Llega
un nuevo festival cerca de dónde vives, y quizás no conozcas todos los trucos
para sobrevivir a este evento. O si los conoces, de pronto tengas curiosidad
por todas las pilatunas causadas por la organización o por factores externos.
No te
preocupes, con mucho cariño te presento 30 datos para entender y disfrutar un
festival, sin fracasar en el intento. ¡Iniciemos!
1.Las predicciones de clima se van a ir al
diablo: Si el pronóstico es de día soleado, no dudes en que verás el diluvio
universal; y si el pronóstico es de lluvia, te doy la bienvenida al desierto
del Sahara.
2.Lo más importante del atuendo es la comodidad
que tengas con este. Si le das más importancia a otros aspectos, puedes
terminar con una pulmonía severa o con el aspecto de un esquimal en el
Amazonas.
3.El barro (o lodo) va a originarse a raíz de
miles de personas que van a caminar sobre el terreno en múltiples
oportunidades. Si no te traes botas o unos impermeables para los pies, tus
zapatos serán historia.
4.Después de la pandemia, las entradas en
físico son un mito. Y si tienes el capricho de tener una, alista más billetes
para entregárselos a los organizadores.
5.Si el festival es dentro de la ciudad, los
parqueaderos van a estar a mil kilómetros del sitio. En caso de que sea fuera
de la ciudad, los parqueaderos van a costar una millonada.
6.Cuanto más te vayas acercando a la entrada
del festival, los vendedores ambulantes van incrementando los precios de sus
artículos como si se tratara de una hiperinflación en Argentina.
7.Esta puede sonar muy obvia, pero ya tiene
antecedentes: Si quieren presumir de sus entradas en redes sociales, tapen
cualquier código de barras, QR, o tipo de carácter numérico que pueda ser
falsificado.
No es mito, es anécdota.
8.Por más de que prohíban la entrada de
cualquier sustancia alucinógena, en el sitio podrás encontrar la yerba
equivalente al Producto Interno Bruto de Jamaica.
9.El nivel de creatividad se mide desde el
momento en el que los asistentes del festival se entran a escondidas cualquier
clase de objeto, desde una botella con agua hasta la cámara último modelo más
pro que se puedan imaginar.
10. Cualquier
festival que se respete, venderá alimentos y bebidas, mínimo, al triple de su
precio original.
11. Los
organizadores promocionarán el evento con una canción famosa, sin importar de
que esta pertenezca a un grupo ya disuelto o incompleto, del que pudieron traer
los pocos vestigios que le queden. Si, te hablo a ti, “Claudio Narea tocando
Los Prisioneros”.
Es como lo que hacen los supermercados con la letra pequeña en las promociones...
12. Sea
el festival que sea, siempre van a criticar los horarios publicados para cada
artista.
13. El
festival es sobresaliente siempre y cuando esté patrocinado por una marca de
gaseosas, una marca de ropa, una marca de bebida alcohólica y un banco.
14. La
tiquetera que se encarga de vender las entradas del festival va a cobrar
sagradamente el servicio y la generación del tiquete por separado, a pesar de
que supuestamente el servicio incluye la generación del tiquete.
15. Los
grandes festivales siempre van a tener 3 tarimas o más. Y el recorrido para ir
de la tarima principal a la secundaria es digna de una media maratón.
16. Por
ley, siempre van a traer a un cantante o banda que no publica canciones nuevas
hace más de cinco años; o que cuenta con un solo hit de gran éxito y el resto
del repertorio totalmente desconocido.
17. El
nivel de asquerosidad de un baño portátil incrementa de manera exponencial con
el paso de las horas. Después de las 11 p.m., utilícenlos bajo su propio
riesgo.
18. Siempre
va a existir en un festival: una declaración de matrimonio, una riña o un globo
para que el público juegue a gusto.
19. Son
enormes las posibilidades de que un grupo selecto de asistentes en localidad
general tengan mejor visibilidad y comodidad que casi todos los que compraron
entradas preferenciales o VIP.
20. Se
escuchará una bulla o aplausos estruendosos cada vez que un cantante de habla
no hispana realiza el intento de hablar español.
21. Una
banda no tan grande se va a hacer el espectáculo de su vida en el festival. Y
un grupo musical de bastante fama y bagaje terminará decepcionando a los
asistentes.
22. El
personal de seguridad, los enviados de prensa y gente lo suficientemente famosa
tiene una zona exclusiva en cada tarima. Y estos últimos, por lo menos, van a
tener un indirectazo por parte de algún cantante, o terminan siendo retirados
de esa zona exclusiva por los trabajadores de seguridad. Sea lo que sea, gente
del público lo va a celebrar.
