención, y no como un mecanismo para arreglar errores sonoros: ¡Bien ahí, otra vez! Así termina El Mal Querer.
"Yo era tuya compañero, hasta que fuiste carcelero"
Los tesoros artísticos no son tan fáciles de encontrar. En especial, si hablamos de un medio que en la actualidad prefiere coartar la creatividad con el objetivo de generar más ganancias fácil e inconscientemente. No obstante, siempre se abren rayos de esperanza que permiten seguir creyendo que aún existe material con un cuidado detallado y una calidad impresionante. Rosalía lo logró. Y por esto último, no me queda más que otorgarle la puntuación máxima de esta prestigiosa página (un 4), y a la vez ubicarla en el salón de la fama, como el tercer disco analizado que obtiene este reconocimiento. ¡Felicitaciones!
Ya van 3 (y quedan muchos más por descubrir). Vamos!
Quisiera ver más tesoros como El Mal Querer, y no cosas como lo de Ozuna (Pésima canción, lamentablemente)
Aquí finaliza este artículo, y nos vemos en una próxima ocasión. ¡Hasta la otra!