12.28.2021

Un Tal Ranking #3: Seis jingles de navidad y fin de año de Colombia

Me encuentro de regreso en esta dimensión para despedir este 2021 de una forma no tan extravagante, pero de igual manera interesante. Tenía pensado listar una docena de clásicos musicales representativos de esta época y mencionar tanto su significado como su relación con la época en la que son escuchadas (así fuera nula), pero en un último instante se me prendió el foco para darle un giro total a esa idea poco inspirada.

¿Qué tal si en vez de hablar de las canciones, hablamos de los jingles navideños? Si, los jingles… También llamados cuñas, las cuales consisten en melodías cortas que tienen el objetivo de encender las emociones de los oyentes alrededor de un concepto o una marca. Parece una mejor idea que aquel desastre facilista que deseaba crear en un principio.

Las típicas campanas de navidad que son mencionadas o se escuchan en esta clase de tonadas

Así que eso veremos en el último artículo del 2021: Jingles que marcaron esta época de una manera grandiosa y que quedaron grabados en la mente de un montón de gente en Colombia. A propósito, cabe resaltar que es muy complicado encontrar jingles o cuñas que hayan marcado a todo un continente, por lo que prefiero remitirme a lo que sucede en mi país de origen para no quebrarme tanto la cabeza. Así mismo, evitaré colocar cuñas múltiplemente referenciadas como la del Café Águila Roja o la de Caracol, para que sea más divertida la búsqueda de material. ¡Vamos allá!

1. Melodía Stereo

Proveniente de la algo olvidada Cadena Melodía de Colombia, llega esta hermosa composición sencilla y a la vez completa. Una interpretación a dos voces nos recuerda el bello significado de la Navidad mientras sintonizamos una de las mejores emisoras del país. El concepto de la misma consiste en música instrumental, perfecta para la relajación, la aventura, y el desarrollo de un caótico diario vivir en una gran ciudad. Y el piano que estructura el jingle es el vivo reflejo de la identidad de la emisora: “Ejecutiva”. Una cuña grandiosa para comenzar.


2. Coca Cola (Quisiera al mundo darle hogar - 1999)

Al finalizar el siglo pasado, Coca Cola distribuyó un CD de villancicos en el que incluyó una de sus melodías más recordadas: "Quisiera al mundo darle hogar", parte de algunos comerciales ochenteros de la marca en el país cafetero e inspirada en las publicidades de los años 70 conocidas a nivel mundial. Es la expresión de la Navidad en su máximo esplendor, con campanas sonando y un coro expresando sus deseos de buena voluntad. Su descripción en una sola palabra es “Icónica”.


3. Todelar

Aquí tenemos a otra cadena radial; y aunque no lo crean, sigue existiendo. Eso sí, de la Todelar del Siglo XX como conglomerado de medios no queda mucho… Pero eso no evita que este jingle siga sonando en emisoras como La X en Bogotá o La Z en Cali. Tengo bonitos recuerdos de esta composición, debido a que una de las emisoras que escuché en mi adolescencia (El Sonido de la Ciudad) era de Todelar y preciso la escuché todo un Diciembre en el que de forma frecuente aparecía esta simpática cuña. La voz de la muchacha es tan dulce como agradable y la letra expresa el ambiente festivo de esta temporada. Es pura “ternura” auditiva.


4. Comcel

“Apoteósica”. Así se podrían describir las campañas comerciales de la otrora compañía más grande de telefonía celular del país. Creo que mucha gente aún no se puede sacar de la cabeza cada una de las navidades azules que promocionaba la marca, a la vez que ponía a cantar a personas de distinto tipo esa memorable melodía de “Comcel te invita a festejar, alegremente familiarmente”. Y en caso de que puedan ver en YouTube las promociones que tuvo la empresa año a año, podrán notar la evolución de la creatividad del equipo de marketing al mismo tiempo que avanzaba la tecnología. Es un ejercicio interesante; y si lo hacen, tal vez les resulte agradable.


5. Orbitel

Si querían incitar a que la gente utilizara Orbitel como su telefonía predilecta, con esta clase de comerciales lo podían lograr. Realmente uno se cree eso de “Con la tecla del puntico todo es felicidad” gracias a lo agradable y chistosa que podía resultar la mascota de la empresa (el guante amarillo). En mi opinión, les salió más bonita la producción de un comercial animado que con títeres en la vida real, ya que con la cuña animada se podían dar el gusto de incluir elementos más caricaturescos que pudieran provocar mejores reacciones a las familias del país. “Gracioso” es la palabra que puede definir todo lo concerniente al guante de Orbitel.


6. Inravisión

Para finalizar, tenemos este archivo de más de 30 años atrás revivido en el 2021 por Señal Memoria en su canal de YouTube. “Ábrele tu puerta al espíritu de la navidad” es la consigna para evocar el sentimiento de las festividades de fin de año, de parte de aquella empresa ya extinta que en alguna etapa de la televisión colombiana controló todo lo referido a esta. El concepto de unión y colaboración detrás de este jingle es muy efectivo. A pesar de que no sea tan recordado como los comerciales de Comcel, es una pieza digna de ser admirada. “Nostálgica”, ante todo.


Y aquí finalizamos este viaje a través de los jingles navideños de Colombia. Espero que hayan recordado o al menos conocido grandes exponentes de la época más alegre del año. Así mismo, les deseo unas muy felices fiestas y un comienzo de año a lo grande. ¡Gracias por continuar apoyando este proyecto y esperen más sorpresas en el futuro!

De todas maneras, ¡Suerte es que les digo, agonías!


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“Los finales siempre marcan nuevos comienzos” 

11.30.2021

Una ojeada a: 14. Encanto (Una ilusión de múltiples matices)

Regreso a este espacio maravilloso para pegarme de la tendencia del momento de una forma super notoria. Que hermoso, ¿No creen?... Bueno, de hecho la idea original era crear un artículo acerca de un festival de música que en los últimos meses ha captado múltiples miradas; pero ciertas dificultades con el tema condujeron a que fuera postergado por tiempo indefinido. Ahí surge la capacidad de reaccionar a último momento para entregarles un contenido que también puedan disfrutar. A propósito, tercera publicación consecutiva en la que no hablo de música directamente, a pesar de los acordes y ritmos que el material revisado involucra en forma frecuente. Bienvenidos a la reseña a Encanto, una ilusión de múltiples matices.

Dos sensaciones opuestas en la misma imagen. ¿Cuál eres tú en este momento?

