12.10.2018

AlbumEscape #16: Norma – Mon Laferte (2018)

¿Otro artículo? ¿Tan seguido del anterior? ¿Acaso estás enfermo?...

Estamos en Diciembre, y deseo compensar el tiempo que pasamos sin contenido en esta página. Por lo que quiero continuar con la reseña de una pieza discográfica que salió a la luz hace un mes, trayendo de vuelta a la señorita Monserrat Bustamante Laferte en su máximo esplendor. De hecho, me pareció bastante extraño que la publicación de este álbum se diera poco antes de dos años después al lanzamiento de La Trenza, su producción inmediatamente anterior (Cuya reseña pueden leer haciendo click aquí).

Otra vez hablando de Mon Laferte por aquí. Esta señorita da de qué hablar, definitivamente.

Ese disco no gozó de una excelencia destacable. Es más, fue aceptable a secas por el simple hecho de la falta de buen contenido en algunas melodías y letras, lo cual frustraba el esfuerzo de las verdaderas joyas sonoras por mostrar una pieza sobresaliente. Y así se quedó: Conocer y empezar a escuchar más a menudo a “Monse” ha sido bastante agradable, pero reconozco que La Trenza no fue ni será la gran cosa.

¡Hoy veremos el nuevo álbum de Mon Laferte: Norma! Bienvenidos a la reseña.


Norma (2018)

1.  Ronroneo
2.  No te me quites de acá
3.  ¿Por qué me fui a enamorar de ti?
4.  Quédate esta noche
5.  Caderas Blancas
6.  El Mambo
7.  El Beso
8.  Cumbia para olvidar
9.  Funeral
10. Si alguna vez (ft. El David Aguilar)

Todas las canciones fueron escritas por Mon Laferte. Otros autores que aportaron fueron: El David Aguilar (2,6,10) y Dámaso Pérez Prado (6).

El hecho de que un nuevo trabajo discográfico se lanzará poco tiempo después no me generaba muchas expectativas. Con eso, salió Norma y seguí al pie de la letra la instrucción que difundía la misma “Monse” en sus redes y en todas las entrevistas que dió: –Escuchar el disco completo, en orden, y no sólo darle importancia a los tres sencillos que habían salido. Y así fue… Posteriormente, quedé impactado por lo que había escuchado.

La misma creadora lo define como la historia del amor envuelta en un compilado de ”Canciones Cebolla”, lo cual en resumidas cuentas está conformado por todas esas propuestas románticas, baladas y boleros escuchados en las décadas de los 60’s, 70’s y 80’s (Lo que en otros lados, conocemos como “Música de Plancha”). Con esto dicho, difiero un montón con esa definición dada por Monserrat, por la simple razón de que pretende limitar su propio trabajo a unos pocos géneros musicales (Subestimando su propia creación, de paso).

A lo largo de la reseña del disco, veremos todo lo que la autora pretende abordar en cada historia.

Ronroneo: La entrada triunfal de este álbum. Una cumbia con el protagonismo del piano, la flauta, y la trompeta. ¿La letra? Una descripción de la sensación que causa el amor a primera vista y todas las ilusiones que ello implica. Con diversos recursos líricos, la composición resulta ser juguetona y atractiva para cualquier persona con un digno sentido del humor. La voz inspira ternura, al mismo tiempo que sensualidad. No se alcanza a tornarse repetitiva porque los mismos instrumentos le agregan variedad a la pieza en cuestión. Y los detalles guturales puestos en la mezcla son deleites auditivos. Puede sonar ridículo el concepto, pero destaca más por lo creativo. Muy buena.

"Beber de todo tu arte, suave como un ronroneo..."


Se avecina una explosión orgásmica (según un comentario de YouTube) de la mano de No te me quites de acá, una especie de tango con vestigios de jazz y blues que apelan al instinto más animal que puede tener un ser humano en su momento más íntimo con su amante. Las notas en el piano van elaborando un camino angelical que envuelve la melodía en una espiral de inevitable pasión y frenesí. Y de la misma forma, la letra coincide con aquello reflejado por cada instrumento, con el plus de la fuerza y el desgarro de la misma cantante… Una sorpresa espectacular, en definitiva.

"Sí, otra vez amanecí, enredada al frenesí, despeinada de tus besos"


Uno de los puntos más altos del disco es ¿Por qué me fui a enamorar de ti?, la incursión de Monse a ese género especial y legendario que conocemos como Salsa. Sencillamente, se aprovecha todo el potencial que la cantautora puede lograr a nivel artístico en un género tan sabroso como complejo. El único defecto que le encuentro es que los versos son en su mayor parte planos, sin algo que destaque a nivel vocal hasta el final de estos mismos y el comienzo del estribillo. Pero lo demás es de muy alta calidad: Desde la trompeta que está más viva que nunca, el guaguancó infaltable en el compás de la canción, la fuerza de la voz humana, los pregones que rememoran aquella época de auge de la Fania… En resumidas cuentas, un tesoro excelente.

"Estoy tan confundida, mas no estoy arrepentida... Si pudiera, te volvería a amar"

A continuación, están las dos melodías flojas del disco: Quédate esta noche y Caderas Blancas. Y no porque sean precisamente malas, o algo similar. Considero que no dan la talla para un álbum que desde el inicio ha intentado explicar las fases del amor, tratando de sacar a Mon Laferte de su zona de confort musical.


"Cuando me aflore la hipersensibilidad, no me lo tomes a mal... Es que tú provocas esto"

La primera, porque puede tomarse como una segunda parte de Primaveral, del disco anterior, así tal cual con su ritmo característico y con unas cuantas diferencias por aquí y por allá. Incluso, en aquella reseña deje en claro “Cuán tanto me fascinaba esa canción”, por lo que otra melodía por el mismo camino no resulta ser de mi agrado, por más de que la instrumentación mitigue el efecto. Y qué puedo decir de Caderas… Que sólo es linda y ya. Los arreglos de esta pieza y los detalles agregados en la mezcla son atractivos resaltables, incluyendo ese guiño al ritmo flamenco. Pero de resto, no resalta ni en la temática, ni en alguna interpretación vocal diferente a la que la misma cantante. Es simplemente agradable de escuchar, pero se queda corta frente a reliquias posteriores.

