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9.03.2026

La leyenda de los Sudamerican Rockers – Capítulo 4: Cuéntame una historia original

Un fugaz regreso.

La información del grupo y varios datos claves pertenecen a fuentes como el diario La Tercera, la página de Rock & Pop, la autobiografía de Claudio Narea: Mi vida como prisionero, el libro de Latinoamérica es grande sobre las giras de la banda y diversos vídeos de YouTube con archivos correspondientes a presentaciones y entrevistas.

Había ganado el NO, y la dictadura sólo contaba con poco más de un año para empacar sus maletas y abandonar la gran parte de instituciones del poder que habían cooptado durante más de 15 años. Si bien, los siguientes años continuarían sin la realización de un juicio formal por todas las atrocidades sucedidas y que fueron denunciadas por bandas como la que hoy nos atañe; se podía respirar y sentir un ambiente de cambio: más libertad, más alegría, el inicio ahora sí de la modernidad después de esa oscuridad casi eterna.

No obstante, eso representaba un problema para el concepto central de Los Prisioneros, puesto que aquella grande figura a la cual controvertir y burlar ya no estaba donde siempre había residido. Ahora las cosas eran diferentes, y mientras salían nuevas ideas; la banda continuó sus giras por Sudamérica ganando fanaticada en países como Perú y Colombia entre finales de 1988 e inicios de 1989 (en este último país conociendo a unas muy jóvenes Thalía y Paulina “yo me quedo en causa” Rubio cuando Timbiriche compartió escenario con ellos… algo referenciado por el guitarrista en su libro como dato curioso).

Sin embargo, aquel 1989 fue un punto de no retorno para la historia de la banda: no pasó mucho a nivel discográfico, pero pasó de todo en el círculo íntimo del grupo, que tenía como objetivos la culminación de la gira latinoamericana (que ahora sí tuvieron un paso por México, no muy exitoso, casi al nivel de Soda Stereo y su gira española) y la grabación de su cuarto álbum de estudio. No obstante, todo se empezó a dañarse más rápido de lo que cualquiera de ellos o de sus seguidores se imaginaron.

Claudito, yo se la cuido...

En febrero, Claudio Narea se entera de la infidelidad de su esposa, Claudia Carvajal con Jorge González, y la relación de amistad entre vocalista y guitarrista se resquebraja. Aún así, eso no fue impedimento para que siguieran con el tour latinoamericano por Perú, Colombia y México. El paso por Colombia, en el mes de abril, estuvo marcado por un mano a mano con Los Toreros Muertos en alguna de las ciudades en las que se presentaron: Armenia, Pereira y Medellín, son algunos de los ejemplos. Pero al llegar mayo y la gira por México, la banda no pudo consolidar su presencia continental más allá de unas pocas presentaciones debido a una enfermedad de Narea y la inestabilidad emocional de González. Nada, el primero estuvo un par de meses en cama y el segundo se volvió molesto para su otrora amante, quien prefirió volver al lado de su marido antes de continuar en la espiral sin rumbo en la que se había convertido aquel antiguo escape.

En agosto fue la última presentación de Los Prisioneros con su alineación original, en la discoteca Gente de Las Condes con un triste set de seis canciones (como documentan algunos relatores), en la que ya la convivencia entre el vocalista y el guitarrista era incómoda al punto del hartazgo. Miguel Tapia observaba eso desde aquella barrera física como lo fue su batería, y desde la barrera emocional al ser el que conservó siempre la buena onda entre los dos polos electromagnéticos del grupo. Casi por esas mismas fechas, fueron las famosas sesiones que derivaron en esa grabación no oficial llamada Beaucheff 1435 (ahí detrasito del Parque O’Higgins), en la que estaban algunas de las canciones que originalmente conformarían el cuarto trabajo de estudio de la banda.

Tapa no oficial de la grabación pirata que se filtró tiempo después

A pesar de no encontrarse en la grabación rescatada originalmente, me gustaría destacar el cover de Fresa Salvaje, canción de Camilo Sesto y favorita personal, por la forma en la cual se abordó, con el estilo house a un tempo más rápido que la original y la calidad vocal de González que es admirable a pesar de ser un bosquejo sin terminar. Se sabe que el frontman era seguidor acérrimo de ese tipo de baladas que fueron popularizadas por Sandro, Nino Bravo, Miguel Bosé y el mismo Camilo Sesto.

"Tus pasos seguiré, sobre tus huellas caminaré..."

Todo lo que fue creado en aquellas sesiones fue descartado de tajo debido a la decisión creativa de Jorge González de enfocarse hacia un horizonte más romántico, contrastando con la identidad contestaria del grupo, a pesar de conservar la crítica social de cierta manera. Parece que el tema se originó de manera espontánea debido a que su manager de toda la vida se consiguió un presupuesto nada despreciable para grabar en octubre de 1989 el nuevo álbum con Gustavo Santaolalla en Los Ángeles, California. ¿Y qué tiene que ver esto? Porque a la grabación del disco sólo iría González. Narea no quiso ir y a Tapia le inhabilitaron la visa. Y entre González y Santaolalla se originó lo que hoy conocemos como Corazones.

Corazones [1990]

1.  Tren al sur

2.  Amiga mía

3.  Con suavidad

4.  Corazones Rojos

5.  Cuéntame una historia original

6.  Estrechez de corazón

7.  Por amarte

8.  Noche en la ciudad (¡Fiesta!)

9.  Es demasiado triste

Todas las melodías fueron compuestas por Jorge González

Al llegar al primer ensayo de Corazones en enero de 1990, Narea se hartó. No pudo soportar el hecho de que tuvieran que ensayar canciones que su antiguo mejor amigo le había escrito a su esposa. Por lo cual, abandonó las reuniones con el grupo y un mes después le envió un mensaje a Tapia indicando que ya no iba más. Por el lado de González, encontró en la experiencia con sustancias la inspiración necesaria para componer múltiples canciones que recorrían la nostalgia, el placer, el cortejo, la sátira social, los pretextos, la insuficiencia humana, la obsesión, la doble moral y la melancolía. Sí, en ese orden.

Pasamos de más del 80% de letras de crítica social en su disco anterior, a un mísero 22%. Esto es un pedazo de…

Diamante en bruto, bien hecho y bien conservado, sin duda alguna.

No porque las letras revolucionarias sean malas o algo similar, sino porque fue refrescante que el grupo tuviera una reinvención lírica considerando lo que estaba sucediendo en ese momento: iniciaba la década del 90, y ya en Chile las preocupaciones transicionaban desde lo sociopolítico hacia lo emocional, en donde el desenfreno afectivo o el desamor crónico pasaban a ser las preocupaciones latentes de los jóvenes de aquella época.

Lo hicieron en el momento justo, y les funcionó.