Encanto es una película de Walt Disney Animation, más exactamente su clásico número 60; la cual recibió una amplia notoriedad en Colombia debido a que la ambientación, los personajes y las situaciones estarían basadas en el país cafetero. Quizás el planteamiento de ¿Si Coco pudo homenajear la cultura mexicana, por qué yo no a la colombiana? pudo estar contemplado dentro de las cabezas de los creativos del estudio del ratón, pero no hay nada confirmado.

¿Qué tan fiel es la película a la cultura colombiana? Yo creería que bastante. En internet se pueden encontrar detalles super específicos que demuestran la preocupación del estudio por encontrar diversas señas de identidad del territorio que están homenajeando. Que el chigüiro, que la arepa, que el traje típico, que los elementos del realismo mágico, que el conflicto armado, etc.… Parece que se preocuparon bastante para que la identidad de la cinta realmente se concentrara en la cultura de esta nación en particular, y no en una molesta confusión de que toda Latinoamérica es igual. Buena esa, Disney.

Premier mundial. Ojala le vaya bien en taquilla...

Aprovechando el contexto del filme, me voy a permitir en esta ocasión excederme en lo que a modismos locales se refiere, así que les pido que estén preparados. El primer gran aspecto a resaltar es animación, que resulta ser lo último en guarachas tal como las más recientes producciones del estudio. Tonos pasteles, agradables de contemplar y personajes con movimientos fluidos. Tan chévere como siempre.

En cuanto a la historia, tengo mis primeros reparos. Aprecio que hayan querido variar la formula del villano inesperado que aparenta tener buenas intenciones (elemento que ya daba jartera a la hora de ver un producto Disney); pero el hecho de caer en el cliché del protagonista que no tiene nada de especial pero que al final resulta ser la pieza clave de la historia es algo desalentador. Y ojo que no me le estoy tirando la película a nadie, puesto que esa temática ya había sido revelada desde el tráiler del filme en cuestión.

Pero no importa, a pesar de tener un hilo conductor poco novedoso, son los personajes los que mejoran la perspectiva de la cinta. Las interacciones permiten que uno se amañe con algunos de los perfiles que se pueden encontrar en la historia: desde el más lambón hasta el más corrido de la teja; o desde el más iguazo hasta el más mamón. Cada individuo tiene un estilo particular, y estoy seguro de que cada espectador sentirá empatía al menos por uno.

La casa de los Madrigal concentra tantas historias como estilos de vida...

Es más, Mirabel podría ser (a mi parecer) una de las protagonistas más carismáticas que ha creado el estudio de animación más reconocido del mundo. No obstante, hay algo que no me permite llegar a ese punto, y para colmo, es exclusivo de la versión latinoamericana: El doblaje… Aspecto con el que un grueso de perfiles en redes sociales levanto su voz con el ánimo de que la localización al español se hiciera exclusivamente con talento colombiano y no mexicano como en la mayoría de filmes doblados. Y aunque casi todo el elenco hizo un buen trabajo, tenemos dos ejemplos que la embarraron por completo en lo que a actuación de voz se requiere: Mirabel y Bruno, interpretados por Olga Lucia Vives (una de las integrantes de Ventino) y Alejandro Riaño (comediante), respectivamente.

En pocas palabras, es incómodo escuchar a Mirabel cuando habla. Parece que Olga Lucía no tuvo un buen desempeño a la hora de actuar, y no se entiende porque Disney la eligió para ese fin, trayéndonos “Recuerdos de Vietnam” de aquel Hércules boricua hecho por Ricky Martin. Preferible darle el rol a otra persona que tuviera mayor profesionalismo en el rubro, orientando a la vocalista de Ventino exclusivamente a las interpretaciones musicales. Sin embargo, no fue así. Mala decisión.

Mi cara al ver cada escena en la que hablaba Mirabel. Era bastante chocante el tema del doblaje.

El otro implicado es Bruno, pero no es un caso tan evidente. No aparece tanto en pantalla, además de que su actuación denota el ligero aprendizaje en doblajes anteriores que Alejandro Riaño ha tenido (como su cuestionable aparición en Lego Batman). Sin embargo, el resto de personajes si logra tener un muy buen desempeño, en especial Maria Cecilia Botero, en cuyo papel demuestra el gran bagaje actoral que posee.

Por último, tenemos el apartado musical: La variedad está a la orden del día, en donde la mezcla de géneros y la calidad vocal nunca van a faltar. Realmente se nota lo mosca que se puso Lin Manuel Miranda a la hora de elaborar cada una de las composiciones aparecidas en la película. Unas más épicas que otras, pero ninguna cae en lo molesto. Y desde aquí realizo la advertencia: si no soportan que los individuos canten cada 10 minutos, este filme les va a causar un yeyo sin precedentes… Cuidado con eso.

En resumen, Encanto es una vaina bacana. No la pondría al nivel de joyas animadas de tiempo reciente como Soul o Klaus, pero cumple con una buena animación, una historia atrayente, personajes carismáticos y alusiones propias a la colombianidad. Entusiasma ver que estudios pinchados se inspiren en lo profundo de las culturas latinoamericanas para crear historias y no simplemente en los estereotipos que por décadas carga cada idiosincrasia. La recomiendo si se quiere pasar un rato entretenido o si se quiere explorar la cultura de un país sudamericano de manera llevadera. No la aconsejaría para aquellos que no soporten los musicales, que estén cansados de los clichés hollywoodenses, o que quieran encontrar el próximo hito animado del cine. Eso se encuentra en otro lado…

Ilusión y magia, aunque con sus fallas dificiles de omitir.

Aquí termina esta revisión, algo corta pero tratando de abordar lo más notable del producto en cuestión. Disfruten mucho este fin de año, y estén atentos al último artículo del 2021. Esto es Ya viene… Todo a su Tiempo y ¡Suerte es que les digo, agonías!

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“Los finales siempre marcan nuevos comienzos” 

10.28.2021

Una ojeada a: 13. Pecados Capitales

 —¿Por qué no jugar un rato con los que quieren mi sucesión?

Televisión Colombiana… Un medio que durante casi 70 años ha podido transmitir diferentes emociones a través de los variados contenidos que han pasado por sus pantallas. Desde series icónicas de gran recordación, pasando por programas memorables en su época que no han envejecido muy bien, hasta producciones mal actuadas cuyo éxito aún no logro encontrarle explicación. Es posible extenderse en una tesis de cientos de páginas que explique su etapa fructífera, su consolidación y posterior decadencia, pero ese no es el objetivo de este artículo. Más bien, la idea es realizar un enfoque hacia una creación audiovisual bastante recordada a pesar de sus 20 años de antigüedad. Tuvo su éxito en rating y en popularidad, a pesar de no ser considerada como un símbolo de la televisión nacional (como si lo fueron la transgresora Betty, o la impresentable readaptación de Las aguas mansas cuyo nombre no quiero mencionar).