"Que bonito se siente esta turbulencia, llegaste amante divino como una tormenta"


Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ¡MAMBO! Es increíble contemplar como la señorita Laferte es una de las pocas intérpretes que puede pasearse entre un montón de géneros con una naturalidad impresionante cual Pedro por su casa. También, que sus mezclas e incursiones a lo trending son capaces de dejar en ridículo a aquellos que “encabezan” las tendencias. Y eso es El Mambo: Un trap mezclado con el ritmo que da nombre a la canción. El tono discreto, lastimado y tosco de Monse junto a una letra que demuestra desinterés y decepción con una pizca de sátira e ironía. Remata con la explosión de ¡Celos! que hay en el coro de este tesoro. No olvidemos los arreglos instrumentales serios y coquetos, además de cierto pequeño cover hecho al papá del ritmo. Joya sin precedentes.

"Me dejaste el corazón roto, me gastaste las siete vidas, derramaste tu terremoto"


El Beso, el primer sencillo del disco que en principio no me simpatizó. Una combinación de son cubano, dembow (la base de ya saben cuál género) y una estructura sólida de piano bastante movida. Derroche de tenacidad y de cierta angustia por el presagio del fin de una relación, en el marco del deleite de un último beso. Resalta la gran interpretación de voz de la cantante, a la vez que se van entrelazando cuántos más géneros se puedan en un licuado de emociones que coinciden en una letra atrevida, al mismo tiempo que dulce. ¡Está buena!

"Dime pa' que tanta pregunta, mejor tu boca y la mia buen juntas, aprovecha el vaivén. Sólo bésame bien"

No sé si lo hizo de manera intencional, o no; pero los acordes iniciales del bajo en la Cumbia para Olvidar son los mismos de cierta moda de cumbia-reggaeton de 2017 que debería ser olvidada por toda la humanidad. Aquí comienza el declive del amor. Y con esa cohesión entre el ritmo principal con vestigios de un estilo andino se va formando este exorcismo de malas energías, decepciones sentimentales y depresión total. El piano resulta indispensable para expresar la profunda tristeza. De hecho, me recuerda un poco al estilo de famosos baladistas como Leonardo Favio o Camilo Sesto, con la clara adición de la esencia inconfundible de la cantante. ¡Sobresaliente!

"No, no puedo ya vivir... Con esta cicatriz, me duele toda el alma"

Funeral: El tedio de la rutina contado a través de una pieza musical. Un bolero que muestra la insatisfacción, el agotamiento, el aburrimiento de la costumbre… Claramente, se terminó el amor que en algún tiempo estuvo más vivo que nunca. Ahora el vago recuerdo de aquel sentimiento es evocado por las cuerdas con acordes bastante suaves y decaídos. La voz de Mon Laferte resalta en los coros de una manera natural y orgánica, sin necesidad de elevarla o extenderla a niveles exagerados. Está “a su justa proporción” para que el sentimiento de inmersión continúe presente. Una bella composición.

"Perdóname mi amor, por haberte fallado. Me siento sola, y prefiero nuestro funeral"

El álbum termina con la primera y única colaboración hecha por Monse: Si alguna vez, junto a El David Aguilar, intérprete mexicano que, como pudimos ver en el artículo acerca de los Grammy Latinos (click aquí), es una promesa de la música bastante interesante, infravalorado en la actualidad. La melodía es una carta de agradecimiento a aquella persona que alguna vez fue especial en nuestras vidas, considerando que ya todo terminó sin posibilidad de retorno. Es sorprendente ver el género base con el que finaliza el disco: Una bachata, donde las cuerdas son las notables protagonistas. Y el featuring realizado es poco común en la industria musical actual: El acompañamiento es permanente, y ambos interpretan cada palabra de esta canción. Una manera enternecedora de terminar este disco.

"Si alguna vez nos volvemos a ver, abracemos la suerte. Y si nos toca la luna menguante, nos damos el chance"

A lo largo de estas 10 “fases” del amor, se evidencia que Mon Laferte exploró sus capacidades musicales en su máxima expresión. Continúa teniendo ciertas fallas y ciertos contenidos repetitivos, aunque no le quita mérito a todos los géneros que abordó y a las interesantes obras que creó en uno de sus trabajos más sinceros de toda su carrera. No creo que sea tan famoso como el Vol. 1 o tan premiado como La Trenza, pero si es posible decir que es el más cuidado y el mejor elaborado de estos últimos discos.

Procedo a dar el veredicto final de esta pieza discográfica.

Valoración Final: 2,5 (Muy bueno). Una digna mezcla de géneros envuelta en una historia de las distintas etapas del amor. Monse demuestra una mayor calidad a nivel lírico, instrumental y vocal con diversas joyas que confirman una evolución notable desde su trabajo anterior. El estilo folclórico se amplió a un mar de posibilidades que explora lo mejor de la música a nivel global. Las letras son un deleite (salvo contadas excepciones) y se experimenta una mayor madurez en el manejo de la voz. Un producto imperdible, que hasta al más indiferente de la música le va a llamar la atención.

Nos veremos en el siguiente artículo. Espero que no se tarde tanto. ¡Hasta la otra!


“Ahora el fin marca un nuevo inicio”

11.30.2018

AlbumEscape #15: Siembra – Rubén Blades & Willie Colón (1978)

¡Ahora el fin marca un nuevo inicio!

Después de un espacio de un mes y algo en el que la ausencia de artículos fue la regla, regreso para no sólo analizar, sino que brindar un homenaje a uno de los géneros más ricos y completos dentro de la música latinoamericana.

Salsa: Un ritmo guapo, con todos sus elementos líricos, sonoros, y hasta estructurales, logró ser aquella combinación armoniosa de diversos tópicos antes vistos en el mambo, el son y la charanga, a tal punto de convertirse en una innovación deslumbrante cuya consolidación despegó en los años 60.

Las estrellas de Fania, la mayor casa salsera latina de la historia. ¿A cuántos reconocen?

A nivel subjetivo, podría decir que le tengo un gran respeto y aprecio a este grandioso universo musical. No soy experto en el tema, ni conozco todas las canciones, ni he tenido el placer de escuchar a todos los artistas reconocidos que interpretan con sus voces estas ideas melódicas. Pero con eso y todo, me encanta evocar cada detalle en varias de sus joyas más aclamadas a lo largo de la geografía americana (y más allá, posiblemente).

Resultaba ser uno de los muy pocos géneros cuyos discos todavía no reproducía completos debido al temor de lo que pudiera suceder después (un desencanto, quizás). Estaba subestimando esa herencia latina que se había propagado por toda la sangre latina, incluida la de mis orígenes. Por lo que procedí a comenzar por piezas de gran calibre… Una de ellas, hoy cumple 40 años, y fue la cumbre en aquella época del éxito de la salsa (aunque tal hecho sería sólo el principio de todo el boom provocado).