Tren al sur habla sobre los recuerdos de infancia, ese escape que de vez en cuando uno debe tomar cuando la vida está entregando una tensión desenfrenada. Viajar a esa zona segura en la que la persona pueda encontrar el nirvana. Aquellas notas de sintetizador se convirtieron en todo un ícono del rock en español, me atrevería a decir que al nivel de los riffs iniciales en De Música Ligera o la zampoña en los primeros segundos de Lamento Boliviano. Y qué decir del intercambio cultural que representó el charango dentro de la canción, que, sin ser un instrumento del sur de Chile, a nivel internacional es sinónimo de los sonidos del sur del continente. En definitiva, un recorrido introspectivo para encontrar la tranquilidad.

"Estación central, segundo carro, del ferrocarril que me llevará al sur"

Amiga mía fue una, por no decir la principal, manzana de la discordia de este disco. No dudo que haya sido la directa responsable de dejar sin guitarrista a la banda chilena, y no es para menos. Desde la sensualidad del piano en pleno inicio, la creciente percusión en cada verso por el que va avanzando la pista; hasta llegar al culmen del estribillo que deja en claro el nivel de intensidad que tuvo ese amor prohibido citado en los versos previos. Desde caricias apasionadas hasta analogía a sustancias, nunca se pierde la intención de rememorar el placer de una relación que rompía con cualquier atisbo de sensatez.

"Moriría mañana, moriría pegado, completamente drogado"

Con suavidad fue la melodía que, en cuanto a su naturaleza, destrozó el concepto de rock con el que se le seguía relacionando a la banda. Esto era sintetizador a la enésima potencia, de manera aún más demoledora que lo que fue en su momento El baile de los que sobran. ¿El foco? Todo el ciclo de vida del coqueteo, desde el momento en el que sólo parece una interacción más de muchas otras que tiene el ser humano; hasta el punto definitivo de la intimidad y del goce mutuo entre dos almas. Un punto de no retorno música y líricamente hablando.

"Traigo las lluvias del trópico, mil sabores tu te ríes"

Sería muy desconsiderado de mi parte pasar a la siguiente parte del disco sin mencionar a las Cleopatras, un grupo de arte underground de finales de los 80 que se enfocó en la crítica a la sociedad mojigata de la época y a la exposición de las ideas atrevidas de la época mediante el baile, el teatro, la música, y una estética que mezclaba el erotismo con la rebelión. Patricia Rivadeneira, Tahía Gómez, Jacqueline Fresard y Cecilia Aguayo serían los rostros y mentes que le darían vida a este proyecto, en el que también colaboró Jorge Gonzales, dado su vinculo emocional en sus primeros años con Jacqueline. Entre tanto demo que se grabó, se puede resaltar una composición originalmente interpretada por el cuarteto, pero que terminó saltando al mainstream por una nueva versión creada por Gonzales, y que empezó a resaltar por su nivel de acidez y sátira social: Corazones Rojos.

Cleopatras: Gómez, Aguayo, Rivadeneira y Fresard, en 1988

Corazones Rojos es una de las más certeras críticas a la misoginia que he escuchado en la música hispanoparlante. Muy irónica, al puro estilo que sólo Los Prisioneros pueden entregar. Siempre consistió en hacer que sonaran ridículo todas esas maneras de pensar en la que la mujer era menos, que tenía menor cantidad de derechos y que siempre se tenía que supeditar a lo que dijera el varón. Es absurdo, pero tristemente es lo que se ve en la sociedad, lo que algunas religiones y/o libros sagrados contienen, como la Biblia o el Corán. El enfoque se ve resaltado con su letra a manera de rap y hip hop, acompañado de una guitarra eléctrica cuya presencia al final termina deslumbrando aún más el firme mensaje de la canción.

"Seguirá esta historia, seguirá este orden, porque Dios así lo quiso, porque Dios también es hombre"

Cuéntame una historia original critica el victimismo en el que caen algunas personas en sus realidades aisladas, sin caer en cuenta en la situación de sus similares o cercanos. Una crítica a una actitud típica de los años de adolescencia o de juventud, y quizás una reflexión propia sobre los años en los que uno también cae en esas actitudes algo ingenuas. No me resulta tan fascinante, pero demuestra que el proyecto musical podía explorar facetas novedosas en cuanto a líricas o estilo musical.

"No te enojes por lo que te digo, pero creo que no tienes idea de nada todavía"

Estrechez de corazón, otro de los clásicos de la banda, y otro híbrido perfecto entre la identidad electrónica que concentraba a la banda en ese momento, y la balada rockera que homenajeaba el legado de un tal Camilo Sesto. Perfecta en todo sentido, desde esa letra que critica la inmadurez que puede existir en un vínculo amoroso (así como todo lo que eso conlleva), hasta el hecho de contar con la mejor interpretación vocal de Jorge Gonzales, lo cual no es cosa menor. Si en Tren al Sur se vio la entrada a la nueva visión de la banda, aquí se consolida la perspectiva romántico-trágica que querían mostrar por esta época. Es un ícono tremendo de la música en este bello idioma, sin lugar a dudas… Lo que sí me causa duda es ¿En quién se inspiró Jorge para componer esta joya? En Claudia, su amante en fuga que ya se estaba distanciando de él; o en su compañero Claudio, y en su incapacidad de comprender todo lo sucedido en el marco de la infidelidad de su amigo. Creo que jamás lo averiguaremos.

"Cuando más parece firme, un castillo se derrumba de dolor"

Por amarte es la más débil del disco, no solamente dicho por mí, sino por el mismo Jorge. Parece como si hubieran incluido en una licuadora a Con suavidad y a Cuéntame una historia original, y en medio de esa combinación, le aplicaran una pizca bastante generosa de obsesión al mensaje de la canción. Está bien, pero hasta ahí.

"Puse mi corazón en tus manos de niña, todo se estremeció cuando tu lo apartaste de tu lado"

Noche en la ciudad vuelve a la crítica hacia una sociedad que aparenta ser ordenada y de valores tradicionales, mientras que en la sombra están los peores vicios y manías que cualquiera se pueda imaginar. Es la mojigatería hecha canción, en pocas palabras. Inicialmente puede no ser tan grandilocuente, pero el mensaje le ayuda bastante para llegar a una calidad bien interesante.

"Y sin moteles, sin borrachos, sin ociosidad, sin la mentira ni el engaño ni la falsedad"

Es demasiado triste, o como yo lo llamo, “el vals del fin del mundo”, pone sobre la mesa la gran ironía de un ambiente circense en el que la tranquilidad de la persona está siendo desgarrada por la frustración de un amor fallido. Lo que parece ser un órgano de iglesia acompaña de manera majestuosa ese quiebre emocional, a manera de espectáculo para un público que vino a entretenerse y a divertirse con la desgracia de aquel cuyo sufrimiento se desvanece en medio de esas notas discordantes cual tragicomedia de teleserie barata. Es el cierre de un disco de diferentes matices, que logró construir una identidad postrevolucionaria de una manera magistral.