Más de un mes sin nuevo contenido, debido a asuntos laborales y académicos muy pesados con los que he tenido que lidiar; pero con ganas de presentarles la reseña a un producto que pasó por la pantalla chica mostrando las características más ocultas de los seres humanos, sus vicios, sus tentaciones, sus virtudes y sus interacciones entre iguales. ¡Bienvenidos a la revisión a Pecados Capitales!

"Que se quejen todo el año, mientras dirijo esta función..."

La añadieron al catálogo de Netflix a inicios de septiembre. Gracias nuevamente al grupo de Facebook de Televisión Colombiana Posteo 2, supe que tenía buena fama y quería darle una oportunidad. Tenía mis dudas a la hora de verla, más que todo por la cantidad de capítulos de cuarenta minutos que tenía que afrontar para terminarla: 162… Lo cual significaba más de 100 horas de metraje, que normalmente pueden desanimar a cualquier persona en una época en que las temporadas de series poseen entre 10 y 13 episodios. Sin embargo, puse el primer capítulo para visualizar por mi cuenta si merecía verla en su totalidad… Y desde ahí, no me despegué hasta el capítulo final.

Una introducción magnifica. Musicalización a cargo de JOX (ft. Jupiter)

La premisa es un gran punto a su favor: acerca de un multimillonario que después de armar una gran fortuna y no tener contacto con su familia, se entera que se va a morir en un año. Y conociendo lo interesados que pueden ser sus familiares en búsqueda de su dinero, se inventa un juego en el que ellos deben sobrevivir un año en su mansión para obtener la herencia. La idea suena a la esencia de un “reality show”, los cuales estaban adquiriendo gran popularidad en el momento en el que este programa era transmitido. Sin embargo, no es lo que parece a simple vista.

Un “reality show” tiene el objetivo de mostrar la realidad por medio de una amplia variedad de personas y las interacciones que poseen entre sí, resultando al final en un esquema fraudulento e irreal del que se desprenden libretos escritos con anterioridad y conflictos predeterminados entre individuos. Por el contrario, en Pecados Capitales ya tenemos un guion y desarrollo especificados desde el principio, pero del que se derivan situaciones creíbles en donde se puede notar cuál es el comportamiento real de cada tipo de personaje en diferentes escenarios. O en palabras más simples, la ficción ya no sale de la realidad; sino que ahora la realidad se origina de la ficción.

Todo se realizó en esta gran mansión, donde sucedió incluso lo inimaginable

Por otra parte, está el desarrollo de la historia: y es en esta parte donde tengo mis primeros reparos. Con el ánimo de no revelar ningún fragmento de la trama adicional a los que ya he mencionado, seré bastante implícito al referirme a la misma. El principio, representado en los primeros 10 capítulos son oro puro. Luego sigue un intermedio de 30 episodios en el que no hay un progreso tan evidente, un status quo incómodo en el que el espectador se da cuenta de que los defectos de ciertos personajes son terriblemente fastidiosos. Alrededor del capítulo 45, y hasta la mitad del programa, se van retomando características positivas que se perdieron en el pasado, y se revelan nuevas cartas que enriquecen el entramado que existe para casi todo el elenco protagónico.

El punto medio del seriado es un cambio completo de esquema, un giro en la historia que permite replantear todo lo que se ha establecido desde el inicio. La forma en la que los personajes realizan una transición en su forma de pensar, y como otros caen en lo más profundo de sus desgracias. Y los capítulos restantes llegan a elevar el ingenio y la calidad hasta su máximo esplendor, sin que la aparición de personajes nuevos o la despedida de otros veteranos provoquen un tropiezo al desarrollo de la historia. Quizás el final pueda ser percibido como una maratón, un apuro innecesario que se pudo manejar de mejor manera con 10 o 20 capítulos más. Sin embargo, mantiene intactos el humor y el carisma dados por cada personaje, sin importar el contexto en el que se desempeñe.

Reuniones Trascendentales...

No hay equilibrio en la manera de contar la historia. Puede que al inicio haya un avance rápido, para luego caer en un bucle eterno de actitudes y situaciones insoportables, para luego pasar a un momento clave evolutivo para cada personaje… y un larguísimo etcétera adicional. No tiende a ser cada vez peor, pero tampoco a tener una constante mejoría. Más bien, es un estilo aleatorio de altos y bajos que puede ser chocante para algunos espectadores. Innovador, tal vez; pero un tanto difícil de visualizar.

Promo de la novela antes de su estreno

Luego están los personajes: Un conjunto de diferentes personalidades chocando entre sí, orientándose hacia limites jamás imaginados. Algunos concentrados en un arquetipo especificado en el título de la telenovela: pereza, gula, avaricia, envidia, lujuria, ira y soberbia. Otros, más hacia el lado de los aspectos más puros de la humanidad: ingenuidad, candidez, justicia, caridad, esperanza, inocencia. Aunque no se confundan, porque este elenco no se conforma de individuos planos eternamente encasillados en su cualidad insignia; sino que a causa de los múltiples momentos que deberán vivir revelarán vestigios desconocidos de su forma de ser, e incluso llegan a evolucionar de manera tajante debido a puntos de no retorno en los que otros personajes pueden tomar protagonismo.

Es muy probable que el odio sea el pan de cada día para un personaje con aspectos detestables, pero que de todas maneras cuente con una faceta opuesta que logre la compasión y comprensión del espectador. Por lo mismo, resalto el hecho de que el elenco protagónico no sea un combo de hojas en blanco, sino una mezcla de matices que oscilan entre lo más despreciable y lo más admirable del ser humano.

En el transcurso de la historia, van añadiéndose más personajes al elenco protagónico; tema que podría ser riesgoso para el desempeño argumental. No obstante, se maneja de forma adecuada al generar una interacción orgánica de los nuevos con los iniciales, sin que la idea principal siempre involucre a los recién llegados; como en anteriores series típicas en las que trataron de revitalizar erróneamente toda la esencia de un programa. ¡Buena forma de sortearlo!

Los nuevos personajes encantaron a los antiguos, pero no tienen un protagonismo absurdo. Sino que sencillamente se integraron al elenco de manera natural.