No sólo múltiples ventas. También, el prestigio que los involucrados (vocalistas, instrumentistas y disquera) alcanzaron y su posición como referentes que los impulsó a continuar carreras prometedoras y exitosas. Además, no se debe olvidar la mención del impacto social que disipó en todos los rincones donde se escuchó, donde la identidad latina, los derechos, y la posición contraria al abuso del poder fueron las banderas de este singular disco. ¡Bienvenidos al análisis de Siembra, creado por Rubén Blades y Willie Colón, un equipo ganador indudablemente!
Siembra (1978)

1.  Plástico
2.  Buscando Guayaba
3.  Pedro Navaja
4.  María Lionza
5.  Ojos
6.  Dime
7.  Siembra

Todas las canciones fueron escritas por Rubén Blades, excepto la 5, que fue escrita por Johnny Ortiz.
Sólo 7 composiciones fueron suficientes para alcanzar un estándar de calidad que a día de hoy sigue siendo referente para toda la música creada en América Latina. Este fue un álbum que provocó un montón de dudas antes de su lanzamiento, principalmente por su enfoque claramente politizado, sus historias demasiado elaboradas y consistentes, y una duración de melodías poco amigable con las emisoras radiales (Para que se hagan una idea, Pedro Navaja dura su buen rato de 7 minutos y medio).

El problema llegó a tal punto, de que Jerry Masucci, propietario de Fania, casi se niega por completo a avalar la publicación de esta rareza particular. No obstante, el experimentado Willie Colón logró convencer de que este novedoso trabajo discográfico sería una nueva oportunidad de éxito y otro peldaño de popularidad tanto en la trayectoria de ambos músicos, como en la historia de Fania. Y pues, terminó publicándose a mediados de 1978 con enormes expectativas.

Rubén y Willie, en sus años dorados...
¿Cuál es la manera menos esperada en la que en 1978, un álbum de Salsa puede empezar? Pues con un fragmento de 35 segundos de música disco, claramente. Y sí, coincidiendo con la popularidad de dicho género y la bomba que resultó ser John Travolta en Saturday Night Fever; esto es un desafío directo a la estrella de Vaselina, la cual retó y aseguró que los latinos no podían crear dicho género musical ni por equivocación [Referencia faltante]. Colón y Blades jugaron con candela, y el quemado fue el orgullo del señor Travolta, con una fama que decreció con el paso del tiempo.

Plástico: Una crítica de pura cepa en contra de la cultura consumista que desde aquella época ya abundaba. No sólo el materialismo, sino el arribismo, la esclavitud a las tendencias del mercado, hasta el marcado racismo que aún era un tema central a finales de la década de los 70’s. Un aliento de unión entre todas las mentes trabajadoras de América Latina, que compartiendo similitudes, podrían salir adelante a pesar de las apariencias engañosas. Cabe destacar el tono de protesta frente a los regímenes autoritarios de ciertos países, como lo indica el popular verso “Nicaragua sin Somoza”.

"Aparentando lo que no son, viviendo en un mundo de pura ilusión"

Instrumentación básicamente intachable, donde el señor Willie Colón demostraba tanta versatilidad que evitaba ser encasillado en un sólo estilo. Salsa, al fin y al cabo, pero con detalles que coqueteaban con otros géneros: Los evidentes segundos iniciales de música disco, la armonía del bajo que rememoraba la época clásica del rock, y los clásicos instrumentos de viento en los que “El Malo del Bronx” era el rey indiscutible. Más de seis minutos de genialidad que abrían las puertas a una propuesta llena de variedad y exploración musical.

Buscando Guayaba, una pieza muy sencilla con su “mendo”. Interpretaciones acerca del tema y su significado hay muchas, desde la analogía con las mujeres hasta la empatía del trabajo de los campesinos en su labor diaria (En lo personal, prefiero quedarme con la segunda, puesto que obtiene una mayor exploración de la cultura latinoamericana y una de sus mayores riquezas: su flora y su sabor). Los adornos en la letra añaden un tono más juguetón a unos pregones que alargan la búsqueda de esa magnífico manjar en toda la accidentada geografía de América Latina.

"Buscando guayaba ando yo, que tenga sabor, que tenga mendo!"

¿Qué es mendo? Esa chispa, ese ápice de excelencia con la que cuentan sólo una cantidad muy selecta de cosas en esta vida. Y respecto a la parte instrumental, pues está bien. No tiene elementos que destaquen más allá de lo normal en una canción creada por el dúo dinámico, pero sigue siendo simpática. Claramente está bien.

Pedro Navaja, la leyenda que el mismo Rubén Blades bajaría del pedestal años más tarde. No fue ese antihéroe legendario ni nada por el estilo, sino que fue un criminal que sigilosamente sembraba terror en los barrios bajos de Nueva York, inundados de latinos que soportaban ese día a día sin despeinarse. La ocasión para su caída llegó, impredeciblemente, claro está. Josefina Wilson, una prostituta cuya noche estuvo sin clientes para trabajar, le hizo un favor a la humanidad al ser aquella persona que, mientras el Pedro la apuñalaba, ella le disparó sin arrepentimientos y hasta burlándose de la desdicha del miserable. “No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró”, porque el miedo de aquellas locaciones de La Gran Manzana era inamovible.

"Yo que pensaba: Hoy no es mi día, estoy salá'. Pero Pedro Navaja, tú estás peor, no estás en nada!"

Y a nivel sonoro, una preciosidad. Desde los sonidos ambientales de una noche llena de crimen y sirenas policiales, pasando por un teclado coqueto y atrevido en las partes sin letra, hasta llegar a la infaltable trombón, por parte de Luis Ortiz y con el sello de calidad Willie Colón. Además, cabe mencionar el bajo ya mencionado en Plástico, y la distinción del inicio y el final de la canción que emulaba al sonido de cualquier cortinilla genérica de noticias de “Último Minuto” en radio o TV. Sobresaliente ante todo.

Un intro tribal y misterioso, que luego va evolucionando con las notas de un piano, para llegar a una melodía de trombones que completaba la invocación a ese ente sobrenatural cuya bondad y belleza llega hasta el infinito. María Lionza, un canto a todo lo que evoca la naturaleza en dicha divinidad, icónica en la tradición oral venezolana. Una oda a la pureza de esa doña, presente en la belleza latinoamericana de la geografía, la cultura y la sociedad, aunque más enfocada hacia el “Bravo Pueblo”.