"Y toda esta ciudad, hoy tiene el color de tus ojos"

Al ya no contar con el guitarrista insignia, el grupo optó por cubrir la vacante con dos personas: La antes mencionada Cecilia Aguayo, en teclados y coros; y Robert Rodriguez, en cuerdas. Tanto los vídeos de Estrechez de Corazón y Corazones Rojos, así como para los conciertos de promoción del álbum fueron con ellos dos, es decir, con Los Prisioneros en formación de cuarteto. Así llegarían también a dos de las noches más importantes para el grupo: sus dos presentaciones en Viña 1991, el esperadísimo debut del grupo después del retorno a la democracia.

Formación de la banda durante sus últimos años de existencia primigenia (1990-1992)

Eso sí, el estilo asimilado por la banda en esta última etapa no fue tan agradable para Carlos Fonseca, su manager de toda la vida, quien decidió abandonar el barco poco después de que el festival de Viña de ese año terminó. El grupo seguiría un año más en activo, a través de conciertos en Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Colombia.

Perú fue el país más cálido con el cuarteto y serían varias las fechas realizadas en diferentes ciudades, incluyendo una presentación histórica en la Plaza de Acho, sólo superada por una gira de Soda Stereo tiempo después. Ecuador pidió de más y contó con una fecha programada y una segunda fecha repentina que también se llenó hasta el último rincón del escenario. Colombia esta vez los recibió de forma más tibia que en las ocasiones anteriores, pero eso no sería impedimento para consolidar su nueva identidad frente al país caribeño. Y en Venezuela se vivió una disputa sin precedentes en el Festival de Rock Iberoamericano, pero no con Soda Stereo, ni con Los Rodriguez, sino con Fito Páez.

Y no fue con Soda Stereo, como se podrían imaginar. Fue con Fito, fiel discípulo de Charly

Las dos partes traían cuentas pendientes desde una presentación en Punta de Tralca, Chile; en la que el público expectante de ver al trío sanmiguelino terminó abucheando y arrojando botellas al rosarino, y como cereza del pastel, Jorge Gonzales procedió a realizar una parodia bastante ofensiva de los movimientos algo amanerados del argentino quien, cobró venganza en Venezuela logrando que los boicotearan en la primera noche del festival. Ya luego lograron tocar la segunda noche, no sin antes insultarlo en el escenario.

Ya para finales de 1991 emprendieron la gira Adiós Prisioneros por territorio chileno, para despedirse de sus seguidores en varias locaciones del país. Los últimos conciertos de ese año fueron en el Estadio Víctor Jara, en donde el show terminó siendo un caos total después de la influencia de cierta sustancia en el comportamiento de los integrantes de la banda, algo contado por Miguel Tapia en entrevistas recientes al rememorar sus manifestaciones de euforia con Cecilia Aguayo. Fueron también las presentaciones en donde Jorge se burló del nuevo grupo de su excompañero (Proxenetas y Flemáticos).

No hay casi registros de eso, a lo mucho algunas fotos...

La última presentación de Los Prisioneros en su primera etapa fue en Febrero de 1992, en el Estadio Playa Ancha de Valparaiso. No existe registro fotográfico o de vídeo relacionado a ese día, se desconoce si se realizó algo en especial por parte del grupo o si fue una presentación más en el calendario de gira que tenían. Lo que sí es que después de esa fecha cada integrante tomaría caminos distintos: Miguel se juntó con Cecilia para crear un nuevo proyecto electrónico llamado Jardín Secreto, Jorge iniciaría su carrera como solista acompañado de Gustavo Santaolalla y Claudio seguiría ocupado con sus Profetas y Frenéticos durante esa década.

Saldrían recopilatorios, propuestas e ideas para un reencuentro, pero aún faltaría casi una década para que el trío original limara asperezas y volviera a los escenarios a petición del público que los vio evolucionar y que los vería regresar.


“En plena destrucción. Las palabras son cuchillas, cuando las manejan orgullos y pasiones”

4.29.2021

La leyenda de los Sudamerican Rockers – Capítulo 3: ¿Lo estamos pasando muy bien?

¡Bienvenidos otra vez a esta dimensión!

La información del grupo y varios datos claves pertenecen a fuentes como el diario La Tercera, la autobiografía de Claudio Narea: Mi vida como prisionero y diversos vídeos de YouTube con archivos correspondientes a presentaciones y entrevistas.

Y el reconocimiento llegó…

Resultaba curioso como aquellos muchachos que vivían al otro lado de la cordillera no eran tomados en serio en la región del Río de la Plata. Tanto el público como los medios “especializados” no sentían ni una mínima atracción por el rock/ska protesta, mientras seguían encantados con el talento local. Confirmo que proyectos como Virus o Soda Stereo contaban con un estándar muy alto de calidad, por lo que lo criticable radica en la soberbia de la industria musical argentina de cerrar las posibilidades para que propuestas internacionales lograran ingresar al medio artístico del país.

Rechazados, destinados para otras cosas...

Y al mismo tiempo, fue irónico que el éxito latinoamericano iniciara su expansión por la parte norte de Sudamérica. Lo que agrupaciones argentinas aclamadas como Sumo no consiguieron, fue el destino de aquellos rechazados que aterrizarían en Perú, Colombia y Ecuador. De hecho, la banda desarrollaría una cercanía especial con los primeros dos, que incluso se encargarían de tenderles una mano en los momentos más bajos de su historia. Pero eso es para artículos posteriores…

Aquel año 1987 marcaría una situación dual dentro del grupo. Por un lado, estaba esa fama de rockstars que explotaban en las tarimas a la hora de tocar sus temas más icónicos; y por el otro, se encontraba aquella vida rutinaria de jóvenes adultos que sobrevivían con lo poco que tenían y cuyo impacto en el país no tuvo una directa traducción en el ámbito económico o social. Seguían siendo los hijos de la comuna de San Miguel, de un barrio de clase media que aún era afectado por las nefastas consecuencias de una dictadura, y donde la poca libertad de expresión reclamada pasaría factura más adelante.