En cuanto a las actuaciones, es posible afirmar que la calidad y la credibilidad están 100% garantizadas. Con nombres como los de Frank Ramírez, Marcela Carvajal, Patrick Delmas, Teresa Gutiérrez y Robinson Díaz, el guion salta a la realidad de la forma en la que se lo merece. Eso sí, los momentos de interés no se limitan a las personalidades antes mencionadas, porque cada integrante del elenco hace lo propio por entregar un esquema actoral digno de la historia que se está contando.

Uno de los puntos fuertes que merece grandes aplausos es el apartado humorístico. A pesar de limitarse a un humor muy local (a lo colombiano), da en el clavo la mayoría de las veces… y decir eso de una producción que ya está a punto de cumplir dos décadas no es cualquier cosa. Fácilmente podría caer en un humor caduco como el de los programas maltrechos del fin de semana, pero de alguna forma logra ser efectivo y divertido de observar. Se tratan temas que no son precisamente para un público familiar, pero intenta no caer en lo chabacano (salvo los pocos personajes cuya caracterización no es precisamente elegante). Y tabúes como la homosexualidad, la liberación femenina, las drogas o la muerte son abordados con firmeza y objetividad, sin mandar el mensaje típico de mojigatería que tanto ha caracterizado a los medios latinoamericanos. Admirable, por donde se le vea.

El profesor Kandú (Izq) al lado del viejo culichupado cagaseco y pipiloco (Der).

¿Qué tal la música y los escenarios? Estos últimos fueron sencillamente espectaculares. El uso de una mansión ubicada a las afueras de Bogotá, con una gran extensión para el desarrollo de las historias y para que el encierro no sea tan monótono fue una decisión acertada. Y por otra parte, la música se encuentra dividida en dos grandes vertientes: la vocal y la instrumental, siendo la primera un deleite dividido entre el tema de apertura (un poco más resignado y resentido) y una variación del mismo en una tonalidad más alegre; y la segunda que simplemente cumple con su labor, aunque en episodios posteriores se volverá cada vez más repetitiva.

Para concluir esta revisión, me queda por decir que estamos frente a un producto audiovisual que burla los lugares comunes a los que la televisión ha llegado en las últimas décadas. Parte de la ficción, para entregar elementos reales que posee y muestra la humanidad en solitario y en comunidad. Una historia carente de equilibrio, pero con buenas actuaciones y humor ingenioso, atreviéndose a manejar tópicos controversiales y profundidades de la psiquis de cada persona. Una novela como pocas, de esas que lastimosamente ya no se hacen y/o transmiten en televisión nacional. Para el público de Colombia está en Netflix y para el resto del mundo está en Facebook, así que anímense a empezar la historia del multimillonario a punto de morir y su familia ambiciosa. ¡De verdad que sí!

¿Todo está calculado y planeado de forma precisa?

Aquí termina el articulo de hoy. Me disculpo por la tardanza a la hora de traerles contenido; sin embargo, no voy a abandonar este proyecto (por ahora). Nos vemos a la próxima con un artículo sí o sí sobre música, y no me queda más por decirles que: ¡Suerte es que les digo, agonías!

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“Los finales siempre marcan nuevos comienzos”

8.31.2021

El Refugio #1: El impensable cierre de emisión cuya existencia no está confirmada

En primer lugar, me disculpo por desaparecerme durante Agosto, por causa de múltiples cargas y eventualidades que me impidieron iniciar la redacción de nuevo contenido para ustedes. Ahora bien, no me la pasé perdiendo el tiempo durante las oportunidades en que la presión era leve y los trabajos eran fácilmente aplazables. Más exactamente, estuve navegando entre contenido extraño, terror barato y misterio latente; al punto de encontrar un tema que deseo compartir mediante estas letras.

No es mi fuerte, y tampoco es lo que buscan al venir a esta página; sin embargo, quiero navegar por nuevos horizontes que jamás han sido tenidos en cuenta por la misma naturaleza de este espacio. Adicionalmente, no quiero que las horas gastadas en vídeos retro de YouTube y en Netflix viendo Pecados Capitales sean en vano. Por lo que, les presento la nueva sección de esta dimensión: El Refugio, en el que están escondidos los enigmas más interesantes en lo que a contenido audiovisual se refiere. ¡Bienvenidos!

¡Nueva Sección! ¡Nuevas Ideas!

Los cierres de emisión… Son aquellos momentos en los que algunos canales (en su mayoría nacionales) no tienen contenido alguno por programar, por lo que es preferible emitir el himno nacional, seguido de secuencias de vídeo repetidas un montón de veces, hasta el momento en el que llegue un horario apto para un público mayoritario… Momento en el que se coloca nuevamente el himno nacional, y se retoma con la programación normal del día.

El anterior ha sido, desde los años 90, el funcionamiento resumido de los cierres de emisión en la televisión colombiana. Hay de varios tamaños, colores; y con buena imaginación, olores y sabores. No obstante, es probable que causen una sensación extraña en el televidente a altas horas de la noche; consecuencia de la aparente soledad que el momento tiende a tener. La persona que tiene encendida la caja mágica a esas horas de la noche asume que es un contenido pregrabado, que estará en constante repetición, y que puede aburrir después de unos diez minutos (en el caso más optimista).

Un caso muy conocido de una pantalla de fin de emisión: El acuario de Caracol

Pero es probable que en tres madrugadas del año 2008 se haya emitido algo alejado de lo normal en ese tiempo muerto. La existencia de este hecho aún no está confirmada, y lo seguirá hasta que no exista una prueba contundente de que sea real… Aun así, les comento la situación para que se imaginen lo que pudo haber pasado en la pantalla chica en un horario inhóspito.

Eran casi las 4 de la mañana, y estaban emitiendo en el canal RCN la repetición de una novela reciente. Al terminarse, el canal se dispondría a cerrar sus emisiones durante una hora… lo común en aquellos años. Y lo esperable a continuación es que se transmitiera el himno nacional, pero aquel hecho no sucedió. La pantalla estuvo en negro unos minutos, hasta que repentinamente aparece el locutor Bernardo Duque (fallecido en 2013) con un fondo blanco tras de él, y empieza a recitar poemas con un tinte de agresividad y violencia bastante notables. Dicha grabación dura unos minutos, y al finalizar la pantalla vuelve a negro otro rato más hasta que se emite el himno nacional con toda normalidad, como si lo anterior jamás hubiera sucedido.