"Cuida el destino de los latinos: Vivir unidos y en libertad"

Entre todas las reliquias que se pueden contar en este álbum, esta canción cuenta con el mejor apartado instrumental que se pueda contemplar. Un ambiente sonoro aborigen, que se convierte en una cumbia impredecible, que posteriormente evoluciona al estilo salsero, con detalles en el bajo que nutren la leyenda, y cierto sample icónico que utilizaron 35 años después en un “Watch out for this” más inflado que cualquier paquete de papas fritas. La acción no para, y la magia que ambos autores (la dupla Colón-Blades) hacen en la lírica, la voz y el sonido en general, se potencia cada vez más. Cuático.

“Los ojos son las ventanas del alma”. En forma clara, eso queda confirmadisimo cuando escuchas esta composición de Johnny Ortiz en la voz de Rubén. Hay de todo en esta sociedad dispareja y dispersa, y eso mismo dicen los ojos de múltiples personas que emanan pensamientos y sentimientos: Amor, Esperanza, Libertad, Experticia, etc.

"Ojos que ven en las flores, de multicolores, la gracia de Dios"

Con un compás más rápido y un ánimo más alentador, las trombones y los teclados se confabulan para sacar adelante esta pieza. Si bien, no se trata de algo espectacular como lo sucedido con la bella divinidad; si logra llamar la atención y resaltar más allá de ser otra canción de salsa más.

Dime… Un sonido más pasivo y con mayor calma. Es una historia cuyo tópico ha sido muy abordado a lo largo de la historia, y donde la profundidad no es la mayor cualidad que pueda existir. De hecho, a mi parecer resulta ser la pieza más floja de Siembra, aunque eso no le impide tener una calidad que muchas composiciones latinoamericanas quisieran tener. Aceptable y todo, pero el apartado instrumental enamora con su sencillez complementada con unas cuantas percusiones, notas de teclado y el cambio natural en la velocidad del compás de un verso al estribillo.

"Dime cómo me arranco pa' siempre el inmenso dolor, de esta pena de amor"

No es pretenciosa. No hace tanto énfasis en la idiosincrasia latina. No es nada de eso. Es inocencia pura, contenida en versos que avivan el sentimiento de desconcierto por la situación experimentada después de que el amor se terminó.

Este trabajo discográfico termina con su track homónimo: Siembra, La consolidación de todo el mensaje de unión, esperanza, y crítica por el materialismo, en una sola reliquia musical. El epílogo ideal. No es nada radiable, debido a todas las travesuras instrumentales con las que Willie Colón quiso interactuar en estos cinco minutos de conciencia salsera. No en vano, Blades es llamado “El Intelectual de la Salsa”, puesto que transmitiendo mensajes críticos de la sociedad a nivel masivo, era de máxima admiración.

"Pero no olvides, que de acuerdo a la semilla... Así serán, los frutos que recogerás"

Por otro lado, “El Malo del Bronx” no se quedaba atrás y se dedicó a lanzar un contundente estilo sonoro que pretendía profundizar el mensaje social presente en esta maravilla auditiva. Coros, producción musical y su característico trombón, eran parte del repertorio de aquel genio en este trabajo, inmortalizado en la historia de la música a nivel mundial. Esta dupla fue apoteósica, y concretó su impacto al final de la canción (y del trabajo discográfico) con las siguientes palabras:

“Gracias Rubén,
Gracias Willie,
¡Conciencia, familia!”

Así se concretó el cierre de una destacable tonada, un magnífico álbum y la continuación de una historia colaborativa que continúo hasta que la lucha de egos la imposibilitó por completo. No sabemos si algún día ambas mentes maestras se reconciliarán, y rememorarán aquel exitazo que les dió el prestigio de ser “El trabajo musical más importante de la salsa”.

¿Nota? No creo que sea necesaria. Pero por si les pica la curiosidad, Siembra merece 4 de 4. Excelente representación de la realidad social de América Latina, con los indicios de los primeros coqueteos de la salsa con otros géneros con los que no tenía una relación tan evidente. Algo más veríamos años más tarde en el “Vigilante” de la dupla Lavoe-Colón, además del lado social del género presente en piezas posteriores de Blades como “Buscando América”.

Por lejos, se merece el reconocimiento de álbum más exitoso de la Salsa.
¡Felices 40 Años a la identidad latina, a esta maravilla llena de identidad pluricultural!

Aquí llegamos al final de este artículo especial. ¡Hasta el próximo mendo!


“Ahora el fin marca un nuevo inicio”

10.19.2018

Egovistazo #11: Grammy Latino 2018... ¿Otra vez? #LatinGrammy

¡Ahora han entrado a un nuevo inicio!

—Bueno, tenemos que salir. Iremos a leer cuentos de cuna a delfines desamparados.
—Hoy vamos a leerles, el pequeño delfin que hacía…
—Que se diviertan cariño.


Créditos a Leonel Benavides.

Definitivamente el masoquismo es evidente en esta página, respecto a la premiación latina del cuarto arte de mayor prestigio (Aunque eso no es decir mucho, teniendo linduras insignificantes como los Billboard). Sin embargo, y en mi afán de conservar la esperanza en la humanidad, les traigo nuevamente el análisis de cada una de las cuatro categorías más importantes de esta premiación, cuya honorabilidad se fue por el caño en el momento en el que doblemente condecoraron a esa aberración concebida por Erika Ender, Fonsi y Ayala.


Con el ánimo de continuar, me olvidaré momentáneamente de aquel percance del año pasado, para concentrarnos en el futuro, en los nominados a los galardones que se entregarán el próximo 15 de Noviembre en Las Vegas. ¿Por qué? Porque es emocionante ver que diversas propuestas interesantes están siendo reconocidas por una academia de artes que debe volver a comprender la diversidad de ritmos y géneros existente en los países hispanoparlantes (en vez de encuadrarse en los tres más populares, como ha sucedido últimamente).


A Graimito le da tristeza por Homero, porque después de Despacito, ese premio no vale nada para él...

Como en cada año, se presentan diferentes piezas que resultan muy interesantes. Vamos a tener de todo: Talentos sin precedentes, vergüenzas masivas, fortunas ignoradas, propuestas sorprendentes, entre otras cosas que hacen parte de una industria latina llena de curiosidad, invadida por el conformismo pero que se quiere desprender hacia nuevos horizontes.