Aún eran los chicos de los barrios tradicionales de la capital

Entre septiembre y octubre comenzaría la elaboración del tercer trabajo de larga duración del grupo: La cultura de la basura, que le daría un vuelco a lo que venía ofreciendo el trío hasta ahora. Fue concebido como un álbum contestatario por naturaleza, que llegará a una acidez directa frente al fenómeno dictatorial que tendría sus días contados en el país austral. A pesar de que los tintes de crítica social estuvieron en la carrera de Los Prisioneros desde el principio, fue en esta etapa donde casi todas las canciones se enfilaron hacia un pensamiento de resistencia, una rebeldía persistente en medio de la opresión, manifestadas en medio de apuntes satíricos y de alta tensión

También fue el debut de Claudio Narea y Miguel Tapia como compositores, cuyas aportaciones van desde la excelencia hasta lo más flojo hecho en nombre de la banda en aquella época. Se nota la falta de cohesión entre los integrantes para la elaboración de aquellas melodías, debido a la inexistencia de un proceso creativo conjunto. Como que cada facción estuvo sola a la hora de componer (Jorge por un lado, y compañía por el otro); y en la grabación se rejunto todo de la “mejor” forma que les pareciera. Tampoco ayudo la temprana salida del ingeniero de grabación, Alejandro Lyon, lo cual influiría en la menor calidad que iba a tener el nuevo álbum, comparado con sus proyectos anteriores.

En la grabación de Maldito Sudaca, al lado de infantes crecidos en aquellos barrios

Adicionalmente, la relación entre el manager, Carlos Fonseca, y la agrupación, presentaba grandes dificultades: que las composiciones de Claudio Narea y Miguel Tapia son una porquería, que el sencillo debe ser el que yo determino y no el que desee Jorge González… Entre otros líos que mandaban al traste la ya de por sí caótica “armonía” que tenía la banda.

Se creía que todos esos problemas en medio de la concepción del disco terminarían con el lanzamiento del mismo en el territorio chileno un 3 de Diciembre de 1987. Sin embargo, esto no fue así. Cuando el nuevo trabajo discográfico fue percibido como un fracaso comercial, rápidamente Los Prisioneros regresarían al estudio a regrabar y remezclar algunas de las canciones para que el lanzamiento latinoamericano lograra una mejor acogida. Aquella versión modificada se lanzaría unos meses después, en 1988.

La Cultura de la Basura (1987-1988)

0.  Somos solo ruido *

1.  We are sudamerican rockers ^

2.  La cultura de la basura * ^

3.  Pa pa pa * “

4.  Que no destrocen tu vida * “

5.  Usted y su ambición * “

6.  Cuando te vayas * ^

7.  Jugar a la guerra * “

8.  Algo tan moderno *

9.  Maldito sudaca * “

10. Lo estamos pasando muy bien * “

11. Él es mi ídolo * “

12. El vals *

13. Otro día *

14. Poder Elegir *

Todas las canciones fueron escritas por Los Prisioneros. Los aportes líricos se dieron de la siguiente manera: Jorge González (1-7, 9, 11, 13, 14); Miguel Tapia (0, 8, 9); Claudio Narea (9, 10, 12)

* Presente en la edición chilena de 1987.

^ Presente en la edición latinoamericana de 1988, ya sea una canción inédita o contenido igual al de la edición chilena.

“ Presente en la versión latinoamericana de 1988, y es una nueva versión de un tema de la edición chilena.

Esta vez nos encontramos con una portada de talla más simple que las anteriores, con el nombre de la banda incorporada en lo que parece ser un banderín azul con una estrella amarilla, simulando un símbolo militar; mientras que en la parte derecha y de manera acostada se presenta el título del disco, cuyas letras oscilan entre varios colores. Una representación de pluralidad similar sería la que por coincidencia también tendría el movimiento de Concertación Chilena en contra de la dictadura con su famoso arcoíris.

Viéndolo con mayor detalle, no tiene mucha semejanza. Pero igual conserva la idea de la pluralidad

Aquí conoceríamos a la versión más cruda de Los Prisioneros: un escenario lleno de dificultades familiares, envidias, xenofobia y una constante presión dictatorial que impedía una vida digna. Eso sí, también había lugar para el optimismo hacia un nuevo rumbo, teniendo en mente un futuro prometedor para la sociedad y una expansión de la identidad del grupo a más latitudes del continente.

Todo inicia con Somos sólo ruido, una introducción que combina la disciplina de una tonada militar manifestada en la trompeta de Louis Armstrong con la rebeldía punk que desemboca en sonidos desordenados y con una lógica prácticamente inexistente. Consiste en una crítica irónica a aquellos que descalificaban el desempeño de la banda en un escenario, e incluso puede satirizar a las personas que puedan despotricar contra el sonido sucio y de menor calidad de este nuevo álbum. La batería es el alfa y el omega de este track. Dura minuto y medio, pero no es tiempo perdido.

"Si es que algo nos conforta, es que ellos no tienen idea"

La que sigue es la canción más épica e icónica que el grupo pudo haber creado en su historia. Tan es así, que la señal latinoamericana de MTV inició sus transmisiones con su respectivo vídeo. Aquí está We are sudamerican rockers, un homenaje burlesco al rock and roll y a su identidad más pura originada en los años 50; que al mismo tiempo reafirma la esencia del artista hispanoparlante de aquellos años: ignorados, discriminados, con envidia, pero igualmente rebeldes, imponentes y necesarios. La guitarra sólo destaca de una manera bárbara en el interludio instrumental, mientras que la batería y el sintetizador marcan territorio de forma contundente a lo largo de toda la melodía. Una genialidad absoluta.

"Nuestra pésima música no es placer para dioses, jamás ganaremos la inmortalidad"

“Y tenemos aquí un disquito simpático para ti muñeca, que estás solita en tu casa. A ver, a ver, Ah, Los Prisioneros… La cultura de la basura. De esta manera comienza el track homónimo, que con unas panderetas da inicio a un testimonio fidedigno acerca de una vida juvenil bombardeada por la cultura del consumismo en medio de la represión. El apartado instrumental es idéntico o prácticamente calcado del que posee Somos sólo ruido, donde la batería es el eje sonoro en detrimento de las cuerdas. De hecho, lo más rescatable es el mensaje satírico que prevalece en toda la canción, porque la saturación auditiva del resto de elementos puede llegar a cansar en altas dosis.

"Escuchando radio, vamos al estadio. Nos gusta el Julio Iglesias, y el rockabilly"

Ahora es el turno de Pa pa pa, también conocida como “Un modo elegante de burlarse de los mensajes cursis de amor y paz de la cultura hippie”. Con esto se demuestra que Los Prisioneros eran capaces de ridiculizar cualquier cosa, y que el hecho de compartir unas u otras ideas no eximían a las personas de lo que pudieran pensar los demás. Aunque al mismo tiempo, esta composición también puede reírse en la cara de los ingenuos que pensaban que la dictadura era un campo de flores y que el autoritarismo era un simple mito… Ni idea, pero de todas formas aprecio ese coro pegadizo y que no transmite mensaje alguno: es la cereza sobre este pastel de mofa. ¿Y la instrumentación? Está más balanceada que en pistas anteriores, aunque el sintetizador se roba el espectáculo sobre todo lo demás en ese particular estribillo. La versión latinoamericana agrega unos beats al principio y un ambiente sonoro más organizado, pero está lejos de opacar el trabajo realizado en la edición inicial.