No olvidar a Fito en el Rock al Parque de 2019. Una indirecta muy directa a los de la zona exclusiva.
23. Si
te sabes completamente todas las canciones interpretadas por más de un artista
en el festival, déjame felicitarte por el nivel de fan conseguido y por la
cantidad de ocio acumulada en tu vida.
24. Los
artistas siempre tienen un temporizador en pantalla (casi siempre de color
verde) para saber en tiempo real cuánto les queda de su presentación. Los
únicos que tienen la posibilidad de mandarlo al diablo son los que cierran los
festivales, que pueden seguir haciendo las delicias de chicos y grandes,
siempre y cuando ellos lo deseen.
25. Si
no llegas al festival como mínimo al mediodía, los centros de experiencia de
los diferentes patrocinadores van a estar con filas que van desde los 30
minutos hasta las cuatro horas (siendo optimista).
26. Siempre
que al evento le sucede un percance con algún cantante, o que se cambie el día
o la hora de presentación de alguna banda, un desocupado saldrá debajo de una
piedra a decir: “Ya llegó el nuevo Jamming Festival”, o en español: ¡Se avecina
una estafa!
#ProhibidoOlvidar
27. ¿Ya
te da fastidio pagarle más a la organización? Lástima, porque aún no te había
mencionado el brazalete cashless, el cual es obligatorio para comprar
productos dentro del festival, y que si quieres la devolución del dinero que no
gastaste, te cobran el precio de dicho brazalete.
28. Ir
en solitario te asegura menor complejidad a la hora de conseguir un buen puesto
en cada tarima. Ir en grupo promete una experiencia más memorable y entretenida
dentro del evento. No ir te asegura ahorrarte el dinero mientras en el futuro
te lamentas por no ver a X cantante. Elige con sabiduría.
29. Si
no andas con una batería portátil, cuida la batería restante de tu celular como
si fuera tu vida. El riesgo de no hacerlo oscila entre no tomar más fotos o
vídeos, y no poder regresar a tu casa.
30. El
cantante o agrupación musical que inicie saludando a un país o ciudad diferente
al que se está presentando, será burlado y repudiado por sus asistentes hasta
su próximo concierto en dicha locación en la que podrá corregir ese pecado
mortal. Escríbase, publíquese, socialícese y cúmplase.
¡Buen provecho!
Ahora
y están preparados para gozar al máximo nivel cualquier festival que se
avecine, o al menos, compartirle a sus amigos este listado mágico. ¡Nos vemos
en una próxima oportunidad!
Antes
de empezar, quisiera que conocieran la siguiente información para tenerla en
cuenta a lo largo de este artículo:
Mis
prejuicios son pocos, respecto a la música que espero sentir y que finalmente experimento:
Estoy abierto a recibir diferentes melodías y armonías por medio de mi sentido
auditivo. No obstante, eso no impide que sea víctima de las altas expectativas (o como todo el mundo lo llama hoy: hype). Si
ya he sido sorprendido por trabajos musicales aceptables, buenos,
sobresalientes e incluso excelentes; un “nivel” de expectativa es creado… En
caso de que futuras producciones del mismo tipo o del mismo autor se encuentren
por debajo de aquel “nivel”, se forma un sesgo que puede hacer surgir una
porción de subjetividad que "no favorezca mucho" al juicio que he de realizar.
#ImagenRecicladaDelAñoPasado. Recordando momentos del 2016.
Así
que, teniendo claro esto, y con la objetividad en peligro (como muchas veces), demos inicio al análisis de este festival en
su versión del 2017. ¡Vamos allá!
Como
ya lo había mencionado en cierto artículo que elaboré hace un año, el UR
Festival es un mega evento que toma lugar en cierto campus de cierta
universidad ubicada en uno de los lugares más lejanos del norte de Bogotá.
Traen juegos, eventos de diferentes patrocinadores, carritos de comida (foodtrucks para los pupis), además de
una nómina de grupos y cantantes que presentan su música en la tarima principal
del evento.
Este es el tema de hoy. Entonces, ¿Preparados?
Las maravillosas expectativas se
encontraban en un nivel alto, debido a que el año anterior la calidad se hizo
presente gracias a la variedad de géneros presentes en las bandas que se
presentaron (salsa, rock alternativo,
electrónica, hip hop, rap, por mencionar algunos); los distintos juegos con
los que los asistentes contaron (muro de
escalar, toro mecánico, bolos gigantes, carreras en costal, entre otros); y
la presencia de medios de comunicación diferentes a las emisoras patrocinadoras
como cierto canal juvenil con un programa llamado El Cuaderno… Sí, todo eso se
llevó a cabo en el 2016.
