3.19.2026

AlbumEscape #31: Man’s Best Friend – Sabrina Carpenter [2025]

Uf, no puedo creer que ya hayan pasado seis meses del último artículo que se subió a este espacio de la red algo olvidado por su autor. Entre la carga laboral, proyectos paralelos y un torbellino caótico de emociones; se diluye la intención de publicar nuevo material… Sin embargo, aquí estamos de vuelta con un tema reciente enfocado en el mainstream de actualidad, más concretamente sobre la mujer de moda en la industria musical: Sabrina Carpenter.

¿Por qué hablar de Sabrina Carpenter en este momento? Uno, sería maravilloso que aumentara el flujo de visitas de esta bonita página. Dos, porque es una de las artistas principales del Estéreo Picnic de este año 2026. Y tres, porque ya me escuché su último disco, y estaría simpático generar contenido a partir de eso. ¿De acuerdo? Empecemos entonces.

Sabrina Carpenter, ex chica Disney, en los últimos años explotó las plataformas de streaming musical y las listas de popularidad con composiciones que no dejaron indiferente a la gente. Su estilo de diva pop, que jugaba con el doble sentido en cuanto a las referencias sexuales; combinado con una interpretación oral bastante talentosa fue suficiente para tener a las masas a sus pies. Ayudó también el hecho de que su identidad sonora rememorara aquel estilo de finales del siglo pasado, causándole nostalgia a los millenials que ya cuentan con el dinero suficiente para comprar entradas de concierto, mercancía o vinilos de colección de esta “pin up girl” siendo agarrada del cabello… Tal como en la portada de su último disco, Man’s Best Friend, o en cristiano, La Mejor Amiga del Hombre (como los amigos peluditos que conocemos y amamos, pero en femenino).

Man’s Best Friend [2025]

1.  Manchild

2. Tears

3.  My man on willpower

4.  Sugar Talking

5.  We almost broke up again last night

6.  Nobody’s son

7.  Never getting laid

8.  When did you get hot?

9.  Go Go Juice

10. Don’t worry I’ll make you worry

11. House Tour

12. Goodbye

Todas las melodías fueron compuestas por Sabrina Carpenter, con el apoyo de Jack Antonoff (1, 3, 5, 8, 9, 10, 11, 12); John Ryan (2, 3, 4, 6, 7, 8, 9, 11) y Amy Allen (1 – 12).

Desconozco como sea el resto de discos de Sabrina Carpenter desde que salió de las garras del ratón, pero al menos en este noto el necesario y absoluto control creativo de la cantante sobre las melodías que creó… Como decimos por ahí, no dejo que mucha gente le metiera mano.

En esta oportunidad no voy a detallar cada una de las doce piezas que componen este disco, sino me voy a centrar en las que subjetivamente me parecieron las más atractivas, desde el primer viaje que hice entre cada acorde y lírica del álbum. En concreto, las 4 primeras, la 8 y la 11, por lo que vamos a revisar qué tienen tan de especial.

El sencillo principal que abre el disco, Manchild, una oda a los hombres que son atractivos por fuera, pero huecos por dentro, coquetea con el country y con el synth pop de los años 80. Es una sátira que se burla del nivel tan paupérrimo de algunos hombres, y resalta el conformismo al que las mujeres caen gracias al mercado poco atractivo de la testosterona. Algo simple, pero contundente para iniciar.

En la siguiente canción, Tears, que a primera vista suena como algo triste y depresivo, es todo lo contrario. Más bien, es imaginar los niveles de excitación a los que una fémina puede llegar cuando su macho se empodera, facilita su vida y se empeña en RESOLVER, eso que es difícil de definir, pero que cuando se consigue es una fragancia irresistible para las muchachas. Cuenta con un estilo más orientado a la música disco, como para menear el cuerpo de un lado a otro. Por último, si me dieran una moneda por cada vez que Sabrina menciona una marca famosa en sus canciones, tendría dos monedas; lo cual no es mucho, pero es curioso que haya sucedido dos veces.


My man on willpower es la contraposición de dos posturas diferentes: vivir en función de la otra persona, o vivir en función de sí mismo. La nena lo interpreta desde el punto de vista de la mujer que al inicio era sobresaturada con el cariño y aprecio de un hombre, que fueron desapareciendo progresivamente cuando él se dio cuenta que debía ponerse como prioridad antes que a cualquier otra persona. ¿Es una crítica a la autosuficiencia, o una sátira al lento madurar del hombre? No lo sé, pero esa mezcla entre country y ritmos europeos la vuelven más bonita de lo que es.

Y Sugar Talking es una crítica mordaz a esos tipos dedicados a recitar palabras bonitas y no demostrar acciones de afecto por la persona que supuestamente aman y aprecian; algo que comúnmente es expresado por mujeres de mi entorno cercano. Por más bienes materiales que les compren, nada va a ser relevante para la muchacha mientras no comprendan sus sentimientos o sus sueños. Una balada pop que mira con pesimismo el hecho de conseguir a una persona incomprensiva en la vida de ella.

Nos adelantamos hacia ya entrada la segunda mitad del disco para revisar When did you get hot, la búsqueda de un prospecto adecuada para una Sabrina que probablemente lleve bastante tiempo sin una experiencia de alto calibre. Es la historia de como se reencuentra con el otrora niño feo, ahora convertido en un hombre sensual que puede hacer las delicias de la nena en todos los sentidos posibles, if you know what I mean… Una pieza de R&B que refleja el glamour al que puede llegar una hembra en su regreso a la selva de cemento para cazar pretendientes, una combinación excelsa entre el concepto y el contenido musical.

Y por último, la canción más donnasumeriana del álbum, House Tour. Un festival de referencias sexuales en donde no sabemos si la casa es el lugar físico predilecto para realizar travesuras, o es una metáfora para referirse a su propio cuerpo, al cual le da vía libre a su hombre para que explore a su gusto y predilección. Una mención a las galletas Chokis / Chips Ahoy (ya son tres monedas), el mensaje claro de que no le gusta que entren por la puerta trasera (si, lo sobrevaloran bastante), su fascinación por las capacidades especiales de la piña (que mejora el sabor de las sustancias), y la confirmación de que está asegurada para que no haya restricciones en ningún sentido. Si esta joya de dance pop no huele a SEXO, no sé a qué huele realmente.

De manera resumida en extremo, estamos frente a un álbum que homenajea grandes hitos musicales de los 80 y de la cultura popular gringa, con historias y referencias sexuales de por medio que alimentan el morbo de aquellos que descubrieron a la cantante hace no mucho, y que hacen las delicias de los seguidores de la rubia preciosa. Así como hay material que decidí no revisar por no encontrarle lo especial, también es posible encontrar hitos fuertes que catapultan a este disco a una posición nada despreciable de la música actual.

Vamos a ver con que sale Sabrina en tierras colombianas. Y que la recepción sea cálida, como a ella le gusta.

Hasta una próxima

“En reconstrucción. Estoy enamorado de Sabrina, pero ella no me quiere ni un poquito”. 

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