"Vivo con el miedo al dedo que alguna vez apretará el botón"

Seguimos con otra melodía que marca un hito dentro de esta producción. Al principio, un eco que parece no tener final. Y después, la entrada hacia una balada que tiende a una absoluta melancolía. Que no destrocen tu vida es un grito de rebeldía dedicado a las familias que no permiten que sus vástagos armen su entorno de la manera en la que deseen, interviniendo en relaciones amorosas, vocaciones, y demás puntos clave de su desarrollo personal. Incluso, corre el rumor de que Jorge González se la compuso a su compañero Claudio Narea, al ver las dificultades familiares que atravesó cuando decidió armar un proyecto de vida con su prometida de ese entonces.

"No dejes que por nadie tú y ella se lleguen a odiar... Que no destruyan tu vida"

Esta resulta ser la tonada más parecida a lo que el grupo hizo en su disco anterior, con un correcto equilibrio entre los instrumentos de siempre, el sintetizador y la voz. A pesar de ser un material cuya intención no es criticar al régimen dictatorial de aquella época, continúa siendo una creación genial para el álbum, incluso más que otras con la notable intención antes mencionada. Considero que su remezcla correspondiente le quita el sentimiento melancólico y le agrega unos sonidos sintéticos fastidiosos que son bastante estorbosos.

El disco continúa su rumbo con Usted y su ambición, dirigida a los empresarios y jefes que maltratan a sus subordinados para obtener más ganancias. Si, así de sencillo y tajante. Al esquema de batería y cuerdas, regresa la pandereta para agregarle un toque picante a la canción, el cual puede reflejar el odio que tienen los trabajadores a esos gerentes tiranos. No hay mucho más por decir, debido a que aquí no hay un gran trasfondo. Ni siquiera en la versión latinoamericana hay algo por resaltar, debido a que sólo hay unos pocos efectos sintéticos que la diferencian de la edición original.

"Habla, roba, miente, suda, mata, llora, corre, grita"

Después está Cuando te vayas, centrada en el desgaste de una relación amorosa. Ya las dos personas no se soportan, y la separación es la única salida. Tanto los sintetizadores como las cuerdas simulan un ambiente del lejano oeste, asemejándose a lo hecho con Quieren dinero del trabajo discográfico anterior. Aquí comienza un punto del álbum que es difícil escuchar, debido a que estas creaciones carecen del ingenio y del carisma que antes eran puestos. No es un mal producto, pero reitero que es complicado de asimilar.

"¿Será el destino y su equilibrio fatal?"

Sigue Jugar a la guerra, una crítica mordaz y frentera a los militares y al complejo de superioridad que poseen a la hora de mostrar su poder armado. Con un ritmo coqueto, una percusión tan rápida como constante y una letra ácida; es una perfecta humillación hacia las pretensiones de las altas esferas de los pelotones castrenses. La versión latinoamericana es mucho más corta que la chilena, pero con la sustancia suficiente y sin tanto relleno.

"Son sólo niños en edad escolar"

Algo tan moderno, al ser otra de las joyitas que no fue compuesta por Jorge González, fue descartada de la edición latinoamericana. A pesar de eso, no tiene desperdicio. Puede tratar sobre dos temas: O el embarazo juvenil de una pareja inexperta, o la revelación de la homosexualidad en una época muy difícil para ello. Sea cual sea el tema, se ajusta de forma adecuada con la descripción de los hechos dada por Miguel Tapia (sí, el baterista interpreta esta melodía) en cuanto al rechazo que se va a generar en los círculos más familiares con los que el individuo “cuenta”. Algo increíble es que esta canción da un respiro frente a las fuertes y exageradas percusiones de tracks pasados, con los sintetizadores apoyando el ritmo de manera auténtica y relajada. ¡Bien por eso!

"No tendrán una fiesta para celebrar, lo que tu vestido debe ocultar"

El álbum llega a su punto medio con uno de sus highlights: Maldito sudaca. Volvemos al punk ska de una forma xenofóbica y discriminativa hacia algunos de los ciudadanos más destacados de América Latina. La combinación entre la rudeza instrumental, la simpleza lírica y la firmeza vocal logra un coctel auditivo tan simpático como placentero. Así mismo, el notable arribismo violento de primer mundo también es objeto de una sátira graciosa y detestable. La versión latinoamericana no hace una modificación tan evidente del sonido, limitándose a limpiar las fallas de origen de la primera edición. Un clásico indudable.

"No escupas en mi ciudad, no escupas en mi país, no escupas en mi planeta!"

“Soy pobre pero estoy contento”… Lo estamos pasando muy bien es otro de los momentos más legendarios del disco, el cual consiste en una ironía de pe a pa acerca de la utopía vendida por un gobierno corrupto con unos medios de comunicación comprados. En el momento en el que la canción fue estrenada, sirvió como una ingeniosa parodia a la posverdad establecida por el régimen dictatorial de cómo se vivía en el territorio chileno. La ridiculización militar del inicio y el sample de Pedro Picapiedra y Pablo Mármol al intermedio dotaron a la melodía de un estatus de culto bien merecido. A pesar de la mejor interpretación vocal de la versión latinoamericana, la suciedad y rusticidad de la original calzan adecuadamente con la satirización del confort establecida desde un inicio. ¡Grandiosa!

"El trato es serio, la enseñanza es buena y el costo... ¿Que importa el costo?"

A continuación se encuentra Él es mi ídolo, que se enfoca en un culto exagerado hacia la figura de un rockstar que ha contado con los privilegios necesarios para alcanzar la fama y el éxito masivo. El mito indica que esta canción fue escrita en tono irónico para Gustavo Cerati, debido a las facilidades que le dieron a Soda Stereo para impactar al público chileno, en contraposición a la múltiple censura que el país siempre le colocó al trío de San Miguel. Más allá de que Jorge González intenté desmentir esta teoría, o de que aquellos hechos cuadren con la realidad, no hay una evidencia segura que confirme si es verdad o mentira.

"La guitarra en sus blancas manos se me acerca... Y despierto"

Contiene elementos sonoros relacionados al electropop y al dance, mostrando rastros de lo que se vería en proyectos futuros de la agrupación. De hecho, hasta la misma temática de la letra, que no está tan inclinada hacia la crítica social, también podría considerarse como precursora de melodías posteriores como Estrechez de corazón o Con suavidad. Eso sí, al conservar un elemento clave como lo es la percusión intensa, mantiene la esencia del presente álbum. ¡Una atractiva propuesta!