Apenas se veía esta pantalla, era el momento de finalizar o comenzar la programación (en situaciones normales)

Tanto en agosto como en noviembre del antes mencionado 2008 fue transmitida aquella rara grabación que a más de una persona le podría causar un temor justificado. Pero por motivos razonables (como la hora de emisión o lo inesperado de la situación) aún no es posible visualizar la grabación de aquel momento. Eso sí, varios testimonios y algunos montajes de aquella transmisión han sido desplegados por toda la red para expandir la información acerca del tema, pero aún no existe un consenso en lo que sucedió con exactitud.

Algunos testimonios han sido tomados del grupo de Facebook: Televisión Colombiana Posteo 2, en el que dicho tema causó revuelo desde el mes de Julio. Lo que van a ver a continuación puede ir desde la verdad más difícil de creer hasta la mentira más descarada que se puedan imaginar. Sin embargo, y como lo comentaba anteriormente, son ideas que nos pueden dar un vestigio de lo que fue aquel momento.

Comentario de Jose Cuellar acerca de ese tópico

Jose Cuellar escribió en un comentario de Julio de 2021 que, de acuerdo a la experiencia de un pariente suyo que trabajaba en la madrugada en el ya lejano 2008, se presenciaron las declamaciones de Bernardo Duque llenas de dolor y tristeza. Por otro lado, el usuario Idate Namakura creó el montaje más conocido que ahora circula en YouTube gracias al canal “Archivos de Antaño de la Televisión Colombiana”. Las inconsistencias son evidentes al tratarse de un momento sucedido en el 2008 (una cortinilla del 2003, el himno nacional del 2014, la voz que claramente no es de Bernardo Duque), pero de todas formas es un intento admirable de emular aquel extraño hecho.

Autoría de Idate Namakura. El montaje de mayor seriedad

A continuación tenemos otro montaje creado por el canal de YouTube “This is Locombia”, que tiende más a lo fantasioso y a la provocación de miedo al espectador, sin acercarse tanto a lo realmente sucedido. No hay ninguna aparición del locutor Bernardo Duque, los mensajes tienden a ser más amenazantes y groseros de lo que se ha comentado en redes, y parte de la música es tomada descaradamente de un archivo oculto de un videojuego de Sonic. Concuerdan el estilo de las cortinillas y el himno nacional (casualmente la falla del otro montaje), pero parece diferir en todo lo demás.

Autoría de This is Locombia. El montaje más fantasioso y con intención de ser más perturbador

Uno de los comentarios en este vídeo hecho por el usuario Wizard of Cat (cuyo canal de YouTube no cuenta con vídeos subidos) orienta el hecho hacia una arista jamás planteada hasta ahora: una forma de protesta. ¿Razones? El aumento de la violencia reflejado en los crímenes de estado y el alto desplazamiento forzoso en el país, que los medios de comunicación decidieron no mostrar en su totalidad; o de paso, omitir su emisión. Las intervenciones del ya fallecido locutor se inspiraban en obras poéticas de otros autores que posiblemente combinó y parafraseó para formar una estructura tan desgarradora como chocante. Serían 5 intervenciones, pero al final quedaron las 3 que desde un principio mencionaba la leyenda.

Aún queda saber si es real o no. Sin embargo, es complejo de determinar. Aclaro de nuevo, no hay confirmación oficial que pruebe la existencia de esta rareza de RCN, pero confío en que pronto se pueda encontrar la verdad del tema, sea extravagante o no. ¿Y ustedes que dicen? ¿Es real o es una historia inventada para causar terror? Coméntenlo en la parte de abajo.

"El arte vive en el alma que la recibe"

Para cerrar este artículo, quiero reportar como material perdido (más exactamente, no disponible para el público) algo cuya existencia es posible confirmar por la cadena que lo emitió. Me refiero al cierre de emisión de un canal local de Bogotá: City TV, el cual tuve la oportunidad de visualizar cuando era niño. Mientras RCN tenía el logo girando y Caracol a su pecera, City TV tenía una panorámica de una ciudad nocturna a toda velocidad mientras sonaba una tonada electrónica algo repetitiva. Puede que a nivel auditivo causara tedio, pero visualmente lo recuerdo asombroso.

La cadena televisiva lo debe tener guardado en algún archivo, pero aún no hay rastro en Internet del mismo. Por el momento solo queda intentar el contacto con algún trabajador de City TV, y esperar a ver si sale a la luz… Ya lo veremos.

Tal vez se encuentre pronto el fin de emisión antiguo con el contacto directo con el canal

Hasta aquí llega este artículo. Volveremos a nuestra programación habitual en el próximo contenido. ¡Pronto nos leemos!

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“Los finales siempre marcan nuevos comienzos”

7.29.2021

#Cringelombia: El origen

¡Bienvenidos de nuevo a esta dimensión!

Desde Noviembre del año pasado no he realizado alguna revisión mordaz de contenido peligroso para la salud mental del ser humano en general, debido a que me he concentrado en hacer análisis y reseñas detalladas de material que tiene, por lo menos, algún elemento complejo o interesante. Pero por esta vez (y otras más en un futuro cercano), voy a abrir la caja de pandora de la música colombiana, en donde la pena ajena va a potenciarse a niveles desconocidos y el sentido del ridículo se evaporará más rápido de lo que creen.

Esto no es una crítica o un entramado analítico, sino un vistazo de algunas de las obras que quebraron los oídos y la dignidad de quién la creo y las escuchó. ¡Bienvenidos a #Cringelombia: Donde el riesgo es que la música se quede eternamente en tu mente!

¡Bienvenidos! Los símbolos se borraron, pero la pena ajena no lo hará

Hoy cinco composiciones abrirán el telón más bochornoso de esta dimensión. ¡Que inicie la función!

(ADVERTENCIA: Los siguientes sonidos pueden causar grandes carcajadas, amplios llantos, altas dosis de vergüenza, y/o pérdida del orgullo patrio en casos más extremos. La intención de este artículo no es descalificar a los intérpretes que serán mencionados, sino burlarse de estas creaciones enfermizas que rasgaron la realidad de formas impensables. Se recomienda discreción).

1.  Te quiero mucho – Naty Botero [2006 / Sencillo]

Un inicio fuerte, que promete un nivel premium en lo que a escándalo auditivo se refiere. El principio es como una enredadera de palabras fácilmente malinterpretadas que se pierden en el infinito mientras incursionan las notas de una guitarra eléctrica más perdida que una bicicleta en una feria automovilística. Justo al final de esa preciosa intervención, aparece la voz de la cantante después de haber estado en la peor resaca imaginable. De hecho, la interpretación de los versos (si es que se le puede llamar así a esa bazofia) es desastrosa, sin ritmo ni una mínima entonación.