Ahora ¿Qué sucedió este 2017? PD: Casi todas las imagenes del artículo son de la autoría de los organizadores del URFestival. Mencionemos
Igual
que el festival anterior, el día comenzó con la clásica carrera de 5K alrededor
de la inmensa zona verde del campus (Sí,
otra vez el mentado cross-country). No tuve la oportunidad de participar,
pero el evento tuvo pocas diferencias a resaltar: Los participantes masculinos
empezaron el recorrido y cuando faltaba poco para que el último del grupo
terminara, comenzaron las participantes femeninas; camisetas distintas; horario
más tarde… Realmente aspectos muy triviales que no modificaban tanto la
experiencia.
¡Más y más cross-country en un 5K de esfuerzo, entusiasmo... y litros de sudor ajeno!
A continuación,
se podían apreciar el conjunto de actividades existentes: Aún estaba un
simulador de tiro con armas de gas y aire comprimido (que tenía su encanto, por supuesto). También volvían a aparecer
las carreras de costales en un lugar donde muy pocas personas las podían
presenciar (igual seguían siendo
emocionantes). Sorprendía que se presentaran actividades nuevas traídas por
los patrocinadores: Postobón con su bebida de toronja (que no quiero mencionar todavía) traía juegos de puntería para
ganar pequeñas botellas de gaseosa; Livinn Bogotá traía la cuota fotográfica al
evento, al ofrecer una piscina de pelotas bien improvisada para animar a los
invitados a mostrar su faceta más fotogénica. Estos dos son los más
destacables, realmente.
Varios
stands que promocionaban grupos de la institución anfitriona o de sus particulares
patrocinadores hicieron acto de presencia. Sin embargo, todavía me encontraba
buscando juegos similares al jumping, al toro mecánico, a la lucha de sumos, a
las peleas con guantes descomunales, o al muro de escalar que ofrecieran
experiencia igual o más sorprendente que las del festival anterior. Y ¿A qué no
adivinan? NO había nada de eso en este festival, que, al parecer tuvo una
reducción de presupuesto cual reforma económica de país latinoamericano. Mal en
todos los sentidos, y reducía las opciones de eventos en los cuales los
asistentes deseaban participar.
El espacio se redujo, la nómina ofrecía menos variedad, habían pocos juegos... Y luego dicen que fue de los mejores eventos. ¿En serio?
Los
carritos de comida (foodtrucks en idioma
gringo) estuvieron como cada año: Variedad de alimentos, filas enormes y
precios de distintos tipos (de lo baratísimo
al mayor asalto económico).
En el
entremés, y para mitigar mi reacción de insatisfacción, almorcé un burrito tal
cual, como el año anterior, aguardando que la segunda mitad del evento donde
las agrupaciones musicales salían a relucir, fuera al menos aceptable… Tampoco
lo fue. Que munga (sí, como Recreo).
Encontré una buena imagen. Una representación infantil de mi decepción con el Festival
Bueno,
pero antes de enfocarnos en la parte musical, quisiera resaltar la parte más
resaltable del evento. Una que puedo resumir en dos palabras: Iván Marín. Por más fuera de lugar o
infantil que a algunos les pueda parecer, el comediante pereirano terminó robándose
el UR Festival en muchos sentidos: las risas, el entretenimiento, las
situaciones hilarantes con una rutina que, aunque se encuentre lejos de sus
mejores momentos, brindó una experiencia inolvidable a todos los presentes con
los distintos temas que abordó en el stand up: Música, Fútbol, la época de
estudiante. Empatía al límite y comedia con un buen grado de calidad. ¡Bien
hecho!
Aplausos para este señor, que logró que en ese momento, no todo fuera tan insatisfactorio
¿Ahora
sí, cómo resultó la segunda mitad del evento con las agrupaciones invitadas?…
Desde el vamos, la nómina de cantantes era demasiado pretenciosa y no muy
prometedora. No sé si fu provocado por la supuesta reducción del presupuesto, o
por el absurdo patrocinio que tuvieron con La Mega… sí, aunque no lo crean,
sucedió. El patrocinio hecho por la emisora digna de perreo intenso y
artistitas de medio pelo favorita de la juventud colombiana pudo traer la
calidad cuestionable a la tarima del festival.
Sí, esto era lo que prometía el evento de tal magnitud. Hacerse bolita era lo más razonable
Y
entre la nómina, están las siguientes alegrías
Reproduzcan este vídeo de Alf mientras leen la siguiente lista de viñetas
- Duina del Mar: Una señorita que aún hoy, no
sé qué género canta
-Tribu Baharú: La champeta más excéntrica del
universo. Otra presentación rescatable
-Jiggy Drama: El reggaetonero más olvidado de
la actualidad (Sí, el que hizo esa vaina
de “Quiere ver GAS o ver GOTAS”).