El trabajo discográfico vuelve a dar un bajón tremendo con El vals, una composición que ni al mismo autor le terminó por gustar. Es más que evidente que lo hecho por Claudio Narea es bastante flojo y decepcionante. La letra no va a ningún lado y la interpretación vocal es sencillamente desastrosa. En Lo estamos pasando muy bien funcionaba su “talento” vocal debido a que no requería un estricto canto, sino más bien como un pseudorap que tiende más a una lírica hablada. Aquí no: Esa melancolía sintética combinada con el desafine constante no provocan la tristeza que se desea transmitir; cayendo más bien en la vergüenza ajena. Hasta ahora, esta sería la peor canción de Los Prisioneros.

"Es esta noche la última que de Diciembre algo voy a esperar"

Con Otro día mejora un poco el panorama, pero tampoco es la gran cosa. La descripción adecuada para una tonada como esta es: Potencial Desperdiciado. Siendo una crítica al ritmo de vida repetitivo de los obreros, podía llegar a ser un material tan ambicioso como Muevan las industrias, pero se restringe con una ejecución lírica e instrumental mediocre. Simplemente una idea mal aprovechada que intenta levantar vuelo con los teclados finales.

"Ya no quiero cambios, tengo el ritmo de las máquinas"

El álbum cierra con Poder Elegir, que resulta ser una bocanada de aire fresco después de los tracks anteriores. Así como es una crítica mordaz a la realidad vivida en un régimen autoritario, también es un grito de esperanza ante el futuro que le espera a la sociedad en el momento en el que se manifieste para tomar sus propias decisiones. Desde unos teclados que condensan lamentaciones en los primeros segundos, hasta las cuerdas que junto con la batería suben la nota de la melodía; se logra evocar de principio a fin el ambiente de tensión e insatisfacción generado en una sociedad cansada de un contexto dañino. Puede que los 8 minutos de duración sean complejos de asimilar, pero el mensaje y sonido amigables de la composición permiten hacerla llevadera. ¡Una genial voz de protesta!

"Queremos elegir, decidir... Debemos elegir, como quieres vivir"

En conclusión, este es un disco irregular. Tiene puntos de gran excelencia, otros cuantos mediocres, y unos pésimos que no merecían ver la luz del día. El eje de crítica social se constituye de maneras ingeniosas, y el eje de situaciones juveniles también se estructura con letras y sonidos muy acertados. Sin embargo, no hay un esfuerzo por ofrecer una total cohesión a las ideas del trabajo discográfico,  impidiendo la existencia de una identidad sólida (Y no, el sonido sucio y desorganizado no cuenta como identidad). Aunque pinta para ser el peor proyecto de Los Prisioneros hasta el momento, no significa que sea un pésimo material. Al contrario, es uno con composiciones de gran talla que lamentablemente se ve opacada por otras que imposibilitan que llegue a ser una idea sobresaliente. Valoración Final: Aceptable.

La gira de promoción del nuevo disco estaría inevitablemente marcada por el clima de tensión político que se generaría a partir del plebiscito histórico que definiría el fin de la dictadura chilena. Desde un inicio, Los Prisioneros tomaron posición en contra del régimen y eso definiría el resultado anecdótico de las ventas de sus álbumes y conciertos. La cultura de la basura se convirtió en un fracaso comercial en Chile, y la gira destinada para su promoción sólo pudo concretar 7 de las 40 fechas planteadas originalmente. Fueron vetados por las municipalidades y por los medios de comunicación, más afines a la dictadura.

La elección de una postura clara los destinó a ser vistos como mala influencia por una facción retrógrada de la sociedad.

Aquella situación obligaría a la banda a buscar el éxito comercial en aquellos países que los recibieron como grandes íconos del rock. Ya después de haber visitado Perú y Ecuador el año anterior, llegaba el turno de aterrizar más al norte, en el país cafetero, concretamente para el que algunas personas llamaron “el Woodstock colombiano”. El Estadio El Campín de Bogotá sería el escenario que un 17 de Septiembre compartirían con otras personalidades del pop, rock y balada en español: algunas de ellas siendo Miguel Mateos, Yordano y Los Toreros Muertos.

¿El resultado? Aproximadamente unas 70.000 almas fueron testigos de las canciones más importantes de la trayectoria de la agrupación chilena. Adquirieron un nivel de reconocimiento titánico en aquel territorio, que se vería potenciado con el lanzamiento de futuros álbumes y la realización de otras giras muchos años después.

El Concierto de Conciertos. Un punto y aparte en la historia de la industria musical en Colombia

También asistirían a un concierto de Human Rights en Mendoza, Argentina un mes después; pero los resultados fueron menos amables. Irónicamente, en un concierto que pretende resaltar los derechos de las personas, fue supremamente evidente el ambiente discriminatorio y segregacionista que padecieron los artistas latinoamericanos, mientras los anglosajones gozaban de amplios privilegios. “En realidad no nos sorprende, porque esta es una gira de Human Rights y no de Derechos Humanos” decía Jorge González a la prensa, siendo explícito con la desigualdad vivida en eventos como ese.

En aquel mes había ocurrido el famoso plebiscito de Chile de 1988, cuyo resultado dio al NO como ganador. Se terminaban los años oscuros de régimen autoritario en el país austral, y se asomaba un horizonte esperanzador para aquella sociedad. No obstante, eso también significaba el fin de la resistencia y el fin de la realidad bajo la que Los Prisioneros fueron creados. Ahora que regresaba la democracia, ¿cuál sería el motivo de existencia de la banda? ¿De qué tratarían las letras de las futuras canciones? ¿Qué destino le depararía a cada uno de los integrantes? Ningún alma se esperaría lo que iba a suceder con el trío de San Miguel…

Después de todo esto, ¿Qué seguía en la historia de la identidad prisionera?

¡Nos veremos más adelante en un próximo episodio de esta serie de artículos!

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“Los finales siempre marcan nuevos comienzos”

7.25.2019

La leyenda de los Sudamerican Rockers - Capítulo 2: In-dependencia cultural

¡Ahora han entrado a un nuevo inicio!

La información del grupo y varios datos claves pertenecen a fuentes como el diario La Tercera, la autobiografía de Claudio Narea: Mi vida como prisionero y diversos vídeos de YouTube con archivos correspondientes a presentaciones y entrevistas.

"Lunes, martes, miércoles, jueves, en las paredes del metro... El metro cada día: ese soy yo"

Algo grande había nacido en la década de los 80, en medio de una atmósfera saturada de aburrimiento y represión masiva. Los Prisioneros empezaban a resaltar como íconos nacionales de resistencia frente a una realidad adversa, en la cual no muchos grupos tuvieron éxito en encarar lo que sucedía en la sociedad chilena de aquella época. Sería cuestión de tiempo para que se ganaran un puesto en los mejores escenarios del país, y fue en ese punto donde empezarían a presentarse los primeros intentos de censura orquestados por el régimen militar.

