Uf, no puedo creer que ya hayan
pasado seis meses del último artículo que se subió a este espacio de la red
algo olvidado por su autor. Entre la carga laboral, proyectos paralelos y un
torbellino caótico de emociones; se diluye la intención de publicar nuevo
material… Sin embargo, aquí estamos de vuelta con un tema reciente enfocado en
el mainstream de actualidad, más concretamente sobre la mujer de moda en la
industria musical: Sabrina Carpenter.
¿Por qué hablar de Sabrina
Carpenter en este momento? Uno, sería maravilloso que aumentara el flujo de
visitas de esta bonita página. Dos, porque es una de las artistas principales
del Estéreo Picnic de este año 2026. Y tres, porque ya me escuché su último
disco, y estaría simpático generar contenido a partir de eso. ¿De acuerdo?
Empecemos entonces.
Sabrina Carpenter, ex chica
Disney, en los últimos años explotó las plataformas de streaming musical y las
listas de popularidad con composiciones que no dejaron indiferente a la gente.
Su estilo de diva pop, que jugaba con el doble sentido en cuanto a las
referencias sexuales; combinado con una interpretación oral bastante talentosa
fue suficiente para tener a las masas a sus pies. Ayudó también el hecho de que
su identidad sonora rememorara aquel estilo de finales del siglo pasado,
causándole nostalgia a los millenials que ya cuentan con el dinero suficiente
para comprar entradas de concierto, mercancía o vinilos de colección de esta “pin
up girl” siendo agarrada del cabello… Tal como en la portada de su último
disco, Man’s Best Friend, o en cristiano, La Mejor Amiga del Hombre (como
los amigos peluditos que conocemos y amamos, pero en femenino).
Man’s Best Friend [2025]
1. Manchild
2. Tears
3. My man on willpower
4. Sugar Talking
5. We almost broke up again last night
6. Nobody’s son
7. Never getting laid
8. When did you get hot?
9. Go Go Juice
10. Don’t worry I’ll make you worry
11. House Tour
12. Goodbye
Todas las
melodías fueron compuestas por Sabrina Carpenter, con el apoyo de Jack Antonoff
(1, 3, 5, 8, 9, 10, 11, 12); John Ryan (2, 3, 4, 6, 7, 8, 9, 11) y Amy Allen (1
– 12).
Desconozco como sea el resto de
discos de Sabrina Carpenter desde que salió de las garras del ratón, pero al
menos en este noto el necesario y absoluto control creativo de la cantante
sobre las melodías que creó… Como decimos por ahí, no dejo que mucha gente le
metiera mano.
En esta oportunidad no voy a
detallar cada una de las doce piezas que componen este disco, sino me voy a
centrar en las que subjetivamente me parecieron las más atractivas, desde el
primer viaje que hice entre cada acorde y lírica del álbum. En concreto, las 4 primeras,
la 8 y la 11, por lo que vamos a revisar qué tienen tan de especial.
El sencillo principal que abre el
disco, Manchild, una oda a los hombres que son atractivos por fuera,
pero huecos por dentro, coquetea con el country y con el synth pop de los años
80. Es una sátira que se burla del nivel tan paupérrimo de algunos hombres, y
resalta el conformismo al que las mujeres caen gracias al mercado poco
atractivo de la testosterona. Algo simple, pero contundente para iniciar.
En la siguiente canción, Tears,
que a primera vista suena como algo triste y depresivo, es todo lo contrario.
Más bien, es imaginar los niveles de excitación a los que una fémina puede
llegar cuando su macho se empodera, facilita su vida y se empeña en RESOLVER,
eso que es difícil de definir, pero que cuando se consigue es una fragancia
irresistible para las muchachas. Cuenta con un estilo más orientado a la música
disco, como para menear el cuerpo de un lado a otro. Por último, si me
dieran una moneda por cada vez que Sabrina menciona una marca famosa en sus
canciones, tendría dos monedas; lo cual no es mucho, pero es curioso que haya
sucedido dos veces.
My man on willpower es la contraposición
de dos posturas diferentes: vivir en función de la otra persona, o vivir en
función de sí mismo. La nena lo interpreta desde el punto de vista de la mujer
que al inicio era sobresaturada con el cariño y aprecio de un hombre, que
fueron desapareciendo progresivamente cuando él se dio cuenta que debía ponerse
como prioridad antes que a cualquier otra persona. ¿Es una crítica a la
autosuficiencia, o una sátira al lento madurar del hombre? No lo sé, pero esa
mezcla entre country y ritmos europeos la vuelven más bonita de lo que es.
Y Sugar Talking es una
crítica mordaz a esos tipos dedicados a recitar palabras bonitas y no demostrar
acciones de afecto por la persona que supuestamente aman y aprecian; algo que comúnmente
es expresado por mujeres de mi entorno cercano. Por más bienes materiales que
les compren, nada va a ser relevante para la muchacha mientras no comprendan sus
sentimientos o sus sueños. Una balada pop que mira con pesimismo el hecho de
conseguir a una persona incomprensiva en la vida de ella.
Nos adelantamos hacia ya entrada
la segunda mitad del disco para revisar When did you get hot, la búsqueda
de un prospecto adecuada para una Sabrina que probablemente lleve bastante
tiempo sin una experiencia de alto calibre. Es la historia de como se reencuentra
con el otrora niño feo, ahora convertido en un hombre sensual que puede hacer
las delicias de la nena en todos los sentidos posibles, if you know what I mean…
Una pieza de R&B que refleja el glamour al que puede llegar una hembra en
su regreso a la selva de cemento para cazar pretendientes, una combinación
excelsa entre el concepto y el contenido musical.
Y por último, la canción más
donnasumeriana del álbum, House Tour. Un festival de referencias
sexuales en donde no sabemos si la casa es el lugar físico predilecto para
realizar travesuras, o es una metáfora para referirse a su propio cuerpo, al
cual le da vía libre a su hombre para que explore a su gusto y predilección. Una
mención a las galletas Chokis / Chips Ahoy (ya son tres monedas), el mensaje claro
de que no le gusta que entren por la puerta trasera (si, lo sobrevaloran
bastante), su fascinación por las capacidades especiales de la piña (que mejora
el sabor de las sustancias), y la confirmación de que está asegurada para que
no haya restricciones en ningún sentido. Si esta joya de dance pop no huele a
SEXO, no sé a qué huele realmente.
De manera resumida en extremo,
estamos frente a un álbum que homenajea grandes hitos musicales de los 80 y de
la cultura popular gringa, con historias y referencias sexuales de por medio
que alimentan el morbo de aquellos que descubrieron a la cantante hace no
mucho, y que hacen las delicias de los seguidores de la rubia preciosa. Así
como hay material que decidí no revisar por no encontrarle lo especial, también
es posible encontrar hitos fuertes que catapultan a este disco a una posición
nada despreciable de la música actual.
Vamos a ver con que sale Sabrina
en tierras colombianas. Y que la recepción sea cálida, como a ella le gusta.
Hasta una próxima
“En reconstrucción. Estoy enamorado de Sabrina, pero ella no me quiere ni un poquito”.