Este 2018 se proyecta como un mejor año respecto al anterior. Continúan habiendo ciertas propuestas insulsas, pero afortunadamente se presentan en dosis más ligeras o con una mejor ejecución. A continuación, vamos con las cuatro categorías claves de esta premiación.


1.  Grabación del Año: Premia al intérprete y al equipo de producción del sencillo


-  No vaya a ser (Canta: Pablo Alborán): Se apega un montón a las tendencias gringas de la industria musical, pero sin perder la esencia de lo que es Pablo Alborán. Es más, al principio se puede pensar que acoge los esquemas del género “urbano” de moda. Sin embargo, en lo que dura esta pieza se presenta lo que se podría llamar una deconstrucción instrumental del género, en la que se acumulan elementos populares y se consolidan de una manera armónica, sin subestimar al oyente.


La voz del intérprete denota la suavidad del algodón en una letra consciente de su ingenuidad, resistiéndose a un impulso natural y casi inevitable. En conjunto, la melodía es pegadiza y no se torna repetitiva debido a pequeños detalles vocales y rítmicos en cada compás que van diferenciando cada fragmento de la canción. Un fuerte candidato que puede ser fácilmente ganador.



-  É Fake (Canta: Anaadi): Una opción muy exótica de una cantante con esta misma característica. Realmente es muy difícil encontrar información acerca de esta señorita y de la letra de su canción; además de ser muy poco conocida fuera de las fronteras de su país, principalmente por el tema del idioma. No obstante, eso no la exime de tener a su favor una propuesta interesante. Por un lado, su voz no es ni dulce ni aguda, sino que se guía más por ser un poco ronca y con una seriedad amigable ante todo. Afinación muy destacable, aunque É Fake no es que le pida mucho, ¿verdad?
NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: Logré encontrar las dichosas líricas (Casi que no!)


Un funk muy jazzero, o un jazz muy funky, es la base de esta tonada. Tropical, de la mejor manera en la que Brasil se muestra al mundo, con ritmos y percusiones que recuerdan a los sonidos típicos de la región. ¿Cuál es el mensaje de É Fake? Manifestar el inconformismo acerca de cierta parte del sexo masculino que tiene el descaro de creerse con la madurez suficiente para llevar a cabo su vida, cuando son más falsos que un limpiador de pisos embotellado en envase de perfume fino. Es curioso ver como el tema de la “Minoría de Edad” es llevado a un ambiente tan mundano como en el que se encuentra inmersa esta pieza. Una linda curiosidad.



-  Mi Gente (Canta: J Balvin y Willy William): Antes de continuar, deseo que escuchen Vodoo Song de Willy William y saquen sus conclusiones al respecto.


Después de esto, comunicarles lo siguiente: Esta lumbrera es un sampleo descarado de los tres minutos ENTEROS que dura canción anterior. Es decir, Willy William recicló el beat de “gallo ahorcado” que utilizó en Vodoo Song y le agregó a J Balvin con su letra bailable en español (Y no es que dicha poesía sea mejor que la versión original). Además del pobre animalito que emula el sintetizador para dar vida a este material extraño de la naturaleza, tenemos la percusión típica del dembow, además del dúo Balvin-William haciendo una interpretación cuyo esfuerzo vocal no es resaltable en lo absoluto.


Y eso es Mi Gente, un calco que se volvió tendencia por alguna razón que desconozco. Respeto y admiro a José, pero Mi Gente es simplemente una moda ridícula que tarde o temprano morirá (si no es que ya lo hizo). Existen atractivos bailables mucho mejor ejecutados que esta cosa, como la siguiente...



-  Internacionales (Canta: Bomba Estéreo): La joyita de Ayo. Una verdadera muestra de lo que realmente significa un sonido urbano, con una ejecución que envidian diferentes canciones de la actualidad, incluyendo algunas que también fueron creadas por Li Saumet y Simón Mejía. Desde los diferentes ambientes sonoros que puede ofrecer en cada fragmento; pasando por la letra bastante identitaria para cualquier persona del mundo, con un especial énfasis en el continente americano; hasta la voz tan característica de Liliana que potente y coqueta, se va elevando poco a poco entre los versos de esta melodía.


Dudo que sea perfecta, pero es un contendiente envidiable que tiene todas las capacidades para ganar esta categoría. Puede que su último disco haya sido decepcionante, pero se debe admitir que Internacionales es un exitazo en toda regla.



-  Telefonía (Canta: Jorge Drexler): No comprendo en su totalidad la obra de Jorge Drexler. Incluso, me atrevería a decir que aún no entiendo por completo estas líricas. El tema de elogiar los medios por los cuales el humano se ha comunicado pasa a un segundo plano, cuando se empieza a ver el trasfondo de esta pieza. Drexler expresa las emociones de una forma bastante particular y poco convencional; y ese estilo, mezclado con la armoniosa interpretación vocal que se digna de tener; termina entregando una obra artística maravillosa. No sobra mencionar el acompañamiento instrumental acústico en su totalidad, con unas cuerdas que sobrellevan cada minuto con unos coros que logran concretar el entorno musical, apareciendo de vez en cuando.


Más allá de eso, no podría entender si se presenta alguna clase de crítica, discurso social o algo así implícito en sus canciones. No obstante, con esto basta y sobra para ver el auténtico talento que tiene este cantautor.



-  Para Siempre (Canta: Kany García): Voy a ser breve con este caso. La voz de Kany García es particularmente espectacular, única y bien aprovechada al llegar a agudos que normalmente con una voz algo grave no se alcanzan. La letra es simple y creo que sobrepasa un nivel de cursilería aceptable. Es muy bonita y nostálgica, pero no le veo una proyección para hacerse con el galardón de la academia.


Eso sí, la instrumentación sirve como un acompañamiento bastante digno. No es un atractivo cuantioso o algo parecido, pero cumple su función de armonizar esta pieza. Es aceptable, con tendencia a ser buena.



-  X (Canta: Nicky Jam y J Balvin): En este momento, me pregunto con seriedad y con aburrimiento: ¿Realmente está nominada esta vaina, de los peores trabajos del colombiano y del gringo este? Es una letra más enfocada al flirteo, sin pizca de belleza ni gracia, acompañada de un beat repetitivo similar al timbre de un Nokia 1100. (Posdata: Hasta Ambiente merece más un espacio aquí que esta cosa) ¿Por qué a la gente le gusta esta clase de cosas? ¿Por la coreografía acaso? Creo que nunca lo sabré… Tal vez este insulto musical está a un nivel más allá de todos, y es por eso que mentes inferiores como la mía no la van a entender, ¿cierto? ¡Siguiente!