El más conocido de los primeros años de la agrupación se dió en la Teletón de 1985. En ese 7 de diciembre, el evento era transmitido por varias redes de televisión como Canal 9, Canal 11, Telenorte, UCV Televisión y TVN; este último siendo el canal del estado y el único con cobertura nacional en aquel tiempo. Debido al control exagerado que hacía la dictadura sobre los medios que tenían a su disposición, sacaron del aire la presentación de los sanmiguelinos después de 30 segundos de iniciada; debido a que probablemente el gobierno ya conocía de antemano la postura rígida del grupo en contra de Augusto Pinochet. A partir de este punto, comenzaría la estresante relación que llevarían por muchos años con la Teletón.

(Eso sí, fueron afortunados aquellos que presenciaron el show entero a través de un canal no estatal)

Cerraba 1985 y la banda ya se había desarrollados con presentaciones con mayor alcance en programas como Sábado Gigante (sí, el de Don Francisco), la ya mencionada Teletón y algunos espacios de Canal 11 (actualmente Chilevisión) como el infantil Patio Plum. Se avecinaba 1986, el cual representaría una evolución artística notable para aquellos chiquillos; aunque no sin antes abandonar el set de Canal 13 por una absurda controversia en la que les impidieron interpretar la canción “Sexo”.

Una toma en un almacen ubicado en la comuna de Providencia, al nororiente de Santiago

Al llegar el nuevo año, el trío pondría manos a la obra para producir su segundo disco, el cual marcaría una evolución consistente desde La Voz de los 80… aunque de una forma antinatural. ¿Por qué? Básicamente, el primer álbum conservaba una estructura tradicional de una banda de rock (voz-guitarra-batería) que pretendía explorar el ska, el reggae y el punk de manera ingeniosa. El cambio importante para el siguiente álbum estaría en la base instrumental.

Es posible notar incluso en las fotografías ese distanciamiento inicial entre Claudio Narea y los demás

Jorge González y Miguel Tapia se habían decantado por un estilo más tecno, el cual sería la columna vertebral del segundo disco. Continuaban la onda rock, la crítica social y los formatos variados entre canciones; aunque a Claudio Narea no le hizo gracia que prevaleciera el uso de sintetizadores y samplers, por lo que su participación se redujo en comparación al álbum debut. La inspiración que causaba Depeche Mode en Jorge y Miguel era demasiado evidente; que incluso se tomó el riesgo de excluir la guitarra de algunas canciones, a modo de experimentación.

Un 15 de Septiembre de 1986 saldría al mercado Pateando Piedras, el muy esperado nuevo disco de Los Prisioneros.

Pateando Piedras [1986]

1.  Muevan las industrias
2.  ¿Por qué no se van?
3.  El baile de los que sobran
4.  Estar solo
5.  Exijo ser un héroe
6.  Quieren dinero
7.  Por favor
8.  Por qué los ricos
9.  Una mujer que no llame la atención
10. Independencia Cultural

Todas las canciones fueron escritas y compuestas por Jorge González

La portada presenta a Jorge, Claudio y Miguel en el Metro de Santiago, en uno de los vagones de un NS74 mientras pasaba por una trinchera de la Avenida Manuel Rodriguez con dirección a su comuna de toda la vida: San Miguel. De acuerdo a lo mencionado por el fotógrafo Jorge Brantmayer: "Ese momento de metro es una cosa importante, porque todo el mundo lo usaba y ellos se reconocían como del pueblo". También agregó que sin planearlo, la luz natural que entró al vagón permitió que existieran unas tomas naturales sin la necesidad de utilizar diapositiva en colores. Finalmente, algunas fotos quedaron movidas; pero las pocas que se salvaron son tremendas.

Esos trenes aún siguen utilizandose, por lo que pueden conocerlos si se les ocurre ir a Santiago.

Para un colectivo amplio (en el que me incluyo), la iconicidad de esta reliquia musical es indiscutible. Además de contar con varios clásicos del grupo en su tracklist, el sonido del mismo logró representar el fenómeno musical latinoamericano durante los años 80: Un rock latino inmerso en la oscuridad de los máquinas, las cuales podrían brindar desde el ruido más electrónico hasta la reverberación más profunda…. Algo que la agrupación supo desarrollar muy bien.

Pero no me malinterpreten: El álbum está lejos de alcanzar la perfección, y tiene muchos detalles que demuestran que no todo es un campo de girasoles en lo que respecta al desempeño artístico del grupo; porque no todos los sintetizadores se ajustan al sentido de una melodía y porque algunas líricas que pretenden ser crítica social no pasan de ser elegantes berrinches sin valor agregado de alguna clase. Empecemos…

"Los obreros no se fueron, se escondieron... Merodean por nuestra ciudad"

El disco abre con Muevan las Industrias, una crítica mordaz al incremento exagerado de desempleo que se estaba viviendo en todo el país durante los años 80; motivado por el abuso de empresas extranjeras que eran consentidas por el régimen de aquella época. Con un teclado que sobresale durante toda la canción y unos golpes metálicos provenientes de un cilindro de gas, se marcaba un ambiente sonoro electrónico y crudo que representaba fielmente la difícil realidad en cuanto a empleo se refería. Un clásico del grupo muy bien estructurado, sin duda alguna.

"Y me arrastro por el húmedo cemento, y en mi cabeza se repiten mil lamentos, de cuando vino la miseria nos echaron y nos dijeron, que no vuelvan más"

¿No han visto por ahí a esas lumbreras arribistas que alaban la idiosincrasia de los territorios desarrollados mientras se quejan del atraso cultural del país en el que están? A estas personas va dedicada ¿Por que no se van?, que muestra una respuesta ingeniosa a aquellos que quieren acoger las raíces extranjeras mientras desprecian las costumbres locales. Respecto a la parte instrumental, es posible resaltar que esta melodía es el punto de conexión entre el debut y este disco: aunque posee un estilo más severo y maduro en su contenido, es una de las pocas canciones en la que escasean los instrumentos sintéticos; otorgando variedad interesante dentro del álbum. ¡Excelente!

"Si tu vanguardia aquí no se vende, si quieres ser occidental de segunda mano... ¿Por qué no te vas?"

Ya se han dicho múltiples cosas acerca del sencillo estrella del disco: El baile de los que sobran. Sin embargo, me gustaría agregar unas cuantas para explicar el porqué de su trascendencia a lo largo del tiempo. Por un lado está la letra (ingeniosa crítica al sistema educativo y a todo lo que deriva), que mantiene su vigencia masiva a pesar de todas las megatendencias y cambios que han ocurrido en América Latina durante los últimos 30 años. También es posible destacar la sinergia existente entre la naturalidad de la guitarra y el ambiente sintético: dos formas musicales unidas en una tonada de protesta. Por último, se encuentra ese estilo curiosamente bailable y pegadizo del que se impregnó, lo cual favoreció a una difusión más amplia del mensaje implícito y a una iconicidad única en su clase. Una joya generacional.