El coro es repetitivo a más no poder, pero es el menor de los problemas cuando se juntan la enredadera antes mencionada, las cuerdas perezosas, y un montón de suspiros que intenta apelar a la seducción, pero que simplemente incrementan la vergüenza ajena que provoca la melodía. En conclusión, una basura que puede quedarse pegada en la mente de sus oyentes durante meses o años… El ejemplo de lo anterior es este artículo, originado en gran parte por esta pieza preciosa.

Años después, Naty Botero iría mejorando sus composiciones y si bien en la actualidad, no goza de gran éxito o reconocimiento, si ha tenido una evolución notable frente al material que la hizo famosa. Es más, hace unos meses lanzó una versión acústica más tropical de la misma canción, y la mejora es indiscutible: con la misma letra, pero mejoró todo lo demás.

2.  Sudores – Tulio Zuluaga [1994 / Álbum: Sudores]

—Y chucutún pa dentro…

Esta es la clara muestra de dos hechos irrefutables: Primero, que una mala producción y una mala mezcla pueden destrozar la obra de cualquier intérprete. Y segundo, que Tulio Zuluaga no sirve para cantar rock o baladas, y mucho menos para desgarrar su voz.

Con ustedes, una magnánima obra de los años 90, en la que un antiguo locutor de la Superestación se aventuró valientemente a grabar su propio disco, pero que salió estafado (me imagino) respecto al resultado que deseaba encontrar. Una instrumentación irritante digna de las tonadas más recalcitrantes de la época, mezclada con un desempeño vocal que cae en una sobreactuación que mata de risa hasta a los asistentes de un funeral.

Por el mismo camino va la letra, que resulta ser más cursi que cualquier imagen de Piolín que se pueda encontrar en la red. La discordancia entre cada elemento sonoro en la canción provoca que varias personas dejen de reproducirla antes de culminar el primer minuto. Mala producción, una clara ausencia en la ingeniería de sonido, y un producto horripilante por donde se le vea.

Afortunadamente, Tulio Zuluaga se reivindicaría con otros discos en los que exploraría un sonido más tropical, el cual no le queda nada mal. Y desde hace unos años, se convirtió en uno de los chefs insignia del país (al cual le agradezco algunas recetas para beneficiar mi apetito)… Al final, el hombre encontró su vocación real y un reconocimiento positivo.

3.  Ay que calor – Luna Verde [1994 / Sencillo]

Encontrar algo peor que el debut de Tulio Zuluaga puede ser arduo, mas no imposible. Les presento a uno de los muchísimos fenómenos juveniles que inundaron aquel fin de siglo en Colombia: Luna Verde, con su ¿one hit wonder? titulado “Ay que calor”.

Es como juntar los peores componentes de los grupos juveniles de las décadas anteriores y mezclarlos con un ambiente instrumental tan exagerado como ridículo, lleno de magia tropical y sonidos de sintetizador que parecen no tener fin. De hecho, el intento de coro es incluso más vago que el de la canción de Naty Botero antes mencionada. Y por supuesto que no me puedo olvidar de la letra, la cual consiste en una mutación incomprendida entre aventuras en la playa, anécdotas “graciosísimas” con desconocidos y una reflexión acerca de la contaminación mundial; asemejándose a una versión de muy bajo presupuesto del Capitán Planeta con sombrero vueltiao y traje de baño. ¡Sí, así de burlesca llega a ser esta canción!

No tengo más comentarios sobre esto, debido a que no le quiero dar más importancia de la que merece. Los integrantes del grupo no volvieron a resaltar nunca más, a excepción de Carolina Sabino, quién cosechó una mejor carrera como actriz que como cantante. Jorge Cárdenas se dedicó a llamar la atención de forma paupérrima y vivir de cuanto escándalo aparecía en redes sociales. Y los otros 2 desaparecieron de la palestra pública, sin mayor interés en el reconocimiento. El grupo quedó en el absoluto olvido, sólo visitado por espectadores como nosotros para recibir una terapia intensiva de risas y vergüenza.

4.  Cualquier canción de Tequila Mix [1996 / Álbum: Tequila Mix]

¿Creían que Marbelle era la única representante del género conocido como “tecno-carrilera”? Sí, yo también creía eso, pero es completamente falso… Existió otro representante de esa vaina que inundó cuanto programa de televisión y radio en aquel remoto 1996: Tequila Mix.

Decir que es nuestra propia versión del grupo Pandora sería un insulto hacia las mexicanas, puesto que las “tequilas” resultaron ser una de las propuestas musicales más perversas que se han engendrado en este país. Y no conformes con ese calificativo, también resultaron ser una banda de puros covers. Así es, ninguna composición original, sino puras deformaciones… digo, reversiones de rancheras y corridos populares.

Por lo cual, en su primer (y espero, único) álbum tenemos clásicos destrozados por esta agrupación como La ley del monte, Nadie es eterno o Si nos dejan… No veo de que manera elegir un track en específico, puesto que todos sufren de los mismos pecados: una composición electrónica desastrosa, incluso peor que lo visto con Luna Verde; una armonía prácticamente nula entre las trompetas de mariachi y los sintetizadores; y una interpretación vocal genérica y tediosa, que incluso tiende a lo insoportable. Después de unos 5 minutos, la percusión provoca dolores de cabeza en el espectador (lo digo por experiencia propia). ¡Tengan cuidado!

Mención de honor a los efectos de sonido baratos al principio o intermedio de cada canción. Es la cereza en el pastel del excremento auditivo de Tequila Mix.

Son 10 “tequilazos” (como ellas llaman a cada cover), pero dudo que los más valientes aguanten más allá del tercero. Es todo lo que está mal en el vasto mundo de la música. De hecho, es de las pocas ocasiones en que terminó adolorido por escuchar alguna pieza auditiva. Y no puedo decir nada de lo que pasó después con el trío de chicas, porque no aparece nada referente a ellas en internet, aparte de sus canciones y un publirreportaje en El Tiempo. ¿Tan bajo cayó dicha casa editorial para promocionar esta vaina? Oh, Dios mío.

5.  Tienes Huevo – Adriana Tono [2005 / Álbum: Rompiendo Esquemas]

Después de haber presenciado la interpretación alcoholizada de Naty Botero, el debut fallido de Tulio Zuluaga, el ridículo olvidado de Luna Verde y el martillo mental de Tequila Mix; es imposible imaginarse una creación que haya sido más horrible que todo lo anterior. No obstante, si existe… Y para cerrar el telón, voy a presentarles el santo grial de la basura auditiva en Colombia. El punto máximo del absurdo, al punto de que cuesta creer su existencia. La crème de la crème.