-Pasabordo: Hacían pop latino. Luego quisieron
imitar las pendejadas que hacían Alkilados y quedaron dañados de por vida.
-Mike Bahía: Una especie de reggaetón tropical
es lo que canta. No es nefasto y lo ignoraría… de no ser porque nos coló a la
noviecita al evento tal cual como un combo 2x1. Que vaina.
-Greeicy Rendón: Novia del sujeto anterior.
Fue Chica Vampiro (Sí, ese programita insignificante de TV). Actriz y cantante
(mejor que el novio, todo hay que decirlo).
-Bandas UR: Sólo una sola, y no hubo más por
ahí. ¿Les dio flojera, o qué?
- Con la
participación especial del Señor Toronjo, como relleno absurdo e innecesario.
¡Carajo!
Lastimosamente, las bandas UR relucieron menos que el año anterior. Triste por ellos...
Ese
fue el resumen de las distintas atracciones de este festival. Y podría dejarlo
hasta aquí. Pero no lo haré, porque quiero profundizar en cada momento de estas
presentaciones tan diversas en tono, pero no en género. Así que, este es el
juicio-relato traído para ustedes:
Respecto
a Duina del Mar, sólo he de decir que tiene un rango vocal relativamente bueno.
Podría explotarlo más, pero se limita en muchas ocasiones. El dueto que hace
con Jiggy Drama es perverso… pero es, a su vez, de las cosas más rescatables
del reggaetonero que más adelante tendría su propia presentación.
Pregunta Retórica: ¿Qué género coqueto canta esta señorita? ¡Oh! (Suspiro)
Y
hablando del rey de Roma… ¡Oh, por todas pendejadas que hay en el mundo! Este
hombre es un “genio”: Pretende “calentar” a su público con insinuaciones que no
caben para ser de doble sentido: Eso quiere decir que esas dulces palabras y
letras de sus olvidables canciones se podían malpensar de más de 4 maneras
distintas (y no es un punto bueno en lo
absoluto). El único mérito que se le puede dar es que en cierto punto quiso
alejarse del reggaetón para emocionar al público con una mezcla electrónica que
fue interesante… Pero eso duró sólo tres minutos y luego volvió con su “arte”
urbano que desgraciadamente, duró demasiado. No voy a colocar la música de este... hombre por aquí. Por nuestro propio bien (Ya saben qué pienso mucho en su salud mental... Lo mismo aplica para el dúo paisa y los tortolitos).
Tiene pinta de "nerd clásico", pero es todo lo contrario. Noten como se asegura de sentir que su masculinidad no se le ha caído aún (Sí, malpiensenlo de 4 maneras distintas)
Luego
llegó el tiempo de relleno más insoportable e incomprendido (con justa causa) de todo el evento: La hora del Señor Toronjo. Para los
iletrados como yo que no conocían este personaje en su máximo esplendor, voy a
explicarlo de manera breve: Es una bebida gaseosa cuya mascota es un humano con
cabeza de toronja dibujada con caras de todo tipo y que se lanzó como cantante
de reggaetón. Sí, suena absurdo y patético, y en efecto así fue su
presentación.
Aquí hago una excepción: Quiero que sufran con la bebida mal copiada de la Quatro muajaja (Inserte risa malvada chafa por aquí).
Preparen su vergüenza ajena para ver esta indecencia
Por mucho, el peor momento del UR Festival en todas sus ediciones. ¡Por eso sigo tomando Quatro!
Con
“joyas” del cuarto arte como Reggaetón-ton, Perreo Intenso y Sácalo; el product placement andante intentó que el
público le siguiera el juego coreando las canciones. Y no lo logró, por
fortuna. Tomen nota de lo siguiente: Este es el peor ejemplo de marketing a
nivel local. Postobón cree que la totalidad de la infancia y la juventud
colombiana le fascina escuchar “poesía urbana” y no se pone a pensar que con su
publicidad está aportando a que existan más campañas descerebradas donde la
música se vea degradada a ser sólo sintetizadores, autotune y bailecitos sexuales en su máximo esplendor. Más allá de
que el show del Señor Toronjo y sus bailarines sea patético, traspasa fronteras
hacia lo ridículo, lo insoportable, y lo insultable. Gracias, Mr. Grapefruit,
aportas más a que exista contenido musical descerebrado y no a alternativas que
valgan la pena. Lástima.