"Ellos pedían esfuerzo, ellos pedían dedicación. ¿Y para qué? Para terminar bailando y pateando piedras"

Estar solo consiste en una introspección triste y depresiva, considerada por el mismo Jorge González como un fracaso. De hecho, opino todo lo contrario; al punto de considerarla una de las reliquias más infravaloradas de la carrera musical de la banda. La letra explora los rincones más escondidos de aquel humano autodestructivo aislado de la sociedad. Así mismo, de alguna manera lograron traducir la amargura y el abandono que puede sentir una persona por medio de una melodía en guitarra que representa un grito herido en medio de todos los sintetizadores que componen la canción. Una pieza muy particular.

"Estoy bien, me siento bien... Pero es este un planeta muy inmenso como para estar solo!"

Cuando una persona del común sin algún talento especial tiene ganas de sobresalir de cualquier manera posible, surgen los pensamientos expresados en Exijo ser un héroe: un relato en el que la rutina de cada día es tan irritante, hasta llegar al punto de pretender destacar en la sociedad. Es posible que se presente una crítica hacia lo que la sociedad admira, desde la óptica de alguien ajeno a este fenómeno; con unos detalles ingeniosos en la letra. Musicalmente, se presenta otra combinación de cuerdas con teclados que no es muy resaltable… De hecho, la melodía empeora cada vez que avanza y se siente más repetitiva que el resto. Queda como una obra aceptable.

"Tantos tipos posando en las revistas y yo no brillo ni en mi familia"

Una guitarra que rememora los filmes del viejo oeste abre las puertas a la segunda parte del disco con Quieren Dinero: un análisis al comportamiento de los seres humanos frente al capital y lo que son capaces de hacer por obtenerlo, sin importar que se traicionen los principios o se pierda la dignidad. La armonía entre el entorno electrónico y las cuerdas se desarrolla de una forma más precisa, permitiendo una mejor interacción entre el ámbito instrumental y el lírico. Una buena pieza.

"Sólo algo todos quieren en común, sólo algo deja bien a casi todo el mundo"

Al principio, se llamaba Ellos dicen no y era un ataque contra la censura que habían experimentado en los medios de comunicación. Después de diversas modificaciones en la parte lírica y de establecer un mejor apartado sonoro, se convirtió en un track que expresa la dificultad de terminar una relación amorosa. Aunque Por favor dejó de lado la crítica social, consolidó una temática igual de valiosa respecto a las vivencias de los seres humanos: explorar dicha realidad y la psiquis de las personas en esa situación también enriquecía a esta composición. La escasez de instrumentos tradicionales fue compensado por ciertas notas de piano que agregaron el realismo que necesitaba esta canción. Tesoro subestimado.

"No hagas imposible esta situación. Rindámonos, por favor"

Porqué los ricos regresa a esa esencia punk que el grupo había explorado en sencillos como La voz de los 80 o ¿Quién mató a Marilyn?, pero de una manera menos memorable. La idea es inteligente: no plantear superioridades ni partidismos, sino basarse en que ricos y pobres son iguales… iguales de mediocres como los otros. No obstante, no existe mayor profundidad que el tema de la desigualdad… La propuesta es muy superficial para lo que es el estilo de Los Prisioneros, y de alguna manera me recuerda a Nunca quedas mal con nadie… Tan poco convincente como aquella.

"Si los de abajo creen lo que de arriba dicen, ¿En quién voy a confiar? Quizá al final me dé igual"

Los Prisioneros fueron pioneros en el rock latino en la causa feminista: una de las muestras es Una mujer que no llame la atención. La mentalidad conservadora es plasmada de forma exacta, con una magnífica ironía que sería perfeccionada años después en una melodía más representativa. Represión, machismo y humillación envueltos en una alegre tonada que incluso se puede bailar… Definitivamente el grupo se arriesgaba a hacer lo que se le diera la gana, ¿No creen?
Los arreglos instrumentales no son destacables. Por lo mismo, no hago mucha referencia a los mismos.

"No voy a oír silbidos ni cruces de mirada... Mi vida es ordenada"

El álbum termina con un llamado a sentirnos orgullosos de nuestra idiosincrasia, nuestro arte y nuestro legado: Independencia Cultural. Por medio de otro híbrido notable entre cuerdas y teclados, se logra incentivar el orgullo por las costumbres autóctonas (a la vez que se satiriza a una emisora pinochetista que vetó al grupo en aquella época: Radio Concierto). Se destaca la siguiente cita: “No te disfraces, no te acomplejes, eres precioso porque eres diferente”, que resume la idea de que no vale la pena acogerse a comportamientos “primermundistas”. Excelente mensaje y memorable composición para finalizar un disco legendario.

"En el colegio se enseña que cultura es cualquier cosa rara, menos lo que hagas tú"

En conclusión, se nota que la banda consolidó todas las ideas rebeldes de juventud que habían propuesto en el debut y las amplió hasta horizontes que ni ellos mismos se imaginaban. Evolucionaron de una manera creativa, en medio de un ambiente electrónico que permitió conectarlos con parte de la movida artística de esa década… además de que la crítica social era mejorada para influenciar a mayor público que era consciente de su realidad, a la vez que coreaba y bailaba junto a Los Prisioneros.

Fue admirable el alcance que logró una agrupación limitada por la misma patria en la que nació. Por lo mismo, serían capaces de llegar al punto más rudo y certero de su estilo apenas unos meses después. Pateando Piedras no es el disco perfecto, e incluso llega a hundirse con ciertos intentos de mensajes o musicalización. Sin embargo, se ganó merecidamente tal grado de iconicidad que catapultó al trío a una fama más internacional… Más latinoamericana.

Apreciando el trabajo bien hecho...

No fue fácil el proceso de internacionalización, y es posible citar el caso uruguayo. La primera vez que Los Prisioneros tocaron en el extranjero fue en el Festival Montevideo Rock en Noviembre de 1986 junto a grupos como Sumo y Valija Diplomática. Tenían la admiración de algunos de los músicos de aquel festival, pero no fue suficiente para masificar la difusión de los dos discos con los que contaban. Se editaron allí, pero las bajas ventas condujeron a que el grupo no regresara al país celeste.

Algo similar sucedería en Argentina en el marco del Chateau Rock, en Córdoba. Compartieron escenario con Pedro Aznar y Fito Páez, pero las críticas fueron desfavorables para el trío sanmiguelino. Una presentación en el Estadio Obras en Buenos Aires también pasaría sin pena ni gloria, mientras que los álbumes corrieron con mejor suerte, afortunadamente. El principio resultó ser complicado a más no poder, pero el éxito fuera de Chile iba a llegar. Era sólo cuestión de tiempo…

"Pateando piedras, juntando monedas, soy un simple auditor"

Aquí termina este capítulo. ¡Nos veremos muy pronto! ¡Hasta la otra!


“Ahora el fin marca un nuevo inicio”