Conocí esta preciosura en un vídeo acerca demateriales perdidos de Colombia y me tomó por sorpresa, ya que en mi vida lo había escuchado. Así mismo, me volvió loco el hecho de que esa canción, así como todo el disco de Adriana Tono (actualmente desaparecido) tenían una temática infantil… Por supuesto, es que el vocabulario y los efectos sonoros son super adecuados para un niño. Por poco y la llevan a Plaza Sésamo.

Adriana Tono es una famosa presentadora de televisión que incursionó en la música con el peor resultado que se pueda imaginar. ¿Por qué lo hizo? Puede ser porque su familia tiene trayectoria en el cuarto arte, o porque un desfasado colega de periodismo la incentivó a incursionar. Sea lo que sea, entró al estudio con un equipo de trabajo que intentó apelar a la moda de ese momento, junto con una producción bien pobre… Y de ahí salió: Tienes huevo, el único sencillo que se rescató de esa maravillosa época.

Y bueno, ¿Qué se puede decir de esta obra maestra? Es implacable. En definitiva, es el paso a paso adecuado para crear la peor versión de tropipop posible. La combinación del acordeón con el resto de los instrumentos no es coherente, sin una razón de ser válida… más allá de imitar lo que hicieron otros intérpretes como Fanny Lu o Fonseca en su tiempo. ¿La letra? De las cosas más inconsistentes que he presenciado, debido a que se desconoce la intención. ¿Es infantil, de corazones rotos, de insultos en exceso al estilo Molotov, o intenta ser divertida? Nadie sabe, y considero que no logra nada de lo que pretende.

Pero lo más perverso, por mucho, es la interpretación de Adriana Tono. La muchacha no sabe cantar: no entona bien, desafina en extremo y pretende irradiar sensualidad cuando sólo logra causar un alto nivel de fastidio. La intervención del rapero sólo alarga de forma artificial el suplicio que se vive durante los cuatro minutos de esta porquería. Un fenómeno para no olvidar a lo que puede llegar Cringelombia cuando se lo propone. El cierre perfecto para esta lista de la infamia.

Para terminar, la edición en vinilo del primer disco de Tulio Zuluaga. Picasso se queda en pañales...

A tiempo… Un artículo diferente a los que normalmente pueden presenciar, porque tenía ganas de variar el contenido. El mes siguiente regresaremos a nuestra programación habitual, así que pendientes de lo que llegue en Agosto. ¡Nos veremos muy pronto!

¿Quedaron con ganas de más? ¿No les bastó con las barbaridades que vimos en esta ocasión? No se preocupen, que aún queda material de sobra para darle un respiro adicional a este listado. Próximamente tendrán noticias de eso… ¡Ya lo verán!

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“Los finales siempre marcan nuevos comienzos”

6.17.2021

Una ojeada a: 12. Los Simuladores

¡Bienvenidos de nuevo a esta dimensión!

De vuelta...

No pensé que volvería a hablar de una serie tan pronto en esta página. Pero considero que el tema que vamos a tratar hoy tiene los méritos suficientes (e incluso más) para ser reseñada al estilo que ya conocen: desmenuzando cada apartado que sea clave, evitando la proliferación de spoilers y quizás convenciendo a más de alguna persona de adentrarse en dicho contenido. Con la introducción ya establecida, alisten sus identidades falsas y sus mejores disfraces para darles la bienvenida a esta ojeada, revisando una de las más simpáticas series de la televisión latinoamericana en general: Los Simuladores. Comencemos.

Introducción de la primera temporada del programa (a color), con Cite Tango de fondo.

¿Entonces qué tenemos aquí? Los Simuladores. Serie argentina emitida desde 2002 hasta 2004, que involucra a cuatro individuos que sostienen una organización que se encarga de solucionarles los problemas a quiénes lo necesiten. Las personas se enteran de su existencia mediante la recomendación de clientes anteriores de relativa cercanía, impulsando una promoción “de voz a voz”. Desde el primer momento se deja en claro que no es un servicio social, debido a que sus operaciones tienen un costo consistente en el doble de lo presupuestado con el ánimo de resolver una situación específica. Más allá del reducido altruismo y de los métodos poco ortodoxos que utilizan, las metas del equipo son nobles y los objetivos buscan ser cumplidos en su totalidad, y de manera irreversible.

En el anterior párrafo largo resumí la idea central de la serie, como para que se sientan familiarizados con el tópico a tratar. No obstante, aún no he empezado la reseña formalmente hablando. Por lo que, para darle inicio a la misma, me remitiré a los antecedentes y a la estructura del programa para ir construyendo el punto central del artículo. Capisci?

"No solamente somos el mejor cirujano disponible. También somos el único"

Un producto televisivo que puede catalogarse como antecedente significativo con características parecidas es el de Los Magníficos (o The A-Team, siendo su nombre original). El seriado ochentero resaltaba el concepto clave de la justicia paralela, cuya aparición se efectúa cuando la ley peca de ser injusta u opresora con el ciudadano del común. En el momento en el que este último no tiene garantías de vivir dignamente, allí estará una brigada al margen de las instituciones ordinarias para tenderle una mano. Eso sí, aquel equipo se encargará de verificar que no sea un individuo indeseable debido a su trayectoria y comportamientos anteriores en su vida. Así mismo, el grupo se reserva el derecho de no atenderte por ser una potencial amenaza para ellos o para la misma humanidad.

Los Magníficos, un ícono memorable de la TV que exploró la idea de una justicia paralela

Este tipo de organizaciones cuentan con controversia desde su misma concepción. ¿Qué tan bien o tan mal pueden resultar las acciones de aquellos grupos? ¿Con qué poder moral o sabiduría cuentan para decidir sobre el destino de los individuos involucrados en cada situación? ¿Cuáles son los daños colaterales en cada instancia? Todo ese mar de dudas es el génesis de la idea de Los Simuladores, pero por fortuna no es todo el trasfondo… Más bien, la serie va unos pasos más allá de lo que se planteó en productos similares.

El enfoque no está en la acción o la aventura, sino en el entramado de los casos, los detalles de cada historia y las formas creativas en las que Los Simuladores construyen cada operativo para solucionar la vida de cada cliente. Aquí comienzan los puntos de quiebre respecto a conceptos como el de Los Magníficos, debido a que las soluciones no sólo son pedidas por personas con problemas de vida o muerte… Más bien pueden ir desde lo banal hasta lo amenazante. Y las soluciones propuestas no implican eventos rimbombantes llenos de disparos y explosiones, sino circunstancias planeadas e intervenciones de figuras claves que pueden alterar decisiones o personalidades que aparentan ser inamovibles.