Con
Tribu Baharú no me esperaba gran cosa, pero sorprendieron con su propuesta de
fusión champetúa. No caen en hacer aquella champeta genérica difundida y
payoleada hasta el cansancio por toda Colombia, sino que logran experimentar de
una manera que recordaba un poco a Systema Solar, pero con un estilo menos
reconocible. Aun así, van por buen camino y pueden lograr grandes cosas. Su
frontman es extraño y chistoso, y su aspecto instrumental merece cierto
reconocimiento. Triste que no fueran aplaudidos tanto como el que quiere ver
GAS o ver GOTAS. Merecen ser más conocidos.
Están a años luz de ser sobresalientes, pero son talentosos y tienen esencia propia. No como otros por ahí
Pasabordo…
que física pereza. Lo que alguna vez fue una banda de pop latino con porciones
de tropipop inofensivo, se convirtió en un wannabe de grupos de despropósito
actuales como Piso 21 o Alkilados. Al menos el sencillo que los lanzó a la fama
mostraba parte de una era que ya era enterrada por todo el mundo y que ellos quisieron
rescatar… Pareciera que se dieron por vencidos y decidieron tomar el camino
fácil de seguir los pasos de los grupos de música que ya mencioné
anteriormente, con vestigios del estilo tropical de Mike Bahía. Después de
esto, decir que perdieron su identidad es una obviedad que ni viene al caso…
porque creería que la perdieron hace ya bastantes años. Ver su interpretación
en vivo sólo resulta gratificante para las groupies
amantes del dueto paisa, porque les aseguro que no van a atraer mucho público
nuevo en la actualidad. Ya el foco se fue a otros lados (lados mucho peores, por cierto).
Fanáticas obsesivas. Jóvenes amados. Música genérica de la actualidad. No valen la pena
El
show de Mike con su invitada de lujo Greeicy fue un despropósito. Una
presentación muy X que no resaltó mucho. No es insultante o pendejo como
ciertas presentaciones anteriores, por fortuna. Así mismo, no es atractivo a
nivel musical: Son líricas acerca de los temas más cotidianos posibles sin
algún plus o detalle extra que las haga únicas más allá de mencionar su nombre
o apellido dentro de la pieza musical. La parte instrumental es aceptable
mientras no use sintetizadores funestos como en “Estar contigo”. Hasta podría
decir que es aceptable, porque lo es.
Tantas oportunidades que tiene musicalmente, y elige el camino más jodidamente fácil... Como sea
No es un
intérprete nefasto y tiene oportunidades para consolidarse como un buen
representante a nivel nacional… El problema es que tiende a ser un reggaetonero
sin valor agregado; el cual prefiere seguir siendo un X con el estilo que
lleva, en vez de explorar nuevos horizontes respecto al cuarto arte. Es así de
simple.
Con ustedes, Greeicy. Canta un poquito mejor que el novio. De resto, lo mismo de siempre.
Y en
cuanto a Greeicy, sólo puedo decir que su esencia es una calca femenina de su
novio con una voz ligeramente mejor y las mismas letras: amores, despedidas,
felicidades, etc. El problema es falta de identidad, no falta de talento. Buscar
nuevos géneros, nuevos temas para sus futuros sencillos, un estilo atractivo y bien formado. Evitar en lo que sea
posible caer en la música pegajosa, sólo aplicable a rumbas genéricas o
soundtrack de fondo. Aplica para ambos tortolitos, porque curiosamente los dos
caen en las mismas cualidades y defectos. Realmente son el uno para el otro.
Una porción de diabetes visual para no desentonar :)
Con
ellos, el amor manifestado con besos y una sobredosis de diabetes terminó el UR
Festival del 2017. Una decepción frente a lo que realmente el evento pudo
ofrecer en años anteriores. Se destinó un menor esfuerzo para brindar
experiencias que realmente resultaran dignas de destacar, donde ni siquiera el
humor bacano de Iván Marín o la extravagancia de Tribu Baharú contrarrestaron
los puntos negativos del resto del evento. No mencioné los campeonatos deportivos porque no hay casi nada por criticar de estas actividades de competición.
Ah sí,
otro factor similar al año pasado fue la demora para salir del campus. En
serio, que espera tan fastidiosa jajaja.
Ahora
sí. Hasta una próxima ocasión… Nos veremos con el análisis al Formas para
perderse o I.D.E.A.S. (Ideas donde encontrarse a sí) de LosPetitFellas: Una
sorpresa de las buenas…
Este
espacio microscópico del mes de Septiembre de 2017 será llenado con unos
cuantos anuncios y anécdotas de diferente tipo. Así que, disfruten leyendo lo
que le ha pasado al autor de este espacio durante las últimas 5 semanas y
media.