No voy a poner ese vídeo (Ni loco). No le voy a dar reproducciones a esa cosa.

-  Danza de Gardenias (Canta: Natalia Lafourcade y Los Macorinos): De las mejores nominadas que tenemos en esta lista. ¿Quién diría que el primer sencillo de Musas Vol. 2 tendría tanto impacto, y tanto swing, y tanto horizonte como lo tiene esta reliquia de la música latinoamericana? Por dónde empezar: Unas primeras cuerdas nos introducen a la fuerza vocal de una Natalia Lafourcade que, en todo su esplendor continúa su homenaje a los distintos ritmos latinoamericanos ya clásicos con una letra metafórica y optimista acerca de la vida, además de una interpretación que no tiene nada que envidiarle a los grandes íconos de orquesta de los años 60.


Una instrumentación totalmente artesanal, desenchufada, y con el plus de los coros interpretados por las chicas del grupo Ventino… Que agradable sorpresa. En conclusión, un tesoro en su totalidad y fuerte contendiente a ganar. ¡Natalia lo hizo de nuevo!



-  Bailar Contigo (Canta: Monsieur Periné): “Vivo fingiendo un sueño que no se cuenta…”. Al principio, los MonsieurPe no me convencían en su totalidad con esta canción, la cual representaba un cambio radical a lo que habían hecho en anteriores álbumes. Sin embargo, no había que subestimarlos respecto al trabajo más reciente que realizaron.


A decir verdad, la parte lírica de esta pieza no es muy profunda o algo así, pero lo compensan con un ambiente instrumental maravilloso y bien cuidado, combinado con la dulzura natural que expresa la interpretación vocal de Catalina García. ¿Por qué fue nominada, si existían mejores alternativas hechas por el grupo en su último disco? Quizás debido a que ya tiene una fama adquirida, que ha calado en varios rincones de América Latina. Otra candidata que tiene las de ganar, a pesar de que el álbum del que provenga sea mucho mejor que esto.



-  Malamente (Canta: Rosalía): Esta dama vuelve a dar cátedra de ¿Cómo se hace un género urbano muy bien hecho? Directamente desde Barcelona, Rosalía vuelve a estar nominada a estos galardones con una melodía diferente a lo que normalmente te bombardea la radio, pero que a la vez es algo familiar. Es satisfactorio ver cómo el sonido endémico de España es diluido en un género tan controvertido como el trap, y en un estilo tan fresco como el soul; para dar como resultado una elaboración agradable al oído, y con una letra que no insulta la inteligencia del oyente.


Recomendable para todo el mundo, especialmente para aquel público que está cansado de escuchar lo mismo de siempre, y quiere enamorarse de una personalidad verdaderamente urbana. Otro contendiente con grandes oportunidades para ganar.


2.  Álbum del Año: Otorgado al intérprete y al equipo de producción del álbum entero.
Nota: Sólo coloco un fragmento (o single) del disco. Es un primer vistazo para que conozcan el material.


-  Prometo (Pablo Alborán): Un disco de pop latino puro y duro. Tiene sus momentos altos como el ya analizado “No vaya a ser” con influencia de ritmos africanos, así como momentos bajos con la lenta balada “Curo tus labios”. A través de distintas caras de una misma moneda, se continúa explorando el estilo del intérprete, sin salirse del molde establecido… Es más, considero que eso le puede faltar a Prometo: Explorar otros estilos musicales, sin tener que saltar a las modas insulsas. La edición Deluxe cuenta con colaboraciones con Alejandro Sanz y Carminho. Buen trabajo, aunque es inevitable pensar que le falta algo más.



-  Vibras (J Balvin): “Estoy brillando con highlighter, ¿no lo ves?”. Partiendo del hecho de que este álbum no es una maravilla ni algo similar, tiene sus aspectos ampliamente positivos. En concreto, hay cuatro tracks que salvan al disco de ser imposible de rescatar: El intro hipnótico y envolvente, interpretado por Carla Morrison con una voz majestuosa y subestimada por la misma melodía, en su duración ridícula de un minuto. Luego está Ambiente, que entrega una composición instrumental particularmente atractiva para el oído sin tornarse tediosa, además de una letra auténticamente sensual. A continuación está Brillo, el culmen del disco, a cargo del dúo Rosalía-J Balvin en uno de los mejores desempeños musicales que ambos hayan tenido en su carrera, mezclando flamenco con trap de forma sorprendente. Por último, el interludio lleno de una sensación minimalista que satisface hasta a los oídos más exigentes.


¿Qué hay del resto del disco? Olvidable, flojo y sin chiste. No tiene mucho atractivo, y si a la academia se le ocurre la “magnífica” idea de premiarlo, que sea por las cuatro canciones mencionadas anteriormente.



-  Caravanas (Chico Buarque): El novelista/dramaturgo/cantante brasileño Francisco Buarque llega al ruedo con un disco ligado a la Música Popular de Brasil (o MPB), con unos detalles de bossa nova que recuerdan mucho a la fantasía cotidiana que en su momento interpretó Roberto Carlos. Caravanas juega mucho con el aspecto instrumental, a tal grado de armar una historia independiente con cada acorde y nota musical que se estructura en cada track. Desde temas cotidianos, hasta alguna que otra utopía; Francisco sorprende de inicio a fin con esta joyita desconocida de la música latinoamericana. Poco probable que gane, pero eso no le quita lo cautivador.



-  Salvavidas de Hielo (Jorge Drexler): La manera en la cual Jorge Drexler acoge una temática específica, para después moldearla a su antojo con todos los detalles necesarios para encargarse de evocar los sentimientos humanos de formas distintas: Desde clásicas baladas reflexivas, hasta alegres melodías novedosas… Es un compendio de bellezas múltiples. A pesar de que no comprendo el sentido de Drexler en su totalidad, si puedo contemplar la magnitud de su obra a través de algunas de sus piezas musicales. Candidato fuerte para ser ganador.