Desde recuperar al amor de tu vida, hasta evitar perder el año escolar...

A la hora de preparar las simulaciones, entra a relucir el talento de cada uno de los miembros de la organización para constituir cada una de estas: Uno se encargará de investigar a fondo a cada persona involucrada; otro proveerá los elementos necesarios para el éxito de la misión; otro será el foco de atención al emular a algún personaje ficticio cuyas acciones tendrán gran inferencia en el plan; y el último va a fungir como el cerebro detrás de todas las situaciones, interacciones y consecuencias que sucederán en el episodio.

En el artículo de El Robo del Siglo, resalté la aparición de pay offs como valiosos añadidos que dinamizaban la trama y el desarrollo de cada uno de los personajes. Pues en este caso, aquellos recursos se ven amplificados tanto por el formato como por la misma calidad expuesta en el programa argentino. Al ser una serie de tinte inicialmente auto conclusivo, cada detalle (dato, frase, canción o actitud) puede convertirse en un factor decisivo en el resultado de la misión: así como algunos son planeados y conversados por los estelares del capítulo, otros se quedan en algún comentario jocoso aparentemente sin relevancia que a posteriori cobrarán su respectiva factura. Al final, cada actividad u objeto (por más corto o pequeño que sea) evitara pasar desapercibido en medio de todo el entramado.

Puede ser un maletín, puede ser una conversación incómoda, puede ser una mirada extraña. 

Sea como sea, todo pasará su cuenta de cobro en el transcurso de la trama

Y antes mencionaba que el programa era auto conclusivo en sus comienzos, pero ese rasgo sufre un cambio considerable… De hecho, la modificación progresiva del formato se da por dos fuertes motivos: la continuidad de personajes “episódicos” en la historia global, y la complejización de esta última. En cuanto a la primera, surge como acuerdo entre el equipo de Simuladores y el cliente satisfecho: No sólo es cuestión de pagar, sino que desde ese momento pasas a convertirte en personal de apoyo de la organización (puede ser facilitando materiales para la misión, consiguiendo instalaciones o participando en futuros operativos como personaje). Y respecto a la segunda, sin el ánimo de dar spoilers, sólo podría indicar que se van desarrollando subtramas que pueden afectar el correcto funcionamiento de la organización, aparte de las misiones rutinarias.

Con lo anterior dicho, no se le podría catalogar como un seriado episódico; pero tampoco conserva la totalidad de los rasgos de una historia lineal. Es una amalgama de las dos, que toma sus mejores características para potenciar la experiencia que le da a cada espectador. Dicho equilibrio se ve reforzado por su duración: 24 capítulos de 55 minutos en promedio, repartidos en dos temporadas (una de 13 y otra de 11). ¿Por qué? Básicamente sería imposible mantener todos los hechos y personajes de este universo coherentes en caso de que se incrementara la cantidad de historias relatadas. Así se ha formulado esta realidad televisiva: mientras relatos como Los Simpson pierden cada vez más su razón de ser, otros saben cuál es el momento preciso para finalizar.

Se toman elementos de tinte psicológico, del razonamiento deductivo (Holmes) y del método científico para la resolución de cada situación

En referencia a personajes, entra a relucir el ingenio y la variedad. La convivencia entre cuatro perfiles muy diferentes entre sí, pero que combinan sus habilidades para el desarrollo de cada operativo es tan épico como satisfactorio. Más allá de que tengan identidades falsas en los operativos, las actitudes y comportamientos de cada uno seguirán ahí presentes. Y para rematar, existe una evolución en los mismos. Porque el cuarteto visto en el primer capítulo no es el mismo que se ve en los intermedios o finales de cada temporada, y cada vez se moldea el carácter de la totalidad de los integrantes (y algunos de sus colaboradores). No tienden a la caricaturización, sino a una amplificación de cada personalidad definida.

¿Y las actuaciones? Pues no sé lo suficiente del tema como para dar un juicio objetivo. Sin embargo, considero que cada actriz y actor sobresalen en dicho rubro. Compensa claramente el evidente bajo presupuesto que se manejó y los errores respecto a escenas grabadas; porque los micrófonos que se asomaban cortesía de la producción no lograron pasar desapercibidos. De hecho, aquel sería un pecado “fuerte” que se le puede resaltar; aunque es insignificante respecto a las virtudes que ya le he abonado en el transcurso de este artículo.

"Ya le he dicho que no hay microfonos en esta sala"

Por último está la música: banda sonora e incidental. Esta última, a cargo de Guillermo Guareschi, trata de condensar misterio, drama y argentinidad en una colección de instrumentales que son agradables de oír. En su mayoría son versiones inspiradas en la segunda canción de apertura del programa creada por el mismo Guareschi (Simuladores Cortina), con fuerte influencia en el Cite Tango de Astor Piazzolla, primer tema de introducción de este mismo seriado.

Y en relación con el soundtrack, es posible destacar que se encuentra conformada por grandes éxitos del ayer cuya utilización ambienta de forma eficaz cada escena, además de conformar elementos relevantes en el correcto progreso de las misiones (en caso de que sean factores icónicos en la psiquis de los personajes). Se evocan sensaciones como la nostalgia, la epicidad, la timidez, la euforia, entre otras que permiten comprender las vivencias mostradas en cada episodio. Variados son también los géneros abordados, y quizás una que otra sorpresa pueda aparecer con alguna pieza que el espectador logre reconocer y hasta tararear.

Introducción de la segunda temporada del programa, con Simuladores Cortina de fondo.

Para concluir esta reseña, me aventuro a afirmar que Los Simuladores es un imperdible de la televisión latinoamericana. El encanto se encuentra presente en el perfil de cada personaje, en las interacciones, en las posibles formas en las que se va a desarrollar la historia y en la música. Plantea cuestiones morales y sociales que siguen vigentes en la actualidad, a la vez que formula ideas que incentivan la reflexión tanto en los individuos como en los espectadores. Las frases celebres y el humor sutil no quedan rezagados, y hasta confluyen junto con el desarrollo de perfiles y el crecimiento de la creatividad a la hora de ofrecer diferentes tramas. En resumidas cuentas, un exitazo.

"Yo conozco a un grupo de personas que resuelve problemas, de todo tipo"

Hasta aquí llega el artículo de hoy. Espero que lo hayan disfrutado y manténganse atentos a las novedades en esta dimensión. ¡A tiempo, todo a su tiempo!

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“Los finales siempre marcan nuevos comienzos”