Primero
que todo, el tema más incómodo que hay que tratar es el del hiatus, o mejor
llamado: ¿Por qué demonios no ha existido un artículo en más de 1 mes sin
excusa o aviso alguno? Bien, si han leído en las redes sociales de “Ya Viene”,
han podido notar que el tema universitario y toda la carga en general me tiene
ocupado y bastante agotado, por no decir mucho más.
Invasión de cargas, porqués y cositas varias...
No es
que esté en una difícil situación de la vida o en una etapa complicada de
tristezas o depresión (Ja, decir eso sería
una vil mentira), sino que simplemente la cantidad de compromisos que he
tenido me han dejado en un estado de poca inspiración creativa para crear mis
artículos característicos. Tanto así que prefiero desahogarme con jueguitos de
medio pelo como el Zuma Deluxe, en el que no pasó más allá de un nivel por
equivocaciones pendejas.
Total,
de esa forma han transcurrido estas cinco semanas referentes al blog. Sin
embargo, deseo que el regreso esté cerca, que por mucho sea antes de finalizar
Septiembre; de lo contrario considero que sería una falta de respeto hacia
todos los que han seguido mi trabajo durante los casi 2 años y medio que tiene
el proyecto. (Como sea, igual lo más
probable es que incumpla las palabras que acabo de escribir, mientras ustedes
contemplan mi dedo medio como muestra de mi adorable y estúpida gratitud. Como
sea, no deseo incumplir con el contenido… ¡Así que ya no hay dedo medio! ¡Yey!).
Por si preguntan, haré todo lo posible para salvar la patria... Digo, papa :o
Por
otro lado, están los ¿muchos? eventos que voy a presenciar en la próxima
semana: Tenemos nuevamente un UR Festival que delata la institución
universitaria en la cual me alegro por estudiar, además de dar impresiones
renovadas y diferentes a los aires variados del año pasado. Luego está el
concierto de lanzamiento de aquel nuevo álbum de LosPetitFellas estrenado el
pasado 8 de Septiembre: Formas para
perderse o I.D.E.A.S. (Ideas donde encontrarse a sí) …Una pieza del cuarto
arte que cautiva desde sus 3 primeros tracks hacia adelante, con singularidades
totalmente atractivas. Y sí tengo suerte, probablemente pueda asistir a una de
las últimas funciones de Sep7imo Día, aquel espectáculo donde Cirque du Soleil
y Soda Stereo trabajan codo a codo para entregar una manifestación artística
que provoca altas expectativas (Aunque lo
que digo, no es algo seguro todavía).
Una recomendada del nuevo álbum de los Fellas: "La Cita". Allí arriba a la derecha de la página les deje otra recomendación de música...
Son
distintos espacios que voy a tener el gusto de reseñar, basado en la
experiencia, la calidad, lo que se esperó y lo que al final se obtuvo. Procurar
la objetividad, pero sin dejar de lado ciertos microdetalles subjetivos que
pueden hacer al artículo más propio, de alguna manera (¡Y pues, espero que puedan disfrutarlos!).
Y
último, mas no menos importante, está el hecho de que la frustración latente se
ha terminado por completo. Ya no perderé las ideas en un apagón repentino de
computador viejo, porque tengo un nuevo equipo para hacer mis clásicas reseñas…
y quien quita que en un futuro medio empiece a hacer contenido audiovisual relacionado:
Lo que pueda ir saliendo.
Ya casi estoy de vuelta, baby. Oh, yeah ( ͡° ͜ʖ ͡°)
Esto
sería todo por el día de hoy. Espero pueda regresar lo más pronto posible con
nuevo contenido y con la síntesis de los eventos que anteriormente mencioné de
manera básica. ¡Nos vemos!
¡Ahora han entrado a un nuevo inicio!
(El autor está de ocioso publicando artículos)
Buenas
las tengan (y mejor las pasen) …
Espero que la estén pasando muy bien en esta primera semana de Octubre, con
Halloween acercándose y un fin de año a la vuelta de la esquina. El siguiente
será un Egovistazo Especial (en todo
sentido) a uno de los mejores eventos que tuve la oportunidad de presenciar
en este año que está a punto de acabarse.
Se
trata del UR Festival; que por si no lo saben, es un mega evento que se realiza
anualmente en la Universidad del Rosario, en específico en el campus de la
institución que se ubica en un lugar demasiado retirado de la ciudad de Bogotá.
Trae juegos y entretenimiento para todos los estudiantes de la ya mentada
universidad, además de invitados de otros lugares que tuvieron la fortuna de
ingresar por aquí.