-  Siguiente (El David Aguilar): Aclaro que fui prejuicioso con esta propuesta, porque me esperaba algo super populacho y #1 en tendencias en México respecto a este artista que no conocía. Sin embargo, nada más alejado de la realidad. La propuesta de David Aguilar se pasea por diferentes géneros “como Pedro por su casa”, con una interpretación suave y poderosa al mismo tiempo. Metáforas vuelan y vuelan, a pesar de que en este último álbum decidió dar un salto a un lenguaje más cotidiano, sin dejar de lado un estilo característico de amplia tradición mexicana.


Al final, es un contenido humilde que se puede ir haciendo un lugar entre opciones más reconocidas de música. Cuenta con la gracia, las letras, y la armonía instrumental necesaria como para ser aclamada, así como su paisano Caloncho (cuyo estilo es muy similar).


-  Soy Yo (Kany García): Afortunadamente los sencillos encontrados en este disco tienen líricas más concretas, acompañadas de forma acústica con cuerdas y percusiones dotadas de una suavidad innata. Kany, como siempre, se luce con su voz de amplio rango en diversas experiencias de vida plasmadas en cada minuto del álbum. Se presentan colaboraciones con Residente y Melendi… Si bien, no son la octava maravilla; si otorgan mayor riqueza a toda esta obra.



-  Musas Vol. 2 (Natalia Lafourcade): El homenaje a las grandes reliquias del folclor latinoamericano continúa en la segunda parte de Musas, que no baja la calidad de lo entregado, sino que se mantiene a lo largo de composiciones instrumentales orgánicas, la voz dulce y potente de Natalia también acompañada de tonos más roncos de artistas veteranas que otorgan mayor cantidad de matices a un álbum que va mejorando minuto a minuto. Tal vez no haya tenido el éxito mediático de la primera entrega, aunque sigue siendo un tesoro reciente de la música latina. Otra opción digna de merecer el galardón.



-  ¡México por Siempre! (Luis Miguel): El Sol de México vuelve al ruedo con un álbum en el que rememora la música tradicional mexicana (pura ranchera y mariachis) a través de su voz y con un compilado de reversiones de piezas legendarias de los cantautores de dicha edad de oro. Es eso, básicamente. No lo veo como ganador del premio, pero es un buen producto, al fin y al cabo.



-  Encanto Tropical (Monsieur Periné): El sencillo dio una impresión equívoca de lo que sería el tercer disco de este grupo colombiano. De hecho, Encanto Tropical resultó ser en conjunto, muchísimo mejor. ¿Cómo abordar los distintos géneros endémicos latinoamericanos bajo una misma esencia? Este álbum responde esta pregunta satisfactoriamente con varios factores que convierten este álbum en una total reliquia. Amplia expresividad vocal, diversidad instrumental abordando variados géneros de música, y letras que pueden ser tanto coquetas, nostálgicas, optimistas, tranquilas o exaltantes. Otro fuerte candidato a llevarse el premio.



-  Cuando el río suena (Rozalén): Una cantautora española que se decanta más por el pop acústico, recuperando parte del legado que algunos grupos del mismo país tuvieron en la década anterior. Su último álbum resulta ser una introspección a las sensaciones y experiencias de la cantante en su vida. Con sencillos cuidadosamente elaborados, y una voz bastante agraciada, es una propuesta que merece más popularidad en América Latina.



3.  Canción del Año: Premia al intérprete y al compositor del sencillo.


-  Antes de ti (Mon Laferte): ¿Qué pasó con Monse en esta canción? Es un éxito en todos los niveles posible, a pesar de que no es perfecta. La interpretación vocal es única, como nos tiene acostumbrados Mon Laferte en sus últimos trabajos discográficos; y así mismo, la letra expresa sensaciones encontradas en un tono de lamento, la fortuna (o infortunio) del primer amor bajo una óptica que no se toma mucho en cuenta. La melodía hace recordar a esas clásicas baladas de los años 60 y 70, pero se siente como si faltara algo…  De alguna manera, el tedio intenta invadir este single a nivel instrumental, pero en dicho momento, termina de forma excepcional. No es de mis favoritas, pero merece una oportunidad para ganar.



-  Bailar Contigo (Monsieur Periné): Ya hablé de esta. Dulce, tropical, pero una de las de menor calidad del disco en el que se encuentra incluida.


-  Danza de Gardenias (Natalia Lafourcade): Ya hablé de esta. Una nueva reliquia latinoamericana


-  Embrujo (El David Aguilar): Silbidos introducen unas cuerdas estructuradas en un compás poco común, para que luego entre la voz tranquilizante de David entonando una sucesión de metáforas bastante agradables con las que puede volar la imaginación. Se destaca un montón el solo de piano que aparece en el segundo tercio, que sube la intensidad de la pieza para entrar al coro final y descender al término de la canción. Singularmente atractiva.



-  La Puerta Violeta (Rozalén): El trasfondo de esta canción es muy oscuro. El hecho de cómo se libera la mujer frente al abuso de poder de un macho agresor, los cuales han abundado a lo largo de la historia. Un grito de esperanza en el que es posible liberarse de un yugo que sufren muchas féminas en sus vidas.


Por otro lado, tenemos una instrumentación que acompaña bastante bien a esta pieza, además de una interpretación vocal agradable. No exige mucho, pero continúa siendo resaltable. Una novedad algo desconocida, que puede merecer el galardón.



-  Malamente (Rosalía): Ya hable de esta. Es el manual de cómo hacer bien una canción del género trap.


-  Para Siempre (Kany García): Ya hable de esta. Muy cursi, y bonita a la vez.


-  Robarte un Beso (Carlos Vives y Sebastián Yatra): Deseo citar el comentario que dejé en la reseña de Mantra, acerca de esta melodía…


(...) No es precisamente un buen track. Por el lado bueno, está la letra de la canción: Básica, bella, sencilla y adorable (…) En la parte negativa, continuamos escuchando cierto identificador cliché del reggaetón consistente en decir el nombre de quien canta: Algo que ya debería haber sido superado hace rato, además de un beat manipulador de dembow y alguito de cumbia que recuerda otra vez a ese fantasma malévolo creado por Luis Fonsi (...) Aceptable y no más.


Eso es todo. No creo que valga analizar más a fondo este dueto cuya popularidad está por las nubes.



-  Telefonía (Jorge Drexler): Ya hable de esta. Incomprendida, genial y sencilla.


-  Tu vida, mi vida (Fito Páez): Empieza con el sample de los primeros segundos de No soy un extraño de Charly García, para luego introducirnos a la química de una hermosa relación descrita de ambas maneras: metafóricamente y de manera mundana. La voz sigue siendo impactante como siempre, y así mismo la instrumentación consiste en una percusión de velocidad media con unos sintetizadores bien utilizados y que emulan la sensación de inmersión requerida. Es digno de mencionar el solo de guitarra que aparece para culminar el ambiente de tranquilidad de esta tonada. El estilo rockero de Fito se transformó y quedó increíble.