Poster promocional del Festival. Apoyaban emisoras como Los 40 Principales y Radioacktiva
A
continuación, una descripción muy general del evento que sucedió el pasado 23
de Septiembre
Todo
comenzó para los que madrugan a las 7:30 am (y
no, al que madruga no le ayudaron en esta ocasión) cuando varios deportistas
se prepararon para una competencia que tuvo lugar en el Campus mucho antes de
que las personas normales llegaran: Una carrera de casi 5 Kilómetros sobre
pasto (También llamado cross-country. ¡Qué
dolor!) en la que competí con mucha dedicación… pero terminé con casi nada
de respiración.
Cross-country. Fue una actividad demasiado agotadora (experiencia propia)
¿Qué
posición ocupe en la carrera? Bueno, la verdad es que el cuarto y el último
reciben el mismo premio (una medalla),
así que sin importar las más de 300 personas que pasaron la meta antes que yo… puedo
decir con mucho orgullo: ¡Ocupe el 4° lugar (que
orgullo jajaja)!
Después
de ese preludio, comenzó el verdadero festival con todos los eventos que
ofrecían los patrocinadores (o dueños de
las carpas) que en su mayoría pretendían promocionar sus productos de una
manera bastante entretenida:
Pastelazo, Tiro al blanco, Tocar algún instrumento, Peleas con guantes
descomunales, Bolos gigantes (Una buena
venganza es pegarle a la persona predilecta disfrazada de pino), Peleas en
trajes de simulación de sumo…de sumos borrachos (mareante de verdad), entre otras maravillas.
El toro mecánico: para saltar, menearse y luego caer rendido
Sin embargo, de todo
esto puedo destacar: un toro mecánico (un
verdadero tour para valientes); unos trampolines gigantes (en donde dar una vuelta era una hazaña
reconocida por el Comité de Juegos Olímpicos); y unas carreras de costal*
que por alguna razón se convirtió en un juego de saltar la cuerda (no me pregunten, sólo sigan leyendo =D).
*Costal: Una especie de bolsa
que luce como un saco grande de tela fuerte y rasposa.
Quieren venganza. Tómala!!!! La universidad no se hace responsable por daño a pinos con cara de humanos >:D
El
siguiente clip es del programa “El Cuaderno”, en donde se ve al conductor (Sergio Rodríguez) interactuando con
diversas personas durante el festival. Y si lo preguntan, tuve la “dicha” de
aparecer en el programa (espero que
adivinen donde estoy). De Checho,
simplemente puedo decir que es como el amigo bacano que a pesar de que en
cierto modo es un aprovechado, sigue teniendo carisma.
Ojalá adivinen donde estoy... Y hablando de Checho, el hombre jode mucho (en el buen sentido)
Los
juegos anteriormente mencionados ocuparon el protagonismo en la mañana y en la
primera mitad de la tarde del viernes. Después de eso, los presentes en el
festival estaban hambrientos (incluyéndome)
y tuvieron a disposición más de 20 foodtrucks* para nutrirse de la comida
más saludable y buena para la… ¿A quién quiero engañar? ¡Comida rápida y
chatarra a más no poder!
*Foodtrucks: Carros de
venta de comida (Más que todo, comida rápida)
El cielo azul, luego gris. No llovió, luego se despejó. Y al final, la noche llegó
Eso
sí, también estaba la cafetería de la Universidad que daba almuerzos normales
(como de costumbre) y era una buena alternativa frente a la lluvia de comida
rápida que se podía encontrar. Si preguntan por mí, me comí un burrito
demasiado delicioso (¡Soy chatarra!),
aunque hubiera preferido comer una bandeja paisa* que lastimosamente ya se
había agotado en la ya mencionada cafetería.
*Bandeja Paisa: Comida
típica colombiana. Trae arroz, frijol, carne molida, chorizo, plátano,
aguacate, huevo, arepa, entre otras adiciones
Después
de hablar del placer más placentero (¡No
me digas!) de la vida, comenzó por así decirlo la “Segunda Parte” del
Festival. Esta se componía de un concierto con diversos grupos y/o cantantes
que pretendían animar la tarde y noche de ese día, hasta algunas veces poner a saltar
y cantar a todos los invitados con diversos géneros musicales.
Este fue el Line-Up del año pasado. Fue bueno, pero le faltó variedad en cierto modo
A
diferencia del evento del año pasado (no
fue malo, pero…), que fue en cierto modo bastante romántico y utópico para
un festival (Manuel Medrano, Juan Pablo
Vega, Salo de “Wamba”), el 2016 nos ofreció una variedad impresionante
respecto a géneros musicales dentro del concierto y el performance de cada
agrupación. Los tiempos de espera entre una y otra banda no fueron muy largos,
y la desesperación no alcanzó a invadir el pensamiento de los presentes.
Aproximadamente
a la 1:30 pm comenzó a tocar Mariett,
un grupo de música alternativa originario de la misma Universidad, que empezó a
convocar a diversos invitados durante el comienzo de la tarde. Tuvieron su
momento y son una banda prometedora, a pesar de que siento que no demostraron
por completo su talento en vivo.
Algo
más rockero se impuso sobre el escenario. Llegaba Árbol de Ojos con una propuesta algo más fuerte, pero que no dejaba
de ser disfrutable. Difundidos a través de Radioacktiva, la única emisora de
rock en Colombia, se dieron a conocer como un grupo que también integraría la
propuesta alternativa que seguían otras bandas más populares. Aún no han dado
el 100% en su desempeño, pero considero que vale la pena oír los trabajos que
ya han realizado.
Todo
cambio, y la siguiente orquesta fue el punto de quiebre que marcaría la
diferencia entre este Festival y los de los años pasados. En tarima, La 33 se imponía como la cuota salsera
del evento y empezaban a interpretar melodías demasiado bailables con la
esencia bogotana que los caracterizaba. Un show espectacular en vivo, y una
oportunidad para que los “ringletes” se movieran al ritmo de Soledad, Bye Bye o La Pantera Mambo.
Una
sorpresa de deleite fue la que llenó el escenario luego de que La 33 se
despidiera. Había llegado Bako,
quien ya se había presentado el año pasado con su grupo The Mills; y que ahora
venía a mostrar toda su capacidad como solista a través de covers con alta
calidad interpretativa, además de presentar su trabajo discográfico que se desenvolvía
en una especie de indie rock. Un
cantante que es digno de admirar.
Continuó
un grupo rosarista con mucho carisma llamado Diez Cabezas, que se lanzaron al ruedo con interpretaciones
originales y covers de salsa con un estilo más oscuro, pero que no dejaba ser
impresionante sobre la tarima del festival. Amados por unos, odiados por otros;
pero a toda costa, llamaron la atención del público presente.
Las
3 últimas presentaciones lograron quedarse guardadas en los recuerdos de los
asistentes al festival, por los grandes momentos que a través de la música
lograron crear. La primera de ellas la lidero TELEBIT, una de las mejores bandas de rock del medio alternativo en Colombia. Antes del evento no conocía
su trayectoria, ni sus canciones… No obstante, su desempeño en vivo y la
potencia que mostraron al interpretar melodías con mensajes simples y a la vez
particulares hicieron que me interesara más por ellos desde aquel día.
Una
nave espacial aterrizó, y La Tostadora
hacía acto de presencia para animar la noche que llegaba al campus por medio de
una dosis considerable de música electrónica en toda regla. Aunque cierta parte
del estilo del dúo dinámico no me atrae mucho, debo decir que son una promesa
de la música nacional que da variedad a lo que hemos podido ver en los últimos
años (la electrónica es un género poco
tocado por bandas). Para concluir, su presentación fue ciertamente
memorable.
La versión en vivo es mucho más orgásmica
Ya
era hora de cerrar el UR Festival, y los encargados de hacerlo ya habían
aparecido el año anterior bajo unas condiciones más difíciles (un tiempo lluvioso que no tuvo piedad).
Esta vez fue diferente, y el clima nocturno le jugó a favor.
LosPetitFellas es
un grupo de rap, hip hop, soul, funk
y un tanto de rock que conocí el año
anterior en una presentación en vivo, y exploré tanto acerca de ellos que logré
concluir en cierto instante que eran la mejor propuesta alternativa del
momento. Por ahora, sigo opinando lo mismo; además de que el show de este año
fue impresionante. No habían sacado disco nuevo, contaban con las mismas
canciones, pero esta vez variaron respecto a interpretar piezas memorables que
no se han dado a conocer demasiado…y les funcionó.
Live Session
La
presentación en vivo demostró la calidad instrumental, el carisma/la esencia
del grupo y la razón del porqué son tan apreciados en el medio de música independiente
del país. En mi caso, canté todas las canciones (Porque sí, me las aprendí todas completas) y me sumergí en una
onda de euforia intensa en la que lo único que importaba era corear a grito
entero las melodías de la banda en cuestión. Algo inolvidable.
¡El club de la resistencia!
Y
así acabó todo. El evento finalizó a las 9:10 pm y la demora en salir del
campus fue muy grande. Este fue un resumen sustancial de todo lo que sucedió
bajo una perspectiva general. Nos veremos en una próxima ocasión con un tema
menos subjetivo