4.  Mejor Nuevo Intérprete: Artista revelación del año.


-  Ángela Aguilar: Una voz juvenil que homenajea lo mejor de la música tradicional mexicana en forma acústica y humilde, por lo que noto. Con tan sólo 15 años, ya se ha lanzado al estrellato con una interpretación que no le envidia nada al resto de su dinastía familiar, y con tesoros de la música méxicana contemplados bajo su singular óptica (o debería decir, ¿vocálica?). ¡Doy gracias al cielo de haber conocido a esta señorita!



-  Anaadi: A pesar de tener el idioma como un factor que limita su alcance a nivel latinoamericano, se presenta como una intérprete con voz firme y decidida a desenvolverse en más de un género. Partiendo desde el jazz, hasta poder abordar alguito de MPB o bossa nova. Una dama particular y muy cautivadora con sus obras musicales.



-  El David Aguilar: Ya lo vimos en algunas de sus canciones y he de decir que es otro artista que saca la cara por el México Lindo; y esta vez por medio de diversos géneros que se intercalan entre sí: pop, jazz, balada y tradicional. No tiene miedo de experimentar con otra clase de compases, o estructuras rítmicas… Lo que resulta clave es entregar un contenido simpático, a veces sencillo o a veces complejo, con un estilo característico que puede contentar a cualquier persona. Amplia calidad, y gran desempeño (Posdata: Desordenada Canción La es un gran ejemplo de como usar una figura retórica que casi no se toma en cuenta en el arte: El hipérbaton. Grande, David).



-  Álex Ferreira: En resumidas cuentas, el hombre cuenta con una interpretación increíble a nivel vocal, acompañada por un ambiente orgánico donde priman las cuerdas y unos sintetizadores que poco se perciben, para dar mayor protagonismo a la parte acústica. Sus letras pueden alcanzar la cursileria de Kany García, y eso mismo hace que sean menos creíbles. Aún así, eso no le quita los méritos que ya posee y que lo hacen un fuerte contendiente para esta premiación.



-  Karol G: Una representante femenina del reggaetón colombiano cuyas piezas son de talla variada. (“Mi cama” es una ridiculez absoluta con beat fastidioso incluido; “Ya no te creo” es contenido tropical medianamente aceptable con un vídeo indescriptible que me hace perder la fe en la humanidad). Junto a Natti Natasha y Becky G, se ha convertido en una de las figuras evidentes del mal llamado género urbano, y me cuesta tomarme en serio su contenido. Procede a repetir milimétricamente los clichés que existen en esta industria para obtener fácilmente la popularidad, aderezado con colaboraciones con otros cantantes que pretenden ser tendencia en el momento, y que en un futuro se quedarán como un contenido anacrónico que poco se recordará. No cautiva en lo absoluto.



-  LosPetitFellas: ¿Qué puedo decir de estos señores que no haya dicho ya en pasados artículos? Seis almas, tres pares, dos tríos, una teoría. Una combinación maravillosa entre la base de hip hop, rap y rock; con múltiples géneros de música que van enriqueciendo la armonía de cada pieza compuesta (tenemos jazz, blues, soul, salsa, metal, etc.). Es un total deleite presenciar cada álbum que este grupo ha lanzado y con el que han constituido su carrera de manera humilde, a la vez que constante dentro y fuera de su natal Colombia, Historias contadas alrededor de la cotidianidad, con recetas diferentes en cada ocasión (repetir no es lo suyo). Un candidato potente, y mi favorito personal.



-  Nana Mendoza: ¿Quién es esta joven mexicana que surgió recientemente? Ella denota ser una talentosa intérprete que también tiene la habilidad de abordar distintos géneros de una manera exitosa. La mezcla de sonidos electrónicos con detalles endémicos mexicanos, además de tener en su haber un trap con una producción coqueta e inteligente, le otorgan diversas virtudes que explican el porqué ha sido nominada. (Por alguna razón, me recuerda un montón a Hotel Mama). ¡Otra maravillosa sorpresa!



-  Christian Nodal: No podía faltar la cuota de “música de corridos” en alguna de las categorías principales del Grammy. Ignorando la amplia popularidad que tiene este muchacho, puedo decir que posee una voz muy bien cuidada que lo dota de un don único y agradable. Ahora, el hecho de que se encuentre marcado en un género como este, le impide explorar otros horizontes a un hombre cuya capacidad vocal puede dar para más. Y con las letras igual… Es que los corridos también pecan de ser tan repetitivos, que no le llegan ni a los talones a la verdadera música tradicional mexicana. En suma, una linterna iluminando un faro de luz (o más bien, una genialidad de cantante, desperdiciado en este tipo de música).



-  Claudia Prieto: Cantautora colombo-venezolana que promete un montón con sus composiciones. Habla acerca de la cotidianidad y de todas las vivencias que ella misma ha tenido que experimentar en su proceso de migración. Constituye un ambiente sencillo, amigable y autosuficiente con las cuerdas de su guitarra. Envía un mensaje optimista y reflexivo a personas que se encuentren viviendo hechos similares, además de forjar su carrera de la mano de artistas con gran formación como lo es Jorge Drexler. Tiene posibilidades realistas de llevarse el premio.



-  Benjamin Walker: Hacía falta otra propuesta chilena, y aquí la tenemos, para cerrar este largo artículo. Seré breve con este muchacho: Con un estilo similar al de Manuel García, va constituyendo poco a poco un estilo propio que se nutre a partir de la cohesión de diversos instrumentos (algunos de ellos inesperados en su género base) que nutren a la misma esencia de este cantante. Buena opción.



Y ya está. Hay mejores alternativas que en el año pasado, además de que varios nominados merecen obtener el galardón por su calidad artística. Dicha situación era menos frecuente con ciertas propuestas sin gracia de la premiación pasada. Esperemos que esta vez, si reconozcan lo que tiene un valor real muy elevado, y no se convierta en un concurso de popularidad. Ya veremos quién gana.

Ya veremos en un mes quien se hace con los galardones

Aquí concluye el análisis de mi masoquismo preferido. Nos veremos en la reseña de “Es Mentira” de Miranda!



“Ahora el fin marca un nuevo inicio”